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259 – El asesino y el documental

Durst_HBO

Al timón estaba Andrew Jarecki, director de Capturando a los Friedman, una historia inquietante y perturbadora que siguió la investigación de un maestro particular de cómputo acusado de abuso sexual y el nido de serpientes que eso destapó en su familia y la comunidad. Jarecki contó con acceso sin precedentes a la casa de los Friedman, incluyendo videos familiares, y consigue poner en entredicho tanto la cacería de brujas celebrada por la justicia local, como la propia culpabilidad del maestro y su hijo. Un tema torcido y difícil, tratado con tacto y humanidad, que le valió a Jarecki una nominación al Oscar de mejor documental en 2003.

The_Jinx_(miniseries)_POSTERSu nuevo proyecto era una miniserie producida y transmitida por HBO llamada The Jinx: The life and deaths of Robert Durst (Traducción: La maldición: La vida y muertes de Robert Durst). Jarecki ya había dirigido la película All Good Things (Crimen en familia) con Ryan Goslingy Kirsten Dunst, inspirada en la vida de Durst, un magnate de los bienes raíces de Nueva York vinculado con una serie de homicidios que culminó con la desaparición de su esposa.

El interés de Jarecki no terminó con la película y decidió desarrollar una miniserie documental junto a HBO que investigara la desaparición de Kathie, esposa de Durst, en 1982; el asesinato estilo ejecución de su amiga Susan Berman en el 2000 y un año después el brutal asesinato de su vecino, Morris Black. El documental se construyó utilizando noticias, imágenes de cámaras de seguridad, evidencias policíacas, entrevistas de archivos e imágenes nuevas rodadas por Jarecki, incluyendo entrevistas actuales, recreaciones visuales, y una exploración un tanto meta de la propia filmación y la vinculación de Jarecki con Durst. El centro de la miniserie lo constituyó la versión del propio Durst. A este le gustó Crimen en familia y llamó a Jarecki después del estreno para ofrecerle una entrevista que fue incorporada a la miniserie.

La transmisión de la serie empezó en febrero del 2015 y concluyó la semana pasada. Un día antes del final de la serie, Durst fue arrestado en Nueva Orleans por el FBI como parte de la investigación por el asesinato de Susan Berman gracias a evidencia presentada por la propia miniserie. Cuando arrestaron a Durst, encontraron en su poder un revolver calibre 38, una cantidad grande de efectivo y una máscara de goma.

El final de la serie incluía algo que ninguna agencia de justicia de los EU había conseguido en tres décadas: durante la entrevista, Jarecki logró que Durst confesara los crímenes.Durst_Segar_Reuters

En las últimas escenas del último episodio (y en este caso lamento el inevitable spoiler), Jarecki confrontó a Durst con evidencia aparentemente indisputable de su culpabilidad. Durst interrumpió la entrevista y entró a un baño, todavía llevaba el micrófono de la entrevista conectado. En el baño, solo, de pronto dijo en voz alta: “Ahí está. Te cacharon…¿Qué diablos hice? Matarlos a todos, por supuesto”.

Para añadir a la polémica, el arresto de Durst se dio un día antes de la transmisión del programa final, mientras el magnate pretendía huir a Cuba, donde, a pesar de la renovada relación con EU no hay extradiciones.Tal parecería que Jarecki y su equipo merecen una medalla por su servicio público.

En lugar de ello Jarecki y su socio, el productor Marc Smerling, están bajo la lupa de un escrutinio similar al que sufrió Durst, y es que la versión difundida por The Jinx no cuadra del todo. Particularmente en un aspecto primordial: ¿Cuándo se dio esa segunda entrevista? ¿Cuándo se grabó el audio en el baño? ¿Cuándo fue compartido por Jarecki con la policía?

The+Jinx+New+York+Premire+TRTGMxRtLhelAmbos socios cancelaron entrevistas y giras promocionales aduciendo que serían llamados como testigos en el juicio de Durst, un pretexto que suena forzado dado que hasta ese entonces llevaban una campaña un tanto agresiva de apariciones mediáticas.

En una entrevista con el NYT, Jarecki afirmó que habían pasado dos años después de la entrevista, cuando el audio del baño fue descubierto. Directa contradicción con la línea narrativa del documental, donde el director narra que en un arresto previo, Durst pidió imágenes a Jarecki para limpiar su nombre, y entonces aceptó una segunda entrevista donde se graba el mencionado audio.

Pero ese arresto se dio dos años atrás, y los tiempos no cuadran entre lo declarado por el documental, Durst, y los creadores. Para complicar más las cosas, el propio Jarecki dijo en otra entrevista a CBS que había encontrado el audio meses después de la entrevista (no dos años, como explicó después al New York Times).

La polémica radica en que buena parte del documental se dedica a cuestionar las explicaciones y coartadas de Durst para los crímenes, incluyendo inconsistencias y contradicciones en algunos de sus testimonios. La narrativa del documental crea una atmósfera de suspenso previa a la revelación final que bien puede ser uno de los momentos más insólitos y poderosos de la televisión estadounidense en su historia.

El cuestionamiento principal es si existe conexión entre la fecha del arresto y la exhibición del episodio final del documental, si hubo ahí un acuerdo perverso para elevar los ratings, si todo el tiempo transcurrido entre la grabación de la confesión de Durst y su transmisión al aire, el FBI estuvo al tanto. La agencia federal afirma que se realizó el arresto ese día porque Durst, errático y desquiciado, estaba a punto de huir del país. El equipo de Jarecki había elevado su seguridad personal temiendo algún ataque. Y en un suceso que ha atraído más atención y cuestionamiento mediático de la esperada, es ahora Jarecki, quien ha empezado a evadir las preguntas sobre cuándo realizó esa entrevista y exactamente cómo se dieron los tiempos.

Todo el asunto recuerda la famosa paradoja de Hardy y, que aunque aplicada directamente a la física cuántica, como el efecto del observador se da en la ciencia, no deja de tener relevancia en el contexto del caso Durst/Jarecki: “Si bien no es posible sacar conclusiones sobre sucesos pasados que no se observaron directamente, es claro que el acto mismo de observar afecta la realidad que se intenta descubrir”.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 25 de marzo del 2015

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258 – Degustación cultural

TelevisaFOROtv

Durante sus primeros años de existencia, Final de Partida dedicó media hora diaria a hablar sobre cultura en el más amplio sentido de la palabra. Su media hora nocturna en FOROtv podía estar dedicada a un poeta clásico, un arquitecto alemán, equipo de futbol, exposición de caricaturas, el diseño de corbatas o un chef devoto a los licuados o al chocolate artesanal.

El programa típico iniciaba con una cápsula de un par de minutos, realizada por Mario Villanueva, donde se hacía una introducción general al tema del día. Después, alguno de los conductores (Nicolás Alvarado o Julio Patán) hacía su propia introducción específica: dos o tres minutos bien estudiados y preparados, a veces inteligentemente matizados por una opinión polémica, para despegar la discusión.

Después de un breve intercambio entre los conductores, se anunciaba la pregunta twitter de la noche, y se leían algunas respuestas, mientras el invitado aprovechaba el close-up de la pantalla para colarse imperceptiblemente (casi siempre) al set. El resto del programa lo constituía usualmente una estimulante conversación con el invitado, fuera este un experto en el tema, un creador, curador de museo, político, y/o un amigo o familiar de los conductores. Algunos invitados repetían con cierta frecuencia: el entrañable Gustavo García, Tere Vale, Pedro Aguirre, Oscar Uriel, el gran Moisés Palacios, Ivan Nieblas, Alejandro Hernández, Aurora Cano o el delirante experto en jazz Eugenio Elías; por mencionar unos cuantos de una larga lista.

cq5dam.thumbnail.624.351El programa, que alguna vez llamé “los treinta minutos más necesarios de la televisión mexicana”, conseguía balancear la conversación con un clavado a veces profundo, a veces trivial, a temas culturales de toda índole, desde Los Smiths hasta Topo Giggio, pasando por el Bauhaus o su odiado Harry Potter. Las filias y fobias de los conductores aportando el contraste sabroso en una discusión que las más de las veces solía ser inteligente y estimulante.

Una de sus mayores cualidades, que sin importar si el espectador fuera experto, aficionado o neófito en el tema del día, el tratamiento solía despertar interés o curiosidad. Gracias a Final de Partida descubrí músicos, autores o películas que ahora considero indispensables.

Este año alguien decidió que el formato anterior necesitaba cambiarse. Que en lugar de dedicar programas enteros a temas e invitados específicos, sería más estimulante (o pertinente) dedicar la primera mitad a discurrir sobre otros temas, que a lo mejor, sin merecer la atención de un programa entero, podían complementar la discusión o resultar pertinentes.

cq5dam.thumbnail.624.351-1Así, en el nuevo formato, cada conductor suele abordar algún tema marginal: Una exhibición a la que se asistió, una recomendación cinematográfica, una reflexión provocada por el tránsito urbano, etcétera. Después se anuncia la pregunta Twitter y se pone la cápsula de Villanueva y se manda a la pausa intermedia de comerciales. Al volver, se leen algunas respuestas y se inicia la conversación con el invitado. Cuando el tema empieza a discutirse en serio o ponerse interesante, el programa ya terminó.

No hay de sí nada malo en cambiar, en intentar nuevos formatos o en buscar sumarse a la inmediatez y atención miscelánea de los tiempos actuales, pero en el caso de Final de partida es una verdadera lástima. No porque los pequeños temas sean poco interesantes o relevantes, o porque no sean presentados correctamente, Patán y Alvarado son profesionales y pueden discurrir sobre prácticamente cualquier cosa; sino porque el segundo segmento, el tema del día, el invitado y su conversación, queda con poco más de diez minutos que son a todas luces insuficientes para abordar, explicar o explorar cualquier tema más allá de lo superficial.

Vamos, los veinte minutos previos apenas ahondaban un poco, y a veces invitaban a que el espectador por su parte, leyera, escuchara o buscara más información. Hay que decir que no todos los temas (o invitados) sacaban provecho de los veinte minutos, pero sí la mayoría.

En el nuevo formato, el programa se convirtió en una degustación mínima de temas que acaso se vuelve más efímera y trivial. El cambio no es tan grave como para perder espectadores (esperemos), pero aún así me siento obligado a invitar a los responsables a reconsiderar una alternativa mixta. Dejando algunos días el formato corto y otros el largo, dependiendo quizá, de las posibilidades del tema o el invitado en turno.

PS. ¿Qué tiene uno que hacer para que Sky active el canal FOROtv en HD? Ni siquiera porque es de su propia empresa…

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Para El Economista Arte Ideas y Gente del miércoles 18 de marzo del 2015

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257 – El mejor Bosch

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Frente al interés de la muy sonada House of Cards de Netflix, Amazon ofrece Bosch, un policial basado en las novelas de Michael Connelly, cuyo piloto estuvo disponible a manera de muestra desde hace un año vía sus servicios streaming.

Extraña que siendo Connelly un autor tan popular (sus casi dos novelas anuales suelen frecuentar la lista de libros más vendidos), sea apenas la tercera adaptación suya en llegar a la pantalla. Previamente, Clint Eastwood hizo una entrega atractiva pero trivial de Blood work; y Matthew McConaughey protagonizó una versión deslucida pero eficaz de The Lincoln Lawyer.

Sinbosch-poster-amazon-studios embargo, la serie de novelas más exitosa y longeva de Connelly, la del detective Harry Bosh (17 libros de 1992 al 2015), no había llamado la atención de Hollywood o los estudios de TV, hasta ahora.

La ficción de Connelly transcurre casi en su totalidad en Los Angeles (una excepción es su obra maestra: El poeta). El autor lleva a cuestas cuatro distintas series de novelas, y los personajes de estas suelen entrecruzarse en las páginas de las otras, ofreciendo al lector frecuente la sensación de pertenencia a un mismo universo noir.

Sus policíacos han recibido la etiqueta de hardboiled, ese subgénero de la novela negra que contrapone la frialdad cínica de los primeros detectives, con una atmósfera opresiva que suele ser rebasada la intensidad emocional de sus personajes. Connelly escribe novelas eficaces, soportadas por una investigación cuidadosa de los procedimientos y el argot policiaco, pero a veces, en sus entregas más flojas, pareciera que lo noir es un mero decorado: una ambientación que da sabor e intensidad a los misterios que enfrentan sus detectives.

Connelly y Welliver - Foto: L.A. Times

Connelly y Welliver – Foto: L.A. Times

No cabe duda que Connelly le debe mucho a la tradición noir de Los Ángeles, pero también a una de sus figuras dominantes en las últimas décadas: James Ellroy. No sorprende descubrir que en el pasado de Harry Bosch pese el asesinato de su madre, en circunstancias que de inmediato recuerdan Mis rincones oscuros, la novela autobiográfica de Ellroy.

La burocracia policial, los intereses cruzados entre la política, los procedimientos e intereses de los fiscales, las ramas federal y local de la policía, son ingredientes comunes en sus narrativas, pero ahí se acaba cualquier paralelismo. Pues frente a los personajes autodestructivos, de moral comprometida y rota de Ellroy, donde la etiquetas no tienen cabida, Connelly nos propone protagonistas heroicos. Misioneros capaces de romper las reglas y jugar duro, pero nunca de quitarse de la mente el hacer justicia, honrar a las víctimas, el hacer lo correcto.

bosch-amazon-pilotComo personaje literario, Bosch siempre me pareció antipático: un veterano de Vietnam, peleado con la mitad de sus colegas. Dispuesto a todo por resolver sus casos. Rígido. Casi amargado. Su carácter conformado por una suma de lugares comunes del género tamizados por la prosa dúctil de Connelly.

Es por ello que la primera sorpresa grata de la versión televisiva, venga a cargo de un espléndido Titus Welliver, quién convierte el personaje en un policía creíble, con sentido del humor, ironía, inteligencia y aunque lleno del mismo sentido de reivindicación moral, esta funciona mejor integrada a su personalidad. La ausencia de un narrador recordándonos las motivaciones de Bosch, cambia el panorama por completo.

Desarrollada por Eric Overmyer, uno de los protegidos de David Simon, con quien colaboró en Homicide: Life on the Street, The Wire y Treme, la serie rejuvenece a Bosch, lo vuelve veterano de las guerras más recientes de EEUU, y nos coloca en un punto medio en la temporalidad de las novelas de Connelly. La primera temporada combina tres de estas: La rubia de concreto (Concrete Blonde), Ciudad de Huesos (City of Bones) y Echo Park. Lo que enriquece la trama tanto para quien ya leyó los libros, como para quien por primera vez se asoma en el mundillo de Bosch.

uktv-bosch-1Hay referencias a otros libros, anécdotas, flashbacks, y todos los elementos para enriquecer el desarrollo de personaje, y Overmyer se lo toma perfectamente en serio. Los episodios de Bosch forman parte de un todo a resolverse, entenderse y valorarse como una unidad que es la temporada. Son capítulos de una historia (como es The Killing, True Detective, The Bridge y tantas otras). En la escuela de Simon, la mejor televisión requiere un lienzo más ámplio que los 40 minutos del policial televisivo clásico.

Para los guiones de los episodios, Overmyer se sirve del propio Connelly, de respetados autores como George Pelecanos y de colegas escritores de series como Los Sopranos. Sus realizadores no son tan logrados como Fukunaga en True Detective, y la serie a veces transita por una buena ristra de clichés de género y un puñado de elecciones poco inspiradas de casting;  sin que estos la vuelvan predecible o la hagan naufragar. Se nota que en la adaptación de la página a la pantalla hubo mucho trabajo, consiguiendo que la versión televisiva sea superior incluso a algunas de sus novelas fuente (por lo menos más disfrutable que Echo Park y La ciudad de huesos).

Bosch, como Mozart en la Jungla y Transparent se suman a una lista de producciones sólidas de Amazon Studios que junto a sus apuestas para el próximo año (una adaptación de El hombre en el castillo de Philip Dick entre otras), la colocan junto a Netflix como una de las más importantes generadoras de contenido televisivo de calidad, en streaming o por cualquier otro medio.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 11 de marzo del 2015

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256 – Una bofetada que da gusto

The Slap (Aus)

No es novedad que los productores de cine y televisión estadounidense busquen inspiración en el extranjero. Los remakes de Hollywood han existido por décadas. No sorprende que recientemente la explosión de la televisión satelital y online, haya despertado la búsqueda de contenidos probados en todo el mundo para explotarlos como quien compra una franquicia.

American Idol y The Office ejemplifican dos casos dónde el éxito de la versión estadounidense casi borra el original (ambas británicas), y como ellas hay otros ejemplos en que la pura proyección a un mercado y audiencia más ámplio le dio fuerza a series que nunca aspiraron a lo global. Pensemos en Prisioneros de Guerra y BeTipul, dos producciones de Israel que se convirtieron en el Homeland de FX y el In Treatment de HBO.

Secrets and LiesEjemplos recientes hay muchos: desde el House of cards de Netflix y el Shameless de Showtime (a partir de series británicas homónimas). Las importadas de Dinamarca y Suecia: The Killing y The Bridge. Vamos, hasta Ugly Betty basada en la telenovela colombiana Betty la fea.

El Reino Unido es posiblemente el proveedor más frecuente de contenido de los EU, sea porque desde la adaptación lingüística hasta la cultural no requiere un salto tan grande; o porque el acceso al contenido vía la TV publica, ha permitido probar su viabilidad sin necesidad de subtítulos o focus groups.

120215_DX_TheSlapDVD.jpg.CROP.article250-mediumEn últimas fechas la mirada y la chequera ha estado en la lejana Australia, sumando tres remakes de una televisión que apenas ha ido encontrando el reconocimiento global.

Primero fue Rake, sobre un abogado vividor, cínico y corrupto que no tuvo buena fortuna en manos de Greg Kinnear y la FOX (la original australiana es deliciosa).

La siguen dos recientísimos estrenos: Secretos y mentiras en ABC y The Slap en NBC. La primera, un misterio whodunit en una comunidad pequeña a partir del asesinato de un niño. Premisa similar a la celebrada Broadchurch inglesa (cuya adaptación en EU, Gracepoint fue, por cierto, un sonado fracaso en 2014).

The Slap es un caso más complejo. Basada en la premiada novela de Christos Tsiolkas, reconstruye las vidas de familia y amigos en la comunidad griega de Melbourne y cómo se ven afectadas cuando, durante la celebración de un cumpleaños, un niño “difícil” es abofeteado por uno de los invitados frente a sus padres.

El tema se presta para la polémica en redes sociales y así se dio en Australia desde su estreno en 2011. La serie constó de ocho episodios, cada uno a partir del punto de vista de uno de los personajes y cómo su vida se desenvuelve y es afectada por los ecos de la famosa bofetada.

5150_krauth_theslap2El primer episodio fue dedicado a Héctor (Jonathan LaPaglia), padre de familia en plena crisis de los cuarenta, atraído por la admiración adolescente de su joven niñera. El segundo a Anouk (la maravillosa Essie Davis), escritora de telenovelas, con una madre anciana y un romance con un actor mucho más joven que ella. El tercero a Harry (Alex Dimitriades), hombre de negocios griego y un tanto violento (quien da la famosa cachetada al chamaco). El cuarto a Rosie (Melissa George) madre del niño agredido, una mujer relajada, conflictiva, artística y medio hippie. Etcétera.

La serie recibió varios premios, fue la primera vez que la TV australiana se enfocó en la realidad multicultural clasemediera de su país y tuvo un éxito respetable. NBC decide adaptarla a la TV estadounidense con un elenco de lujo que sólo repite a la George. Peter Saarsgard toma el lugar de LaPaglia, Umma Thurman el de la Davis, Zachary Quinto el de Dimitriades (entre otros) y un barrio de Nueva York suple la amplia zona griega de Melbourne.

La versión original de The Slap es una absoluta maravilla. No se constriñe por ninguna de las limitaciones que tiene la TV estadounidense (censura, comerciales, tiempos apretados, preocupación acuciante por los ratings). Por ello se toma su tiempo en desarrollar a sus personajes, la comunidad griega, ir develando sus secretos y motivaciones (que comprenden aspectos desde lo profesional, familiar, emocional, sexual o religioso), y principalmente a ofrecer una psicología compleja y sutil. Narración cinematográfica que reconstruye la novela de Tsiolkas con ocho episodios que bien podrían ser mediometrajes (uno de los cuales está hablado a medias en griego, sin subtítulos). La bofetada no es el centro, sino el pretexto: la piedra en el agua que genera lo demás.

The SlapLa versión estadounidense, en cambio, debe construir la trama en poco más de cuarenta minutos y hacerlo atendiendo la falta de atención e impaciencia de su auditorio (y sus productores). Por ello, construye estereotipos en lugar de personajes, cambia el orden de los episodios, apuesta por la trama pura y dura del bofetón y su consecuencia, sin dar tiempo a que los sucesos se desenvuelvan con naturalidad. Los sucesos se vuelven caricatura. La sutileza es la primera víctima de un tratamiento apurado y esquemático: Quinto falla particularmente al construir a Harry como villano de manual.

La buena noticia es que gracias a internet y los servicios de streaming, tenemos acceso a la bofetada original (y a los otros espléndidos productos de la televisión australiana).

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 4 de marzo del 2015

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255 – Oscars 2015: La noche del hombre pájaro

La ceremonia de entrega del Oscar del pasado domingo deja algunas cosas claras: es extremadamente complicado encontrar un conductor competente, escribir un guión para una entrega de premios no es el trabajo más fácil del mundo, y la calidad de nuestros cineastas está fuera de toda sospecha.

La ganadora

Inarritu1Fue la noche de González Iñárritu (o G. Iñárritu, como lo escribió ahora), más aún que la de Cuarón hace un año. El director de Birdman, pasó tres veces al escenario, y curiosamente parecía que podría haber quedado perfectamente satisfecho con el primero.

Hasta el momento de entregar el premio a mejor guión original, Birdman iba prácticamente en blanco (sólo contaba con el esperado segundo premio consecutivo de Lubezki en el marcador), y entonces ganó mejor guión, un premio que suele etiquetarse como el de “consolación” para aquellos que no van a ganar mejor película (por lo menos desde que Tarantino lo dijo al recoger la estatuilla por Pulp Fiction). Iñárritu lo recogió con gracia, él y su equipo agradecieron hasta al perro y regresaron felices a sus asientos.

Si hasta hace unos años se estilaba que una película que barriera en los Oscars debía llevarse entre media docena o más estatuillas (la última fue El regreso del rey de Peter Jackson), en los últimos años, las ceremonias se han dividido entre ganadoras “técnicas” que se llevan los premios mal considerados “menores” (este año para El gran hotel Budapest de Wes Anderson). Y las ganadoras “reales” que acumulan en las vitrinas reconocimientos de actuación, guión, dirección y película. Ahí estuvo Birdman. Y aunque con menos Oscars que la cinta de Anderson, fue la ganadora indiscutible de la noche.

El anfitrión

NeilPatrickHarris464192868Como anfitrión Neil Patrick Harris fue cuando mucho mediocre. El actor (y mago) que se había labrado una reputación como el hombre capaz de conducirlo todo, alcanzó como decía el viejo “principio de Peter”: su nivel de incompetencia. No por falta de voluntad, hay que decirlo, el hombre salió hasta en ropa interior al escenario, cantó y bailó al nivel de Hugh Jackman e intentó alguna vuelta de tuerca ingeniosa, a la Ellen. Pero falló, y falló feamente.

Los Oscars con una bestia muy distinta a las otras entregas de premios. El anfitrión debe ser capaz de un sentido del humor, rápido, ingenioso al borde de la acidez y la ferocidad. Debe meterse con las estrellas con un guiño. NPH fue tibio, sangrón, temeroso y cuando se atrevió a más, lo hizo con peor gusto que el mismísimo Seth McFarlane.

Algunos chistes requirieron “explicación”, como el dedicado a Oprah. Otros invitaban a mirar al cielo y contar hasta diez (aquel de presentar a Reese Witherspoon, como aquella que pasa con su cuchara: with her spoon), juegos de palabras que su personaje, Barney, nunca hubiera intentado en How I met your mother. Su entrevista a los “rellenadores” de asientos, insistencia en que Octavia Spencer vigilara su portafolios y demás tonterías; encontraron su peor momento al burlarse del vestido de una mujer que acababa de mencionar al micrófono el suicidio de su hijo. Su mejor momento: despedirse diciendo “Buenas Noches, everyone”

El guión

Saldana on the RocksSi el año pasado el teleprompter puso en aprietos a John Travolta, esta vez pareció perjudicar a la mayoría de los presentadores (Travolta se volvió a perjudicar solito). Llegaban al micrófono, leían sin naturalidad, como actores de telenovela de media tarde. Los chistes forzados y diálogos acartonados sólo se comparaban con el manejo torpe de las cámaras, como si no lo hubieran ensayado. Sólo Meryl Streep (pero es ella!) fue capaz de leer la introducción a los fallecidos en el año, con gravedad y elegancia conmovedora.

Momentos de Oscar

La noche tuvo sus grandes momentos, todas las entregas del Oscar los tienen. Dos números musicales para las ninguneadas de la ceremonia: El alegre y colorido de Everything is awesome de la película de Lego; y el conmovedor, de Selma que dejó llorando a David Oyelowo y a Chris Pine.

El rapero Common mencionó hasta Ferguson y se dio el lujo de despreciar el “chócala” de Oprah al pasar a recoger su premio.

jk-simmonsLady Gaga sorprendió a todos con una rendición elegante de un popurrí de La novicia rebelde, demostrando que su presencia siempre será juzgada como “excéntrica”, hasta por intentar la normalidad.

Los discursos de aceptación tuvieron lo suyo. Algunos actores aprovecharon para reivindicar causas personales: J.K. Simmons usó la palestra para invitar a sus hijos (y a los de todos) a llamar y no enviar mensajes de texto a sus padres y Patricia Arquette para exigir igualdad laboral para las mujeres.

Pawel Pawlikowski no se callaPawel Pawlikowski recibió su Oscar a película extranjera y dijo lo que quería decir: “Hicimos una película sobre la necesidad de silencio, contemplación y alejarse del mundo y aquí estoy en el epicentro del ruido y la atención. La vida está llena de sorpresas.”  Y aunque la orquesta le puso la música de apúrate y vete. Siguió hablando hasta que los músicos resignados callaron y entonces se despidió ante el aplauso de la concurrencia.

oscars-poitras-greenwald-article-display-bLa nerviosa Laura Poitras temblaba al recibir su premio por el documental Citizenfour sobre Edward Snowden, desaprovechando el escenario más grande del mundo para reforzar su mensaje. Por lo menos aprovecho para acompañarse del periodista Glenn Greenwald, y sí, dijo, trompicada y sin fuerza, que Snowden era un héroe. Un segundo después, NPH lo trivializó con un chiste tan insufrible como intraducible: “Snowden couldn’t be here for some treason”.

Juliane Moore empezó con un simpático traspiés: “Dicen que el Oscar te quita cinco años de edad, lo cual me alegra porque mi marido es más joven que yo”.

eddie-redmayne-1Eddie Redmayne, encantador, parecía a punto de besar a Cate Blanchett como el legendario arrebato de Adrien Brody con Halle Berry. Exultante, daba saltos, abrazaba la estatuilla, después dedicó el premio a aquellos que sufren esclerosis lateral amiotrófica.

Los Oscars tan transparentes en sus preferencias: Los cortometrajes ganadores (ficción y documental) fueron sobre centros de llamadas para suicidios. Las dos categorías de actuación, para personajes que sufren enfermedades degenerativas.

Birdman-gran-triunfadora-de-lo_54427525830_53699622600_601_341Sin duda el momento de la noche y no sólo para los mexicanos que gustan envolverse en la bandera cual niños héroes y celebrar en el ángel cualquier triunfo de otro como si reivindicara a la patria, fueron los tres premios (y tres discursos) de Alejandro G. Iñárritu. El más recordado (y mencionado) puede ser el que cerró la ceremonia, donde dedica el premio a los mexicanos, los que vivimos en México para los que pide tengamos y construyamos el gobierno que nos merecemos. Y los que viven en EU, esa última generación de inmigrantes que pide sea tratada con la misma dignidad y respeto que los que llegaron antes y construyeron ese país de inmigrantes. Un discurso sentido, fuerte y poderoso que aprovecha el escenario para recolocar el tema polémico en la agenda política mediática.

Sin embargo, me quedo con el que dio al recibir el premio de dirección, no sólo porque tiene todo que ver con su película, sino porque dice mucho más sobre las entregas de premios y el valor del arte: “Es una locura hablar de ese pequeño cabrón llamado ego. El ego ama la competencia, ¿cierto? Porque para que alguien gane, alguien tiene que perder. Pero la paradoja es que el arte verdadero, la verdadera expresión individual, como fue el trabajo de todos estos increíbles colegas cineastas, no puede compararse, no puede etiquetarse, no puede derrotarse, porque existe y sólo será juzgado, como siempre, por el tiempo.”

Transparencia

Por cierto, las predicciones publicadas por un servidor el viernes pasado, fueron correctas en un 89%.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 25 de febrero del 2015

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¿Y el Oscar será para…?

Al momento de las nominaciones era claro que la disputa estaba entre Birdman de Alejandro G. Iñárritu y la magistral Boyhood de Richard Linklater. Dos cintas profundamente distintas, que recuerdan el duelo del año anterior (donde Gravity del mexicano Cuarón se debatió con 12 años de esclavitud), sólo que una docena de años fueron los que los tomó filmar Boyhood, y Birdman es un dechado de técnica, elegancia y una historia que puede tener mucha resonancia en Hollywood. Si algo hay claro en 2015 son las categorías técnicas y de actuación. Dos mexicanos pasarán por la estatuilla por segundo año consecutivo y el único suspenso quedará hasta el último minuto.

PELÍCULA

Birdman-1Debería: Boyhood

Va: Birdman

Sorpresa: Boyhood

Durante semanas la historia de formación de Linklater se mantuvo a la cabeza, por su valor histórico, sentimental y el riesgo técnico de su propuesta. En las últimas semanas, sin embargo, con victorias sólidas en los gremios profesionales, la cinta de nuestro compatriota parece haber ido cimentando una victoria de final cerrado.

DIRECTOR

cdn.indiewire-2Debería y va: Alejandro G. Iñárritu por Birdman.

Sorpresa: La única sorpresa puede estar a cargo de Linklater que estuvo a la cabeza de la categoría incluso antes de anunciar las nominaciones, y sólo empezó a perder fuerza en las últimas semanas, en que González Iñárritu se llevó el premio del gremio de directores. En el trabajo de Linklater hay algo más que esperar a que pasen los años, está la capacidad de construir una historia, mantener el tono y el estilo frente y detrás de la cámara a pesar del paso del tiempo. Quizá no sería tan sorpresivo.

Esta categoría suele ir amarrada con la ganadora de Mejor Película,sólo ha diferido 24 veces en 86 años, y aunque el año pasado fue así, no sorprenda que si Birdman alcanza en una, termine llevándose las dos.

ACTOR

cdn.indiewireDebería: Michael Keaton por Birdman

Va: Eddie Redmayne por La teoría del todo

Sorpresa: Keaton

El viejo dilema de Hollywood entre el veterano que revive su carrera y el novato talentoso. El problema para Keaton es que Redmayne es más carismático, y va en silla de ruedas, y los personajes con discapacidades físicas suelen poner en las nubes al grueso de los votantes seniles de la Academia. Tampoco ayuda a su causa que los ganadores del SAG se hallan llevado el Oscar durante la última década.

ACTRIZ

NExfzWhlijhrAB_1_bDebería y va: Julianne Moore por Still Alice

La Moore es una que encabeza las listas de arrepentimientos de la Academia, ha sido pasada por alto cuatro veces por papeles más que meritorios por lo que más de un votante debió sentir vergüenza al leer su nombre en la boleta. Sus triunfos en los Globos de Oro y los SAG redondean la que pinta una de las categorías más predecibles de la noche.

ACTOR DE SOPORTE

whiplash.insideDebería y va: J.K. Simmons por Whiplash

Sorpresa: No habrán sorpresas.

No sólo su papel es de una intensidad que abofetea al espectador, también es capaz despertar a los votantes y sacudirlos un poco. Otra categoría donde no hay un ápice de duda. A estas alturas, Simmons ya despejó la repisa de la chimenea y le dio tres o cuatro revisadas a su discurso de aceptación.

ACTRIZ DE SOPORTE

53ec746af1a7bba0_pat2.xxxlargeDebería y va: Patricia Arquette por Boyhood

Sorpresa: No habrán sorpresas.

El trabajo actoral de Arquette no sólo resumió doce años en la vida de una madre soltera que sale adelante sola, sino que tomó más de una década de rodaje. Un papel tan entrañable y desprovisto de vanidad, que ha recibido el aplauso unánime desde el estreno de la película en Sundance.

GUIÓN ORIGINAL

wes-anderson-hotel-gellert-grand-hotel-budapestDeberían y van: Wes Anderson y Hugo Guinness por El gran hotel Budapest

Si somos cínicos habrá que decir que será el premio de consolación para la otra gran nominada de la noche, pero eso sería quizá injusto con Wes Anderson. Su humor genial y estilo narrativo único ya merecen (hace rato) más de una estatuilla.

GUIÓN ADAPTADO

grahammooreDebería y va: Graham Moore por The imitation Game

Aquí vale el cinismo, pues de las ocho nominaciones que recibió, esta será la única victoria para el drama inglés sobre encriptación durante la segunda guerra mundial (o sobre cómo los prejuicios morales de una sociedad retrógrada alcanzan hasta a sus héroes).

PELÍCULA EXTRANJERA

Ida-5-e1399248515882Va: Ida de Pawel Pawlikowski (Polonia)

La delicadeza, elegancia y profundidad emocional de la cinta polaca sobre una novicia que antes de tomar sus votos, debe afrontar la verdad sobre su origen y el de sus padres, la pone a la cabeza.

CINEMATOGRAFÍA

Debería: Lukasz Zal y Ryszard Lenczewski por Ida.

Va: Emmanuel Lubezki por Birdman

Segunda consecutiva para el chivo, que armó una narración que simula un largo plano secuencia, incluyendo segmentos de time-lapse, efectos especiales y mucha audacia.

EDICIÓN

Debería y va: Sandra Adair por Boyhood

Sorpresa: Tom Cross por Whiplash

Construir una película a retazos con material filmado a lo largo de doce años suena como un logro digno de ser recompensado y lo será. El ganador de esta categoría, además, suele ir emparejado con la estatuilla a mejor película y la otra contendiente real: Birdman, no está en la lista.

DISEÑO DE PRODUCCIÓN

item4.rendition.slideshowVertical.grand-budapest-hotel-set-05-lobby-german-jugendstil-decorDeberían y van: Stockhausen y Pinnock por El gran hotel Budapest

Su única adversaria seria (Interestelar) fue despreciada por la Academia, dejando abierto el campo para una película que inventa un país, una geografía y mediante las artes de sus nominados, transforma una tienda departamental en un hotel de leyenda.

VESTUARIO

Debería y va: Milena Canonero por El gran hotel Budapest un delirio de color y elegancia que sumará su cuarta estatuilla entre nueve nominaciones.

MAQUILLAJE Y PEINADOS

Tilda-Swinton-Grand-Budapest-HotelUno diría que está cantada para Foxcatcher y la nariz de Carell; pero es el trabajo con docenas de actores y la maravillosa transformación de Tilda Swinton le dan una ligera ventaja a Frances Hannon y Mark Coulier por El gran hotel Budapest.

BANDA SONORA

El favorito Desplat va a quedarse como el perro de las dos tortas frente al novato Johannsson y La teoría del todo obtener su segunda estatuilla de la noche.

CANCIÓN

Si hay una manera en que la Academia pueda compensar a Selma el desaguisado de este año, es con una manoseada estatuilla para su himno a la lucha de los derechos civiles. Si la justicia fuera divina, el Oscar sería para “Everything is Awesome” de The Lego Movie.

EDICIÓN DE SONIDO

AmerSniperLas cintas de guerra y acción suelen ser favoritas en esta categoría, lo que otorga ventaja a American Sniper, pero algunos votantes puedan sentirse reconciliados con el delirio técnico de Interestelar.

MEZCLA DE SONIDO

Aún para los votantes que no distinguen entre mezcla y edición, queda claro que la ferocidad del montaje sonoro de jazz de Whiplash debe estar por encima del francotirador o el viaje interestelar.

EFECTOS VISUALES

InterstellarLas cinco cintas fueron capaces de volarnos (literalmente) la cabeza  y cualquiera puede recoger el premio sin avergonzarse. Sin embargo, lo más probable es que la Academia apueste por la visionaria secuencia en la cuarta dimensión y la recreación del dustbowl de Interestelar. Aunque no debo descartar un último estirón del ejército de simios.

PELÍCULA ANIMADA

Debería: The Lego Movie, pero ups! no fue nominada.

Va: Cómo entrenar a su dragón 2 en una categoría que suele ser dominada por Disney y el cine comercial, la presencia del Estudio Gimli es un gesto de cortesía.

DOCUMENTAL

citizenfour_stillDebería y va: Citizenfour

El documental de Laura Poitras aborda (nada más) el tema más polémico y candente de los últimos dos años (el caso Snowden), y ha arrasado, con merecimiento, en sus competencias previas. Los demás no tienen oportunidad.

CORTO DOCUMENTAL

Va: Crisis Hotline: Veterans press 1

El corto de HBO sobre una línea telefónica para veteranos de guerra suicidas es el más destacado del lote, tanto en relevancia como intensidad.

CORTO ANIMADO

Feast va por encima del evocativo The Dam Keeper, con su historia de un cachorro adoptado quizá consiga la estatuilla que se le fue a Disney el año pasado. Pero no olvidemos que estos cortos son categorías muy disputadas.

CORTOMETRAJE

The Phone CallThe Phone Call, segunda cinta en las categorías cortas sobre una línea de prevención de suicidios, ha ganado media docena de premios importantes, y gracias al trabajo conmovedor de Jim Broadbent y Sally Hawkins es el corto a vencer.

¿Cómo me fue?

En afán por la transparencia: el 2014 para la Entrega 85 del Oscar: de 22 categorías anticipé 17 ganadores y 2 posibles sorpresas: 86%.

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Para El Economista Arte Ideas y Gente del viernes 20 de febrero del 2015

12

254 – Mozart en la jungla de asfalto

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Como suele suceder, primero fue el libro. Escrito por Blair Tindall, pianista que luego adoptó el oboe y por razones alfabéticas terminó tocando el fagot (era la última de la lista de estudiantes y le tocó escoger instrumento al final). Con más de 23 años de experiencia como músico profesional en Nueva York, Tindall estuvo nominada al grammy, tocó en varias bandas sonoras, Broadway y la Sinfónica de San Francisco entre otros grupos. Más tarde dio clases de periodismo y música en varias universidades.

Mozart in the Jungle BookEn 2005, Tindall publicó Mozart in the Jungle: Sex, Drugs and Classical Music (Mozart en la jungla: sexo drogas y música clásica) un libro confesional sobre las vicisitudes de ser un músico en Nueva York. Resumido por Publisher’s Weekly como fiestas de cocaína, sexo grupal, y tenerse que preguntar “por qué será que suelo ser contratada para conciertos en la cama”. La vida bohemia de los músicos, el aburrimiento en los fosos orquestales de Broadway, y como al pasar de los años fue guardando resentimiento para una industria que “me exprimió seca de cualquier posible espontaneidad” y convirtió a otros músicos en “esclavos de galeras de ojos vacíos”. Su mirada ácida, irreverente y divertida, apunta a los conservatorios y sus miles de graduados cada año apuntando a un puñado de empleos. Un mundillo controlado por conductores y solistas súperestrellas.

El libro tuvo gran recepción crítica y fue etiquetado por el Times de Londres como uno de los seis mejores libros escritos sobre música. Algunos de sus compañeros de escuela y orquesta se sumaron a los apuntes, acusándola, si acaso, de ser demasiado benévola.

Después de leer una reseña del libro, Jason Schwartzman (actor de Rushmore y frecuente de Wes Anderson) se entusiasmó. “Esto nació para ser una serie de televisión”. Se acercó a su primo, Roman Coppola y durante meses intentó contagiarle su interés. Cuando lo consiguió se acerMITJ_106_00586._V320127263_caron a HBO.

En el canal estaban interesados por una serie neoyorkina protagónico femenino. En esos días firmaron a Lena Dunham y Girls, Schwartzman y compañía tuvieron que buscar en otro lado. La oportunidad volvió a abrirse con el lanzamiento de Amazon Studios, y el interés del gigante online por generar contenido original que pusiera su Amazon Prime Video a la altura de Netflix.

Para Schwartzman el momento definitivo se dio conversando durante una cena con un famoso director de orquesta. Le comentaron el proyecto de su serie, “después de todo Nueva York es la capital del mundo”. El director respondió: “No en la música clásica. La música clásica en Nueva York ha estado muerta por 30 años. ¿No sabían eso?”. Schwartzman le explicó que parte de la idea de su proyecto era la llegada de un famoso director que revitalizara la orquesta filarmónica de la ciudad. “Oh, es casi  imposible rejuvenecer un cadáver”, replicó el director. Para Schwartzman esa fue la clave de todo el concepto.

Mozart_107_day_02_7315.NEFAunque basada en el libro de la Tindall, los creadores de la serie buscaron historias individuales y nichos de inspiración entre músicos y conductores. El episodio piloto inicia con Hailey Rutledge (Lola Kirke) oboísta desempleada, que da clases a un adolescente calenturiento y trata de conseguir algún trabajo estable. Rutledge coincide en el deprimente foso de orquesta de una ópera rock con la chelista Cynthia Taylor (Saffron Burrows) quien después de consejos amorosos “dime qué instrumento tocan y te diré como son en la cama”, la conecta con un posible trabajo en la Sinfónica.

La orquesta ha sido dirigida por años por un legendario pero anquilosado conductor (Malcom McDowell) obligado a dejar el podio a favor de Rodrigo (Gael García Bernal), un joven director traído del extranjero para salvar a golpes de marketing la orquesta. Al brillante Rodrigo lo acompañan las etiquetas de la moda y el talento. mozartTVNo queda claro si Rodrigo es español, italiano, brasileño o mexicano. Gael habla en portuñol, suelta términos italianos y en momentos de pasión alguna expresión chilanga, sazonando incluso su pronunciación del inglés con un acento exótico. Un batiburillo por demás eficaz para construir un personaje entrañable y carismático que balancea humor, seriedad, camaradería, extravagancia y genialidad.

La orquesta es un circo: el cimbalista vende drogas, la chelista se acuesta con el director, uno de los violinistas está más preocupado por los ratos de descanso que otra cosa. La administradora (Bernadette Peters) quiere recaudar fondos y complacer a Rodrigo, mientras sea dócil: “A veces no sé si juntamos dinero para tocar música, o tocamos música para juntar dinero”, confiesa este durante un evento para financiar la orquesta.

La espléndida primera temporada de Mozart in the Jungle la comprenden diez capítulos de media hora que consiguen sumergirnos en el submundo de la música clásica neoyorkina, con una docena de líneas narrativas, inteligencia y momentos de elegancia casi sublime. La serie se estrenó en diciembre pasado en Amazon Prime Video, y en estos días aparecerá en nuestro país vía FoxLife y Clarovideo.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 18 de febrero del 2015

7

253 – Una flor perdida

Wallflower de Diana KrallSi las ventas dicen algo, es claro que la carrera de Diana Krall, desde su primer álbum en 1993 despegó y se ha sostenido en su interpretación de clásicos del cancionero americano (los llamados estándares, que comprenden música compuesta entre los años treinta y cincuenta del siglo pasado).

Su voz y solvencia con el piano encajaban perfectamente con un estilo que la coronó después de When I look into your eyes (1999) como una de las reinas de un nuevo jazz (junto a la más talentosa Norah Jones) variante fronterizo con ese engendro que los estadounidenses llaman easy listening.

La canadiense ganó Grammys, sus discos se vendieron en todo el mundo, y se convirtió en una de las estrellas del jazz a principios del milenio, cuya cima fue Live in Paris (2002). Sólo The Girl in another room (2004) rompió ese esquema, cuando apostó por canciones originales y material original en colaboración con su marido (Elvis Costello). El esfuerzo tuvo una recepción mixta, y la Krall decidió volver a la senda que le había funcionado. Grabó canciones navideñas en 2005, se aventuró brillantemente en el bossa nova con Quiet Nights (2009) y finalmente volvió a los estándares con Glad Rag Doll de la mano del omnipresente sello de calidad que es T.Bone Burnett.

Tres años después, la cantante deja prácticamente el piano y decide abordar en Wallflower una etapa musical muy distinta, la de su infancia. Una selección de baladas pop que flotaban en la radio de los años setenta, lo que en el papel es un regalo feliz para la generación que crecimos con esa música. El álbum estuvo a cargo de David Foster, el productor de megaéxitos responsable de la proyección de las carreras de Andrea Bocelli, Michael Bublé, Celine Dion, Rod Stewart y muchos más.

El acercamiento de Foster es pragmático (y simple): arreglos de cuerdas suaves y poco imaginativos escritos por William Ross: un tono melódico sin muchos aspavientos que crea una atmósfera casi monotonal y se sostiene ahí. Música de fondo relajante y casi soporífera.

Diana Krall - foto Brian AdamsSu mayor riesgo es abordar un cancionero archiconocido que ha sido grabado e interpretado en docenas de versiones a lo largo de los años. Un riesgo porque detrás del reconocimiento inmediato de quien escucha está más de una referencia, pero para la Krall esto no es nuevo, esa ha sido su carrera, ¿no es cierto? Es evidente que para ella y presumiblemente para Foster, se trata de una selección “nuevos estándares”, canciones reconocibles que después casi medio siglo deberían  considerarse clásicos.

El disco inicia con una versión soñolienta de “California Dreamin’”, canción icónica de The Mamas and the Papas, que en la voz de la Krall parece transportada a una geografía muy distinta. Aún así, es una buena versión. Sigue “Desperado”, que la Krall aborda en el mismo estilo de Eagles, otra buena nota en un disco que parece despegar bien. Entonces viene una súper lenta versión de “Superstar” de los Carpenters, y nos empieza a quedar claro que la manera en que Krall buscará dejar su sello en las canciones es a través de la anestesia.

El nombre del álbum viene de “Wallflower” una oscura y bella canción de Bob Dylan que Krall definitivamente no escuchó en su infancia. Dylan la escribió y grabó en 1971, pero nunca se publicó el disco sino hasta veinte años después como parte de The Bootleg series volumes 1-3 (Rare & Unreleased). La Krall la aborda en versión soft country lo cual hace que sea la única que escapa a los melosos arreglos de cuerdas de Ross.

En las doce pistas, aparecen dos duetos: “Alone Again” con Michael Bublé y “Feels like home” con Brian Adams. Ambos canadienses, ambos cercanos a Foster y a la cantante. La primera es uno de los aciertos del disco, probablemente el mejor track. La segunda, de Randy Newman, uno de sus momentos más flojos.

Y es que detrás de “Sorry seems to be the hardest word” de Elton John se apilan “Operator”, “I’m not in love” de 10cc y “Don’t dream it’s over” de Crowded House”, y tal pareciera que la Krall va perdiendo energía y sus versiones cruzan la delgada línea entre lo suave y lo automático. El cierre del disco, ese one-hit wonder australiano, parece cantado sin ganas, el tipo de cóver que suena, y perdón si tomo prestada una frase de Simon Cowell, como algo escuchado en el bar de un Holiday Inn en los suburbios de Filadelfia.

Diana Krall vive una crisis de identidad estética que no requiere reinventarse ni descubrir el hilo negro. Lo suyo sigue (y debiera seguir) siendo el jazz, el piano y sus clásicos. Wallflower podrá venderse bien, particularmente si se elige para acompañar un ramo de flores en los próximos días (la fecha del lanzamiento no es coincidencia), pero no merece más futuro que las bocinas ambientales de nuestro café favorito.

Descargar: “California Dreamin”, “Alone Again”, “Desperado”.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 11 de febrero del 2015

5

252 – Mi música del 2014

Para completar lo más memorable de la cultura del 2014, va esta selección de la mejor música que escuché. Una lista muy personal que no pretende haber considerado las todavía miles de grabaciones y lanzamientos que genera la “decadente” industria musical.

Álbums

u2-songs-of-innocence-album-cover1. Songs of Innocence / U2

Habrá sido gratis, parte de una campaña de marketing de Apple, y polémico entre sus detractores en redes sociales; y aún así, uno de los mayores regalos del año. No hay nada prefabricado en lo que hacen Bono y compañía: once tracks para recorrer sus orígenes como músicos y como banda. Su mejor disco en dos décadas, tomó más de un lustro de grabaciones. Era tiempo para que U2, que en los años noventa proponía el sonido de la vanguardia, hiciera un descanso para mirar hacia atrás y reconciliarse con sus inicios e influencias.

816oa3o1hql-sl1500-13942155762. G I R L / Pharrell Williams

En los últimos dos años, Pharrell y su sombrero han sido omnipresentes en el mundo de la música POP: un puñado de Grammys, éxitos como intérprete y productor y recurrente aparición en la lista de más vendidos del Billboard; vamos, hasta en los Oscars 2014 tuvo el número de la noche. Su estilo de soul alegre y desenfadado suena absolutamente actual, a pesar de estar construido con elementos clásicos (de R&B, Funk y Disco). Pharrell apuesta por el carisma casi tanto como en su habilidad vocal y desenvuelta mezcla de humor y coloquialismo frívolo. Su reputación de generosidad en la colaboración, encuentra reciprocidad en G I R L, que incluye participaciones de Alicia Keys, Justin Timberlake y Miley Cyrus, entre otros.

PoB-15-SG-WOW-front-jacket3. Way Out Weather / Steve Gunn

Compuesto en un año que el guitarrista dedicó a viajar por el mundo, es al mismo tiempo su disco más ambicioso. Su voz armoniza con arreglos complejos acústicos equilibrándose con una instrumentación tan compleja como depurada. Su guitarra y nueva banda (piano, percusiones, bajo y arpa) abrazan un sonido que partió de raíces bluseras y folk, y ha evolucionado en una propuesta personal. Gunn ha ido puliendo su visión y su técnica a lo largo de los años con paciencia y amor por el oficio. Su álbum es un ejemplo de un artista en la cima de la madurez creativa.

Pink-Floyd-The-Endless-River4. Pink Floyd / The Endless River

Hay algo particularmente conmovedor en el álbum de despedida de una banda legendaria. Su origen está en material dejado de lado en The division bell (1994), y es un viaje por la música instrumental de la banda (sans Waters) que parte en los experimentos de los setenta y ochenta (revisitando entre otras “Atom Heart Mother” y “Shine on your crazy diamonds”). Ensamblado por Gilmour, Youth, Andy Jackson, las percusiones de Nick Mason, y grabaciones dejadas por Rick Wright antes de fallecer, es predominantemente instrumental hasta el último track, donde a manera de despedida canta Gilmour: “Suena más fuerte que las palabras, esto que hacemos. Más fuerte, la suma de nuestras partes, más fuerte, el latido de nuestro corazón.”

10f6ce8a62c3043ac72196a2bbb86ac265f392655. This is all yours / Alt J

La vanguardia del rock progresivo inglés amplía su espectro sin perder  excentricidad: coros de monjes, rechinidos, moscas zumbantes, fogatas nocturnas en el bosque acompañan por momentos la voz inconfundible de Joe Newman. Desde su introducción, una suerte de resumen melódico, el álbum recorre por todos los estilos que han ido configurando la apuesta de la banda. Como bien dice Christopher Monger en All Music: “un sonido que transita de lo otoñal a lo apocalíptico”.

81E5F4FNE1L._SL1500_6. Indian Ocean / Frazey Ford

Apenas la segunda entrega de la talentosa canadiense. Un respiro de folk-pop cálido y emotivo que trasciende la música efímera de moda y alcanza la cualidad atemporal que se alimenta de la nostalgia de los clásicos y la frescura original de su interpretación. Ford se acompaña por músicos de primera línea, entre los que sobresale la legendaria Hi Rhytm Section, la “banda de la casa” de los hermanos Hodges que fue el secreto mejor guardado del sonido soul de Memphis desde los años sesenta.

prince-art-official-age7. Art Official Age / Prince

Sólo un genio del calibre de Prince es capaz de resucitar el funk con su nuevo grupo 3rdEyeGirl y grabar más de un álbum para lanzarlos casi en forma simultánea. Su esfuerzo solista es una explosión de colorido, música brillante, psicodélica, alegre y desfachatadamente rítmica. En una época en que la apuesta de muchos es colocar un single en la lista de descargas, da gusto encontrarse un disco que funciona mejor al escucharse completo.

81coqlbpcwl-sl1400-13929190878. Morning Phase / Beck

Beck se ha propuesto descubrir el hilo negro tantas veces, abrazando la experimentación como un medio para evitar la repetición y la autoparodia. Nunca ha tenido prisa, parece cómodo navegando la línea de flotación comercial que implica ser fiel a un público sensible a sus propuestas sofisticadas (o viceversa). Su doceavo álbum es un ejemplo de gentileza y calidez, un disco sin aspavientos, más dispuesto a fluir que irrumpir en nuestro espíritu.

World_Peace_Morrissey_14053347819. World Peace Is None of your Business / Morrisey

A estas alturas ya no es posible determinar si Morrissey pretende la protesta o la provocación, si detrás de sus letras hay humor o amargura, una pose que le ha rendido frutos o un estilo coherente con sus posiciones extravagantes y misantrópicas. Si esta última entrega prueba algo, es que el músico, el intérprete y el escritor han encontrado la confluencia justa de contradicciones y solvencia para su mejor álbum desde la disolución de The Smiths.

Destacados

Lazaretto/ Jack White, Inside Llewyn Davis / OSR, Kings of Suburbia / Tokio Hotel, Hong Hong Kong Kong / Hong Hong Kong Kong, The Breeze: an apreciation of J.J. Cale/ Eric Clapton and friends, Alias / The Magic Numbers, My favourite Faded Fantasy / Damien Rice

Singles destacados

Hero / Loma Vista, Indian Ocean / Frazey Ford, Every Breaking Wave, California (There is no end to love) / U2, Marilyn Monroe, Hunt, Happy / Pharrell Williams, Everest / Public Service Broadcasting, Invaded / Tokio Hotel, How we are / Lia Ices, Neal Cassidy Drops Dead, Staircase at the university / Morrisey, We will go / Hong Hong Kong Kong, Blue Moon / Beck, Alone in my home, I think I found the culprit / Jack White, The Perfect Life / Moby, Outside / Lowline, Blackbird Song / Lee DeWyze

Decepciones

COL60689 Ghost Stories (Coldplay) – Después de Viva la vida, el grupo más popular del pop rock británico se ha limitado a echarle más agua a los frijoles. Chris Martin trata de atrapar el dolor de su separación matrimonial en canciones derivativas y ultimadamente blandas.

A letter home / Neil Young – Un álbum indudablemente muy personal, alternado con fragmentos leídos de su correspondencia juvenil a sus padres. Melancólico, y podría ser hasta bello, si no fuera tan repetitivo y monótono. Sólo para fans completistas.

Tony_Bennett_and_Lady_Gaga_-_Cheek_to_CheekCheek to Cheek / Tony Bennett y Lady Gaga – Como agua y aceite, el veterano intérprete neoyorkino y la reina del pop graban duetos del cancionero estadounidense que en el papel podrían haber sonado interesantes. Pero en este choque de personajes disímbolas, uno apenas cumple, trabajando por inercia, mientras la otra parece resuelta a inyectar su personalidad a música que sólo necesita un buen intérprete. El resultado es uno más de esos ensambles que no satisfacen ni a propios ni a extraños.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 4 de febrero del 2015

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251 – Mi cine del 2014

Lo mejor

1. La gran belleza – La grande bellezza  de Paolo Sorrentino

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El cumpleaños número sesenta y cinco de Jep Gambardella, periodista y escritor semiretirado, lo lleva a realizar un corte de caja sobre la vida: la suya y la nocturna romana. Jep vive en busca de la gran belleza, una que se equipare con un recuerdo temprano en su vida, y a pesar de estar rodeado por lugares, momentos y situaciones de esplendor casi indescriptible, nunca están a la altura de lo que ve en su memoria. Elegante, divertida y profundamente absorbente, es una celebración casi romántica a la alegría de la vida, el paso del tiempo y los rituales absurdos que abrazamos los seres humanos.

2. Nebraska de Alexander Payne

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Woody Grant (Bruce Dern), un anciano decide acaso como última voluntad, recorrer medio país para cobrar un premio que lo convertirá en millonario. Se trata de la conocida estratagema de Reader’s Digest para vender suscripciones, y justo lo que Grant necesita para encontrarle sentido a su vida, darle la vuelta cerca del final y convertirla en una historia de éxito. Payne aprovecha para sumergirse en un terreno familiar, un road movie agridulce, melancólico y conmovedor sobre la vejez, la memoria y la familia.

3. Heli de Amat Escalante

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Hay mucho más en el cine de Escalante que una denuncia a la violencia en el México contemporáneo. Entre la cinematografía de Hagerman y la intensidad que Escalante consigue de su elenco de no-actores se genera un aura de autenticidad y desesperación poco comunes en nuestra cinematografía. Alegoría de una sociedad que sólo quiere que la dejen en paz, mientras su seguridad está sostenida por una frágil membrana sobre el abismo.

4. The act of killing de Joshua Oppenheimer

El sueño de los sicarios

Oppenheimer se acerca a los autonombrados gangsters que gobiernan Indonesia, asesinos convertidos en héroes nacionales y los invita a hacer una película sobre sus “hazañas”. Si nuestra primera reacción es la incredulidad, la cinta se encarga de irla borrando junto a nuestras certezas. Documental tan imprescindible como inolvidable, de esos que nos cambian la vida. No sólo porque no seremos capaces de ver cine de igual manera, sino porque tampoco seremos capaces de ver y pensar igual en la raza humana.

5. De tal padre, tal hijo – Soshite chichi ni naru de Hirokazu Koreeda

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Inspirada en una crisis real donde un hospital cambió por error los bebés de docenas de familias, Koreeda aprovecha para explorar un drama realista que contrasta dos modelos culturales más allá de la clase social y económica. Resulta imposible permanecer impertérrito ante un despliegue emocional que Koreeda maneja con excepcional delicadeza.

6. Gran Hotel Budapest – Grand Budapest Hotel de Wes Anderson

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Todas las cualidades que han hecho de la filmografía de Anderson una de las más originales y entrañables de las últimas décadas, se suman en esta historia de enredos, viajes, persecuciones, y humor encantador y genial, en la peculiar y efímera geopolítica de la Europa del este a principios del siglo veinte.

7. Todo está perdido – All is lost de J.S. Chandor

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Una historia pura de supervivencia y enfrentamiento a la adversidad, narrada en forma sobria y antenta al detalle. Un hombre (Robert Redford, la mejor actuación de su carrera) y el mar, ejemplificando aquella máxima de construir más con menos. Chandor muestra, apenas en su segunda película, una contención inusitada, dejando que sea su personaje y la situación los que dicten la narrativa.

8. Interestelar – Interstellar de Christopher Nolan

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Esta historia de ciencia ficción dura sobre el fin de la raza humana, viajes espaciales, agujeros negros y paradojas temporales, nunca pierde de vista el núcleo humano y emocional que mueve a sus personajes. Pocos cineastas son capaces de abordar premisas más ambiciosas que Nolan, pero detrás de su universo hay un trasfondo científico más sólido de lo habitual en Hollywood y amplitud de miras que pretende abarcar la existencia misma.

9. Balada de un hombre solo – Inside Llewyn Davis (Joel & Ethan Coen)

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El mayor acierto de los Coen al contar la historia del cantante folk perdedor Davis (Oscar Isaac, un descubrimiento), es haber elegido el momento justo antes de que el folk irrumpiera, vía Bob Dylan, en el mainstream estadounidense. Es un retrato de las dificultades de un artista comprometido con su visión del mundo, una mirada melancólica y divertida (en su estilo particular de humor perverso) a aquellos que se adelantaron a la historia y se quedaron en la orilla de trascender.

10. El conjuro – The conjuring de James Wan

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Después de un década de hacer cine desmesurado y gore, Wan apuesta por una cinta de terror en estilo clásico, valiéndose de los clichés esperables del género para construir su propio tejido inquietante y sorpresivo. El resultado es una de las historias de casas embrujadas más escalofriantes desde El resplandor.

11. Al filo del mañana – Edge of Tomorrow de Doug Liman

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En un verano inusualmente lleno de cintas inteligentes, destacó este nieto de Starship Troopers y Groundhog Day. Liman narra una historia coherente y seductora a partir de una premisa de ciencia-ficción bastante compleja, un ejército invasor prácticamente imbatible, pues controla el tiempo y es capaz de regresarlo y aprender de sus errores.

Destacadas

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Upstream Color (Carruth), American Hustle (O’Russell), The Square – Al Midan (Noujaim), La vie d’Adele (Kechiche), Dallas Buyers Club (Vallée),The Lego Movie (Lord & Miller), The Housemaid – Hanyo (Ib), Hannah Arendt (Von Trotta), The secret life of Walter Mitty (Stiller), X-Men Days of future past (Singer), Fish Tank (Alison), Veronica Mars (Thomas), Europa Report (Cordero), Poupoupoudu (Hustache-Mathieu), Paradise Lost 1-2-3 (Berlinger), Dans la maison (Ozon), Her (Jontze), Dawn at the planet of the apes (Reeves), Guardians of the Galaxy (Gunn), Lucy (Besson), Guten Tag Ramon (Ramírez Suárez), Don Jon (Gordon-Levitt), This is 40 (Apatow), Blue Jasmine (Allen), Barbara (Petzold), La comedie de l’innocence (Ruiz), Compliance (Zobel), Conviction (Godwyn), Blancanieves (Berger), Perks of being a wallflower (Chbowski), Captain Phillips (Greengrass), L’homme qui voulait vivre sa vie (Lartigau)

Decepciones

The Wolf of Wall Street (Scorsese) – Scorsese repite en tono fársico películas y aciertos previos. El mayor riesgo de la película es que al nunca crear complicidad, no hay tensión ni en el éxito o fracaso de sus personajes, un poquito de morbo, y otro de contradictorio tufo a moralina, quizá.

Noah (Aronowski) – Si de diluvios se trata, el que le llovió a Aronowski por su versión del antiguo testamento: el patriarca Noe como un necio héroe de acción y una puesta en escena indecisa entre ser realista y alegórica.

57130Passion (De Palma) – Innecesario remake de Crime d’amour de Corneau, un thriller corporativo francés bastante flojo, que después de pasar por el estilo derivativo en decadencia del De Palma reciente, cambia cualquier tipo de frescura por golpes de efecto trillados.

Devil’s Knot (Egoyan) – Egoyan intenta recrear el famoso caso de los chicos de Memphis que ya mereció cuatro películas previas. Su recreación es tibia, desperdicia un elenco que daba para más y nunca consigue aproximar la fuerza y emoción de los documentales de Berlinger y Amy Berg.

Sólo Dios perdona – Only God Forgives (Winding Refn) – Del director que sorprendió a todos con Drive en 2011, llega esta historia lacónica y vacía de torturas, matanza y violencia estilizada en Tailandia. Prescindible.

Kick Ass 2 (Wadlow) – El director merece un reconocimiento por haber sido capaz de exprimir cualquier humor, frescura e inteligencia a la primera entrega, para refreírlo todo en una serie de viñetas, violentas y absurdas donde lo que más abunda es el mal gusto.

Twitter @rgaciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 28 de enero del 2015