241 – Los monopolios más peligrosos

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Durante mucho tiempo la existencia de monopolios significaba una ventaja tal, que muchos gobiernos creaban medidas e instancias jurídicas dedicadas a combatirlos. El monopolio típico se da cuando un sólo productor de la industria que fuera, asume el control sobre un producto, recurso o servicio diferenciado.

monopolyEn el modelo clásico no existe competencia o productos sustitutos (se trata de un servicio o producto de consumo básico o indispensable). El consumidor se ve obligado a comprarle sólo a una empresa que controla todo, cuándo, cómo y dónde se vende, y a qué precio.

El monopolista no necesita ser una única empresa (como Pemex, o en su momento Telmex), sino que puede estar constituido por ciertas estructuras. Una de ellas es el trust, que se da cuando un grupo de empresas son controladas por otra en el mismo sector. Algo parecido a lo que en nuestro país se da con Bimbo (o se dio con la banca nacionalizada, y se sigue dando en diversas partes del mundo con los servicios financieros).

drug-cartels1Un modelo monopólico conocido es el llamado cártel, donde varias empresas colaboran en un pacto que puede ser tan formal como se guste. Los cárteles controlan tanto los canales de producción como distribución, llevando cada paso del proceso a su máximo posible beneficio. No es coincidencia que el término sea utilizado con al referirse al crimen organizado y la producción y distribución de drogas. Los mercados ilegales son monopolistas por naturaleza y las empresas de su pacto incluyen los brazos armados y/o políticos.

Los primeros cárteles fueron creación alemana después de la primera guerra mundial, y funcionaron como exportadores de armamento y productos químicos. Sus empresas derivaron años después en compañías de tintes, venenos y farmacéuticas. Uno de ellos, incluso, contó con su propio campo de concentración (la compañía IG Farbenindustrie que derivó en Bayer, BASF y Hoechst).

Auschwitz III Otras estructuras monopólicas conocidas son la fusión (cuando la unión de dos empresas competidoras se vuelve un monopolio). Las fusiones son el campo más vigilado por las comisiones nacionales de competencia y las leyes antimonopólicas, pero son apenas una punta del iceberg.

Los avances tecnológicos han provocado un nuevo tipo de práctica monopólica aún más peligrosa: El monopolio del intermediario. Este se genera cuando el pragmatismo económico o las peculiaridades tecnológicas de algún sector obligan a las empresas del tamaño que sean a trabajar con un proveedor en particular. Uno que además tiene el poder de cerrar por completo el flujo de la compañía, volviéndose un monopolio natural.PIPSAUn ejemplo que viene a la mente se dio en México hace décadas con PIPSA, que controlaba la producción y distribución de papel para todos los periódicos. O más tarde con la telefonía, al inicio de la apertura de competencia en el sector, la llegada de varias empresas daba la apariencia de varias ofertas para el consumidor. El problema estaba tras bambalinas: todas las compañías obligadas a utilizar la red de Telmex ante la imposibilidad de cablear el país antes de iniciar operaciones.

Este fenómeno se repite con la televisión de cable, donde un canal no puede cablear cada ciudad para transmitir su señal. En México tuvimos una probada del método, cuando el surtido de PIPSA sólo llegaba a los periódicos que no se pasaban de la raya. Por eso, cuando se trata de medios de comunicación, intermediarios naturales del flujo informativo, el control monopólico influye directamente sobre la decisión de qué vemos y qué no vemos; y con ello de qué hablamos en el día a día.

Bodega de AmazonLa tendencia mundial hacia los monopolios es indiscutible. El mayor distribuidor de libros, películas y otros bienes, es la tienda más grande del mundo: Amazon. En meses recientes, la empresa de Jeff Bezos sostuvo una batalla campal con uno de los más grandes grupos editoriales del mundo (Hachette), donde el gigante de Seattle buscaba doblar las manos de los editores en busca de precios “más atractivos” para sus libros electrónicos. Este supuesto beneficio al consumidor era en el fondo tramposo, porque lo que estaba probando no era que querían dar más baratos los libros que nadie en beneficio de sus clientes, sino que ellos tenían el control sobre los precios de venta. Para conseguir esto, Amazon dejó de vender los libros de Hachette con descuento, canceló sus preventas (uno de los pilares de los nuevos modelos de edición) e inició una campaña mediática polémica más tarde contrarrestada por cartas firmadas por autores afectados de Hachette y sus colegas.Seth Godin

Los monopolios de intermediarios son los más poderosos (y peligrosos) del espectro, especialmente frente a los avances tecnológicos. Como argumenta Seth Godin en uno de sus más recientes blogs: ¿Qué pasa si la compañía eléctrica de tu localidad decide “lo sentimos, nuestra electricidad no puede ser utilizada en aparatos Mabe o LG porque no pagaron la cuota?”. Suena muy parecido a las prácticas de extorsión que utiliza el crimen organizado: no puedes vender en esta calle, colonia o ciudad si no pagas la “protección”.

Google blurredSi con mercancías el poder del intermediario es brutal pensemos en el mundo de las ideas. Basta el ejemplo de las redes sociales o los buscadores de internet (Google, Bing, Yahoo, Ask o el que gusten). ¿Qué pasa si uno de ellos decide “desaparecer” tal o cual contenido, usuario o proveedor? No se trata de una teoría de conspiración para alimentar la paranoia del nuevo siglo, sino de considerar lo que está en juego y depende del criterio corporativo de empresas clave.

Para Godin, vivimos en una economía de conexiones basada en ideas, cuando titanes corporativos controlan el flujo de esas ideas, se altera la esencia de la conexión. Ese es el parteaguas donde todo se va al garete.

Nueva pregunta existencialista: Si Google te desaparece, ¿existes?

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 19 de noviembre del 2014

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240- El fin de la música

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No se trata de ser dramático, sumarse a los que auguraron la muerte de la novela, algún tipo de cine o arte figurativo. Tampoco escribir una pieza fatalista sobre el derrumbe del modelo de negocio que rigió la industria por buena parte del siglo veinte. De eso se ha dicho suficiente.

El tránsito a lo digital supuso la primera oleada. Dividida en dos etapas, una que parecía ser la salvación y proyección del negocio musical: el boom del CD. Pronto derrumbado por ese otro tipo de posesión que antes era menor y de pobre calidad: la piratería sustentada en la duplicación idéntica de lo digital.

hmv2--621x414La segunda oleada la constituyó la portabilidad. La posibilidad de almacenar fonotecas completas en dispositivos cada vez más pequeños, de la mano con la pérdida completa del control de los mecanismos comerciales de la propiedad sonora. Copiable, compartible y compacta, centenas de discos en reproductores cada vez más pequeños, incluidas las memorias USB y todo en la mayor anarquía interconectada posible: internet.

Se ha discutido mucho sobre la reacción lenta y poco efectiva de la industria frente a los retos que suponían los tiempos.Los años dedicados al combate de los portales piratas en juzgados, antes de abrazar con resignación un modelo comercial nuevo: la descarga.

No es nuevo que cada vez se vendan menos discos. Para mucha gente el CD es un formato arcaico. No hablo del audiófilo que nunca aceptó la transición a lo digital y ve redimidas sus más profundas convicciones en la moda hipster retro del vinil. La música se descarga, y no en la unidad conceptual arbitraria que alguna vez definieron las disqueras y las bandas de rock conceptual (el álbum), sino en su unidad mínima inteligible: la canción.

De acuerdo a los más recientes reportes, la venta de discos, a pesar del breve repunte que pudo tener vía iTunes, ha vuelto a desplomarse. Una caída de 8% en 2013 para sumar a los ya cansinos lamentos de una industria a punto de la desaparición.

hr02885_brokenrecordEs el fin de los discos y las tiendas de discos, todo está a un click (¿o debo decir un tap?) de distancia, en dónde nos encontremos. La música se descarga, se escucha un par de veces y luego se descarta como un chicle que perdió su sabor. La vida media de una canción pop es de un mes o dos, hasta que la siguiente en la lista ocupa su lugar.

Sin embargo, la gente sigue escuchando música, los restaurantes siguen reproduciendo música (aunque si nos atenemos a lo que reproducen algunos, el término pudiera debatirse).

La tercera ola es la del streaming. Pasamos de poseer un disco en acetato o una cinta grabada, a un CD, a un archivo digital en nuestro reproductor o PC, a un archivo digital en la nube; para llegar al final del camino: escuchar un archivo digital de paso, el streaming.

El salto parece lógico, para qué comprar música, para qué poseerla, si es desechable, si no la vamos a escuchar mañana, si “toda” está ahí en el servicio tal o cual para escucharla cuando uno quiera por una renta mensual (o mejor aún, gratis).

itunes-cloud-mobilemeDe acuerdo a un reporte reciente, las regalías que reciben los músicos europeos por parte de Spotify ya rebasaron las que reciben por venta de su música en iTunes. Eso a pesar de que la gran mayoría de los usuarios de los servicios de streaming de música no pagan. Utilizan las versiones gratuitas y prefieren soplarse de vez en cuando repetitivos comerciales que aportar la cuota de suscripción mensual por menor que esta sea.

Apple supuestamente ha hecho una campaña entre disqueras para que se sumen en una especie de servicio que costará apenas $5 dólares por mes. Como dice Kirk McElhearn en su blog, “quizá el problema no sea poseer o sumarse al flujo digital (stream) de la música, o la piratería frente al pago. Quizá el problema es que hay demasiada y a la mayoría de la gente no le importa tanto la música”.

StreamingMusicPic1McElhearn argumenta: “A la gente no le importa la música como para comprar uno o dos discos al año (o descargarlos). Lo único que le interesa es tener una banda sonora en sus vidas.” Algunos estudios lo comprueban: la gente trabaja mejor, es más alegre y suele disfrutar más la vida si escucha música.

Nunca ha habido en la historia de la humanidad mayor oportunidad para escuchar música. Los servicios de streaming prometen decenas de millones de pistas. La fonoteca de iTunes incluye siete mil años de música continua. Lo que queramos escuchar cuando queramos por siempre jamás. ¿Y sabemos qué queremos? ¿Nos interesa buscarlo?

067e528Los reportes no mienten, los usuarios de servicios de streaming casi no construyen fonotecas personales o listas. Pasan la mayoría del tiempo saltando entre listas aleatorias prefabricadas: los éxitos, lo que está de moda (un rato), o el subgénero de la semana: world music, soft rock, indie, alternative. Pocos exploran nuevos sonidos, artistas o propuestas. Es mejor darle al botón virtual y relajarse un poco.

La música sigue presente en nuestras vidas, pero se ha vuelto un barniz sonoro para llenar huecos de silencio. Un relleno que ha reemplazado el Musak de los elevadores y centros comerciales con un nuevo ruido, construido por una lista fluida de éxitos, easy listening y clásicos asimilados que nos hacen sentir rodeados de algo familiar, seguro y falsamente confortable. Un soundtrack continuo y omnipresente en que pronto la mayoría no será capaz de identificar un artista, pero que será capaz de acompañarnos de los audífonos a la bocinas de la tienda, el auto o el restaurante, para volver a los audífonos, mientras convivimos con otros en las redes sociales.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 12 de diciembre del 2014

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239 – El americano inmortal

SecretOfLongevityEl último número de The Atlantic dedica su reportaje principal a preguntarse lo que sucederá, una vez que los avances en la ciencia del envejecimiento y los hábitos saludables conviertan la expectativa de vida de los seres humanos en cien años.

La expectativa de vida humana ha aumentado por los últimos dos siglos, sin considerar las guerras mundiales, la pandemia de influenza de 1918, el SIDA y los riesgos que los aumentos de densidad de población implican en la tasa de contagios y la contaminación ambiental.

Al texto lo acompaña otro de Ezequiel J. Emanuel (oncólogo, bioeticista, vicerector de la Universidad de Pennsylvania), un emotivo y racional argumento de por qué él quiere (y recomienda) sólo vivir hasta los 75. Dice Emanuel “los estadounidenses parecemos obsesionados con el ejercicio, con hacer ejercicios mentales, consumir jugos y bebidas de proteínas, mantener dietas estrictas e ingerir vitaminas y suplementos de todo tipo en un esfuerzo valiente para engañar a la muerte y prolongar la vida lo más posible. Esto es tan extendido que se ha vuelto lo que yo llamo el americano inmortal.”

The Atlantic oct14La preocupación por la muerte y la aspiración a la inmortalidad ha estado presente en toda la historia humana. Sea a través de la trascendencia, la espiritualidad o la ciencia. Detrás de ello hay dos aspiraciones básicas, el escape a la caducidad biológica de nuestros cuerpos extendiendo su funcionalidad y la posibilidad de que nuestra consciencia o legado perdure después de la muerte.

El ámbito de la inmortalidad espiritual ha sido desde hace rato el terreno de explotación de las religiones, ofreciendo su promesa a cambio de obediencia, devoción y el cumplimiento de paradigmas específicos.

El argumento central que alimenta al inmortal americano radica en el concepto de “compresión de la morbilidad”, teoría desarrollada por el profesor de Stanford James F. Fries en 1980, quién afirmaba que conforme la vida se extendiera a los 80’s y 90’s, viviríamos vidas más saludables, más tiempo antes de tener discapacidades, y con menor número de ellas.

Why I hope to die at 75Lamentablemente los más recientes estudios, tanto de ese país como a nivel mundial, estudios que incluían aspectos físicos y mentales, probaron lo contrario. Más que una compresión de morbilidad lo que se daba era un aumento en el número absoluto de años perdidos por discapacidades conforme la expectativa de vida aumenta. Emanuel lo suma en una frase: “en los últimos años, los avances médicos no han reducido el proceso de envejecimiento sino retrasado el proceso de mortalidad”. Vivimos más, pero también envejecemos más.

El inmortal americano y sus preocupaciones, por supuesto, trasciende las aspiraciones de sus baby boomers (la generación de la posguerra), y se ha colado en forma permanente en la cultura popular. Desde el aumento de programación televisiva abordando temas médicos, hasta en el área de la ficción, donde la temática de la mayoría de las series televisivas actuales gira alrededor de la muerte.

Ezekiel EmanuelSean los omnipresentes policiacos donde un policía o equipo de detectives investiga un asesinato y aquellos sobre equipos médicos y salas de emergencia, hasta variantes más esotéricas. Pensemos por un momento en el resurgimiento de la moda juvenil del vampiro (a raíz de Twilight, pero extendiéndose de la literatura a la televisión vía True Blood, The Vampire Diaries y ahora a The Strain). Series donde el vampirismo puede ser una maldición mágica o un virus letal, y la inmortalidad de sus criaturas tiene implicaciones en sus romances terrenales o la búsqueda de poder político.

Pero hay más y mejores ejemplos en series actuales: Forever, la historia de un hombre inmortal que explora desde la morgue los métodos para matar en busca del eterno descanso. Resurrection, la historia de un poblado en el mediooeste estadounidense donde los muertos vuelven a la vida, idénticos al momento de su muerte, sin memoria del tiempo transcurrido. O The Walking Dead sobre la muerte como frontera entre la consciencia y convertirse en un monstruo hambriento, una suerte de fuerza primaria de destrucción casi autómata.

Sandwich-generationLo más curioso es lo que se oculta detrás de estas ciudades devastadas por los zombis o invadidas por parientes a los que ya no queríamos ver, una pesadilla de corte menos fantástico, a la que estamos destinados todos y a la que nos orillan los avances científicos. Hoy hay más de 43 millones de estadounidenses mayores de 65, en 2050 se estiman 108,000 millones. La mitad de los mayores de 80 con limitaciones funcionales severas, un tercio de los mayores de 85 con Alzheimer. La mayoría de los cuales, apunta Emanuel, suponen un costo económico personal y social, además de emocional para la llamada “generación del sandwich”, esos que deben criar y pagar la educación de sus hijos y los cuidados médicos de sus padres. Ciudades llenas de ancianos que alguna vez aspiraron a la inmortalidad, y que han cambiado la vida por la supervivencia.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del viernes 7 de noviembre del 2014

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238 – Señalando culpables

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Lo que alguna vez fue premisa fundacional del whodunit, la novela policíaca clásica a la Agatha Christie o Dorothy Sayers, se ha vuelto el leitmotiv de la clase política y la sociedad mexicana. El chiste es apuntar el dedo (apuradamente) hacia otro lado. Que alguien más cargue con el muertito. Una estrategia con humor involuntario implícito, si es que a alguno le quedan ganas de reír.

Foto en The New YorkerAlgunos elementos de lo sucedido son más claros que otros: Estudiantes normalistas de Ayotzinapa, un municipio de Guerrero, tomaron el 26 de septiembre un autobús a Iguala por razones que ellos y sus líderes sabrán (un sobreviviente dice que se acercaron para apoyar a compañeros y pacificar el ambiente porque les dijeron que alguien estaba disparando). En fin, ahí desaparecieron 43, se presume que a cargo de criminales con uniforme policíaco local (su trabajo de día), bajo las órdenes del presidente municipal de Iguala y su lady Macbeth que estaba muy molesta porque iban a boicotear su informe del DIF.

La denuncia por la desaparición caldeó los ánimos en uno de los Estados con ánimos más caldeados del país. El edil se da la fuga casi al mismo tiempo en que se presume que trabajaba a las órdenes del grupo criminal Guerreros Unidos (que de acuerdo al procurador Murillo Karam es heredero del cártel de los Beltrán Leyva).

061014495de3f25medSe busca a los desaparecidos y se encuentran fosas llenas de cadáveres. Alguien en el gobierno estatal asegura que hizo pruebas de ADN y que no se trata de los normalistas. Imposible saber si la declaración es para tranquilizar o alebrestar a los que protestan, porque pudo pensarse que conseguiría lo primero cuando resultó lo segundo. El Gobierno Federal ordena nuevos análisis a cargo de científicos argentinos.

La existencia de las fosas causa un escándalo internacional. Una turba enardecida quema el palacio de gobierno en Chilpancingo, en anticipo a la prudente pero impostergable licencia que pide el mandatario estatal a su congreso a guisa de renuncia.

Los familiares y el grueso de los que protestan exigen la aparición de los desaparecidos: Los quieren vivos, los quieren ya. La opinión pública internacional además de exigir una explicación sobre los estudiantes, quiere saber entonces a quién encontraron en las múltiples fosas. El conteo de muertos anónimos que privó el sexenio pasado no se sostiene ante a la mirada de los medios mundiales.

¿Quién es culpable?

Mexico-City-on-Oct-8-Omar-TorresAFPGetty-Images-Oct-10-2014Una opinión fértil en redes sociales y entre algunos intelectuales está en culpar al estado mexicano de todo el suceso. Las simplificaciones siempre ayudan en los discursos y frases enardecidas. Por un lado el pueblo victimado por otro la violencia del “Estado” (todas las instancias de gobierno en el mismo costal). Aquí el tema no es si el edil era criminal, si el gobernador de su partido lo sabía, si el gobierno federal lo sabía o sospechaba. Más de uno señala la crisis de ingobernabilidad, no en el municipio, ni en Iguala, ni en Guerrero sino en todo el país. Otros claman porque los ciudadanos tomen las armas. Todo muy sensato.

En el extranjero, la etiqueta no va para Ayotzinapa, ni Iguala, ni Guerrero, ni siquiera para sus funcionarios o los posibles corresponsables morales en el gobierno federal. Va para todo el país. México es el lugar problemático. El viernes pasado, un editorial de la Deutsche Welle: “La consecuencia desastrosa de todo esto es la pérdida de cualquier tipo de autoridad estatal. Los mexicanos no confían en su gobierno. Perdieron la paciencia y no distinguen entre el presidente municipal y el presidente de la república”.

amlo_abarca_foto-movilAprovechando la calma y la atmósfera de sensatez, algunos se apuntan para señalar que el partido que gobernaba Guerrero era el PRD. Otros, que los políticos que gobernaban en Guerrero con bandera del PRD eran priístas que cambiaron de color por puro pragmatismo. Algunos señalan que AMLO le dio el visto bueno al edil de Iguala y exhiben una foto del expresidente legítimo con Abarca y señora enfundados en playeras amarillas con su acrónimo. La falacia de la foto comprometedora que fue recurso del tabasqueño en el primer debate presidencial del 2012 se vuelve en su contra; especialmente porque hace declaraciones como “nunca jamás vi al edil de Iguala”.

El gobierno federal, a la vieja usanza priísta, decide que es el momento para que desarrollo social anuncie un programa de apoyo para eliminar la pobreza en Guerrero. El procurador, que todavía se daba palmadas por la detención de capos, se ve obligado a dar explicaciones, excusas y de alguna manera intervenir.

in-photos-marches-and-demonstrations-swell-across-mexico-and-world-for-missing-students-body-image-1414089359Algunos apuntan también al PAN, que ni pinta en Guerrero, pero gobernó al país por doce años y pasó de la omisión e inacción a patear el avispero. “Por pasar de no saber gobernar a ser una oposición complaciente” (sentencia sinembargo.mx en su editorial).

Para muchos, la irritación, descontento y sensibilidad contra los mensajes políticos definen el momento más adecuado para un corte de caja y señalar que el país no avanza, que la política económica es incorrecta, que el caso ABC, que el 68 no se olvida y todo está mal y más que mal.

Sólo hay una manera para enfriar las cosas, y no es una medida política ni discurso o reunión con padres dolidos. El gobierno federal y sus instancias de investigación deben resolver el tema de los 43 desaparecidos, sea rescatándolos de donde los tengan, como todavía piensan algunos con casi ingenuidad; o encontrando y entregando sus cuerpos como estén a las familias, sin olvidar atrapar a los responsables materiales.

Esto se debe hacer con urgencia, de forma transparente, profesional y contundente, de preferencia con ayuda u observación internacional. No todos los problemas del país se pueden enfrentar y discutir como si fuera un combo político que merece una solución mágica o de hartazgo violento. Para señalar responsables morales siempre hay tiempo.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 29 de octubre del 2014

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237 – ¿Cuál es tu película favorita?

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A veces llega la hora de la pregunta más difícil para el cinéfilo o el bibliófilo. El escenario puede ser un café, una reunión de ex-alumnos o una cita romántica. Está muy quitado de la pena, cuando alguien a bote pronto y sin anestesia de por medio pregunta: ¿Cuál es tu película favorita?

Inténtelo alguna vez. Gracias a las redes sociales es posible emboscar a su crítico favorito, pero funciona mejor si se practica con la familia, por ejemplo con el tío Aníbal. Ese que presume de comprar los DVDs de Von Trier nomás salen a la venta en Amazon Tokio. Embósquelo una tarde cualquiera, de preferencia en una inofensiva sobremesa frente a familiares y amigos. Haga la pregunta con un falso interés (se vale fingir). Lo importante es que parezca una duda sincera, una que provoca desvelos, que realmente necesitamos conocer y ahorita por favor.

¿Por qué me preguntas eso?Es necesario precisar lo anterior porque es la pregunta más evadida por los expertos y seudoexpertos, quienes seguramente tienen preparada en respuesta de cajón: una película indiscutible del canon, una joya oscura del cine europeo o asiático (las modas cambian), o una favorita contemporánea del circuito de festivales. Si son honestos o tomados desprevenidos, dirán: Híjole, es la pregunta más difícil, mejor pregúntame cuándo y dónde perdí la virginidad.

Y es que el cinéfilo, ese ente que toma notas en RottenTomatoes, compra abonos en las muestras, perfora tarjetas de cliente frecuente, tiene a www.imdb.com como home page en sus navegadores, asesora a inadvertidos compradores en Mixup, tuitea desde la sala misma de cine como si estuviera cubriendo el evento en vivo. Ese cinéfilo que todos llevamos dentro. Cuando se ve enfrentado a esa pregunta es incapaz de decir lo que dice cualquier hijo de vecino interrogado con la misma cuestión: la última película que vio.

HitchcockEl cinéfilo puede convulsionarse, reflexionar en voz alta, recurrir a los clásicos, explayar su posición sobre Wong Kar Wai, Hitchcock o Billy Wilder. El cinéfilo siente que si dice una estupidez, si escupe una película sin pensarlo demasiado (si intenta apurar algún placer culpable, o la más reciente cinta de Park Chan-wook para pararse el cuello), puede ser la respuesta definitiva. Puede quedar grabada en piedra ahí mismo como la lápida que cargará sobre los hombros el resto de su vida.

Para otros es el momento de hacer una lista. Veamos, ahí te van algunas de las diez mejores que he visto…una lista que se truncará en nueve cuando aparecerá la misma mirada huidiza, la desesperación que invade de sudor frío su frente cerúlea. Dejemos la lista abierta ahí, no vaya a ser que se me olvide alguna…

Para los que recurren a un clásico, y basta un vistazo a cualquier transmisión de Es la hora de opinar los viernes, las opciones son limitadas. Si las casas encuestadoras decidieran apuntar a investigar algo más trascendente que atinarle al ganador en la próxima elección local o federal, podrían preguntar por las tres películas favoritas y una de ellas siempre será El Padrino, Érase una vez en América, o Pulp Fiction, dependiendo de la generación y el tipo de gángster al que se aspira ser en las noches de insomnio. Amelie, La vida es bella o Cinema Paradiso, si la del insomnio es mujer.

dead poet's societyLos arriesgados son a los que no les importa la posteridad ni el qué dirán. Buscan autodefinirse con su selección. Saben que si dicen La vida de Adele o La novicia rebelde, levantarán cejas y rumores. Que si dicen El club de la pelea, delatarán que quieren ser tipos rudos (que no han visto cine, eso sí, pero muy rudos). Que si respiran hondo y musitan Nymph()maniac, pueden a lo mejor ligarse a alguna chica con falda corta y apuesta de chocolates de por medio. Son aquellos que corren el riesgo, no lo piensan demasiado y ahí les va: La sociedad de los poetas muertos con orgullo y sensibilidad.

Lo mejor es alzarse de hombros, sonreír un poco, como si nos acordáramos de algo gracioso que nos sucedió en la infancia y después, sin dejar pasar demasiado tiempo y con voz tranquila decir: Valorándola exclusivamente por la experiencia estética, tendría que decir ___________________  (escribir en la línea el título de la primera película que viste con tu pareja en turno, especialmente si está presente, y –ojo- no expliques que la elegiste por esa razón; ella/él sabrá por qué lo hiciste y debe quedarse como un secreto entre ambos). Por lo menos esa respuesta tendrá consecuencias positivas esa misma noche.

Para los demás sirvan estos principios:

• Se vale cambiar de película favorita cada vez que te pregunten.

• No se vale mencionar películas de Disney, Pixar, dirigidas por Michael Bay, o actuadas por Robert Pattinson, Al Pacino o Jean Reno. O si el protagonista es un niño mago, un perro, un Jedi o un elfo.

• Cuando se dice el título, pega mejor si se conoce bien y no se confunde a su director con otro.

Rose en Titanic• Títulos prohibidos: Avatar, Titanic, Moulin Rouge, Corazón Valiente o V de Venganza.

• Si mencionas cualquier película estrenada en los últimos veinticuatro meses quedarás expuesto como lo que eres: un hijo de Clarovideo cualquiera. Sí. Eso quiere decir que hay un tiempo de espera forzoso de veinticuatro meses antes de incluir una película como respuesta a esa pregunta, y finalmente…

• Siempre es bueno decir Casablanca.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 22 de octubre del 2014

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236 – La protesta airada y la justificada

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Quizá el mayor logro del gobierno federal en materia de seguridad pública se había dado en el ámbito de la agenda mediática. Mientras en el sexenio anterior el foco permanente en la guerra declarada al crimen organizado llevaba a los medios a llevar un reporte cotidiano de violencia, incluido conteo de muertos y desaparecidos; el gobierno de Peña Nieto consiguió que la discusión girara en torno a las reformas, incluyendo las objeciones justificadas o no que provocaban las mismas.

InseguridadLa falta de la nota roja del “frente de guerra” en los encabezados puede haber generado la percepción  equivocada de que las cosas iban mejorando, que lo peor de la crisis de inseguridad había pasado y la realidad se doblaba dúctil y obediente a la voluntad de la agenda gubernamental.

Sin embargo, estudios recientes, como el ENVIPE (Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Inseguridad) realizado por el INEGI nos dicen algo muy distinto. Primero, que la percepción ciudadana de inseguridad es prácticamente idéntica al 2011 y ronda el 70% de la población. No importa que en estos tres años, la crisis de seguridad y homicidios en ciertos Estados transitara a otros: de Chihuahua, Durango y Nuevo León pasaran a Michoacán y más recientemente a otros, incluido por supuesto, Guerrero.

Violencia urbanaEl análisis de Eugenio Weigend en el blog de Nexos (Del narcotráfico al secuestro), retoma desde la correlación estadística cómo la percepción ha migrado del homicidio visto como la razón principal de la inseguridad, al florecimiento de un número inquietante de otros crímenes contra la población civil. Preocupante por partida doble, primero porque durante la “guerra”, el número elevado de víctimas se ligaba a los enfrentamientos entre grupos delictivos en luchas internas por el poder, y a estos frente a las fuerzas armadas. Situación que siempre se argumentaba como transitoria y, por lo menos desde el poder, como “necesaria” para resolver un problema de seguridad pública aún mayor.

ejercito-mexicano-88aLo de “necesario” puede ser más que debatible, si nos atenemos a lo argumentado en más de una ocasión por expertos en seguridad pública, pero materia de otra discusión. Si la percepción de inseguridad no ha cambiado y en cambio ha transitado de “enfrentamientos” con la fuerza pública a la victimización directa de los ciudadanos, el segundo caso es mucho más preocupante, porque no sólo nos habla de dispersión del crimen en la sociedad, sino del florecimiento de la impunidad y de una amenaza más difusa y permanente.

Weigend encuentra una vinculación entre el aumento de secuestros en los Estados de Tamaulipas, Estado de México, Veracruz, Michoacán y Morelos para sumarlos, junto a Tabasco a los que se perciben como más inseguros.

Si frente a la impunidad de los grupos delictivos los ciudadanos sienten impotencia e indefensión, cuando la responsable de la violencia es presumiblemente la fuerza pública, la reacción es muy distinta.

ayotzinapa-marcha-chilpancingoNo cabe duda que la preocupación por los normalistas desaparecidos en Guerrero ha ido captando no sólo la agenda mediática sino la atención de buenos sectores de la población mexicana. La indignación por la forma en que se ha manejado el tema, ha invadido las redes sociales.

Uno de los grandes aciertos del movimiento surgido de las familias y compañeros de los desaparecidos fue el rápidamente hacerlos visibles, no sólo dándoles nombre sino sustancia e historia al relatar quién era cada uno y qué estaba haciendo hasta su desaparición. Esto ha provocado un efecto doble: evitar que el discurso oficial etiquetara a las víctimas como elementos criminales para que su desaparición saliera del ámbito político y de derechos humanos y se convirtiera en un reporte más de enfrentamientos entre el crimen organizado. El otro, fue generar en el resto de la población no sólo empatía sino franco repudio contra las autoridades supuestamente responsables y la manera en que se ha atendido la queja de las familias.

140929191010_mexico_guerrero_maestros_protesta_624x351Ayer, la protesta llevó al lamentable incendio del palacio de gobierno del Estado. Suceso que mereció la primera plana de los diarios, catapultando el caso de desaparición en un tema que ya no puede ser soslayado por el gobierno federal. Especialmente con la recepción que ha tenido en las redes sociales.

Basta un ejemplo: en Facebook, al reporte dado por MVS Noticias del incendio del edificio público lo siguió, en pocas horas, miles de respuestas de “me gusta” (que a estas horas rebasa los quince mil). Una lectura a los comentarios de los usuarios puede parecer familiar a quién lee los foros de opinión en los periódicos: violencia verbal, faltas ortográficas, repetidos llamados al levantamiento popular, a fusilar y quemar a los políticos, al congreso y al gobierno federal.

MVS ScreenUna diferencia fundamental que no puede pasarse por alto: Facebook no es anónimo. Los usuarios que manifiestan su descontento y llaman a la “nueva revolución” entre otros reclamos más específicos y sangrientos, son usuarios con nombre y apellido, con perfiles llenos de fotos de sus familias, lugares de origen y las trivialidades de rigor. No son como aquellos que se envalentonan detrás del supuesto anonimato que ofrece internet.

Más aún, las pocas voces que llamaban a la calma, que recurrían al universalmente aceptado lugar común de “la violencia genera más violencia”, son virulentamente callados por usuarios que rebasan con mucho la etiqueta del “troll” típico. El descontento social, esta vez, no corresponde sólo al rijoso ámbito magisterial, ni a la región de Guerrero, ni a su gobierno local; se ha sumado a la inquietud y percepción de inseguridad y se percibe como un polvorín peligroso que las instituciones públicas deben tomar en serio, si no quieren que las cosas se les sigan yendo de las manos.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 15 de octubre del 2014

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235 – Las nuevas propuestas no son tan nuevas (pero da igual)

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Si hay algo que no es nuevo en la televisión, es la idea de vendernos algo que ya conocemos como si fuera flamante y fresco. Si en algún lado saben hacer eso, fuera del truco baratón de poner una etiqueta brillante en un empaque rediseñado, es en Hollywood (y a veces hacen justamente eso). Si los estudios lo hacen, también sus hermanos menores, las cadenas televisivas.

The Bridge - version USEs verdad, de pronto aparece por ahí, en un canal como HBO o FX una propuesta que tiene toda la pinta de estar haciendo algo distinto (aunque a veces sea una adaptación de la versión sueca). El resto, ese pasmoso resto que estrena series de televisión cada año, sólo tiene apariencia novedosa en los clips de diez segundos en que se anuncian los estrenos. De cerca, queda claro que es la misma cosa, con maquillaje, ropa distinta, un marco temporal atractivo, un par de variantes de acá, un par de personajes de allá.

El tema detrás no es la falta de originalidad. Resultaría imposible que una industria se recreara cada año con visiones insólitas nunca vistas. Es más, estoy convencido, como muchos de sus productores, que el grueso del público televidente, se se sentiría alienado si fuera el caso. Sería incapaz de identificar lo que le va a gustar sin asociarlo con recuerdos y experiencias previas.

portada-2vsoriginalidad-loEs más o menos lo que sucede en la industria editorial, si un libro no puede venderse como el nuevo Kafka, o como una mezcla de Agatha Christie, J.K. Rowling y Luc Besson; si los mercadólogos a cargo de las editoriales no pueden relacionarlo con algo que ya estuvo ahí y vendió, y el público puede querer, entonces para qué no editarlo y correr el riesgo.

En Contra la originalidad (Tumbona), Jonathan Lethem arremete contra una industria que vive de derivar y vampirizar los clásicos para después explotarlos a gusto, registrarlos como propios y después pelear a capa y espada que sus derechos no sean vulnerados por terceros. Lethem se refería a Disney, y detrás de ello está un argumento muy interesante: el arte existe gracias a la apropiación e interpretación de obras anteriores y a su reprocesamiento en la cabeza del nuevo “creador”. Para Lethem no existe la originalidad y como no existe, tampoco puede existir la propiedad exclusiva de la obra artística. No es un alegato a favor de la piratería, el artista debe cobrar por su trabajo, sino de la libertad y el fin de los derechos a perpetuidad sobre ciertas obras. Es una diatriba inteligente, idealista, profundamente seductora.

jonathan-lethem-po_2808664bLamentablemente la derivación planificada con que se arman productos vendibles, tanto en el cine como en la televisión y la industria editorial, no tiene mucho que ver con este argumento. No es un asunto de arte como materia prima, ni la derivación integrada en la inspiración artística, aquella aseveración de todo ya fue dicho, todo ya fue escrito, todas las historias ya sucedieron, que hemos escuchado más de una vez. En la industria de lo que se trata es de vender, y para vender nada mejor, como decía el comerciante de autos, que una lavada, una sopleteada y una pintadita.

El efecto es tan eficaz, que son los estudios, las televisoras y los editores los que intentan vendernos estos flamantes monstruos de Frankenstein sin ocultar la estratagema: Es es el nuevo Larsson, El hijo de amor de Stephen King y Neil Gaiman, Es el Chejov Coreano, el Tolstoi brasileño, y demás tonteras que no sólo suponen su estrategia de venta, sino su propia manera de entender el negocio y contratar obras. Además nos dan un marco de referencia, aunque sea ridículo, y convierten un producto en algo familiar, casi necesario.

Como ilustración, un vistazo a tres estrenos en la temporada otoñal de la tele estadounidense:

Fish_Mooney_01_GothamGotham: El origen de Batman llevado a nuestros días, en una Ciudad “Gótica” convertida en megalópolis. Enamorados del éxito de Arrow y Marvel Agents of S.H.I.E.L.D., los estudios Fox decidieron participar. Atractiva visualmente, hiperviolenta y un tanto frenética, al borde, como The Black List de la caricatura camp. Es un policíaco casi convencional, un cop buddy movie, donde el idealista James Gordon y el corrupto Harvey Bullock (en este estilo siempre son opuestos) resuelven el caso de la semana. Sobre ellos flota toda la mitología del cómic más exitoso de DC: El asesinato de los Wayne, el origen del Pingüino, y otros villanos más. Casi cada capítulo es secuestrado por Jada Pinkett Smith, maravillosa como la gángster Fish Mooney.

forever-tv-review-abcForever: La historia de un forense británico que por una maldición mágica no puede morir. Cada vez que es asesinado o se ve envuelto en un accidente o decide suicidarse, aparece idéntico y como dios lo trajo al mundo, en el río Hudson. Ioan Gruffudd encarna al carismático doctor Morgan. En la morgue, tiene un ayudante nerd simpático, y mientras deduce cada caso con habilidad deductiva envidiable, auxilia y seduce a la detective Jo Martinez (Alana De la Garza). Entretenida y simpática, no deja de ser un coctel que mezcla El mentalista, Castle, Body of Evidence, Highlander y Sherlock (aunque si somos justos, cada una de ellas bien podría ser un coctel de ingredientes previos).

How to get away with murderHow to get away with murder: Un misterio sobre una escuela de abogados y una maestra que involucra a los estudiantes en todo tipo de estrategias turbias para resolver casos truculentos que ella misma defiende. La atmósfera es oscura, la construcción es a base de flashbacks desde un crimen, hay un asesino serial suelto, conspiraciones y secretos. Un eficaz coctel que combina The practice, Damages, Twin Peaks, Felicity, El secreto de Donna Tartt, y un toque decadente noir, a lo Veronica Mars, pero sin sentido del humor.

Son tres propuestas absolutamente derivativas, y sin embargo, perfectamente aceptables como entretenimiento televisivo para la temporada otoño-invierno.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miercoles 8 de octubre del 2014

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234 – La insignificancia de Kundera

Milan Kundera

Es posible hablar de un libro sin conocer a su autor o su obra. Muchas veces, ese acercamiento, que es el del lector empírico (como todos fuimos alguna vez), permite valorar un libro casi objetivamente (si fuera posible tal cosa). Conocer a un autor, por otra parte, influye la manera en que nos acercamos a sus nuevas entregas. Sea porque disfrutamos lo que hemos leído de él, y eso nos provoca una feliz anticipación; o porque lo padecimos, en cuyo caso, el libro nuevo se ve como una tarea aciaga.

Sirva lo anterior para explicar que me resulta imposible acercarme a un libro de Milan Kundera en blanco. Que mi lectura siempre estará marcada por las anteriores. Quizá el mayor obstáculo que encuentra un autor con una obra como la suya, cuando trece años después del libro con el que se despedía de sus lectores (La ignorancia 2001), decide presentar una nueva propuesta, sea ese, la comparación con la obra previa.

9786074216141Se ha mencionado que La fiesta de la insignificancia (Tusquets, 2014) bien puede ser el testamento literario de Kundera, lo cual es sin duda desafortunado. No porque asociemos la palabra testamento como lo que se entrega al final de la vida, sino porque se asume que en esa “última voluntad” está una suerte de clave para entender y consolidar un legado. Y el legado literario de un autor no lo define su última obra, sino el conjunto. ¿Cómo percibirá a Kundera un lector nuevo que se acerca por primera vez a su obra con esta novela?

Después de leerla me queda claro por qué Kundera decidió sumar un décimo libro a su obra. No cabe duda de que pretende cerrar un círculo iniciado con La broma en 1967. Escrita todavía en checo (sus últimos libros los escribe en francés), La broma contaba la historia de un hombre cuya vida es destruida por unas frases ingenuas y bromistas que anota en una postal a su novia. Para Kundera esa era una sentencia al tipo de gobierno y sociedad que existía en su país natal, un sitio donde todo se tomaba en serio y donde un guiño como el del protagonista tenía tintes de sedición y traición a la patria. La broma, no sobra decirlo es una obra maestra.

El libro más reciente retoma el tema de las bromas y la ligereza, del humor como clave de los momentos insignificantes de la vida, que en el fondo, nos dice Kundera, son los únicos que importan. Hay nuevamente una suerte de condena a la vida contemporánea, la era de la corrección política y los ceños fruncidos para la impertinencia. En ese sentido es como si Kundera trazara un paralelismo entre la dictadura socialista y la banalidad correcta de la sociedad francesa actual. Kundera pretende hacerlo con humor, burlándose de los iconos del socialismo (hay una serie de anécdotas alrededor de la figura de Stalin) y de los pilares culturales de la sociedad francesa.

El problema es que no funciona en absoluto.

Kundera según D. Levine (NYRBooks)

En sus textos Kundera ha sido siempre todo, menos invisible. Decide abordar un problema filosófico, una postura metafísica o ideológica, y nos deja ver, dentro de la trama, cómo mueve los hilos, como construye los personajes, como interviene de una u otra manera para construir el argumento que pretende demostrar o ilustrar, las preguntas existenciales que quiere dejar en el lector. No le interesa desaparecer y dejarnos llegar a nuestras propias conclusiones. Es un maestro entrometido, casi didáctico y suele hacerlo muy bien.

Hay para quien este estilo, donde el autor está presente detrás de nosotros susurrando sus intenciones al oído, puede parecerle irritante. El recurso rompe con la vieja barrera que pedía al lector creérsela, no estamos inmersos en la historia, sino en sus ideas. Su lectura nos exige cierta distancia.

Esa postura nunca funciona mejor que en La insoportable levedad del ser, donde Kundera continuamente contrasta las percepciones de un personaje y otro, desde los paradigmas que cada uno tiene para leer, entender y sentir al mundo. Ya en La inmortalidad deja ver más detrás del escenario, se apunta a sí mismo como personaje, pero no como uno de esos a los que mueve a su antojo, sino como el personaje testigo, ese que los conoce a todos, quizá porque son su creación, y también como suerte de cronista de su existencia.

Milan-Kundera
Milan Kundera

En la Fiesta de la insignificancia hay cuatro amigos que frecuentemente hablan y realizan bromas. También hay un quinto, conocido de ellos, que finge ser enfermo terminal sólo para que los demás se maravillen de su entereza frente a la tragedia. Uno de los amigos dialoga constantemente con su madre ausente, otro cuenta chistes sobre Stalin, y uno más se hace pasar por paquistaní cuando trabaja de mesero para una compañía de banquetes.

Queda claro que Kundera pretende no tomarse nada en serio, como parte de su argumento sobre la insignificancia, la ligereza, la vida de instantes efímeros y maravillosamente intrascendentes. El humor siempre le ha interesado, sea como motivo de una sentencia social o como catástrofe vital (pensemos en los magníficos relatos del El libro de los amores ridículos).

También le interesa exponer claramente sus ideas. Entonces nos deja mirar detrás de sus hilos de titiritero y las piezas que mueve mientras argumenta y sucede lo inevitable. Es la suerte de los chistes que se explican demasiado hasta que cualquier posible humor queda exprimido y se desvanece. Hay una línea muy tenue entre glorificar lo insignificante y caer en el abismo de lo trivial, y la novela la cruza más de una vez, lo cual no deja de ser una verdadera lástima.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 1 de octubre del 2014

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233 – La presidencia bipolar

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Todo empezó con The West Wing. La interpretación de los entretelones del poder en Washington que surgió de la mente de Aaron Sorkin. 154 episodios que seguían la presidencia de Josiah Bartlet (Martin Sheen), desde su llegada a la Casa Blanca, la formación del equipo de su administración. The West WingDesde el jefe de gabinete hasta los ayudantes de prensa, de la primera dama, hasta los cocineros. El intento es ir más allá de la telenovela política, apostando al realismo del día a día. Enseñar al público lo que significa ser el líder del país.

Desde siempre, la televisión estadounidense (y su cine) ha sentido una fascinación por la Casa Blanca y los hombres y mujeres que detentan el poder político del país. No sorprende que el primer intento televisivo haya sido la apuesta por el idealismo, un tipo decente como Bartlet tratando de usar el poder de forma moralmente “correcta”, aún con las complicaciones cotidianas.

geena-davis-on-the-television-show-commander-in-chiefComo suele suceder, el primer acercamiento es casi reverente. Después tienen cabida las visiones paranoicas del poder. La televisión utilizada como ensayo del what if. Preguntarse qué pasará una vez que haya un presidente negro: David Palmer (Dennis Haysbert) en las primeras temporadas de 24. Una presidenta: Mackenzie Allen (Geena Davis) en Commander in Chief y otra más: Allison Taylor (Cherry Jones) en las últimas temporadas de 24. Qué pasaría si el presidente estuviera enamorado de otra que no fuera la primera dama: Fitzgerald Grant (Tony Goldwyn) en Scandal. Qué pasaría si el presidente fuera susceptible a la manipulación como protagonista de Shakespeare: Garrett Walker (Michael Gill) en la adaptación estadounidense de la británica House of Cards.

scandal-who-shot-fitz-abc_606La pregunta principal viene a radicar en la figura presidencial y su relación con el poder. No es coincidencia que a Fitzgerald Grant se le llame frecuentemente “el hombre más poderoso del planeta”. Descripción reiterada en todas las otras series en algún momento. El protagonista puede ser el presidente de los EU, pero en realidad es el poder presidencial. El poder usado para mantenerse al frente y después barrer la basura debajo de la alfombra (Scandal), el poder como un botín (House of Cards), el poder como la última casa suburbana de la familia disfuncional (1600 Penn), el poder como reducto de la parodia involuntaria (Veep).

24_president_taylorLa idea de la figura del presidente ha mutado desde el hombre idealista que trata de salvar a su país y al mundo (Bartlet), la mujer que hereda la presidencia de su líder moribundo (nunca elegida por voto popular) y que debe mostrar que “puede” enarbolar el poder y sus avatares (Allen). El presidente idealista que en realidad es un niño mimado y amoral sin margen de maniobra política o emocional, pero que su equipo sigue pensando “es el mejor hombre para liderar el país” (Grant). Y el presidente como un pusilánime manipulable, empujado a derecha e izquierda por sus deudas políticas y los intereses económicos (Walker).

President PalmerLos símbolos del poder presidencial nunca han sido mejor retratados que en el thriller paranoico de 24. Donde pasamos de un presidente idealista atacado por terroristas, a un presidente desquiciado que enarbola sus propios planes y alianzas, a una presidenta cuyos ideales se desdibujan cuando se enfrenta al enemigo externo e interno, hasta que sucumbe a la corrupción, y finalmente en este año a un presidente idealista pero con Alzheimer, con la amnesia redentora para borrar cualquier posible pecado político.

gregory_itzin_logan-24Uno de los roles más frecuentes del Presidente estadounidense es como centro de una conspiración, sea como víctima o victimario. Distintas facetas fueron exploradas por 24, conspiraciones terroristas, políticas, económicas, atentando contra su persona, su legado, su filiación política y hasta su familia. El ejemplo más patético: la conspiración médica de Hostages (2013).

Los enemigos de la figura presidencial están afuera (terroristas, reporteros, espías, asesinos) pero también dentro (esposas desquiciadas, amantes, funcionarios dispuestos a todo por tomar el puesto, senadores, empresarios). 1600 PennEn ese sentido el Presidente es una figura trágica rodeada de enemigos y adversidad casi irremontable, y también “el hombre más poderoso del mundo” a quien nadie le niega algo cuando llama por teléfono: una figura de carácter bipolar.

Los acercamientos en comedia son distintos, porque el presidente Dale Gilchrist de Bill Pullman en 1600 Penn está construido a partir del padre de familia de cualquier sitcom suburbano. La Casa Blanca como una más en el panorama de familias disfuncionales que se pueden componer con sabiduría y buen corazón.

Vice_President_Joe_Biden_jokes_with_Julia_Louis-DreyfusVeep es un buen acierto, aunque tangencial, primero porque responde a lo que hubiera sucedido si alguien como Sara Pallin hubiera accedido a la oficina pequeña de la Casa Blanca, pero también porque lo hace con filo y burla sardónica. La vicepresidenta Selina Meyer (Julia Louise-Dreyfus) es una senadora idealista que se imagina la antesala del poder como una plataforma óptima para trabajar y se topa con un papel secundario en cualquier cosa que importe.

MADAM SECRETARYLa fascinación por el poder también se extiende a otras redes del gobierno (entre ellas, la CIA merece su propia categoría), pero si hablamos de posiciones políticas, ninguna más relevante que la nueva serie de CBS: Madam SecretaryTea Leoni es una analista de la CIA retirada, que hereda el cargo de Secretario de Estado (algo así como nuestro Secretario de Gobernación) a petición del propio Presidente (Keith Carradine). Su perspectiva fresca y apolítica  pretende construir su vida en el nuevo rol desde una perspectiva realista e ingeniosa. Un drama cuyas primeras reseñas señalan como prometedor.

La fascinación por el poder en Washington se conecta con los mitos fundacionales de su democracia y su poder político. No hay otra figura que reciba mayor atención en el cine y la televisión, salvo quizá Dracula, pero eso es harina de otro costal.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 24 de septiembre del 2014

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232 – Buscándole el colmillo a U2

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El martes pasado, Apple cerró su evento de anuncio de nuevos modelos para su teléfono y reloj, con un numerito de una banda de la que a lo mejor han oído hablar: U2.

No bastaba presumirnos que el flujo de efectivo les alcanza para contratar a Bono y compañía para amenizar su evento, sino que además se dieron el lujo de anunciar que la banda grabó un nuevo disco y que Apple se lo regala a los 500 millones de personas que usan iTunes.

Como cualquier banda musical, U2 tiene sus detractores. No importa si millones se apuraron hasta su computadora o iDispositivo favorito para escuchar el disco, siempre habrá algunos que prefieren oír a Espinoza Paz que a los irlandeses, o que consideran a la otrora banda “más importante del mundo” un ente vendido sólo apto para gente menos sofisticada.

U2-Songs-Of-Innocence1-608x608El problema radicó en que Apple asumiera que su público estaría feliz de encender su dispositivo y encontrar una flamante copia de Songs of Innocence cortesía de su manzana favorita. Para ello, no sólo lo etiquetó como gratuito, sino que lo añadió a las fonotecas de todos como si lo hubiéramos comprado.

Apple no lo descargó, contrario a lo que algunos tecnófobos puedan creer, no hay magia detrás de las instalaciones de Cupertino, y algunas cosas todavía dependen del usuario final. Aún así, el álbum aparece como comprado entre nuestra música. Contrariamente a lo que algunos alegan, el disco no ocupa espacio en sus dispositivos. El que Apple lo incluyera en su fonoteca no quiere decir que lo tengan que descargar o siquiera escuchar. Hasta ahí todo bien, ¿no es cierto?

Pues no.free-u2-album-on-itunesComo escribe Enrique Dans en su blog de tecnología: “Que alguien te regale un disco es una cosa, pero que ese mismo alguien entre en tu casa o tu coche y deje el disco regalado sin preguntarte antes, una muy distinta”. La compañía, de acuerdo a Dans, pasa por alto el concepto del permission marketing (parte del apostolado de Seth Godin). Regla elemental de las transacciones comerciales, particularmente en la web, que implica el permiso del usuario antes de proceder con un proceso de compra.

El público contemporáneo es más susceptible de lo que los ejecutivos de Apple o Bono suponían. De los 500 millones de usuarios de iTunes que recibimos el presente, 33 millones (6%) lo descargamos hasta el último reporte. Probablemente sea el disco más descargado de la historia (el esfuerzo previo de U2, No line on the horizon vendió 5 millones de copias).

U2 en barataEntre el otro 94% hay detractores dispuestos a hacer ruido. Desde catalogarlo como “Spam”, “Regalo obligatorio” hasta acusar a Apple de invadir su privacidad. Como suele suceder, los quejosos se hicieron escuchar más que los fans. Al grado que Apple generó una herramienta, incluida en la más reciente actualización de iTunes, que permite eliminar el álbum de la fonoteca. La compañía, sin embargo, advierte que una vez retirado no podrá ser descargado de nuevo de la nube, y sólo estará disponible sin costo hasta el 13 de octubre. Al fin que ni quería, respondieron los mismos.

La Asociación de comerciantes del entretenimiento en voz de su director Paul Quirk etiqueta el regalo de U2 como algo tan dañino como la piratería. “La promoción es una falla en muchos niveles. Devalúa la música. Aliena a la gente que no usa iTunes y decepciona a los que prefieren comprar en tiendas”. Es cierto que sus declaraciones suenan como agua al molino propio; sin embargo hay un aspecto que resulta intrigante en el fenómeno de rechazo.

In Rainbows Pick your PriceHace algunos años, Radiohead regaló a sus fans su disco In Rainbows. Era posible descargarlo sin costo en la página de la banda, pero también era posible donar lo que fuera su voluntad. Y mucha gente lo hacía. Paquetes originales, incluyendo arte, empaques sofisticados y ediciones limitadas en vinil, estuvieron disponibles para aquellos dispuestos a erogar un poco más. Pero también era perfectamente posible descargarlo sin dejar un céntimo en el sombrero de la banda. Sólo se requería llegar a la web de Radiohead, registrarse y bajarlo. Aunque la mayoría de los visitantes lo bajó gratis, el dinero recaudado del resto significó más que el total vendido por el álbum anterior de la banda. Tres millones de personas lo descargaron en tres meses.

u2-apple-eventParecería que Apple se subió al mismo tren, pero no fue así. Al etiquetar el precio en ceros y forzarlo sin alternativa a sus clientes, la compañía cerró la opción de reciprocidad, y con ello, sin querer, devaluó el álbum a ser percibido como un volante dejado en el parabrisas del auto. No debe sorprender entonces que algún público disgustado se deshaga del volante con la facilidad con que se elimina un correo electrónico con ofertas de viajes, medicamentos, o curas milagrosas.

Lo anterior, sin embargo, no dice un ápice sobre el álbum mismo, que es magnífico. Para los puristas, U2 se ha vuelto lo que parodiaba en Zoo TV, pero para los que les perdonamos la vida, estas canciones de inocencia son una creación tan depurada y espléndida como No line on the horizon. Es cierto que la banda perdió el filo y ferocidad que enarboló desde The Joshua Tree hasta Achtung Baby, pero eso es previsible. En una época como la nuestra, es tan difícil permanecer en la vanguardia como continuar siendo contestatario una vez que alcanzas la consagración y el éxito comercial.

Quizá la manera más sensata de enfrentar la situación sea con el viejo y conocido refrán: A caballo regalado no se le ve colmillo.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 17 de septiembre del 2014

Ligas de interés

¿Se equivocó U2 en regalar su disco? por Melinda Newman en HITFLIX – un buen análisis de la situación de la banda y sus detractores.

A los que sí les gustó, a los que esperaban el nuevo disco de U2, siempre les quedará el referente en la mente, como dice el crítico Andrzej Lukowski, pensar en él como “muy bueno para algo gratis“. No coincido en su reseña pero sí en algunos punto sde su argumento: Su reseña del disco.

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