245 – Suspender la incredulidad

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Según Coleridge, la suspensión de la incredulidad se da cuando un escritor es capaz de llenar una historia fantástica con elementos de interés humano y una apariencia de verdad, de tal manera que el lector es capaz de suspender juzgar si la narrativa es poco plausible o no.

Paradójicamente, aunque es el autor quien debe sustentar las bases para provocar el efecto, es en la percepción del lector (o espectador, para el caso) donde está la clave. En su disposición para hacer a un lado las limitaciones del medio y aceptar las premisas que le propone la historia.

johnny_automatic_magician_and_floating_ladyEl término aterriza mejor en el siglo veinte donde se vuelve paradigmático en la creación literaria, teatral, cinematográfica y hasta en espectáculos como la magia y el performance artístico, donde la mitad de la “ilusión” está en la predisposición del espectador a creérsela. Quizá por ello, los escépticos son malos compañeros de butaca.

Para conseguir el efecto hay distintas estrategias, algunas de ellas implican valerse de la ignorancia de una persona, o su falta de conocimiento sobre un tema para suspender su incredulidad. Aunque el resultado sea similar, no habría que confundir la inocencia o ignorancia del espectador, con la participación voluntaria en la ilusión. Si somos estrictos si no hay incredulidad que suspender, todo el concepto pasa a sobrar.

Algunos de los aspectos más chapuceros de la ficción contemporánea se dan en temas que sus creadores asumen son ignorados por el “gran público” y por lo tanto susceptibles de entrar en el conjunto de lo “imposible”: procedimientos policíacos, científicos, virus, vacunas, enfermedades y los alcances de la tecnología, los hackers y sus dispositivos son ofensores frecuentes.

tumblr_inline_mgsio0wTUF1r4hagiPara algunos creadores, basta la leyenda “basado en hechos reales” para dar el salto en la credulidad del espectador. Es la versión actual de las anécdotas y las leyendas que el narrador jura le pasaron a un amigo o pariente cercano para preparar la disposición de su “público”.

El contrato no escrito es más o menos así: el creador nos entrega una buena historia y a cambio aceptamos la versión de la realidad en que sucede la historia y que sus personajes son seres autónomos en ese universo.

Se ha dicho muchas veces que la historia no debe ser realista sino consistente internamente. ¿Qué quiere decir esto? Básicamente que la fantasía y la suspensión de incredulidad son aceptables en ciertas partes de la historia mientras que en otras no. La frase más recurrida para explicarlo es aquella del credo televisivo que reza “puedes pedir a tu audiencia que crea lo imposible, pero no lo improbable”.

El avión invisible de SHIELDEjemplos abundan en la televisión contemporánea: Podemos creer que S.H.I.E.L.D tenga un avión que desaparece mediante un mecanismo que lo oculta de radares y ojos, pero no que sus héroes sean capaces de adivinar la contraseña de seguridad militar del gobierno al segundo intento. Podemos aceptar que Jack Bauer soporte veinticuatro horas seguidas de balaceras y explosiones, pero no que las pase sin beber agua, ir al baño o recargar su celular.

En Helix se nos invita a aceptar que en el ártico exista una fortaleza subterránea donde una farmacéutica experimenta con un virus que muta a los seres humanos en zombies. Pero si sus protagonistas pasan la noche al aire libre a cuarenta grados bajo cero sin protección (entre otras cosas), todo empieza a volverse ridículo.

Fuera de la fantasía y el horror, la suspensión de la incredulidad permite que el espectador se crea la riada de coincidencias felices que rodean la historia de amor o la tragedia teatral. Esos momentos de inflexión dramática que son recetas prácticas en la caja de herramientas de cualquier creador de oficio, ensamblados a veces en anodinas estructuras de lugares comunes.

Helix-S1x01-A-field-of-frozen-dead-Rhesus-Monkeys-400x224A pesar de lo que piensan algunos autores o productores de cine y TV, la suspensión de la incredulidad no es un aspecto superficial. Es la que provoca esos momentos en que el público sale del mundo ficticio, mira a su compañero de sillón o asiento con una mueca burlona. Es el momento en que la ficción deja esa realidad temporal para nosotros, y nos regresa a nuestra cotidianidad con la sensación incómoda de que quisieron tomarnos el pelo.

Un público dispuesto a creérsela puede volver a “entrar” a la narrativa del libro o película, pero para muchos otros el efecto está tan roto como si hubiera visto el cable sosteniendo al mago que pretendía levitar o el as en la manga del saco púrpura del ilusionista.

inconvenienttruth-reassuringlie-line-bennettIrónicamente, el mismo público que mira con ojos entrecerrados la manera en que el villano se derrumba de un ataque cardiaco en el momento justo, utiliza el mismo visor de incredulidad para interpretar la realidad. Para mirar noticias tecnológicas que lo atañen como si se tratara de un engaño de Hollywood, o al contrario para concebir los mayores disparates y explicaciones para explicar lo que sucede en su realidad nacional.

No sorprende tampoco, que del lado de la política (la nacional pero también en otros países), el discurso al público recurra a estrategias similares, tanto en pretender valerse de la “ignorancia” en “verdades” técnicas, como en abordar narrativas cuya primera aspiración es vender versiones convincentes antes que otra cosa.

Si el término de suspensión de incredulidad es fundamental en la creación y vivencia de narrativas ficticias, se vuelve casi patológico cuando es asumido como herramienta para analizar la realidad.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 17 de diciembre del 2014

Ligas de interés

5 maneras de prevenir que los lectores no suspendan su incredulidad (blog de K.M. Weiland – en inglés)

Rupturas aceptables de la realidad (en TVTropes)

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244 – Otras postales de la FIL 2014

1 – El tiempo para leer y el muñeco de hojalata

©FOTO FILDurante la presentación de su más reciente novela (La parte inventada), el autor argentino, Rodrigo Fresán, confiesa que comparte la animadversión de su personaje por las redes sociales.

– Me parece un poco raro que la gente esté en contacto todo el tiempo. Se supone que la gente no lee porque no tiene tiempo, y ahora encuentra tiempo, hasta seis horas diarias, para leer y escribir en Facebook. O peor, creer que eso es leer y escribir.

La_parte_inventada.jpgMás tarde, Fresán habla sobre la portada del que es, junto con Historia Argentina su libro más personal: la fotografía de un muñeco de cuerda con fondo rojo.

– Iba con mi hijo de cuatro años por la calle cuando vimos ese juguete en el aparador de una tienda.

–Mira papá, esa es la portada de tu próximo libro – le dijo el niño, señalando el muñeco de cuerda que simula a un viajero. Fresán se conmueve con la frase, así que entran a la tienda y compran el juguete. Entonces, su hijo le dice.

– Y también es el personaje de tu próximo libro.

Lo que complicó mucho más las cosas.

2- La literatura colombiana aspira a estar más allá de las drogas

andres_felipe_solanoEn medio de una FIL dedicada principalmente a Argentina, se celebra una mesa para discutir y quitar estigmas a la percepción que vincula temáticamente la literatura colombiana con el narcotráfico y la violencia. La mesa la llevan Andrés Burgos, Andrés Felipe Solano y Daniel Samper, es moderada por José Gabriel Ortiz. Estoy al fondo de una larga sala, lo que dificulta saber quién es el que habla.

El inicio es una larga recolección sobre los dos tipos de violencia que ha vivido Colombia. La llamada época de la violencia que se extendió de los años cuarenta a los sesenta del siglo pasado. Y la narcoviolencia y conflicto político-militar que se da en el último cuarto de siglo y de alguna manera se ha extendido a nuestros días. En literatura, dice uno de los presentadores, el segundo tipo de violencia inicia con Vallejo (La virgen de los sicarios) y Franco (Rosario Tijeras).

Literatura Colombiana–Gabo engloba a los dos tipos – responde otro– El primero con El coronel no tiene quién le escriba, el segundo con Noticia de un secuestro.

Lo más curioso es que los autores pasan la mayor parte del tiempo hablando de la violencia en su literatura, quienes han escrito sobre ella y las obras que la bordean. Terminan atrapados por la gravitación de la violencia, esa misma que buscaba desmitificar la charla.

Por la mitad, uno de los panelistas (probablemente Burgos) regala una joya: “Estoy harto de que la gente piense que por ser colombianos debemos ser alegres, llevar el ballenato por dentro. Yo, por una vez, quiero una historia seria, ominosa, donde una mujer vaya por la calle abrazando el bolso por temor a que se lo roben. Personajes apesadumbrados a media crisis existencial.”

3 – Krauze a los jóvenes: la palabra “distinguir” es sagrada.

Foto @FILPresentación de una nueva edición de La presidencia imperial, tercer volumen de la trilogía de Enrique Krauze sobre la historia reciente de México. Presenta y dialoga con el autor, José Woldemberg. Auditorio abarrotado.

Conversación doble, la primera entre en la mesa que sirve de pretexto para la segunda entre Krauze y el público joven, un porcentaje amplio de la sala. El tema de Ayotzinapa y el “estamos cansados” flotan sobre el ánimo.

Las palabras de Krauze son cuidadosas y mesuradas. Empieza con una recolección del México de la presidencia imperial.

– Nuestra memoria en este tema es muy mala, y es perfectamente explicable. El destino de los jóvenes es pensar que la historia empieza con ellos. Hoy nos parece increíble pensar que hace veinticinco años no había libertad de expresión.

Recuerda anécdotas de los sexenios de López Portillo y Salinas: “una llamada de Gobernación sacaba del aire un programa donde se cuestionaba algo mínimo”.

Después, Tlatelolco: “Antes y después, México fue distinto, esas balas que mataron a los estudiantes, mataron al sistema político mexicano”.

Foto @RGMEl avance democrático encuentra su principal obstáculo en la terrible inequidad social, que supone el peor caldo de cultivo para la democracia, dice. Su libro es un paseo por la historia reciente del país. Paseo muy personal en la medida de que relata sucesos que, a diferencia de sus textos previos, ya le tocó vivir. Para Krauze, las lecciones de la historia son vitales para entender el presente y no repetir errores.

– La protesta es muy importante pero la debe seguir la propuesta. Si no, su justa indignación se difumina, como pasó en el 29.

Krauze considera que los sucesos de Ayotzinapa son terribles, pero pide a los que protestan no ser tan autolesivos, “nos nubla la mirada”. El reto es “distinguir”, “esa es la palabra sagrada”.

Lúcido llamado a la sensatez: “Hay un halo de romanticismo histórico en las palabras revolución y violencia, pero no creo que estemos en una situación de combatir el fuego con el fuego. Cambiar el país es una tarea que toma generaciones”.

– Si hay algo cierto es que la juventud no sabe que es juventud – cierra –. El tiempo pasa, dejarán de ser jóvenes, se los aseguro – risas –. Háganse a la idea que pronto tendrán que hacerse cargo del país. Y sí se puede.

Al final de la charla, Krauze firma libros y se toma fotos con su público. En ánimo juvenil, incluso intenta una selfie.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 10 de diciembre del 2014

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243 – Estampas de la FIL 2014  (1) De Ayotzinapa a Oslo (y de regreso)

Taibo, Nesbo y su editor Foto ©RGM

No es complicado politizar la FIL. Cada año, muchos escritores aprovechan la palestra que supone la presentación de un libro, la charla sobre sus lecturas formativas o un panel sobre este tema o aquel, para soltar alguna frase, una crítica ácida al gobierno y mandatario en turno (o hasta un eslogan).

La ocasión lo favorece. Paco Ignacio Taibo II, reconocido escritor y conocido luchador social (así lo presenta el moderador) es encargado de presentar El leopardo de Jo Nesbø. El más famoso de los autores policíacos noruegos, autor de la popular serie de Harry Hole, de cuyos libros se han vendido más de 23 millones de ejemplares.

Taibo es probablemente la más importante figura internacional de México en literatura negra. También es popular y, con la falta de imaginación que a veces los caracteriza, la primera opción de la FIL cuando se topa con un escritor o mesa de debates de “género”.

Foto ©FIL

La sala está repleta. Taibo toma el micrófono. “¿Ya estamos todos? No, faltan 43.” Invita entonces a a una marcha de protesta que iniciará en las puertas de la Expo Guadalajara al día siguiente. “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, dice. Se escuchan gritos y aplausos, alguna voz pituda repite el eslogan al fondo de la sala.

Taibo dedica una larguísima introducción a las razones por las que lo invitaron a él a presentar a un autor que ni conocía. Para la cual suma los libros que le obligan a leer sus cuates como si no tuviera nada que hacer y su sorpresa al ver lo grueso del volumen: “el tiempo es largo y los escritores nórdicos con sus días interminables creen que hay mucho tiempo para leer”.

Explica que no dirá nada específico de la novela porque la echaría a perder. Momento para colar una anécdota sobre un acomodador de un cine de su niñez, que si no recibía propina, contaba el final de la película al tacaño e incauto espectador: la mató el mayordomo.

Taibo abunda sobre las razones por las que usualmente desconfiaría de un libro así. Porque el protagonista es un policía, “y en México nadie cree que la policía va a resolver el crimen”, porque el protagonista además es inteligente, etc. “Y además el libro es muy gordo, gordísimo” Y entonces se interrumpe para saludar a su hermano Benito que recién entra en la sala: ¿Dónde andabas..? Es mi hermano, explica, hace mucho que no nos vemos.

El Leopardo de NesbøProsigue con la larga lista de razones por las que es casi increíble que haya leído la novela que presenta y es su manera de dar el elogio definitivo a El leopardo: Es tan buena que él, ocupadísimo, exigente y con mil y un prejuicios sobre la longitud, temática y estilo de los policíacos escandinavos; la devoró. Es un elogio, pero extraño; habla de Nesbø, pero dice más de él mismo.

– Yo sólo quiero saber dos cosas, se dirige al autor, por qué publicaron primero la octava de la serie y qué son esas rayitas cruzando la o de tu nombre y cómo carajos se pronuncia.

Nesbø toma la palabra cuando casi transcurrió media sesión. Parece un tanto irritado. Dice que a él le gusta hablar mucho, y acaparar el micrófono, pero que ahora Taibo está haciendo el trabajo por él, así que puede dedicarse a responder cosas en verdad importantes como explicar cómo se pronuncia su nombre (Nesbú).

Taibo calla, sin saber si el otro bromea.

El resto de la sesión fluye con casi afabilidad. Nesbø habla de sus inicios como autor, de su salto de cantante en una banda mediocre de rock a referencia literaria.

Nunca he querido ser político, dice, pero es imposible escribir sin ser político. Por ejemplo, mi protagonista es social demócrata…

– Claro que no – interrumpe Taibo. – Es un anarquista. Bueno… un anarquista noruego.

– Osea un social demócrata.

Hacia el final, Taibo, en otro intento por ser amable, le inquiere si el resto de sus novelas son tan buenas, o si esta creación de personaje es señal de madurez.

El editor español, que modera el evento, explica de manera un tanto enrevesada por qué se edita el octavo libro antes que el resto, y el orden en que los irán publicando. Nesbø bromea: Por eso es random house (random en inglés significa aleatorio).

–¿Alguien tiene preguntas? – dice el editor.

– Mejor no – dice Taibo – que ya me quiero salir a fumar.

Igual y las preguntas son insulsas:

¿Hay audiolibros en inglés de sus libros? (Sí)

¿Vamos a alcanzar todos firma? (Sí, responde Taibo, no hay nada que disfrute más un editor que encadenar a un escritor a una mesa a firmar libros)

¿Cómo se llamaba su banda de rock? (Those guys, la anécdota es simpática)

¿A cuantos idiomas se han traducido sus libros? (52)

¿Se sabe en Noruega lo que está pasando en México? Sí… no quiero hablar de eso.

Taibo se despide invitando a la marcha. Una lectora detiene al noruego para que pose con ella para una foto: “perdón, pero mi cámara es viejita”.

300x202xTaibo2-marcha-300x202.jpg.pagespeed.ic.YXZIpdWPK3Al día siguiente, un operativo de granaderos instala vallas en las entradas de la FIL. Para las siete de la tarde todo lo que tenía que suceder concluido, dos policías esperan un espresso en la maquinita que tiene la oficina de prensa.

– ¿Por qué el operativo? – le pregunto a uno de ellos.

– Es por la manifestación. Es que tienen derecho a manifestarse lo que quieran, pero hay gente que se aprovecha y asaltan joyerías y aquí hay muchas cosas valiosas y no queremos que se lleven sus laptops.

– Pero no pasó nada – apunta el barista mientras le acerca el azúcar al granadero.

– Sí, lo bueno es que estuvo muy tranquilo – concluye este.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 3 de diciembre del 2014

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242 – Anatomía de un mensaje

CasaBlancaPena

Las últimas semanas, el panorama informativo mexicano parece una versión región 4 de Scandal. Un escándalo tras otro sumando al descontento y la repetición de noticias, rumores, fotos, marchas y demás que suman Ayotzinapa, con la posesión de una casa en las Lomas y otros sucesos inquietantes.

Si los sucesos de Ayotzinapa cuestionaban al Estado en cualquiera de sus instancias como responsable directo o indirecto en la desaparición de los normalistas. El casa-gate se planteaba como evidencia flagrante de corrupción.

Para responder a los cuestionamientos mediáticos y populares, la señora del Presidente de la República emitió hace una semana un mensaje en video. El mensaje de siete minutos, fue visto en algunos noticieros y continúa su eterno periplo en YouTube con más de tres millones de vistas. Ya surgieron versiones editadas, parodias, chistes paralelos e innumerables memes: el ocurrente “ingenio del mexicano” del que tanto se enorgullecen algunos.

https://www.youtube.com/watch?v=tdJ06CLjjxE

El mensaje lo constituyen dos partes. Lo que dijo y cómo lo hizo. De lo primero se ha encargado y debatido suficiente. De lo segundo, de la forma, se ha hablado poco. Y sin ánimo de ser McLuhaniano, es claro que una vez más, el medio es un mensaje por si solo.

En democracias como la estadounidense, la primera dama tiene un jefe de prensa que labora en conjunto con el jefe de prensa y de personal de la Casa Blanca. La estrategia es una, las labores definidas, los ámbitos y productos tienen casi carácter oficial. Aunque el puesto de consorte no esté tipificado en el gobierno ni responda a mandato popular o la entrega de cuentas a que supuestamente responde el ejecutivo. Se trata de la esposa del presidente, y sea Nancy Bush o Michelle Obama, su imagen está directamente vinculada a la de su marido y por lo tanto a su gobierno y a la percepción del país que se tiene localmente y en el extranjero.

El reportaje que provocó el escándalo
El reportaje que provocó el escándalo

El video, titulado “Precisiones sobre la propiedad de Sierra Gorda 150”, empieza con “Hoy he decidido dirigirme a todos los mexicanos, porque ustedes tienen el derecho de conocer la verdad”. No nos engañemos porque detrás se vea un florero y no una bandera: es un mensaje oficial. No cualquier ciudadano, no funcionario público, es capaz ni tiene el acceso para dirigirse a la nación entera sólo porque se siente con la responsabilidad de aclarar algunos puntos.

El tono de Rivera es serio, de formalidad aprendida en mil y un actos políticos. Se vale de las manos y aspavientos para subrayar como estudiante de oratoria. Lleva un saco morado que le queda grande, el tipo de uniforme de un funcionario menor de un banco. Sus ojos miran a la cámara tratando de equilibrar firmeza y sinceridad. El tono del video es austero, sobrio, quiere ser sensible frente a las recientes acusaciones de derroche al ejecutivo. Aboga por evitar la percepción de que se trata de una producción elaborada. Por eso no cuenta con teleprompter. Rivera lee directamente de un fajo de hojas de papel y levanta los ojos de vez en cuando como conductor de noticiero en los años setenta.

La cámara alterna un medium shot con la primera dama leyendo y un close-up de su rostro mirando directamente a la cámara para subrayar algún punto. El salto de imagen denota torpeza en la producción o postproducción. Después del primer debate presidencial en la elección pasada es técnicamente el peor producto televisivo del gobierno en años.

810El guión es confuso y enrevesado, contrapone la austeridad de la puesta en escena con un texto que se justifica en la idea del dinero ganado por esfuerzo propio; ese que se obtiene por el sudor de la frente y el digno trajinar cotidiano. Después menciona, como si nada, un salario de decenas de millones de pesos. Hay ahí una profunda contradicción de sensibilidad en el mensaje político: la imagen dice “soy una de ustedes”, su voz dice que le pagaron por su trabajo y exclusividad, más de lo que el 90% de los mexicanos puede aspirar en toda una vida.

MemesEl argumento principal es que la primera dama tiene la capacidad económica y recursos para comprar esa y las casas que sean, y cualquier acusación de soborno es ridícula. No me interesa discutir si a Rivera le pagaban lo mismo que a Jennifer Aniston en Friends, o si así paga Televisa a las estrellas de su canal de idem. Más interesante es que detrás de esa afirmación este la creencia de que la única razón para la corrupción es la necesidad, que quien puede comprar algo no aceptará que se lo regalen a cambio de alguna ventaja.

Algunos han aplaudido su esfuerzo como un acto digno de la consorte presidencial, otros lo han criticado a él, por enviar a la esposa a pelear sus batallas. Lo cierto es que como producto comunicativo fracasa. Más eficaz hubiera sido resolverlo en una entrevista con un periodista renombrado o mejor aún, a través del encargado de prensa o comunicación social. El que se haya querido vender como un esfuerzo individual y digno de una mujer respondiendo a rumores que ultrajan su honor, no le da más fuerza ni verosimilitud. Al contrario, mina la institución de la presidencia, que debería ser capaz de defenderse institucionalmente a través de la transparencia y rendición de cuentas.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del viernes 28 de noviembre del 2014

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241 – Los monopolios más peligrosos

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Durante mucho tiempo la existencia de monopolios significaba una ventaja tal, que muchos gobiernos creaban medidas e instancias jurídicas dedicadas a combatirlos. El monopolio típico se da cuando un sólo productor de la industria que fuera, asume el control sobre un producto, recurso o servicio diferenciado.

monopolyEn el modelo clásico no existe competencia o productos sustitutos (se trata de un servicio o producto de consumo básico o indispensable). El consumidor se ve obligado a comprarle sólo a una empresa que controla todo, cuándo, cómo y dónde se vende, y a qué precio.

El monopolista no necesita ser una única empresa (como Pemex, o en su momento Telmex), sino que puede estar constituido por ciertas estructuras. Una de ellas es el trust, que se da cuando un grupo de empresas son controladas por otra en el mismo sector. Algo parecido a lo que en nuestro país se da con Bimbo (o se dio con la banca nacionalizada, y se sigue dando en diversas partes del mundo con los servicios financieros).

drug-cartels1Un modelo monopólico conocido es el llamado cártel, donde varias empresas colaboran en un pacto que puede ser tan formal como se guste. Los cárteles controlan tanto los canales de producción como distribución, llevando cada paso del proceso a su máximo posible beneficio. No es coincidencia que el término sea utilizado con al referirse al crimen organizado y la producción y distribución de drogas. Los mercados ilegales son monopolistas por naturaleza y las empresas de su pacto incluyen los brazos armados y/o políticos.

Los primeros cárteles fueron creación alemana después de la primera guerra mundial, y funcionaron como exportadores de armamento y productos químicos. Sus empresas derivaron años después en compañías de tintes, venenos y farmacéuticas. Uno de ellos, incluso, contó con su propio campo de concentración (la compañía IG Farbenindustrie que derivó en Bayer, BASF y Hoechst).

Auschwitz III Otras estructuras monopólicas conocidas son la fusión (cuando la unión de dos empresas competidoras se vuelve un monopolio). Las fusiones son el campo más vigilado por las comisiones nacionales de competencia y las leyes antimonopólicas, pero son apenas una punta del iceberg.

Los avances tecnológicos han provocado un nuevo tipo de práctica monopólica aún más peligrosa: El monopolio del intermediario. Este se genera cuando el pragmatismo económico o las peculiaridades tecnológicas de algún sector obligan a las empresas del tamaño que sean a trabajar con un proveedor en particular. Uno que además tiene el poder de cerrar por completo el flujo de la compañía, volviéndose un monopolio natural.PIPSAUn ejemplo que viene a la mente se dio en México hace décadas con PIPSA, que controlaba la producción y distribución de papel para todos los periódicos. O más tarde con la telefonía, al inicio de la apertura de competencia en el sector, la llegada de varias empresas daba la apariencia de varias ofertas para el consumidor. El problema estaba tras bambalinas: todas las compañías obligadas a utilizar la red de Telmex ante la imposibilidad de cablear el país antes de iniciar operaciones.

Este fenómeno se repite con la televisión de cable, donde un canal no puede cablear cada ciudad para transmitir su señal. En México tuvimos una probada del método, cuando el surtido de PIPSA sólo llegaba a los periódicos que no se pasaban de la raya. Por eso, cuando se trata de medios de comunicación, intermediarios naturales del flujo informativo, el control monopólico influye directamente sobre la decisión de qué vemos y qué no vemos; y con ello de qué hablamos en el día a día.

Bodega de AmazonLa tendencia mundial hacia los monopolios es indiscutible. El mayor distribuidor de libros, películas y otros bienes, es la tienda más grande del mundo: Amazon. En meses recientes, la empresa de Jeff Bezos sostuvo una batalla campal con uno de los más grandes grupos editoriales del mundo (Hachette), donde el gigante de Seattle buscaba doblar las manos de los editores en busca de precios “más atractivos” para sus libros electrónicos. Este supuesto beneficio al consumidor era en el fondo tramposo, porque lo que estaba probando no era que querían dar más baratos los libros que nadie en beneficio de sus clientes, sino que ellos tenían el control sobre los precios de venta. Para conseguir esto, Amazon dejó de vender los libros de Hachette con descuento, canceló sus preventas (uno de los pilares de los nuevos modelos de edición) e inició una campaña mediática polémica más tarde contrarrestada por cartas firmadas por autores afectados de Hachette y sus colegas.Seth Godin

Los monopolios de intermediarios son los más poderosos (y peligrosos) del espectro, especialmente frente a los avances tecnológicos. Como argumenta Seth Godin en uno de sus más recientes blogs: ¿Qué pasa si la compañía eléctrica de tu localidad decide “lo sentimos, nuestra electricidad no puede ser utilizada en aparatos Mabe o LG porque no pagaron la cuota?”. Suena muy parecido a las prácticas de extorsión que utiliza el crimen organizado: no puedes vender en esta calle, colonia o ciudad si no pagas la “protección”.

Google blurredSi con mercancías el poder del intermediario es brutal pensemos en el mundo de las ideas. Basta el ejemplo de las redes sociales o los buscadores de internet (Google, Bing, Yahoo, Ask o el que gusten). ¿Qué pasa si uno de ellos decide “desaparecer” tal o cual contenido, usuario o proveedor? No se trata de una teoría de conspiración para alimentar la paranoia del nuevo siglo, sino de considerar lo que está en juego y depende del criterio corporativo de empresas clave.

Para Godin, vivimos en una economía de conexiones basada en ideas, cuando titanes corporativos controlan el flujo de esas ideas, se altera la esencia de la conexión. Ese es el parteaguas donde todo se va al garete.

Nueva pregunta existencialista: Si Google te desaparece, ¿existes?

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 19 de noviembre del 2014

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240- El fin de la música

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No se trata de ser dramático, sumarse a los que auguraron la muerte de la novela, algún tipo de cine o arte figurativo. Tampoco escribir una pieza fatalista sobre el derrumbe del modelo de negocio que rigió la industria por buena parte del siglo veinte. De eso se ha dicho suficiente.

El tránsito a lo digital supuso la primera oleada. Dividida en dos etapas, una que parecía ser la salvación y proyección del negocio musical: el boom del CD. Pronto derrumbado por ese otro tipo de posesión que antes era menor y de pobre calidad: la piratería sustentada en la duplicación idéntica de lo digital.

hmv2--621x414La segunda oleada la constituyó la portabilidad. La posibilidad de almacenar fonotecas completas en dispositivos cada vez más pequeños, de la mano con la pérdida completa del control de los mecanismos comerciales de la propiedad sonora. Copiable, compartible y compacta, centenas de discos en reproductores cada vez más pequeños, incluidas las memorias USB y todo en la mayor anarquía interconectada posible: internet.

Se ha discutido mucho sobre la reacción lenta y poco efectiva de la industria frente a los retos que suponían los tiempos.Los años dedicados al combate de los portales piratas en juzgados, antes de abrazar con resignación un modelo comercial nuevo: la descarga.

No es nuevo que cada vez se vendan menos discos. Para mucha gente el CD es un formato arcaico. No hablo del audiófilo que nunca aceptó la transición a lo digital y ve redimidas sus más profundas convicciones en la moda hipster retro del vinil. La música se descarga, y no en la unidad conceptual arbitraria que alguna vez definieron las disqueras y las bandas de rock conceptual (el álbum), sino en su unidad mínima inteligible: la canción.

De acuerdo a los más recientes reportes, la venta de discos, a pesar del breve repunte que pudo tener vía iTunes, ha vuelto a desplomarse. Una caída de 8% en 2013 para sumar a los ya cansinos lamentos de una industria a punto de la desaparición.

hr02885_brokenrecordEs el fin de los discos y las tiendas de discos, todo está a un click (¿o debo decir un tap?) de distancia, en dónde nos encontremos. La música se descarga, se escucha un par de veces y luego se descarta como un chicle que perdió su sabor. La vida media de una canción pop es de un mes o dos, hasta que la siguiente en la lista ocupa su lugar.

Sin embargo, la gente sigue escuchando música, los restaurantes siguen reproduciendo música (aunque si nos atenemos a lo que reproducen algunos, el término pudiera debatirse).

La tercera ola es la del streaming. Pasamos de poseer un disco en acetato o una cinta grabada, a un CD, a un archivo digital en nuestro reproductor o PC, a un archivo digital en la nube; para llegar al final del camino: escuchar un archivo digital de paso, el streaming.

El salto parece lógico, para qué comprar música, para qué poseerla, si es desechable, si no la vamos a escuchar mañana, si “toda” está ahí en el servicio tal o cual para escucharla cuando uno quiera por una renta mensual (o mejor aún, gratis).

itunes-cloud-mobilemeDe acuerdo a un reporte reciente, las regalías que reciben los músicos europeos por parte de Spotify ya rebasaron las que reciben por venta de su música en iTunes. Eso a pesar de que la gran mayoría de los usuarios de los servicios de streaming de música no pagan. Utilizan las versiones gratuitas y prefieren soplarse de vez en cuando repetitivos comerciales que aportar la cuota de suscripción mensual por menor que esta sea.

Apple supuestamente ha hecho una campaña entre disqueras para que se sumen en una especie de servicio que costará apenas $5 dólares por mes. Como dice Kirk McElhearn en su blog, “quizá el problema no sea poseer o sumarse al flujo digital (stream) de la música, o la piratería frente al pago. Quizá el problema es que hay demasiada y a la mayoría de la gente no le importa tanto la música”.

StreamingMusicPic1McElhearn argumenta: “A la gente no le importa la música como para comprar uno o dos discos al año (o descargarlos). Lo único que le interesa es tener una banda sonora en sus vidas.” Algunos estudios lo comprueban: la gente trabaja mejor, es más alegre y suele disfrutar más la vida si escucha música.

Nunca ha habido en la historia de la humanidad mayor oportunidad para escuchar música. Los servicios de streaming prometen decenas de millones de pistas. La fonoteca de iTunes incluye siete mil años de música continua. Lo que queramos escuchar cuando queramos por siempre jamás. ¿Y sabemos qué queremos? ¿Nos interesa buscarlo?

067e528Los reportes no mienten, los usuarios de servicios de streaming casi no construyen fonotecas personales o listas. Pasan la mayoría del tiempo saltando entre listas aleatorias prefabricadas: los éxitos, lo que está de moda (un rato), o el subgénero de la semana: world music, soft rock, indie, alternative. Pocos exploran nuevos sonidos, artistas o propuestas. Es mejor darle al botón virtual y relajarse un poco.

La música sigue presente en nuestras vidas, pero se ha vuelto un barniz sonoro para llenar huecos de silencio. Un relleno que ha reemplazado el Musak de los elevadores y centros comerciales con un nuevo ruido, construido por una lista fluida de éxitos, easy listening y clásicos asimilados que nos hacen sentir rodeados de algo familiar, seguro y falsamente confortable. Un soundtrack continuo y omnipresente en que pronto la mayoría no será capaz de identificar un artista, pero que será capaz de acompañarnos de los audífonos a la bocinas de la tienda, el auto o el restaurante, para volver a los audífonos, mientras convivimos con otros en las redes sociales.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 12 de diciembre del 2014

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239 – El americano inmortal

SecretOfLongevityEl último número de The Atlantic dedica su reportaje principal a preguntarse lo que sucederá, una vez que los avances en la ciencia del envejecimiento y los hábitos saludables conviertan la expectativa de vida de los seres humanos en cien años.

La expectativa de vida humana ha aumentado por los últimos dos siglos, sin considerar las guerras mundiales, la pandemia de influenza de 1918, el SIDA y los riesgos que los aumentos de densidad de población implican en la tasa de contagios y la contaminación ambiental.

Al texto lo acompaña otro de Ezequiel J. Emanuel (oncólogo, bioeticista, vicerector de la Universidad de Pennsylvania), un emotivo y racional argumento de por qué él quiere (y recomienda) sólo vivir hasta los 75. Dice Emanuel “los estadounidenses parecemos obsesionados con el ejercicio, con hacer ejercicios mentales, consumir jugos y bebidas de proteínas, mantener dietas estrictas e ingerir vitaminas y suplementos de todo tipo en un esfuerzo valiente para engañar a la muerte y prolongar la vida lo más posible. Esto es tan extendido que se ha vuelto lo que yo llamo el americano inmortal.”

The Atlantic oct14La preocupación por la muerte y la aspiración a la inmortalidad ha estado presente en toda la historia humana. Sea a través de la trascendencia, la espiritualidad o la ciencia. Detrás de ello hay dos aspiraciones básicas, el escape a la caducidad biológica de nuestros cuerpos extendiendo su funcionalidad y la posibilidad de que nuestra consciencia o legado perdure después de la muerte.

El ámbito de la inmortalidad espiritual ha sido desde hace rato el terreno de explotación de las religiones, ofreciendo su promesa a cambio de obediencia, devoción y el cumplimiento de paradigmas específicos.

El argumento central que alimenta al inmortal americano radica en el concepto de “compresión de la morbilidad”, teoría desarrollada por el profesor de Stanford James F. Fries en 1980, quién afirmaba que conforme la vida se extendiera a los 80’s y 90’s, viviríamos vidas más saludables, más tiempo antes de tener discapacidades, y con menor número de ellas.

Why I hope to die at 75Lamentablemente los más recientes estudios, tanto de ese país como a nivel mundial, estudios que incluían aspectos físicos y mentales, probaron lo contrario. Más que una compresión de morbilidad lo que se daba era un aumento en el número absoluto de años perdidos por discapacidades conforme la expectativa de vida aumenta. Emanuel lo suma en una frase: “en los últimos años, los avances médicos no han reducido el proceso de envejecimiento sino retrasado el proceso de mortalidad”. Vivimos más, pero también envejecemos más.

El inmortal americano y sus preocupaciones, por supuesto, trasciende las aspiraciones de sus baby boomers (la generación de la posguerra), y se ha colado en forma permanente en la cultura popular. Desde el aumento de programación televisiva abordando temas médicos, hasta en el área de la ficción, donde la temática de la mayoría de las series televisivas actuales gira alrededor de la muerte.

Ezekiel EmanuelSean los omnipresentes policiacos donde un policía o equipo de detectives investiga un asesinato y aquellos sobre equipos médicos y salas de emergencia, hasta variantes más esotéricas. Pensemos por un momento en el resurgimiento de la moda juvenil del vampiro (a raíz de Twilight, pero extendiéndose de la literatura a la televisión vía True Blood, The Vampire Diaries y ahora a The Strain). Series donde el vampirismo puede ser una maldición mágica o un virus letal, y la inmortalidad de sus criaturas tiene implicaciones en sus romances terrenales o la búsqueda de poder político.

Pero hay más y mejores ejemplos en series actuales: Forever, la historia de un hombre inmortal que explora desde la morgue los métodos para matar en busca del eterno descanso. Resurrection, la historia de un poblado en el mediooeste estadounidense donde los muertos vuelven a la vida, idénticos al momento de su muerte, sin memoria del tiempo transcurrido. O The Walking Dead sobre la muerte como frontera entre la consciencia y convertirse en un monstruo hambriento, una suerte de fuerza primaria de destrucción casi autómata.

Sandwich-generationLo más curioso es lo que se oculta detrás de estas ciudades devastadas por los zombis o invadidas por parientes a los que ya no queríamos ver, una pesadilla de corte menos fantástico, a la que estamos destinados todos y a la que nos orillan los avances científicos. Hoy hay más de 43 millones de estadounidenses mayores de 65, en 2050 se estiman 108,000 millones. La mitad de los mayores de 80 con limitaciones funcionales severas, un tercio de los mayores de 85 con Alzheimer. La mayoría de los cuales, apunta Emanuel, suponen un costo económico personal y social, además de emocional para la llamada “generación del sandwich”, esos que deben criar y pagar la educación de sus hijos y los cuidados médicos de sus padres. Ciudades llenas de ancianos que alguna vez aspiraron a la inmortalidad, y que han cambiado la vida por la supervivencia.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del viernes 7 de noviembre del 2014

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238 – Señalando culpables

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Lo que alguna vez fue premisa fundacional del whodunit, la novela policíaca clásica a la Agatha Christie o Dorothy Sayers, se ha vuelto el leitmotiv de la clase política y la sociedad mexicana. El chiste es apuntar el dedo (apuradamente) hacia otro lado. Que alguien más cargue con el muertito. Una estrategia con humor involuntario implícito, si es que a alguno le quedan ganas de reír.

Foto en The New YorkerAlgunos elementos de lo sucedido son más claros que otros: Estudiantes normalistas de Ayotzinapa, un municipio de Guerrero, tomaron el 26 de septiembre un autobús a Iguala por razones que ellos y sus líderes sabrán (un sobreviviente dice que se acercaron para apoyar a compañeros y pacificar el ambiente porque les dijeron que alguien estaba disparando). En fin, ahí desaparecieron 43, se presume que a cargo de criminales con uniforme policíaco local (su trabajo de día), bajo las órdenes del presidente municipal de Iguala y su lady Macbeth que estaba muy molesta porque iban a boicotear su informe del DIF.

La denuncia por la desaparición caldeó los ánimos en uno de los Estados con ánimos más caldeados del país. El edil se da la fuga casi al mismo tiempo en que se presume que trabajaba a las órdenes del grupo criminal Guerreros Unidos (que de acuerdo al procurador Murillo Karam es heredero del cártel de los Beltrán Leyva).

061014495de3f25medSe busca a los desaparecidos y se encuentran fosas llenas de cadáveres. Alguien en el gobierno estatal asegura que hizo pruebas de ADN y que no se trata de los normalistas. Imposible saber si la declaración es para tranquilizar o alebrestar a los que protestan, porque pudo pensarse que conseguiría lo primero cuando resultó lo segundo. El Gobierno Federal ordena nuevos análisis a cargo de científicos argentinos.

La existencia de las fosas causa un escándalo internacional. Una turba enardecida quema el palacio de gobierno en Chilpancingo, en anticipo a la prudente pero impostergable licencia que pide el mandatario estatal a su congreso a guisa de renuncia.

Los familiares y el grueso de los que protestan exigen la aparición de los desaparecidos: Los quieren vivos, los quieren ya. La opinión pública internacional además de exigir una explicación sobre los estudiantes, quiere saber entonces a quién encontraron en las múltiples fosas. El conteo de muertos anónimos que privó el sexenio pasado no se sostiene ante a la mirada de los medios mundiales.

¿Quién es culpable?

Mexico-City-on-Oct-8-Omar-TorresAFPGetty-Images-Oct-10-2014Una opinión fértil en redes sociales y entre algunos intelectuales está en culpar al estado mexicano de todo el suceso. Las simplificaciones siempre ayudan en los discursos y frases enardecidas. Por un lado el pueblo victimado por otro la violencia del “Estado” (todas las instancias de gobierno en el mismo costal). Aquí el tema no es si el edil era criminal, si el gobernador de su partido lo sabía, si el gobierno federal lo sabía o sospechaba. Más de uno señala la crisis de ingobernabilidad, no en el municipio, ni en Iguala, ni en Guerrero sino en todo el país. Otros claman porque los ciudadanos tomen las armas. Todo muy sensato.

En el extranjero, la etiqueta no va para Ayotzinapa, ni Iguala, ni Guerrero, ni siquiera para sus funcionarios o los posibles corresponsables morales en el gobierno federal. Va para todo el país. México es el lugar problemático. El viernes pasado, un editorial de la Deutsche Welle: “La consecuencia desastrosa de todo esto es la pérdida de cualquier tipo de autoridad estatal. Los mexicanos no confían en su gobierno. Perdieron la paciencia y no distinguen entre el presidente municipal y el presidente de la república”.

amlo_abarca_foto-movilAprovechando la calma y la atmósfera de sensatez, algunos se apuntan para señalar que el partido que gobernaba Guerrero era el PRD. Otros, que los políticos que gobernaban en Guerrero con bandera del PRD eran priístas que cambiaron de color por puro pragmatismo. Algunos señalan que AMLO le dio el visto bueno al edil de Iguala y exhiben una foto del expresidente legítimo con Abarca y señora enfundados en playeras amarillas con su acrónimo. La falacia de la foto comprometedora que fue recurso del tabasqueño en el primer debate presidencial del 2012 se vuelve en su contra; especialmente porque hace declaraciones como “nunca jamás vi al edil de Iguala”.

El gobierno federal, a la vieja usanza priísta, decide que es el momento para que desarrollo social anuncie un programa de apoyo para eliminar la pobreza en Guerrero. El procurador, que todavía se daba palmadas por la detención de capos, se ve obligado a dar explicaciones, excusas y de alguna manera intervenir.

in-photos-marches-and-demonstrations-swell-across-mexico-and-world-for-missing-students-body-image-1414089359Algunos apuntan también al PAN, que ni pinta en Guerrero, pero gobernó al país por doce años y pasó de la omisión e inacción a patear el avispero. “Por pasar de no saber gobernar a ser una oposición complaciente” (sentencia sinembargo.mx en su editorial).

Para muchos, la irritación, descontento y sensibilidad contra los mensajes políticos definen el momento más adecuado para un corte de caja y señalar que el país no avanza, que la política económica es incorrecta, que el caso ABC, que el 68 no se olvida y todo está mal y más que mal.

Sólo hay una manera para enfriar las cosas, y no es una medida política ni discurso o reunión con padres dolidos. El gobierno federal y sus instancias de investigación deben resolver el tema de los 43 desaparecidos, sea rescatándolos de donde los tengan, como todavía piensan algunos con casi ingenuidad; o encontrando y entregando sus cuerpos como estén a las familias, sin olvidar atrapar a los responsables materiales.

Esto se debe hacer con urgencia, de forma transparente, profesional y contundente, de preferencia con ayuda u observación internacional. No todos los problemas del país se pueden enfrentar y discutir como si fuera un combo político que merece una solución mágica o de hartazgo violento. Para señalar responsables morales siempre hay tiempo.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 29 de octubre del 2014

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237 – ¿Cuál es tu película favorita?

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A veces llega la hora de la pregunta más difícil para el cinéfilo o el bibliófilo. El escenario puede ser un café, una reunión de ex-alumnos o una cita romántica. Está muy quitado de la pena, cuando alguien a bote pronto y sin anestesia de por medio pregunta: ¿Cuál es tu película favorita?

Inténtelo alguna vez. Gracias a las redes sociales es posible emboscar a su crítico favorito, pero funciona mejor si se practica con la familia, por ejemplo con el tío Aníbal. Ese que presume de comprar los DVDs de Von Trier nomás salen a la venta en Amazon Tokio. Embósquelo una tarde cualquiera, de preferencia en una inofensiva sobremesa frente a familiares y amigos. Haga la pregunta con un falso interés (se vale fingir). Lo importante es que parezca una duda sincera, una que provoca desvelos, que realmente necesitamos conocer y ahorita por favor.

¿Por qué me preguntas eso?Es necesario precisar lo anterior porque es la pregunta más evadida por los expertos y seudoexpertos, quienes seguramente tienen preparada en respuesta de cajón: una película indiscutible del canon, una joya oscura del cine europeo o asiático (las modas cambian), o una favorita contemporánea del circuito de festivales. Si son honestos o tomados desprevenidos, dirán: Híjole, es la pregunta más difícil, mejor pregúntame cuándo y dónde perdí la virginidad.

Y es que el cinéfilo, ese ente que toma notas en RottenTomatoes, compra abonos en las muestras, perfora tarjetas de cliente frecuente, tiene a www.imdb.com como home page en sus navegadores, asesora a inadvertidos compradores en Mixup, tuitea desde la sala misma de cine como si estuviera cubriendo el evento en vivo. Ese cinéfilo que todos llevamos dentro. Cuando se ve enfrentado a esa pregunta es incapaz de decir lo que dice cualquier hijo de vecino interrogado con la misma cuestión: la última película que vio.

HitchcockEl cinéfilo puede convulsionarse, reflexionar en voz alta, recurrir a los clásicos, explayar su posición sobre Wong Kar Wai, Hitchcock o Billy Wilder. El cinéfilo siente que si dice una estupidez, si escupe una película sin pensarlo demasiado (si intenta apurar algún placer culpable, o la más reciente cinta de Park Chan-wook para pararse el cuello), puede ser la respuesta definitiva. Puede quedar grabada en piedra ahí mismo como la lápida que cargará sobre los hombros el resto de su vida.

Para otros es el momento de hacer una lista. Veamos, ahí te van algunas de las diez mejores que he visto…una lista que se truncará en nueve cuando aparecerá la misma mirada huidiza, la desesperación que invade de sudor frío su frente cerúlea. Dejemos la lista abierta ahí, no vaya a ser que se me olvide alguna…

Para los que recurren a un clásico, y basta un vistazo a cualquier transmisión de Es la hora de opinar los viernes, las opciones son limitadas. Si las casas encuestadoras decidieran apuntar a investigar algo más trascendente que atinarle al ganador en la próxima elección local o federal, podrían preguntar por las tres películas favoritas y una de ellas siempre será El Padrino, Érase una vez en América, o Pulp Fiction, dependiendo de la generación y el tipo de gángster al que se aspira ser en las noches de insomnio. Amelie, La vida es bella o Cinema Paradiso, si la del insomnio es mujer.

dead poet's societyLos arriesgados son a los que no les importa la posteridad ni el qué dirán. Buscan autodefinirse con su selección. Saben que si dicen La vida de Adele o La novicia rebelde, levantarán cejas y rumores. Que si dicen El club de la pelea, delatarán que quieren ser tipos rudos (que no han visto cine, eso sí, pero muy rudos). Que si respiran hondo y musitan Nymph()maniac, pueden a lo mejor ligarse a alguna chica con falda corta y apuesta de chocolates de por medio. Son aquellos que corren el riesgo, no lo piensan demasiado y ahí les va: La sociedad de los poetas muertos con orgullo y sensibilidad.

Lo mejor es alzarse de hombros, sonreír un poco, como si nos acordáramos de algo gracioso que nos sucedió en la infancia y después, sin dejar pasar demasiado tiempo y con voz tranquila decir: Valorándola exclusivamente por la experiencia estética, tendría que decir ___________________  (escribir en la línea el título de la primera película que viste con tu pareja en turno, especialmente si está presente, y –ojo- no expliques que la elegiste por esa razón; ella/él sabrá por qué lo hiciste y debe quedarse como un secreto entre ambos). Por lo menos esa respuesta tendrá consecuencias positivas esa misma noche.

Para los demás sirvan estos principios:

• Se vale cambiar de película favorita cada vez que te pregunten.

• No se vale mencionar películas de Disney, Pixar, dirigidas por Michael Bay, o actuadas por Robert Pattinson, Al Pacino o Jean Reno. O si el protagonista es un niño mago, un perro, un Jedi o un elfo.

• Cuando se dice el título, pega mejor si se conoce bien y no se confunde a su director con otro.

Rose en Titanic• Títulos prohibidos: Avatar, Titanic, Moulin Rouge, Corazón Valiente o V de Venganza.

• Si mencionas cualquier película estrenada en los últimos veinticuatro meses quedarás expuesto como lo que eres: un hijo de Clarovideo cualquiera. Sí. Eso quiere decir que hay un tiempo de espera forzoso de veinticuatro meses antes de incluir una película como respuesta a esa pregunta, y finalmente…

• Siempre es bueno decir Casablanca.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 22 de octubre del 2014

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236 – La protesta airada y la justificada

FotoAyotzinapa

Quizá el mayor logro del gobierno federal en materia de seguridad pública se había dado en el ámbito de la agenda mediática. Mientras en el sexenio anterior el foco permanente en la guerra declarada al crimen organizado llevaba a los medios a llevar un reporte cotidiano de violencia, incluido conteo de muertos y desaparecidos; el gobierno de Peña Nieto consiguió que la discusión girara en torno a las reformas, incluyendo las objeciones justificadas o no que provocaban las mismas.

InseguridadLa falta de la nota roja del “frente de guerra” en los encabezados puede haber generado la percepción  equivocada de que las cosas iban mejorando, que lo peor de la crisis de inseguridad había pasado y la realidad se doblaba dúctil y obediente a la voluntad de la agenda gubernamental.

Sin embargo, estudios recientes, como el ENVIPE (Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Inseguridad) realizado por el INEGI nos dicen algo muy distinto. Primero, que la percepción ciudadana de inseguridad es prácticamente idéntica al 2011 y ronda el 70% de la población. No importa que en estos tres años, la crisis de seguridad y homicidios en ciertos Estados transitara a otros: de Chihuahua, Durango y Nuevo León pasaran a Michoacán y más recientemente a otros, incluido por supuesto, Guerrero.

Violencia urbanaEl análisis de Eugenio Weigend en el blog de Nexos (Del narcotráfico al secuestro), retoma desde la correlación estadística cómo la percepción ha migrado del homicidio visto como la razón principal de la inseguridad, al florecimiento de un número inquietante de otros crímenes contra la población civil. Preocupante por partida doble, primero porque durante la “guerra”, el número elevado de víctimas se ligaba a los enfrentamientos entre grupos delictivos en luchas internas por el poder, y a estos frente a las fuerzas armadas. Situación que siempre se argumentaba como transitoria y, por lo menos desde el poder, como “necesaria” para resolver un problema de seguridad pública aún mayor.

ejercito-mexicano-88aLo de “necesario” puede ser más que debatible, si nos atenemos a lo argumentado en más de una ocasión por expertos en seguridad pública, pero materia de otra discusión. Si la percepción de inseguridad no ha cambiado y en cambio ha transitado de “enfrentamientos” con la fuerza pública a la victimización directa de los ciudadanos, el segundo caso es mucho más preocupante, porque no sólo nos habla de dispersión del crimen en la sociedad, sino del florecimiento de la impunidad y de una amenaza más difusa y permanente.

Weigend encuentra una vinculación entre el aumento de secuestros en los Estados de Tamaulipas, Estado de México, Veracruz, Michoacán y Morelos para sumarlos, junto a Tabasco a los que se perciben como más inseguros.

Si frente a la impunidad de los grupos delictivos los ciudadanos sienten impotencia e indefensión, cuando la responsable de la violencia es presumiblemente la fuerza pública, la reacción es muy distinta.

ayotzinapa-marcha-chilpancingoNo cabe duda que la preocupación por los normalistas desaparecidos en Guerrero ha ido captando no sólo la agenda mediática sino la atención de buenos sectores de la población mexicana. La indignación por la forma en que se ha manejado el tema, ha invadido las redes sociales.

Uno de los grandes aciertos del movimiento surgido de las familias y compañeros de los desaparecidos fue el rápidamente hacerlos visibles, no sólo dándoles nombre sino sustancia e historia al relatar quién era cada uno y qué estaba haciendo hasta su desaparición. Esto ha provocado un efecto doble: evitar que el discurso oficial etiquetara a las víctimas como elementos criminales para que su desaparición saliera del ámbito político y de derechos humanos y se convirtiera en un reporte más de enfrentamientos entre el crimen organizado. El otro, fue generar en el resto de la población no sólo empatía sino franco repudio contra las autoridades supuestamente responsables y la manera en que se ha atendido la queja de las familias.

140929191010_mexico_guerrero_maestros_protesta_624x351Ayer, la protesta llevó al lamentable incendio del palacio de gobierno del Estado. Suceso que mereció la primera plana de los diarios, catapultando el caso de desaparición en un tema que ya no puede ser soslayado por el gobierno federal. Especialmente con la recepción que ha tenido en las redes sociales.

Basta un ejemplo: en Facebook, al reporte dado por MVS Noticias del incendio del edificio público lo siguió, en pocas horas, miles de respuestas de “me gusta” (que a estas horas rebasa los quince mil). Una lectura a los comentarios de los usuarios puede parecer familiar a quién lee los foros de opinión en los periódicos: violencia verbal, faltas ortográficas, repetidos llamados al levantamiento popular, a fusilar y quemar a los políticos, al congreso y al gobierno federal.

MVS ScreenUna diferencia fundamental que no puede pasarse por alto: Facebook no es anónimo. Los usuarios que manifiestan su descontento y llaman a la “nueva revolución” entre otros reclamos más específicos y sangrientos, son usuarios con nombre y apellido, con perfiles llenos de fotos de sus familias, lugares de origen y las trivialidades de rigor. No son como aquellos que se envalentonan detrás del supuesto anonimato que ofrece internet.

Más aún, las pocas voces que llamaban a la calma, que recurrían al universalmente aceptado lugar común de “la violencia genera más violencia”, son virulentamente callados por usuarios que rebasan con mucho la etiqueta del “troll” típico. El descontento social, esta vez, no corresponde sólo al rijoso ámbito magisterial, ni a la región de Guerrero, ni a su gobierno local; se ha sumado a la inquietud y percepción de inseguridad y se percibe como un polvorín peligroso que las instituciones públicas deben tomar en serio, si no quieren que las cosas se les sigan yendo de las manos.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 15 de octubre del 2014

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