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273 – La nostalgia como memoria

Berlin

“Éramos cada uno a su modo agentes del calor, del deshielo y del olvido”. Doy vuelta por segunda vez a la última página de También Berlín se olvida de Fabio Morábito, y sigue siendo imposible escapar a una emoción que una década después sigue siendo inusual en las páginas de la literatura mexicana contemporánea: nostalgia.

Berlin tambien se olvida_portadaNostalgia instantánea por una ciudad en la que nunca has vivido, las calles que nunca caminaste; la panadería donde el tiempo se define por el misterio de un parroquiano omnipresente. Complicidad que nunca sentiste con un inexperto voyeur a la orilla de un lago inmóvil. El café solitario donde no compartiste inesperados minutos de inasible placidez.

Y es que la prosa perfecta y desconcertante de Morábito tiene la sutil cualidad de invocar la memoria como si fuera nuestra. Inscribiendo en ella los trece textos casi inclasificables que conforman este breve volumen. ¿Cuentos? ¿Ensayos? ¿Partes de un libro de viajes? No importa.

El libro acaba de ser reeditado por Sexto Piso (el libro se editó por primera vez en 2004). Una colección de recuerdos, de reflexiones y de bromas elevadas a nivel de arte, gracias a un dominio sobre la prosa que refleja esa lúcida fluidez al alcance de muy pocos escritores. Trece textos que juegan con el lector a atreverse a mirar una ciudad, una calle, un río invisible, un muro como extensión de una nación y un codiciado asiento de autobús como guiños cómplices, anécdotas compartidas entre amigos en la cálida intimidad de una conversación de sobremesa una noche de verano.

imageLos textos de Morábito se leen con asombro y también con una sonrisa: Ya sean sus reflexiones sobre las manchas urbanas y las ciudades sin ríos. El viaje místico por el metro elevado con sus breves atisbos a las vidas y ventanas de los berlineses. Las pequeñísimos refugios veraniegos de un pueblo vistos como puerta al infierno. La curiosa coreografía alrededor de un accidente de tránsito o las razones por las que la enseñanza vanguardista de gramática puede dividir a un pueblo.

Cada texto tiene peculiaridades con las cuales es posible un grado insólito de identificación, en “Ciudad Rusa”, por ejemplo, aparecemos todos los que en busca de un turismo casi intuitivo nos hemos dejado seducir por un nombre en un mapa.

BerlinermauerLos motivos históricos son inevitables, y nada más berlinés que “El Muro”. Recordatorio de aquel que dividió la ciudad, pero también Alemania y para ser más claros al mundo entero en eso que se llamó la guerra fría. Morabito realiza una serie de apuntes que incluyen una narración real o ficticia (no importa) sobre un momento en que las autoridades de la Alemania del este se propusieron renovar la estructura del muro. Por un error de logística muy poco alemán, la cuadrilla que quitaba ladrillos terminó mucho antes que la que colocaría placas de concreto. Eso permitió que durante semanas no hubiera muro. El gobierno de la RDA avisó por radio que el fenómeno era parte de la renovación y básicamente que la gente debía continuar viviendo como si éste siguiera ahí. El muro persistía, invisible, en la mentes de los ciudadanos desconcertados que tardaban en descubrir que era posible cruzar sin obstáculo. “Los más confundidos eran los que tenían pensado huir a Berlín occidental…sólo unos cuantos aprovecharon la posibilidad de cruzar la frontera para adquirir en el sector occidental ciertas herramientas que según ellos les facilitarían su huída una vez que el muro volviera a edificarse”.

Fabio Morabito“Mi lucha con el alemán” realiza el acercamiento más entrañable al alma de un escritor desde El arte de la fuga de Sergio Pitol : “Al fin y al cabo la lengua literaria es una lengua extranjera, la más extranjera de todas, la más inasible de todas, porque no tiene referentes fijos ni verdades estables. Cuando creemos que la dominamos es cuando menos la aprehendemos. En otras palabras, no se puede escribir sin una dosis de inexperiencia, de desamparo y de niñez; sin una necesidad oculta de perdón.”

Este último texto remite ahora a ese otro libro maravilloso de Morábito: El idioma materno (publicado el año pasado también por Sexto Piso), y se convierte en una suerte de adelanto de lo que abordará en ese libro. En más de un sentido, ambos volúmenes forman una suerte de díptico. No sobre Berlín, por supuesto, sino sobre el lenguaje, esa otra preocupación omnipresente de Morábito, el poeta y el narrador. El lenguaje no sólo como tema o materia prima, sino como esencia de una voz y una mirada al mundo. El que llamamos real y el que sólo existe en la buena literatura.

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Para el Economista Arte Ideas y Gente del miércoles 1 de julio del 2015

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272 – La evolución del policial

Literatura Negra

En sus orígenes la literatura policíaca (hoy genéricamente coloreada de negra) anteponía a la presumible irracionalidad del crimen, el antídoto natural de la razón. El crimen no sólo visto como ruptura del orden social, sino también como suceso detonado por la pasión desbordada, trastorno mental pasajero o una mirada al abismo, de trasfondo más religioso que científico, que solemos llamar maldad.

Los primeros detectives, del Dupin de Poe a Holmes o a Poirot pasando por toda la colección de protagonistas del whodunit; se enfrentaban a lo que era en esencia un acertijo. Un artefacto que era posible resolver anteponiendo el uso de una metodología casi científica. Su origen radicaba en la vieja lucha del orden y el caos, con una tesis que implicaba, ante el lector, una demostración y un juego: nuestro héroe explicará qué sucedió la noche fatal, pero hay suficientes pistas para que llegues antes a su conclusión.

Agatha ChristieAunque la edad de oro del whodunit termina a mediados del siglo veinte, después del reinado de Agatha Christie, su premisa estructural sigue vigente hoy, después de su paso por el cine, en el nicho natural en la televisión episódica. El acercamiento científico provoca la aparición de protagonistas cada vez más sofisticados, donde la inteligencia estructurada capaz de desentrañar los misterios es un médico forense, un especialista de laboratorio o un superdotado de las computadoras capaz relacionar bases de datos en segundos. No importa si quien resuelve el crimen es un agente de la ley habilidoso o reacio, un detective privado o un improvisado amateur. El triunfo del bien (la ciencia, la razón, el orden) sigue estando en el centro del paradigma.

CSIConforme el género fue evolucionando en la literatura, a la explicación racional se le sumaron dos posibilidades seductoras: la explicación sobrenatural (que deriva a la literatura fantástica y de horror) y la explicación psicológica (el ancestro del policíaco moderno).

Mientras las primeras aproximaciones al crimen permitían al lector la satisfacción de atar cada uno de los cabos con el triunfo final de la razón, en la novela negra estadounidense, ese triunfo no era posible. Las redes del crimen, la pasión, el mal y la perdición, contaminaban cada aspecto de la vida política y económica, se podía aspirar a la justicia pero no era un triunfo racional, era un triunfo casi visceral (cuando se daba).

La sofisticación del crimen, ficticio y real, llevó a emparejar la explicación psicológica con la científica. El profiling y el análisis teórico de la psicología criminal cobraron de pronto la relevancia que casi un siglo antes tenían las huellas dactilares en la escena del crimen.

irish-noirSi se subía la apuesta con el criminal, había que hacerlo con el detective. Al policía infalible, lo siguió el policía obsesionado con su trabajo, alcohólico, con la vida destruida, ese casi a la par del criminal, sólo distinguibles por una pequeña película casi trasparente de moralidad.

La aparición de ciertas afecciones psicológicas fue una mina de oro para los autores del género. Ya no bastaba el orden del procedimiento y la razón. Por qué no crear un héroe que además tuviera una memoria perfecta, una capacidad para leer la comunicación no verbal del sospechoso, alguien con inteligencia inexplicable capaz de encontrar patrones que nadie más es capaz de ver. En la última década, docenas de equipos de investigación, en página o pantalla, incluían policías con Síndrome Asperger, autistas geniales, con memoria eidética, olfato superdesarrollado o facilidad para hackear cualquier sistema informático.

Dom / The BridgeSi el criminal por excelencia se etiqueta como psicópata superdotado, qué mejor que construir un rival a su medida: un héroe antisocial, igualmente superdotado y capaz de resolver la complejidad de los nuevos rompecabezas. El Asperger y el autismo vuelto un gimmick que añade sofisticación pero al mismo tiempo permite al creador hacer un poco de trampa. Ya no están las piezas para que el lector pueda desentrañar el caso, ahora es necesario apabullar y deslumbrarlo.

Entre las docenas de nuevos protagonistas con Asperger, la mayoría son sujetos un tanto excéntricos y simpáticos con peculiaridades tolerables frente a su capacidad innegable de “cerrar” casos. Las características del desorden psicológico han suplantado las adicciones y vicios de sus antecesores, como señales de carácter, pero también obstáculos en la estructura dramática del misterio que protagonizan.

Morir no es tan fácilPor eso resulta refrescante toparse con una novela como Rubbernecker de Belinda Bauer. La novela fue editada en español por Roca como Morir no es tan fácil  (fácil candidata al título peor traducido del año). Bauer escribe una novela negra en todo el espectro del género, es un whodunit, también un thriller psicológico y una exploración marginal del mal en la sociedad contemporánea de Escocia. Y lo hace narrada a través de dos protagonistas singularísimos: un hombre en coma, y un joven estudiante de anatomía con síndrome Asperger.

bauer, belindaSin embargo, su protagonista, como ella misma explica: no es un Rain Man de ocurrencias geniales. Es un tipo difícil, con el que es casi imposible comunicarse. Con habilidades que provienen de sus obsesiones, no de una genialidad asociada a su desorden. Es un tipo frustrado y confundido, movido por una sola obsesión, saber qué pasa cuando alguien muere, saber qué sucedió cuando murió su padre.

Es un personaje que nos recuerda más al Christopher John Francis Boone, protagonista de El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon, otra novela de misterio (adaptada exitosamente al teatro), construida a partir de la subjetividad de un adolescente con Asperger.

Cuando la fórmula del policiaco contemporáneo es iniciar con un crimen brutal y luego presentar al protagonista (o su equipo) encargado de enfrentarlo, en la novela de Bauer ni siquiera tenemos claro que exista un crimen que resolver. Y aunque sus páginas estén pobladas por personajes tan oscuros como aquellos frecuentes en la literatura de John Connolly, la autora se toma su tiempo en deconstruir y reconstruir su versión del policial. Rubbernecker es un libro muy recomendable que lejos de apropiarse de modas televisivas y argucias narrativas para escalar la lista de best-sellers, bien puede ser ejemplo de una evolución positiva del género.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 24 de junio del 2015

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271 – Visitando la era de acuario

aquarius-3Cuando se trata de correr riesgos, las televisoras estadounidenses, por lo menos sus cadenas de TV abierta, no suelen formarse hasta adelante de la fila. Sus lanzamientos anuales suelen incluir una buena dosis de productos remanufacturados, donde el elenco se resuelve como si se barajaran tarjetas de casting para confirmar roles casi intercambiables.

Sin embargo, de vez en cuando, una o dos veces por año, se logra colar alguna propuesta verdaderamente original. En 2015, para ABC fue American Crime, y para NBC, probablemente la polémica Aquarius.

Aquarius-Poster-630x859Estrenada hace un par de semanas en EU como serie de verano de 13 capítulos, provocó reacciones encontradas cuando la televisora decidió estrenar todos los episodios al mismo tiempo en internet. Tratando de emular la estrategia de su competencia vía streaming (Netflix, Amazon y Hulu), quizá con la improbable intención de evitar el fenómeno que invade la TV mundial, la fragmentación de la segmentación de audiencias.

La enorme oferta en TV abierta, cable, satélite y vía streaming online (sin considerar canales YouTube), ha conseguido que existan demasiadas opciones para un auditorio que está aprendiendo a ver lo que quiere en lugar de conformarse con lo que “estén pasando en la tele”. Eso ha provocado, que las certezas de la TV comercial estadounidense se tambaleen. Si la segmentación del mercado se inventó para dar precisamente ese tipo de certidumbre, fueran económicas o simplemente demográficas.

Hasta hace poco era claro que si tu producto estaba destinado a un público adolescente, tu publicidad debía orientarse a canales como CW (Arrow), mientras que el segmento afroamericano implicaría apostar quizá por el Empire de la Fox. El esquema se complica cuando la televisora decide generar una serie que garantice cierto segmento a sus patrocinadores y la complejidad no radica puramente en la mayor oferta. Ya no bastan los criterios previos que se aterrizaban en estereotipos demográficos o económicos; esos que llevan a ciertos programas a tener anuncios de maquillaje y yogurt, mientras otros anuncian tabletas y planes de datos para celulares y unos más apuestan por automóviles de lujo y herramientas para remodelar tu casa.

BN-IP992_0527aq_G_20150527152457La conjunción de medición de audiencias, con estrategias de seguimiento de usuarios vía cookies (como los que realizan Facebook y Google) ayudan a determinar gustos de ciertos segmentos, pero ya no sólo importa que seas de tal raza, urbano, empleado, recién casado o con hijos pequeños, también importa cómo te percibes a ti mismo, y cada vez más la percepción personal se sale del cajón que buscaba la televisora.

El caso de Aquarius es particularmente controvertido. La serie pretende ser un policiaco episódico semanal, que tiene como trasfondo la década más estereotipada y heterogénea de la cultura estadounidense: los años sesenta. Hay una trama prevaleciente que alterna la historia de un policía conservador, Sam Hodiak (David Duchovny) con el surgimiento de esa figura emblemática del horror californiano por excelencia: Charles Manson (Gethin Anthony).

Es casi imposible establecer una narrativa que combine personajes reales y ficticios en esa precisa década (y California), sin recurrir a estereotipos naturales, producto de la construcción cultural realizada tanto por Hollywood como por la propia narrativa histórica y sociocultural de su país. La serie es un crisol inevitable donde confluyen hippies, black panthers, corrupción republicana, sexismo laboral, conflictos raciales, la lucha por los derechos civiles, la guerra de Vietnam, manifestaciones de protesta, policías represivos, promiscuidad, homofobia, uso frecuente de drogas y alucinógenos, narcotráfico y muy (pero muy) buena música. Y en su construcción los creadores presuponen que el propio espectador aportará al contexto su propia idea de los años sesenta.

Aquarius - Season 1Duchovny aporta tanto carisma como suele, llevando prácticamente el peso de la serie sobre los hombros, aunque en ciertas instantes resulte poco convincente. Su colega Shafe (un joven policía encubierto idealista) y la ambiciosa Charmain (Claire Holt) llevan la batuta policíaca, mientras que cada capítulo visita la comuna de Manson y su pasaje de un discurso de amor y paz, hacia lo que años después constituiría el emblema del satanismo y la violencia homicida.

Es una década complicada para recrearse en televisión abierta, aún considerando las advertencias al público televidente antes de cada episodio. La legislación para la TV abierta en su país, sigue impidiendo las licencias con las que cuenta el cable, para empezar en lenguaje, pero también en lo que puede mostrarse en pantalla. Y sin embargo, Aquarius consigue dar credibilidad a sus dos polos morales, el descontento y alcohólico Hodiak y el próximo a ser genio del mal, Manson.

La serie nunca cae en impostar discursos actuales o trivializar los dilemas de la época en reducciones manejables.  No hay un episodio malo, y si alguna escena nos remite a la amplia filmografía que se ha valido de la época (de Oliver Stone a Spike Lee, de L.A. Confidential a Easy Rider pasando por Helter Skelter, de Tom Wolfe a James Ellroy) los referentes son inevitables. Los sesenta son territorio conocido.

No es claro aún si NBC renovará la serie para una segunda temporada, pero por lo pronto estos trece episodios ofrecen un viaje ambicioso, provocativo y eficaz a la década que se llamó el inicio de la era de acuario.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 17 de junio del 2015

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270 – 8 Lecciones democráticas

El candidato independiente, Pedro Kumamoto, inicia su camapaña por el Distrito 10 a las afueras del Congreso del Estado.  Foto: Alejandra Leyva

Pedro Kumamoto Foto: Alejandra Leyva

La del domingo puede ser una elección intermedia, esas que para algunos no representa mayor importancia que determinar si existe voto de castigo para el partido gobernante o refrendo del status quo. Aunque aún no están todos contabilizados y la lista de triunfos y fracasos se limita a los conteos rápidos y la suma del programa de resultados preliminares (PREP) que no constituye el “resultado oficial”. Es posible de ahí sacar algunas conclusiones.

El Bronco1. Los candidatos independientes llegaron para quedarse. Es la primera elección en que la partidocracia mexicana decide abrir una rendija a la figura del candidato independiente. Esa que sin contar con estructura partidista y respaldo económico del erario puramente simbólico, busca representar a aquellos de alguna manera cansados de las propuestas de los partidos. El resultado es alentador. Un gobernador en uno de los estados más importantes del país en términos económicos (El Bronco). Un diputado federal con genealogía democrática y simbólica (Clouthier). Un diputado local que hizo campaña alternativa con tres pesos y mucha inteligencia (Kumamoto). La existencia y triunfo de candidatos independientes es característica indispensable de una democracia madura, una que no necesita echar a andar la maquinaria política del voto duro para conseguir triunfos.

El Cuau debate2. Ser conocido importa. Cuando consideramos un porcentaje de participación de 47.29%. Y la saturación mediática que suponen las campañas sumadas a las distracciones existentes en la vida cotidiana. El candidato “celebridad” lleva ventaja. Quien tenga alguna duda piense en Cuauhtémoc Blanco gobernando la ciudad de Cuernavaca para un partido casi inexistente. Casi un candidato independiente, el exfutbolista ocupará un cargo público para el que más de uno duda si está realmente capacitado. La aparente victoria de Carmen Salinas, refrenda el punto.

3. La nueva forma de hacer trampas. Hay que reconocer en el fenómeno del partido verde, un nuevo estilo de hacer política electoral, o más bien negocios electorales. Presumiblemente reforzado como  estrategia del PRI para evitar los candados de la sobrerepresentación en el congreso, el partido de las estrellas rompe la veda electoral para explotar la fama de sus seguidores en nómina. Del entrenador nacional a cantantes y conductores de televisión, diversas personalidades invitan el día de la elección a votar por los verdes. Por la noche, los presidentes de los aliados PRI y PVEM argumentan que “no hay mexicanos de primera o de segunda” y que por ello no se le puede negar el derecho a sus famosos a la libertad de expresión. Habría que preguntarles si opinan lo mismo cuando entre en discusión el tema del fuero. Por lo pronto hay un cálculo inteligente y perverso: con los votos ganados por el empujón tendremos más presupuesto y si no conseguimos evitar las multas, pues las pagamos con el botín.

Por Bruce Wayne4. El voto nulo sigue siendo inútil. Sus apologistas, entre ellos Denise Dresser dedicaron largas horas el fin de semana a responder tuits donde se les culpaba de la composición del congreso. Sus respuestas, idealistas pero facilonas, implicaban que el pobre resultado de su estrategia de protesta se dio porque la mayoría sigue refrendando el sistema partidista actual. Un argumento obvio pero chapucero. Con excepción del Distrito Federal que se cuece aparte por su alta politización, los dos estados que más anularon corresponden a dos de los que tienen menor participación (Baja California y Aguascalientes). Mientras que los tres que menos anularon a tres con la mayor participación (Yucatán, Colima y Nuevo León). Quizá el punto más débil de esta protesta, que sólo parece servir para memes ingeniosos y fotos humorísticas en la red, es que su protesta se diluye en su anonimato de sentido junto a los mal hechos.

Incendian casilla en Oaxaca5. Perro que ladra no muerde. Tantas amenazas de impedir y desestabilizar la elección en los estados del sur; tanto miedo a que la violencia que se vive en ciudades y encabezados de algunos diarios, pondría en riesgo las votaciones. Al final, el domingo se vivió una jornada relativamente normal. Sigue siendo lamentable ese 5 por ciento de casillas que no instaladas, la quema de papelería electoral y la violencia, pero no fueron la nota prevaleciente.

6. La balcanización democrática es un hecho. Aunque los cargos más importantes de gobierno siguen peleándose en competencias bi y tripartidistas. El congreso que pinta el PREP quedará conformado por un partido grande (PRI), uno mediano (PAN) y muchos pequeños. El PRI seguirá gobernando por mayoría incontestable junto a sus dos adláteres (Verde y Panal), la izquierda sigue en su camino hacia la fragmentación irresoluble, y las pequeñas franquicias políticas empiezan a rendir resultados sumando votos de “menos peor”.

méxio-elecciones7. La abstención es relativa a lo que está en juego. Yucatán, Tabasco, San Luis Potosí, Querétaro, Nuevo León, Morelos, Michoacán, Guerrero, Colima y Campeche votaron por arriba del 50% (en la mayoría había elecciones locales). Baja California, Sinaloa, Quintana Roo, Chihuahua y Aguascalientes por debajo del 40%. El Estado con más participación fue Yucatán (68.6%) y el que menos porcentaje de votos nulos sumó. El que tuvo menos: Baja California (29.54%) fue el que mayor porcentaje de votos nulos tuvo.

8. Los porcentajes de votación real siguen siendo paupérrimos. De cien mexicanos con credencial de elector, catorce votaron por el PRI, diez por el PAN, cinco por el PRD, cuatro por MORENA, tres por los verdes y Movimiento Ciudadano, dos por el PANAL y Encuentro Social, Uno por el PT y el Humanista. 2 anularon. 53 no votaron.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 10 de junio del 2015

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269 – El juego del poder

Sepp Blatter

En su texto de 2013 en The Atlantic, Brian Resnick recuerda un experimento realizado en la universidad de Columbia por Andy J.Yap, investigador de MIT. Después de manipular a sus sujetos hacia estados de poder o debilidad, Andy les pidió que adivinaran la altura y el peso de otras personas, tanto mirándolos físicamente, como en fotografías.

La hipótesis de Yap era que “cuando la gente se siente poderosa o impotente, esa sensación influencia su percepción de los demás”. En otras palabras, juzgamos el poder de los demás en relación con el propio: cuando nos sentimos poderosos, los demás parecen serlo menos, cuando nos sentimos vulnerables e impotentes, lo contrario.

photograph_power_by_the_associated_press1La conclusión de Yap tiene cabida en la sabiduría popular: el poder se sube a la cabeza. No importa si eres presidente de la república, potentado de la FIFA, director del INE, o un funcionario menor en cualquier burocracia.

El detonador, de acuerdo a Yap, era muy sencillo en laboratorio. Bastaba pedirle al sujeto que recordara un momento en que se sintió “poderoso” para ponerlos en sintonía. Técnicas similares en otros experimentos sociales, colocan a algunos como carceleros y otros como prisioneros, o a unos como dictadores temporales del destino de otros.

De acuerdo a Smith y Magee, una dependencia asimétrica entre individuos (como se da con la existencia o no de poder, sea este real o producto de la percepción), provoca que los individuos con “alto poder” se perciban a sí mismos como distantes de sus contrapartes débiles. Esa distancia afecta la comparación social, la proclividad a influir a otros (o ser influido), el estado mental de los sujetos y sus emociones.

GHPowerGamesAW-20130911150351490313-620x349La pura sensación del poder cambia el tipo de metas y la forma en que son perseguidas, la atención a lo deseable o indeseable, la certeza subjetiva de tener la razón, el marco de valores personal, el autocontrol y la percepción de los demás. Para Magee el poder, más que una limitante es liberador. Es una manera de liberarte de las normas y la conformidad social y convertirte en la persona que realmente eres.

Desafortunadamente, el poder (y su percepción) también provoca una distancia social real o figurada, entre una persona y otra. Provoca que ciertos individuos quieran actuar, tomar cartas en el asunto. Los libera, efectivamente, de sus autolimitaciones y también a mirar el resultado por encima de las pequeñas consecuencias: El fin que justifica los medios.

Power-Mantras“La gente con más poder en el laboratorio, siente que tiene más opciones” dice Magee. Asumen tener más visión con la misma certeza con que la suya es la correcta. No es sorpresivo que los propios experimentos confirmen que el poderoso sea menos tolerante con quien rompe las reglas, pero más dispuesto a romperlas él. O sea, reafirma esa idea preponderante en nuestra sociedad donde el poderoso no sólo hace lo que quiere porque se siente impune, sino también porque está convencido que se lo merece”. El reverso es igualmente válido, para el débil o dominado: no obtiene a lo que aspira porque está convencido que no es digno de merecerlo.

En el análisis de la distancia social, de acuerdo a Koslowsky y Schwarzwald, investigadores israelíes, ésta refleja la manera en que los individuos menos privilegiados de una sociedad esperan y aceptan la distribución inequitativa del poder. En las sociedades con distancia social elevada (como la nuestra) la obediencia a la autoridad es la norma, la sociedad se vuelve paternalista no sólo porque ese sea el discurso político, sino porque esa es la expectativa social, se necesita al líder, al salvador, al jefe, al padre.

UpsEl libro donde aparece el estudio de estos últimos, está enfocado a la cultura organizacional y a la manera en que la relación y percepción de poder en una organización favorece o no adoptar ciertos estilos de dirección en las empresas. Sin embargo sus conclusiones son perfectamente extrapolables al análisis social.

Basta una mirada a encabezados recientes para entender la subjetiva percepción del poder propio que existe que detrás de la filtrada conversación, absurda y prepotente del director del INE. De manera similar a que el quasi dictador de ese abismo de corrupción que es la FIFA, tuviera los tamaños para reelegirse dos días después del escandaloso arresto de buena parte de su equipo con cargos flagrantes de corrupción generalizada (entre ella, alegatos de soborno en las elecciones y decisiones internas del organismo). Blatter, se lava las manos, reelige, y sólo días después cae en cuenta que su posición es insostenible y decide renunciar.

Una de las paradojas del sistema democrático que en principio supone el poder del pueblo que elige a sus gobernantes y representantes, es que en nuestro país (y muchos otros) este modelo genere una dinámica perversa. El triunfador se autopercibe no sólo como líder moral y político, sino como quien posee y ostenta el poder, y ahora desde las alturas, dicta, salva y designa, mientras sus electores, vaciados del inefable (individualmente inocuo) poder del voto, se resignan a continuar su existencia, cual súbditos, hasta su próximo llamado a las urnas.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 3 de junio del 2015

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268 – La tentación de anular

Por anular

Como en cada periodo electoral reciente, surge un llamado a que los electores anulemos el voto. El llamado lo hacen organizaciones no gubernamentales, intelectuales, analistas políticos y tu amigo desencantado de las redes sociales. El argumento es que la única manera de manifestar el hartazgo frente al sistema partidista, los candidatos, las reglas electorales, las llamadas filtradas del director del INE, los suceso de Ayotzinapa, la Casa Blanca de Peña Nieto, el despido de Aristegui, la campaña sucia contra El Bronco, las balaceras en una y otra esquina, la propaganda que ensucia un día sí y otro también nuestras calles y opaca conciencia social. El rechazo a la estructura política mexicana soportado en asistir a votar, presentar una credencial vigente, y después anular el voto. ¡Ja!. Eso les enseñará.

hqdefaultUn académico de la UNAM, en un video provocativo y bien producido, argumenta que anular el voto es inútil dentro de la legislación electoral vigente en nuestro país puesto que los votos nulos se eliminan de la contabilidad final. Ganadores, perdedores, presupuesto a los partidos, proporción de diputados de representación proporcional (Pluris), etcétera, se contabilizan de acuerdo al resultado de “votos válidos” y esos no incluyen los nulos.

Analistas como Denise Dresser, aseguran que las aseveraciones del video construyen un mito y que anular el voto “sacude a los partidos de su autocomplacencia” y los lleva impulsar cambios indispensables.

Otros analistas recurren a datos estadísticos. José Antonio Crespo recuerda en un texto que el porcentaje de votos nulos nunca ha superado el 10% (en los años setenta) y ni siguiera causó impacto en una elección intermedia como la de 2009 en que organizaciones dedicaron campañas intensivas a promover la nulidad. Los datos del IFE (ahora INE) señalan que en esa elección los votos nulos sumaron 5.4% (la media de las últimas 7 elecciones es 3.49%).

Buena parte del texto que Denise Dresser publica hace un par de días en Reforma se dedica a desmitificar algunos de los argumentos sostenidos por quienes condenan el voto nulo; como el que este favorezca al PRI, perjudique a los partidos pequeños, sea irresponsable, inocente o sin consecuencia.

Basta leer el artículo de la Dresser como escuchar los puntos señalados por Roberto Duque Roquero en el video La realidad del voto nulo, para tener claro que ambas posturas parten de marcos teóricos distintos. No sólo eso, parten de paradigmas distintos de la responsabilidad ciudadana .

Mientras que para Dresser el voto nulo es una necesidad casi moral, cuya mayor victoria está en la “deslegitimación” del modelo partidista y las reglas del juego; para Duque, las razones son puramente pragmáticas: bajo la legislación actual, anular el voto es tanto como sumarlo a la basura. Son votos que no inciden en el resultado. El sistema político democrático como se entiende en 2015 en México parte de ese resultado para dar voz a algunos, darles poder y dinero y colocarlos en el punto donde ellos y sólo ellos, son quienes pueden cambiar las reglas del juego. La victoria moral contra la victoria en actas.

votaciones_colaboracion1-e1415814155122En Ensayo sobre la lucidez de Saramago, el Nobel portugués especula lo que puede suceder después de una elección donde el 83% de los electores han votado en blanco: la ciudad se paraliza, los medios no encuentran una narrativa y las instituciones gubernamentales se derrumban. La novela de Saramago, como su Ensayo sobre la ceguera, transcurren en la misma improbable ciudad, paradigma del hartazgo ciudadano, el sitio donde las preguntas tipo ¿qué pasaría si…? son respondidas. El what if que sirve como detonador tanto a novelistas de ciencia ficción como a autores de cómic de superhéroes. Una premisa seductora para el lector especulador dispuesto a explorar escenarios llevados a sus últimas consecuencias.

Es muy posible hhhh1que ese tipo de especulación sólo flote en la literatura de ficción, o en las elucubraciones ingenuas que luego circulan las redes sociales. En la demostración matemática de Duque, queda claro que el voto nulo, por lo menos en las leyes electorales vigentes, sí favorece al PRI (o en su caso al partido mayoritario), sí perjudica a los partidos más pequeños (aquellos que buscan el registro), un punto que Dresser no consigue refutar.

Quizá el problema fundamental del voto nulo, es que este no lleva el mensaje que sus apologistas quieren que lleve. Para el INE, un “voto nulo es aquel que no reúne los requisitos legales para ser válido”. Aunque en otro países el voto en blanco recibe otro tipo de reconocimiento, similar a un plebiscito donde el ciudadano puede manifestar su rechazo los candidatos ofrecidos; en México el voto en blanco es para todos casos, semiótica, política y prácticamente nulo.

Podemos ponerle a ese 5% todos los calificativos que nos gusten, podemos atribuirle voluntad de rechazo, indignación, y molestia ciudadana, pero lo cierto es que su significación es indistinta de la boleta que fue marcada por error, marcada más de una vez o cualquiera de las otras causas legales de nulidad. Su fuerza, si lo tuviera, se diluye en su propia polisemia indistinguible.

votonulopropuestanulaY seamos claros. A los partidos no les importa un pepino esa legitimidad perdida, ese rechazo velado, ese pudor electoral y político. Ese ciudadano puede decir yo no juego con esas reglas y no importa. Porque las reglas determinan al gobierno, y el gobierno las reglas, y estas son obligatorias hasta para el que se levanta de la mesa y no quiere jugar.

Miro la probable boleta electoral de mi distrito y me queda claro que no suscribo a ninguno de los candidatos, que no me convence su postura política, su respaldo programático, sus ideas, sus promesas fáciles y difíciles, su trayectoria o sus posibilidades de hacer algo distinto. Leo al reverso las listas de legisladores pluris que apoyaré con mi voto, y no hay lista con nombres que invoquen la náusea o representen directa o indirectamente lo contrario de lo que pienso. Y sin embargo, me queda claro que la tarea que nos deja el disenso es más compleja que dejar la boleta en blanco (para ser marcada por un vivales) o tacharla toda con alguna leyenda ingeniosa. ¿Qué candidato llevará a un mejor equilibrio, pluralidad y rendición de cuentas? ¿Es ingenuo pensar que alguno hará un ápice de diferencia? No se trata de disyuntivas de voto de castigo o voto útil. Para ser útil, el voto debe primero contar.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 27 de mayo del 2015

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267 – TV: ¿Quiénes sobreviven?

Ya lo he dicho antes aquí: la televisión estadounidense lleva su propio ciclo biológico: la primavera es su periodo anual de renovar, exterminar y planear. El grueso de sus series ponen al aire sus finales de temporada durante mayo, y durante el verano, como respiro vacacional, trabajan las suplentes. Ese lote de protagonistas sin brillo ni pretensiones que se conocen como midseason. Con el otoño, vuelve a iniciarse el ciclo tanto para las veteranas, como para las resplandecientes y frágiles debutantes que suban a la palestra.

Lady Gaga en American Horror Story

Lady Gaga en American Horror Story

Por lo menos será así uno o dos años más. Las productoras de televisión vía streaming e internet llevan su propio calendario e intereses, y estrenan cuando más les conviene. No falta mucho para que  estas y los canales premium de cable que están aventurando sus propias apps y canales de salida a través de la web, dicten sus propias reglas.

El resultado podrá ser extraño para más de un lector. ¿Sigue eso al aire? Es una pregunta frecuente (si pensamos en Gray’s Anatomy, por ejemplo), pero más aún cuando se lee algún nombre que las repetidoras satelitales a las que tenemos acceso vía Sky o cable en México, dejaron simplemente de transmitir hace un par de años.

Sirvan las siguientes listas para regocijarse o lamentar la partida anticipada de algún prometedor esfuerzo televisivo.

Mockingbird en Marvel's Agents of SHIELD

Mockingbird en Marvel’s Agents of SHIELD

Se renuevan merecidamente las siguientes series (algunas incluso de culto): American Horror Story,  Arrow, Banshee, Black Sails, Brooklin-99, Criminal Minds, Defiance, Doctor Who,  Game of Thrones, Girls, Hannibal,  Homeland, House of Cards, Louie, Marvel Agent’s of S.H.I.E.L.D., Masters of Sex, Modern Family, Mom,  New Girl, Orphan Black, Peaky Blinders, Person of Interest, Ray Donovan, Rectify, Review, Shameless,  Scandal, Sherlock, Suits, Amazing Race, The Americans, Big Bang Theory, The Blacklist, The Fall, The Good Wife, The Middle, The Walking Dead, True Detective y Veep.

En la categoría de “¿a poco sigue al aire?”, se renovaron: Unforgettable, Castle, Grimm, Hawaii 5-0, Mike & Molly, Nashville, Royal Pains, Supernatural, The Vampire Diaries, 2 Broke Girls, Beauty and the Beast y Bones.

Downton Abbey...una más y nos vamos

Downton Abbey…una más y nos vamos

Como cada año, algunas de las mejores propuestas sobreviven para una segunda temporada después de un auspicioso debut: American Crime, Better Call Saul, Bloodline, Black-ish, Broadchurch, Bosch, CSI Cyber, Empire, Fargo, Fresh of the boat, Galavant, Gotham, Happy Valley, How to get away with murder, iZombie, Manhattan, Marvel’s Agent Carter, Marvel’s Daredevil, Mozart in the Jungle, Murder in the First, Salem, Scorpions, Satisfaction, Secrets and Lies, Silicon Valley, Talking Dead, The Affair, Flash, The Goldbergs, Last man on earth y The Last Ship. Muchas de ellas pendientes de estreno en México. Sobrevivientes inmortales: Los Simpson.

La más sonada renovación, porque se avisa que será para una última temporada, es American Idol. Mismo caso para Downton Abbey.

Otras renovaciones: Archer, Chicago Fire, Chicago PD, Elementary, House of Lies, Last man standing, Major Crimes, NCIS, NCIS L.A., Once upon a time, Portlandia, Power, The 100, Under the dome y Vikings.

Forever ironías de la TV

Forever ironías de la TV

Entre las series canceladas, siempre hay injusticias. Casos donde los estudios no tuvieron paciencia o capacidad para desarrollar un lanzamiento prometedor cuyo caso más emblemático es Forever y con ella otras como Allegiance o Backstrom. Otras a las que simplemente se les había acabado el combustible, ya no había más que hacer: Boardwalk empire, CSI, Cougar Town, Covert Affairs, Dallas, Franklin & Bash, Glee, Justified, Kitchen Nightmares, Parenthood, Parks and Recreation, Revenge, Resurrection, Sons of Anarchy o The Mentalist Algunas de ellas ni siquiera se transmitieron en México o  se cortaron en seco, antes de terminar la primera temporada: A to Z, Marry Me, Manhattan Love Story, One Big Happy, Selfie.

Otras cancelaciones relevantes: Perception, Red Band Society, State of Affairs, The Bridge, The Following, The Millers, The Newsroom, True Blood, Two and a Half Men, White Collar, Utopia,

Aquarius se estrena en mayo

Aquarius se estrena en mayo

Hay todavía muchos títulos en “veremos”, algunos de ellos porque aún ni siquiera estrenan su primera temporada (Aquarius). Y otras que están en el limbo, buscando favores o un milagro para continuar: Bates Motel, Community, Episodes, Haven, Wayward Pines, Hell’s Kitchen, y las espléndidas Mulaney y Weird Loners. Entre ellas, tres que seguramente serán renovadas: So you think you can dance, The Mindy Project y The Voice.

Las cancelaciones se dan por muchas razones, y la mayoría de ellas poco tienen que ver con aspectos creativos o narrativos. Pueden deberse a contratos con los actores, conflictos de programación, de costos o ratings. Algunas de las canceladas conseguirán sobrevivir aún, si algún canal de cable o streaming las adopta (le valió a Community el año pasado), pero la mayoría pasarán al panteón de los botaderos de descuento y las repeticiones de madrugada.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 19 de mayo del 2015

Ligas de interés

La lista completa en actualización constante en TV.COM

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266 – Un crimen con sabor a clásico

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Si hay una categoría de productores legendarios en la televisión estadounidense, es muy probable que Steven Bochco sea uno de ellos (junto a Dick Wolf creador de La ley y el orden). Bochco empezó su carrera como escritor y colaborador de policiacos blandos de los años setenta (Columbo y McMillan & Wife entre otros), para después revolucionar (junto con Wolf) el concepto del policíaco semanal.

Hill Street Blues

Hill Street Blues

Mientras Wolf empezaba con éxito lo que sería la franquicia de Law and Order que recuperaba el proceso judicial desde la investigación policíaca hasta el juicio, Bochco apostó en Hill Street Blues (1981-1987) por construir la narrativa interna de la propia policía con un ángulo realista y para la época, lejos de moralismos simplones de buenos y malos.

Quizá las mayores aportaciones de Bochco a la televisión actual, fueron concebir las series como el trabajo de un elenco completo de actores, en lugar del vehículo para el lucimiento de un protagonista; y, por supuesto, los arcos narrativos. Antes de Hill Street Blues la mayoría de las series eran puramente episódicas, y las únicas series que seguían un argumento que se extendía semana a semana eran telenovelas glorificadas como Dallas, Falcon Crest, y Dinastía.

L.A. Law

L.A. Law

A Hill Street Blues lo siguió L.A. Law (1986-1994) donde su ojo por diálogos afilados y sátira mordaz, construyeron un bufete de abogados donde los casos legales jugaban segundo plano frente a la conflictuada vida cotidiana del elenco. Sus series sumaban Emmys y escalaban los ratings de las televisoras. Queda claro que Bochco abrió las puertas para talentos posteriores como el rey de los noventa, David E. Kelley.

Paradójicamente, esa década acumuló algunos de sus primeros fracasos (el musical policiaco Cop Rock entre ellos), hasta que subiendo el tono y tratando de atraer el público adulto que había migrado a los canales de cable, ofreció la polémica NYPD Blue (1993-2005).

El elenco de Murder One

El elenco de Murder One

A mediados de los noventa, Bochco estrenó Murder One, una propuesta innovadora en su momento, que abordaba en 22 capítulos un solo caso desde la óptica del despacho de abogados encargado de la defensa. La serie no tuvo la tracción comercial que esperaba ABC, y a pesar de ganar premios de cinematografía, música, actuación y el codiciado People’s Choice Award en 1996, se canceló después de apenas dos temporadas. Sin embargo, no pasó en absoluto desapercibida, convirtiéndose en una de las series efímeras de culto de los noventa (junto con Twin Peaks y Freaks and geeks).

La primera década del nuevo siglo tuvo a Bochco intentando algunos proyectos, sin mucho éxito (entre ellos el drama presidencial Commander in Chief con Geena Davis, y la también breve Raising the bar, sobre otro despacho de abogados).

Reed, Benjamin –– – Los Angeles, 13-8-2008 Producer Steven Bochco

Reed, Benjamin –– – Los Angeles, 13-8-2008 Producer Steven Bochco

Las cadenas de TV abierta se habían vuelto un medio incómodo para Bochco. En parte por el salto generacional cada vez más evidente entre el productor y los jóvenes ejecutivos de estas. Para Bochco lo más natural fue migrar al cable: “la atmósfera es más amigable y el ambiente creativo más propicio para generar un trabajo original”, dijo en una entrevista en Variety.

El año pasado, a sus 71 años, Bochco coprodujo junto con Eric Lodal, Murder in the First para TNT. Un policíaco inspirado en Murder One, pero centrado, esta vez, en la óptica de la policía. La primera temporada de la serie constituye básicamente un caso a lo largo de diez episodios. La estructura no es novedosa ahora. Series desde The Killing hasta True Detective, pasando por las británicas The Fall y Broadchurch o la escandinava The Bridge, han vuelto el formato parte de su elemento. Mientras en Murder One sostener la tensión por 22 episodios requería algunas acrobacias a la postre torpes, tal parece que Bochco aprendió la lección (que han asumido también en las temporadas tres y cuatro de The Killing: reduciendo episodios y multiplicando la tensión).

MURDER IN THE FIRST (TNT)

MURDER IN THE FIRST (TNT)

El escenario es San Francisco, y los detectives a cargo son English y Mulligan (Taye Diggs y Kathleen Robertson), y aunque el foco es con ellos, la serie se toma tiempo para desarrollar a su compañeros de división, al jefe, fiscales, sospechosos, sus abogados, etcétera. Desde el primer episodio queda claro, que aunque Bochco ya no es el gigante de antaño, sigue teniendo un fuerte poder de convocatoria. El reparto de la primera temporada incluye una docena o más de actores de reparto de primer nivel. Una buena receta para aumentar el número de sospechosos sin caer en el viejo truco del actor invitado como asesino.

Murder in the first tiene muchas virtudes. Algunos críticos la subestiman por no ser innovadora o revolucionaria como algunas creaciones previas de Bochco, pero eso es ser un tanto injusto. Narrativamente, no hay nada previsible ni de fórmula en la anécdota. La investigación toma un ángulo de procedural serio, muy similar a la mejor Ley y el orden, sin usar trucos baratos como el abuso de coincidencias o la crisis emocional de sus investigadores para entorpecer el curso del caso.

F: Doug Hyun

F: Doug Hyun

Algunos de sus momentos más memorables suceden en segundo plano: La conversación con informantes o la búsqueda de un policía por redimirse cuando echa a andar la maquinaria de la justicia sobre un inocente. Pero mejor aún, la permanente apariencia de un mundo que se mueve por si solo sin la acción de sus protagonistas. En este San Francisco seguirían sucediendo cosas, intervengan o no los personajes principales, lo que añade una capa de realismo y complejidad muy apreciables.

No hay relleno, paja, o tiempo desperdiciado en pantalla. Y aunque en el caso tampoco hay nada que no hayamos visto en una docena de procedurals televisivos, se aprecia la buena factura, la apuesta por diálogos bien escritos y la creación y desarrollo de personajes más allá de atmósferas prefabricadas, estereotipos y mecanismos tramposos para avanzar la trama.

Murder in the first no inventa el hilo negro, pero no lo necesita, es entretenimiento de primera que respeta la inteligencia del espectador y no está a merced de cumplir cuotas del veleidoso mundo de los ratings. La serie que se transmite por TNT en Latinoamérica, fue renovada ya para una segunda temporada.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 13 de mayo del 2015

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265 – El plan de Marvel

Marvel

Hace quince años Marvel estaba quebrada. Apenas tenía efectivo para subsanar sus gastos más elementales. La aceptación de sus cómics, y de los cómics en general iba a la baja. Sus acciones se cotizaban por los suelos. La compañía necesitaba desesperadamente un héroe que salvara el día.

En 1999 Peter Cuneo se convirtió en director ejecutivo. Una de sus primeras estrategias fue  explotar sus títulos más reconocidos vendiendo licencias para la explotación de productos desde playeras y juguetes (Marvel había intentado producir estos en casa con poco éxito), hasta tratamientos cinematográficos.

More-stuff-to-buy-610x381Poco después comisionó a sus creadores a correr más riesgos, a actualizar sus títulos a la época actual. También a reducir sus arcos narrativos, para que una “saga” durara seis número de la revista en lugar de que duraran años. Buscaba atraer nuevo público, facilitar el acceso a las historias de sus cómics.

Marvel licenció sus tres títulos más populares a Fox y Sony para explotarlos en cine. La primera se quedó con X-Men y los Cuatro Fantásticos, la segunda con El Hombre Araña. El efectivo empezó a fluir, los cómics recobraron vigencia y popularidad. Poco después hacen aparición los Estudios Marvel y empiezan a desarrollar películas con el resto del catálogo de la compañía: esos héroes no tan populares como para considerarlos ir sobre seguro.

Diez años después, Disney compró los Estudios Marvel por 4.3 mil millones de dólares. Lo integró a su línea de franquicias exitosas, sumándolo a los de Pixar, Piratas del Caribe, Star Wars, etcétera. La explotación pura de productos y licencias de Marvel arroja ventas de seis mil millones de dólares al año.

ULTRONimage-marvelLa historia de éxito de los Estudios Marvel debe mucho a Kevin Feige, su presidente actual. Sea porque en su materia prima había una serie de personajes casi secundarios en popularidad, que requerían un tratamiento creativo e innovador; o porque su equipo no tenía otra cosa a la que recurrir. Lo cierto es que bajo Feige, Marvel lanzó su primer plan a catorce años. Un proyecto insólito en el cine, quizá porque su núcleo estructural venía de la narrativa del cómic.

Mientras que la franquicia típica de cine va de película en película, sea como entregas individuales e independientes (pensemos en James Bond e Indiana Jones), o en forma de serie con secuelas (como Star Wars o Harry Potter). En las primeras cada lanzamiento es una puerta abierta para el público, que no necesita conocimiento previo para entender de qué va el asunto. En las segundas, se recurre a un público más cerrado, fans que si no vieron las primeras entregas pasarán aprietos para entender que está pasando en la quinta o sexta cinta.

Marvel apostó por ambos modelos, pero en una estructura más compleja. Los primeros dos lanzamientos del estudio fueron Iron Man y Hulk. La primera, un éxito, crítico y comercial. A la segunda le fue apenas bien. Aunque hay una postura pragmática de continuar las sagas de personajes que tienen un buen desempeño comercial, lo cierto es que desde un principio se apostó no por crear un evento y exprimir hasta el último dólar. Se apostó por un universo cinemático, donde cada película, además del valor propio, suma en una mitología compartida. Mediante cameos, referencias a otros personajes, misterios y secuencias sorpresa al final de los créditos, Marvel fue poniendo las semillas de próximos lanzamientos y líneas narrativas.

350px-Nick-Fury-Earth-1610Siguen Thor, y el primer Capitán América. El equipo de Marvel pudo renunciar al espíritu artístico individualista de sus creadores en busca de una coherencia de conjunto, un ensamblaje flexible en algunos aspectos y extremadamente rígido en otros.

La cohesión narrativa inicial la daba Nick Fury (Samuel L. Jackson) y su S.H.I.E.L.D., un organismo policiaco semimilitar con bases en el mundo entero. En la segunda fase el organismo es destruido por H.Y.D.R.A. y El Capitán America mientras este abraza un ideal global con la moral del superhéroe clásico: la virtud es su propia recompensa.

Cuatro cintas para llevar a la primera entrega de Avengers. Lo que sucede ahí afecta todo el universo y tiene consecuencias en los siguientes títulos individuales que a su vez apuntan a la segunda Avengers (hoy en cartelera) y si se descuida uno hasta a la tercera en 2018. Añadir a la mezcla una eficaz serie de televisión atando cabos y soltando pistas (Marvel Agents of S.H.I.E.L.D), la efectiva Agent Carter, y futuros lanzamientos para otros héroes a través de una sociedad con Netflix que empieza con Daredevil.

Ese control sobre sus cineastas y la estructura, podría haber parecido restrictivo, pero para Marvel es parte del plan. Cada uno de sus títulos tenía la personalidad de su protagonista, como sus cómic. Iron Man: comedia de acción. Thor: fantasía mítica. Guardianes de la Galaxia: guiño humorístico de ciencia ficción. El Capitán América, transitando de una cinta de aventuras en la segunda guerra mundial, a una de intriga y espionaje, que fuera del héroe podría ser una entrega de la tetralogía Bourne. El próximo Ant Man, comedia pura.

mypokertime pics-d13Marvel ha sido excepcionalmente exitoso en su estrategia, que algún analista compara con una partida de poker donde el jugador va all-in en casi todas las manos. Es un estudio pequeño, si sus películas fallan no tiene otra cosa que ofrecer. Sus títulos más rentables están en manos de otros. Lo que les queda es apostar por ofrecer productos eficaces en su individualidad, que consigan la dualidad de crítica y taquilla, y a su vez ofrezcan una segunda lectura, rica y adictiva, para los fans.

Su plan ha funcionado tan bien que una apuesta insólita por un título oscuro se convirtió en una de las cintas más exitosas del 2014 (Guardianes de la Galaxia). Su nuevo dueño, Disney, aunque le da perfecta autonomía (mientras los resultados sean así, ni moverle), no ha dejado de tomar notas para aplicarlas a su nuevo bebé: la nueva franquicia de Star Wars.

Del otro lado del espectro está la Warner y su acercamiento a los héroes de DC Comics, pero esa es harina de otro costal.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 6 de mayo del 2015

Ligas de interés

El plan de 14 años de Marvel debe preocupar a Warner, Jeff Gomez y Fabian Nicreza en Business Insider

Cómo Marvel se convirtió en el superhéroe de los negocios, Robert Reiss en Forbes

Por qué Marvel tuvo éxito y cómo fallará si no se diversifica, Andrew Wheeler, Comics Alliance

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264 – Lecciones del caso Baltimore

Foto Shannon Stapleton/Reuters

El doce de abril pasado, Freddy Gray, de 25 años, caminaba por una calle de Baltimore (en Maryland, EU), cuando la policía lo detuvo. El reporte policial señala que Gray fue detenido porque “huyó sin provocación cuando pasaba la patrulla”. El joven llevaba encima un cuchillo y fue arrestado. El reporte indicó que “fue arrestado sin fuerza o incidente alguno”. Sin embargo, durante el traslado hasta “la delegación” Gray sufrió una emergencia médica y murió. Aparentemente Gray fue sometido con más rigor del reportado, no pudo respirar y pidió auxilio a los policías, que no le hicieron caso. Seis policías fueron suspendidos mientras se investigaban los sucesos.

La alcaldesa Rawlings-Blake

La alcaldesa Rawlings-Blake

A pesar de que la alcaldesa de la ciudad, Stephanie Rawlins-Blake y el jefe de policía son ambos de raza negra, hay en la población afroamericana de la ciudad la percepción de que la policía sigue actuando con una política no escrita de prejuicios raciales. La situación social en Baltimore era ya casi crítica antes de Gray. Es una de las ciudades de EU que aparecen en la lista de las 50 ciudades más violentas del mundo según la clasificación elaborada por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, una organización mexicana que compila una muy mentada lista anual basada en el índice de homicidios per capita.

La muerte de Gray se recibió con descontento tal que remitía a los sucesos de Ferguson del año pasado. Los elementos comunes raciales, el aparente abuso policial, el dolor de la familia de la víctima, fueron abrazados por la comunidad con algo cercano a la ira. De pronto pareciera que los EU de Obama están continuamente a un paso de revivir la crisis de los derechos civiles de 1968.

Foto Brendan Smialowski/AFP/GettyEl domingo pasado fue el funeral de Gray y se anunció una marcha de protesta en la ciudad. La alcaldesa declaró a los medios que daría espacio a los descontentos, “y también a aquellos que quieran destruir”. Su estilo de tolerancia excesiva remitió de inmediato al alcalde neoyorkino Dinkins, que en 1991 decidió retirar a la policía y dejar que los manifestantes “se desahogaran un poco”. El resultado en Nueva York fue una ola de disturbios, saqueos y violencia que se volvió un caso de estudio en el país.

El lunes la policía de Baltimore anunció que tenían una amenaza creíble de que las pandillas legendarias de la ciudad: los bloods, los crips y la familia de la guerrilla negra, habían hecho un pacto junto con organizaciones musulmanas para salir a matar policías blancos. La noticia la reportaron los medios como si fuera un hecho. Mientras algunas organizaciones civiles trataban de armar vayas para probar que su protesta sería pacífica, la multitud se salió de control y la ciudad se vio envuelta en un levantamiento violento que terminó con 20 policías heridos, 200 arrestos, 140 automóviles  y quince edificios en llamas. Un herido crítico y…un toque de queda.

La guardia nacional interviene en BaltimoreLa alcaldesa que según los medios “dio permiso de amotinarse a la multitud”, quiso corregir, aduciendo que su declaración era para manifestantes pacíficos y no para maleantes. El gobernador se vio obligado a intervenir y llamar a la guardia nacional (el ejército de EU no interviene en problemas domésticos). La hermana de Gray pidió que pararan la violencia, mientras personalidades religiosas locales abogaban por la calma. Poco después el jefe del cabildo municipal salió a conferencia de prensa a disculparse por llamar maleantes a los saqueadores, recurriendo a la corrección política para llamarlos “jóvenes confundidos”. Lo acompañaban miembros de las citadas pandillas locales para desacreditar el rumor que manejó la policía y argumentar que sus pandillas colaboraron con la paz protegiendo comercios de la multitud.

Baltimore ayerEl caso de Baltimore ilustra las delgadas líneas que existen entre la justicia social, la indignación popular, la manifestación pacífica, la protesta airada, los disturbios y la violencia. Si el caldo de cultivo es una sociedad desigual, con alta criminalidad, percepción de impunidad policíaca y ambivalencia en la política pública entre la ley y la tolerancia irrestricta, queda claro que las cosas se saldrán de control fácilmente.

No tenemos que irnos tan lejos. Pensemos en Guerrero el año pasado, y las protestas por el caso Ayotzinapa. ¿Sorprende que Acapulco ocupe el lugar número tres en la lista de ciudades más violentas? El contexto que se vive en algunas partes de nuestro país no es muy distinto a los elementos que confluyeron en Baltimore, particularmente si añadimos al narco en la ecuación y la terrible percepción ciudadana de que por un lado está “la autoridad” y por otra sus víctimas que suponen al resto de la sociedad. Simplificaciones que suelen caldear los ánimos y dar ese empujoncito que lleva una legítima y justificada manifestación pacífica de rechazo, al caos y la violencia.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 29 de abril del 2015