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263 – Conspiraciones que todos creen

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¿Cuáles son los elementos de una buena teoría de conspiración? De acuerdo a un estudio realizado en 2014 por Joseph E. Uscinski y Joseph M. Parent en la Universidad de Miami (citado por Michael Shermer en Scientific American), hay cuatro características básicas:

(1) Un grupo

(2) Que actúa en secreto

(3) Para alterar a las instituciones, usurpar el poder, esconder la verdad o lucro

(4) Sacrificando el bien común.

Fed UP PosterLa investigación arrojó números alarmantes: Un tercio de los estadounidenses (casi 80 millones de personas) creen que el presidente Obama es en realidad extranjero. También un tercio está convencido que los sucesos del 11 de septiembre de 2001 fueron un trabajo interno del gobierno de Bush.

El perfil de los devotos a las conspiraciones no se reduce a un tipo racial o segmento de edad. Los crédulos son de todos los géneros, razas, niveles de ingresos, afiliaciones políticas, nivel educacional o estatus ocupacional.

Juan Pablo Proal cita, el año pasado en Proceso, otro estudio de la Universidad de Chicago con números similares. Las conspiraciones populares incluyen al gobierno de EU solapando que los celulares provocan cáncer, contagiando a los afroamericanos con SIDA, provocando autismo en los niños en colusión con las farmacéuticas, etcétera.

Movie-Fed-UpAnoche veía Fed Up, documental de Stephanie Soechtig que denuncia el estado de la nutrición en los EU, particularmente el aumento desmedido de obesidad, azúcar añadida en los alimentos, comida basura y procesada en escuelas públicas, y las pocas alternativas que hay para la población que quiere salir del círculo vicioso.

El documental tiene un discurso llamativo y bien argumentado que recorre los cambios en la pirámide nutricional del siglo veinte, la publicidad de comida chatarra a los niños ola transformación de las cafeterías de las escuelas públicas en filiales de franquicias de comida rápida. Detrás de ello hay un decreto de Reagan que redujo su presupuesto al grado que no era económicamente viable cocinar.

Para reforzar sus argumentos sigue casos de familias afectadas por obesidad y entrevista expertos (casi todos ellos con posiciones similares al argumento central). Recurre también a imágenes de archivo, tanto de la campaña de Michelle Obama para activar a la sociedad (que derivó en activar a los niños a hacer ejercicio), como encabezados de periódico (incluyendo noticias sobre México y lo que dicen nuestros políticos que harán para detener la epidemia de obesidad que nos pone en un pavoroso primer lugar mundial).

Sugar comparisonNo sorprende la falta de balance en los argumentos, pero sí el toparse con declaraciones de expertos que afirman que los alimentos infantiles llevan imágenes de caricaturas y personajes televisivos porque “la industria” quiere “marcarlos desde chiquitos para que consuman sus productos”. O que las empresas que han lanzado complementos nutricionales o medicamentos para atender el problema: “quieren que la gente esté más enferma para que compre por siempre sus productos”.

La parte más absurda es cuando uno de sus analistas dice indignado: “las empresas lo único que buscan es mayores utilidades”. Duh! ¡Claro! Son empresas. Esa es su misión corporativa, su obligación legal frente a sus accionistas.

Vamos, es claro que las empresas no ponen azúcar para destruir a la humanidad, sino porque sus productos saben mejor, se vuelven adictivos y venden más. Que sus decisiones de empaque, voceros, marketing, y puntos de venta no esconden un deseo secreto por destruir la salud de su país: sólo les interesa mover más producto, es el capitalismo salvaje: profit above all.

Sugar is the new cocaineLa teoría de conspiración más repetida va así. Una autoridad del gobierno o la OMS descubriría que el azúcar es dañino y lo declara, políticos y empresarios de ciertos estados presionan con dinero para que la institución dé un paso atrás. La institución lo da.

La película no va más allá, pero es claro que detrás de ese diagrama de flujo el verdadero problema lo supone no la malvada industria alimenticia con su imaginario señor Burns frotándose las manos en un salón oscuro; sino la estructura y reglas del propio régimen democrático de su país.

El diagrama de flujo puede leerse así: El secretario de salud consulta a científicos (estos no son malos, como los que trabajan en el bando de la industria) y estos determinan que la gente consume demasiada azúcar. El Ejecutivo propone una ley para regularlo. En el congreso, los senadores de los Estados productores reciben una llamada y se oponen. Si no lo hicieran nunca serían reelectos, sus campañas dependen del dinero y apoyo local, algo que no conseguirán si autorizan una ley que perjudica el empleo y la ganancia de las empresas de su estado. La ley no pasa o se diluye en legislación menor y comprometida. ¿Es un problema nutricional? ¿De ética gubernamental? ¿De estructura democrática?

funny-conspiracy-theories-6¿Puede satanizarse a los productores de maíz por convertirlo en jarabe de maíz alto en fructuosa o el blindaje de las instituciones que cobijan, subsidian y permiten que el barato endulzante se incluya en miles de productos alimenticios?

Todo esto me recuerda a una taxista que hace unos días discurría sobre política. Afirmaba que el presidente de México es un mago, “porque desapareció a 43 y nadie los encuentra y eso ni David Copperfield”. Una investigación como la de Chicago o Miami podría igual comprobar que muchos mexicanos comparten esta y otras ideas absurdas, convencidos que detrás de la tragedia de Ayotzinapa está otro señor Burns en los Pinos, frotándose las manos, malvado sólo porque sí.

Quizá abrazamos las teorías de conspiración porque es más fácil creerlas que pensar que nuestras estructuras sociales, morales y éticas están fallando y requieren trabajo. Quizá porque encontrar culpables y señalarlos nos permite canalizar la frustración por todo lo que sale mal en nuestras vidas y ponerlo en manos de otro, inalcanzable. Una suerte de equivalente moderno de los dioses de la antigüedad que por capricho disponían de vidas y fortunas.

Es posible que si los culpables son ellos, podamos dormir más tranquilos, con la conciencia limpia y la mirada aviesa en el otro, ese quién sea, que es el verdadero responsable de lo que está mal en el mundo.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 22 de abril del 2015

Ligas de interés

El libro American Conspiracy de Joseph E. Uscinski y Joseph M. Parent

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262 – La imaginación y el Islam radical

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Ayer recordaba Kandahar, la película de 2001 del cineasta iraní Mohsen Makhmalbaf que a pesar de llevar un pretexto dramático como detonador (una mujer que busca colarse de vuelta en Afganistán para detener el suicidio de su hermana), es probablemente un documental disfrazado con un pretexto ficticio: Un retrato brutal sobre los campos de refugiados en la frontera con Irán, la violencia de los talibanes, y al final, una denuncia sobre los alcances del islamismo radical.

kandahar3Se dice que el director atravesó subrepticiamente la frontera para filmar algunas escenas en un país donde hasta entonces no había registros visuales. De la película recuerdo dos escenas. En la primera, Nafas, la protagonista, debe ser atendida por un médico. Bajo las estrictas leyes del Talibán, un hombre no podía mirar directamente a una mujer que no fuera pariente suya, por lo que la consulta se realiza a través de un velo de tela y mediante un intérprete, en este caso, un niño.

–Pregúntale qué comió – dice el médico.

–¿Qué comiste? – dice el niño.

–Dile que acerque su boca al agujero en la tela – dice el médico. Y así lo repite el niño una y otra vez. El intérprete como filtro religioso, moral y hasta lingüístico entre los sexos.

kandahar-6-1Debido a la guerra, muchos de los refugiados se encuentran en estado de invalidez. Han perdido una o las dos piernas, sea por condiciones insalubres, minas, o los estigmas de huir de la guerra en el desierto. En una escena inolvidable, helicópteros de la Cruz Roja se acercan al campo de refugiados y arrojan un cargamento precioso en pequeños paracaídas. Se trata de piernas prostéticas que flotan por el aire hasta un puñado de refugiados, que en una sola pierna, y con la ayuda de muletas, corren por el desierto en medio del polvo que levantan los helicópteros, en una danza surrealista para tratar de atrapar una.

Kandahar me vino a la memoria mientras veía la excepcional Timbuktu. Cinta de Mauritania, nominada en la pasada entrega del Oscar y dirigida por Abderrahmane Sissako. Apenas el tercer largometraje del cineasta nacido en la nación africana en 1961, que pasó su infancia en Mali y estudió cine durante los años ochenta en Moscú. Después fue jurado en el Festival de Cannes, y formó parte del comité seleccionador para ingresar a una de las más importantes escuelas de cine de Francia.

Timbuktu_posterLa película transcurre en la mítica ciudad de Timbuktu, Mali (el sitio más mentado en nuestro país cuando se trata de hablar de un lugar remoto y exótico). La ciudad, sin embargo, es un puñado de casas de adobe, polvo y miseria, que ha sido tomada por un puñado de hombres armados que dan vueltas en  camionetas pick-up Toyota poniendo reglas y ladrando órdenes en nombre de su muy particular Jihad.

Al inicio de la película, los milicianos irrumpen en una mezquita, donde son confrontados por el Imán que estaba por iniciar, con el resto del pueblo, sus oraciones a la Mecca.

–¿Qué hacen aquí, de pie, armados y con zapatos?

– Venimos a hablar de nuestra Jihad.

Timbuktu-1– La Jihad de la que hablamos aquí es la espiritual, y en esa no tienen cabida, ni los zapatos, ni las armas, ni ustedes. Les pido que se retiren – les dice (algo así). Y los hombres se van. Pero Timbuktu está bajo su mando, y pronto se prohibe que las mujeres vayan sin guantes, que se toque música en el pueblo, se fume o se juegue futbol.

Durante la noche los milicianos recorren el pueblo buscando la casa donde se escucha música. Suben y bajan por callejuelas, puentes y escaleras hasta que ubican a los transgresores. Escuchan detrás de la puerta y reportan por teléfono celular:

–Ya encontramos a los que tocan música. Están cantando alabanzas a Allah…¿los arrestamos?

TIMBUKTUNo sólo los invasores han llegado con un puñado de valores extraños y conclusiones extraídas de su propia lectura del Corán, también hablan un idioma distinto que el resto de los habitantes. Sus interacciones, demandas, e imposiciones son ejercidas mediante la intervención de intérpretes.

Más tarde, uno de sus guerreros, decide que quiere casarse con una bella muchacha del pueblo y va a pedir su mano. El soldado habla en inglés, su intérprete, lo traduce al árabe, otro más al idioma local, y así la madre escucha la petición, básicamente demanda, de matrimonio.

Aparentemente, la cinta de Sissako pretende también denunciar las tropelías y contradicciones del Islam radical, ese cuyo paradigma mayor se llama hoy en día ISIS, y que ha ido invadiendo en sus fracciones radicales reductos del norte de África y el medio oriente. La película contrasta la posición ideológica oportunista de los hombres armados, con la sabiduría del Imán, la extravagancia de una hechicera haitiana que ríe, habla el francés criollo del caribe y regala amuletos a los supersticiosos soldados y los lenguajes y rituales de los pastores nómadas, mercaderes y lugareños.

timbuktu_soccerSin embargo, me queda la impresión que detrás de esos hombres armados hay tanto Islam como de ideal revolucionario en la famosa “bola” que recorría el México de inicios del siglo veinte en la famosa novela de Mariano Azuela. Una turba casi anárquica de hombres que por poseer armas y ser muchos, saquean y hacen su voluntad más como una plaga que como una fuerza redentora o moral. En el caso de Timbuktu, aparejados detrás de una retórica religiosa que ni ellos parecen creer, exprimiendo interpretaciones del texto de su Profeta con el pragmatismo de cualquier político actual elucubrando rollo ideológico frente a las cámaras.

Timbuktu también tiene un momento inolvidable; más allá de la violencia, los juicios sumarios y la triste injusticia para los niños y mujeres de esa tierra polvorienta y olvidada. En la escena, dos grupos de muchachos juegan futbol en una cancha de tierra. Ante la prohibición de los soldados, prescinden del balón. Los muchachos driblan, pasan, cabecean y defienden un balón imaginario, que rueda entre el polvo mientras el partido es un ida y vuelta de virtuosismo técnico. Los demás jugadores casi danzan al ritmo de la partida, barriéndose, haciendo un pase afortunado o cambiando de perfil antes de rematar al arco, donde el portero tiene más dificultad de la habitual, y se lanza sabiendo que su portería será vulnerada por la imaginación del equipo atacante. Y frente a ella, no hay defensa o táctica que valga.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 15 de abril del 2015

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261 – Tres estrenos irresistibles en TV

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Desde su estreno, la crítica estadounidense etiquetó The Last Man on Earth como una de las comedias más originales en aparecer en la televisión en años. Si consideramos el formato que suele tener el típico sitcom estadounidense, basta ver un episodio de la serie de Will Forte para coincidir.

El escenario es previsiblemente postapocalíptico, pero una suerte de reverso de premisas como la The Walking Dead. En el mundo que habita Phil Miller, simplemente ya no hay nadie. Los demás seres humanos desaparecieron y lo hicieron limpiamente y sin explicación alguna. Las autopistas están vacías, las ciudades despejadas, las tiendas llenas de mercancía, los escaparates lucen sin polvo o abandono. No hay personas, ni perros, ni gatos, ni drama real, ni rastro alguno de su presencia.

920x920Compare con su serie postapocalíptica favorita y verá de entrada lo increíblemente original y divertida que es la propuesta. Phil (Forte) recorre el país entero en su camper buscando a alguien más, y va recogiendo recuerdos (la alfombra de la Casa Blanca, las pinturas del Art Institute de Chicago, bustos del Salón de la Fama de la NFL, etc.) y dejando mensajes y pintas para que lo busquen en Tucson, Arizona. Hasta ahí alcanza la broma: tiene todo el hemisferio para elegir dónde vivir, y elige Tucson!

El humor es extraño, camp, absurdo y por momentos ñoño, pero empieza a cobrar eficacia conforme van apareciendo otros “sobrevivientes” (eso de que era el último, también es relativo). Al final, hay que agradecer a la Fox por apostar por un concepto innovador.

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Después de House of cards y antes de sumergirse en el universo Marvel con Daredevil, Netflix nos entregó en marzo Bloodline, un drama policíaco, o thriller familiar, o melodrama tropical. La historia transcurre en una de las pequeñas islas de los cayos de Florida, donde la familia Rayburn regenta un hotelito boutique para huéspedes adinerados.

La familia se reunirá para homenajear a sus padres (Sissy Spacek y Sam Shepard), y todos temen (o añoran) la presencia de Danny (Ben Mendelsohn), primogénito y oveja negra, quien tiene diferencias marcadas con el padre y lleva una vida al margen de la ley. Todo se complica porque su hermano John (Kyle Chandler) es el sheriff de la isla; su hermana Meg (Linda Cardellini) la abogada de la familia y su hermano Kevin (Norbert Leo Butz) finge tener la familia perfecta cuando todo se derrumba a su alrededor.

150209-news-bloodline-netflixLa serie lleva en el equipo creador el pedigrí de Ed Bianchi (quien ha transitado por The Wire, Deadwood, Brotherhood, Magic City, The Killing y Boardwalk Empire…nada más). Cada episodio  se toma su tiempo para presentar la psicología de miembro de la familia con breves adelantos a un futuro cercano donde la violencia y la tragedia se han desatado.

En el calendario de Netflix pudiera parecer un lanzamiento menor, pero esta “línea de sangre” es todo menos mediocre. Su estilo pulido, actuaciones de primera y atmósfera agobiante van envolviéndonos hasta que estamos completamente inmersos entre los Rayburn, sus mezquindades, traiciones y aparente amor filial.

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Mientras la programación semanal de la TV estadounidense es invadida por franquicias de superhéroes, zombies, misterios semanales y comandos antiterroristas, da gusto toparse con un drama policíaco tan serio, duro y perturbador como American Crime. Creada por John Ridley, productor y guionista oscareado de 12 años de esclavitud, la serie busca capturar el mosaico completo que rodea el asesinato y violencia sexual contra una aparente pareja modelo en una ciudad del mediooeste. No esperemos una solución limpia con nudos atados a lo Law & Order. Detrás de este crimen, hay una familia chicana honesta, un matón huido de un cartel mexicano, una pareja interracial de yonquis, dos familias deshechas por sus propios dramas,… y la política local.

American Crime-1El elenco es de primera, y la producción no parece de una cadena de TV abierta. Ni en el estilo visual, absolutamente cinematográfico, ni en la complejidad moral y ética. Vamos, hasta en el lenguaje. En lo que es un gran acierto, los personajes maldicen, pero la pista de audio salta las palabras, dejándonos percibir, por lo menos por contexto, que estas personas hablan como la gente y no con ese lenguaje de alusiones y evasivas que suele tener la televisión.

No hay nada políticamente correcto en American Crime. Hay una mirada, desencantada y cruda, a lo que parece un crimen real y a todos los factores familiares, sociales, económicos y hasta religiosos que embarran cada uno de sus aspectos. Desde el crimen mismo hasta su investigación y la búsqueda de justicia para las familias y los aparentemente involucrados. Es un trago amargo, certero y de gran televisión. Si tiene suerte atrapará a los espectadores que busquen algo más que evasión en la pantalla, y ABC le dará tiempo a madurar una audiencia.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 8 de abril del 2015

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260 – Lecturas para las vacaciones (y el resto del año)

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Aunque en nuestro país no tenemos en el chip aquello que los gringos llaman catch up with my reading, sirvan los días vacacionales próximos para ponerse un poco al día con la lectura. No me refiero a lo que algunos llaman lectura y que constituye un batiburillo de correos electrónicos, posts de Facebook, memes presidenciales o redefiniciones del universo en 140 caracteres.

Sirvan pues estas recomendaciones, para todos aquellos que quieran buena literatura para estos días o para aquellos que se sientan tentados a levantar un ejemplar tardío de las cincuenta sombras de grey del revistero del súper con la esperanza de matar el tiempo y volver los días un tanto más calurosos.

Nota oportuna para los lectores que no se enteraron del Nobel a Alice Munro o que se sienten estafados cuando reciben un “libro de cuentos” pensando que la palabra “cuento” remite a veladas de infancia con Caperucita roja, frijoles mágicos, ogros y demás.

El género breve es uno de los placeres lectores más exquisitos, particularmente en estos tiempos en que algunos libros se valoran por kilo y las páginas de paja están dispuestas a engrosar cualquier volumen novelesco, sin pudor o editor con tijeras y respeto por el lector.

amalgamaUna de las pocas editoriales mexicanas que apuestan por la publicación de relatos es Cal y Arena. A sus colecciones temáticas casi siempre memorables (viene a la mente Mudanzas recopilada por Delia Juárez), se suman libros de sus autores frecuentes. A diferencia de otros sellos donde al autor que presenta un libro de cuentos no le devuelven ni las llamadas, en Cal y Arena estos libros se publican indistintamente de las novelas. Con esto me refiero a que ni siquiera se intenta esa patraña de anotar en la contraportada que todos los relatos en realidad conforman una novela experimental de vanguardia, como suelen hacer las editoriales que se avergüenzan del género breve.

La primera recomendación es Amalgama. El más reciente volumen del nonagenario escritor y tesoro nacional del Brasil, Rubem Fonseca. Fonseca revolucionó la novela negra y es una de las plumas más influyentes de su país y la región. Autor de Grandes emociones y pensamientos imperfectos, Agosto, Pasado Negro, El seminarista y la serie sobre el abogado Mandrake que tuvo afortunada presencia en HBO-LA, su más reciente libro es una colección de escritos breves: cuentos, ejercicios de minificción, poemas, un par de reflexiones, ensayitos o artículos. Un libro mixto que colecciona obsesiones, y supone una lectura deliciosa para almas valientes que no temen desacralizar las fechas con la irreverencia, afilada violencia y humor del brasileño.

Rubem-FonsecaSon textos que recuerdan ese libro prohibido por la dictadura carioca, Feliz año nuevo, por su tono irredento de dar voz a las almas perdidas de la favela, a esos miles de casos que el autor conoció en su faceta como policía y posteriormente como abogado. Flota en muchos de ellos, un personaje habitual: José, huérfano criado por una tía, amante de los perros, lisiado, con relaciones conflictivas con las mujeres, especie de alter ego que recuerda al Chinaski de Bukowski.

Si ya conoces a Fonseca, puedes esperar encontrarte con los personajes habituales: asesinos, desarrapados, gígolos, enanos, gente de carnaval, millonarios con secretos inconfesables, y dosis alternadas de crueldad, sexo y humor.

A-espaldas-del-lago-Peter-Stamm_cubierta1La segunda recomendación es A espaldas del lago de Peter Stamm (Acantilado), la más reciente colección de relatos del mayor autor suizo vivo. Diez textos que transcurren en la región de Seerücken, una aparentemente idílica locación vacacional de bosques, montañas y lagos, cercana al sitio donde nació Stamm.

Incansable viajero, el suizo es uno de los mejores exploradores de la psique y las emociones humanas. La suya es una mirada que con asombro y humor acompaña a personajes solitarios que buscan, necesitan y no siempre pueden, conectar con los demás. Su prosa depurada e igualmente accesible es tan divertida como compasiva con esos seres a veces abrumados por la soledad o la sensación de pérdida.

Destaca “Los veraneantes” donde un escritor busca refugio en un balneario montañés para terminar un trabajo importante. El lugar es casi inaccesible, es manejado por una mujer adusta y poco hospitalaria. Pero el hombre ya está ahí, y decide sacar el mejor partido posible de la estancia, aunque poco a poco, la atmósfera abandonada y solitaria empieza a permear su estado de ánimo.

El matrimonio de “El curso normal de las cosas” sólo busca unos días de vacaciones en paz, y pronto la ve interrumpida cuando en la cabaña de al lado se hospeda una familia de alemanes con niños ruidosos. A la rabia y frustración de ver su remanso interrumpido, la sigue la observación de los recién llegados y con ella el cuestionamiento de las propias creencias, valores del propio matrimonio: “Él jamás había lamentado no haber tenido hijos, pero a veces echaba de menos no haber tenido siquiera ese deseo”. Los relatos de Stamm son piezas a veces devastadoras, a las que no les sobra o falta nada.

el-idioma-maternoLa tercera recomendación es El idioma materno de Fabio Morábito (Sexto Piso). Un libro que incluye casi un centenar de textos breves que igualmente exploran con lucidez y sentido del humor delicioso, su vocación como escritor, lecturas, y anécdotas reales o inventadas. Desde el profundo desengaño que le produce el concepto del “coctel de bienvenida” que ofrecen los paquetes vacacionales, hasta errores y dilemas de traducción, experimentos educativos insólitos, visitas breves a Odiseo y al departamento de Gregor Samsa, y a las citas de iniciación romántica de una pareja.

Es un libro perfecto para lecturas intensas y ocasionales, para empezar por cualquier sitio, retomar en otro, para la relectura y también para leer en voz alta a los demás (dispuestos o no). Detrás del libro está una mirada cómplice, asombrada y devota hacia el lenguaje. Resulta imposible leerlo sin sentir una cercanía vital con su autor. Morábito nos ha dejado echar una mirada amistosa y cómplice, detrás del escenario, ahí donde el mago prepara sus trucos, los actores ensayan sus últimas líneas, y los tramoyistas almuerzan compartiendo chistes y anécdotas cotidianas.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 1º de abril del 2015

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259 – El asesino y el documental

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Al timón estaba Andrew Jarecki, director de Capturando a los Friedman, una historia inquietante y perturbadora que siguió la investigación de un maestro particular de cómputo acusado de abuso sexual y el nido de serpientes que eso destapó en su familia y la comunidad. Jarecki contó con acceso sin precedentes a la casa de los Friedman, incluyendo videos familiares, y consigue poner en entredicho tanto la cacería de brujas celebrada por la justicia local, como la propia culpabilidad del maestro y su hijo. Un tema torcido y difícil, tratado con tacto y humanidad, que le valió a Jarecki una nominación al Oscar de mejor documental en 2003.

The_Jinx_(miniseries)_POSTERSu nuevo proyecto era una miniserie producida y transmitida por HBO llamada The Jinx: The life and deaths of Robert Durst (Traducción: La maldición: La vida y muertes de Robert Durst). Jarecki ya había dirigido la película All Good Things (Crimen en familia) con Ryan Goslingy Kirsten Dunst, inspirada en la vida de Durst, un magnate de los bienes raíces de Nueva York vinculado con una serie de homicidios que culminó con la desaparición de su esposa.

El interés de Jarecki no terminó con la película y decidió desarrollar una miniserie documental junto a HBO que investigara la desaparición de Kathie, esposa de Durst, en 1982; el asesinato estilo ejecución de su amiga Susan Berman en el 2000 y un año después el brutal asesinato de su vecino, Morris Black. El documental se construyó utilizando noticias, imágenes de cámaras de seguridad, evidencias policíacas, entrevistas de archivos e imágenes nuevas rodadas por Jarecki, incluyendo entrevistas actuales, recreaciones visuales, y una exploración un tanto meta de la propia filmación y la vinculación de Jarecki con Durst. El centro de la miniserie lo constituyó la versión del propio Durst. A este le gustó Crimen en familia y llamó a Jarecki después del estreno para ofrecerle una entrevista que fue incorporada a la miniserie.

La transmisión de la serie empezó en febrero del 2015 y concluyó la semana pasada. Un día antes del final de la serie, Durst fue arrestado en Nueva Orleans por el FBI como parte de la investigación por el asesinato de Susan Berman gracias a evidencia presentada por la propia miniserie. Cuando arrestaron a Durst, encontraron en su poder un revolver calibre 38, una cantidad grande de efectivo y una máscara de goma.

El final de la serie incluía algo que ninguna agencia de justicia de los EU había conseguido en tres décadas: durante la entrevista, Jarecki logró que Durst confesara los crímenes.Durst_Segar_Reuters

En las últimas escenas del último episodio (y en este caso lamento el inevitable spoiler), Jarecki confrontó a Durst con evidencia aparentemente indisputable de su culpabilidad. Durst interrumpió la entrevista y entró a un baño, todavía llevaba el micrófono de la entrevista conectado. En el baño, solo, de pronto dijo en voz alta: “Ahí está. Te cacharon…¿Qué diablos hice? Matarlos a todos, por supuesto”.

Para añadir a la polémica, el arresto de Durst se dio un día antes de la transmisión del programa final, mientras el magnate pretendía huir a Cuba, donde, a pesar de la renovada relación con EU no hay extradiciones.Tal parecería que Jarecki y su equipo merecen una medalla por su servicio público.

En lugar de ello Jarecki y su socio, el productor Marc Smerling, están bajo la lupa de un escrutinio similar al que sufrió Durst, y es que la versión difundida por The Jinx no cuadra del todo. Particularmente en un aspecto primordial: ¿Cuándo se dio esa segunda entrevista? ¿Cuándo se grabó el audio en el baño? ¿Cuándo fue compartido por Jarecki con la policía?

The+Jinx+New+York+Premire+TRTGMxRtLhelAmbos socios cancelaron entrevistas y giras promocionales aduciendo que serían llamados como testigos en el juicio de Durst, un pretexto que suena forzado dado que hasta ese entonces llevaban una campaña un tanto agresiva de apariciones mediáticas.

En una entrevista con el NYT, Jarecki afirmó que habían pasado dos años después de la entrevista, cuando el audio del baño fue descubierto. Directa contradicción con la línea narrativa del documental, donde el director narra que en un arresto previo, Durst pidió imágenes a Jarecki para limpiar su nombre, y entonces aceptó una segunda entrevista donde se graba el mencionado audio.

Pero ese arresto se dio dos años atrás, y los tiempos no cuadran entre lo declarado por el documental, Durst, y los creadores. Para complicar más las cosas, el propio Jarecki dijo en otra entrevista a CBS que había encontrado el audio meses después de la entrevista (no dos años, como explicó después al New York Times).

La polémica radica en que buena parte del documental se dedica a cuestionar las explicaciones y coartadas de Durst para los crímenes, incluyendo inconsistencias y contradicciones en algunos de sus testimonios. La narrativa del documental crea una atmósfera de suspenso previa a la revelación final que bien puede ser uno de los momentos más insólitos y poderosos de la televisión estadounidense en su historia.

El cuestionamiento principal es si existe conexión entre la fecha del arresto y la exhibición del episodio final del documental, si hubo ahí un acuerdo perverso para elevar los ratings, si todo el tiempo transcurrido entre la grabación de la confesión de Durst y su transmisión al aire, el FBI estuvo al tanto. La agencia federal afirma que se realizó el arresto ese día porque Durst, errático y desquiciado, estaba a punto de huir del país. El equipo de Jarecki había elevado su seguridad personal temiendo algún ataque. Y en un suceso que ha atraído más atención y cuestionamiento mediático de la esperada, es ahora Jarecki, quien ha empezado a evadir las preguntas sobre cuándo realizó esa entrevista y exactamente cómo se dieron los tiempos.

Todo el asunto recuerda la famosa paradoja de Hardy y, que aunque aplicada directamente a la física cuántica, como el efecto del observador se da en la ciencia, no deja de tener relevancia en el contexto del caso Durst/Jarecki: “Si bien no es posible sacar conclusiones sobre sucesos pasados que no se observaron directamente, es claro que el acto mismo de observar afecta la realidad que se intenta descubrir”.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 25 de marzo del 2015

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258 – Degustación cultural

TelevisaFOROtv

Durante sus primeros años de existencia, Final de Partida dedicó media hora diaria a hablar sobre cultura en el más amplio sentido de la palabra. Su media hora nocturna en FOROtv podía estar dedicada a un poeta clásico, un arquitecto alemán, equipo de futbol, exposición de caricaturas, el diseño de corbatas o un chef devoto a los licuados o al chocolate artesanal.

El programa típico iniciaba con una cápsula de un par de minutos, realizada por Mario Villanueva, donde se hacía una introducción general al tema del día. Después, alguno de los conductores (Nicolás Alvarado o Julio Patán) hacía su propia introducción específica: dos o tres minutos bien estudiados y preparados, a veces inteligentemente matizados por una opinión polémica, para despegar la discusión.

Después de un breve intercambio entre los conductores, se anunciaba la pregunta twitter de la noche, y se leían algunas respuestas, mientras el invitado aprovechaba el close-up de la pantalla para colarse imperceptiblemente (casi siempre) al set. El resto del programa lo constituía usualmente una estimulante conversación con el invitado, fuera este un experto en el tema, un creador, curador de museo, político, y/o un amigo o familiar de los conductores. Algunos invitados repetían con cierta frecuencia: el entrañable Gustavo García, Tere Vale, Pedro Aguirre, Oscar Uriel, el gran Moisés Palacios, Ivan Nieblas, Alejandro Hernández, Aurora Cano o el delirante experto en jazz Eugenio Elías; por mencionar unos cuantos de una larga lista.

cq5dam.thumbnail.624.351El programa, que alguna vez llamé “los treinta minutos más necesarios de la televisión mexicana”, conseguía balancear la conversación con un clavado a veces profundo, a veces trivial, a temas culturales de toda índole, desde Los Smiths hasta Topo Giggio, pasando por el Bauhaus o su odiado Harry Potter. Las filias y fobias de los conductores aportando el contraste sabroso en una discusión que las más de las veces solía ser inteligente y estimulante.

Una de sus mayores cualidades, que sin importar si el espectador fuera experto, aficionado o neófito en el tema del día, el tratamiento solía despertar interés o curiosidad. Gracias a Final de Partida descubrí músicos, autores o películas que ahora considero indispensables.

Este año alguien decidió que el formato anterior necesitaba cambiarse. Que en lugar de dedicar programas enteros a temas e invitados específicos, sería más estimulante (o pertinente) dedicar la primera mitad a discurrir sobre otros temas, que a lo mejor, sin merecer la atención de un programa entero, podían complementar la discusión o resultar pertinentes.

cq5dam.thumbnail.624.351-1Así, en el nuevo formato, cada conductor suele abordar algún tema marginal: Una exhibición a la que se asistió, una recomendación cinematográfica, una reflexión provocada por el tránsito urbano, etcétera. Después se anuncia la pregunta Twitter y se pone la cápsula de Villanueva y se manda a la pausa intermedia de comerciales. Al volver, se leen algunas respuestas y se inicia la conversación con el invitado. Cuando el tema empieza a discutirse en serio o ponerse interesante, el programa ya terminó.

No hay de sí nada malo en cambiar, en intentar nuevos formatos o en buscar sumarse a la inmediatez y atención miscelánea de los tiempos actuales, pero en el caso de Final de partida es una verdadera lástima. No porque los pequeños temas sean poco interesantes o relevantes, o porque no sean presentados correctamente, Patán y Alvarado son profesionales y pueden discurrir sobre prácticamente cualquier cosa; sino porque el segundo segmento, el tema del día, el invitado y su conversación, queda con poco más de diez minutos que son a todas luces insuficientes para abordar, explicar o explorar cualquier tema más allá de lo superficial.

Vamos, los veinte minutos previos apenas ahondaban un poco, y a veces invitaban a que el espectador por su parte, leyera, escuchara o buscara más información. Hay que decir que no todos los temas (o invitados) sacaban provecho de los veinte minutos, pero sí la mayoría.

En el nuevo formato, el programa se convirtió en una degustación mínima de temas que acaso se vuelve más efímera y trivial. El cambio no es tan grave como para perder espectadores (esperemos), pero aún así me siento obligado a invitar a los responsables a reconsiderar una alternativa mixta. Dejando algunos días el formato corto y otros el largo, dependiendo quizá, de las posibilidades del tema o el invitado en turno.

PS. ¿Qué tiene uno que hacer para que Sky active el canal FOROtv en HD? Ni siquiera porque es de su propia empresa…

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Para El Economista Arte Ideas y Gente del miércoles 18 de marzo del 2015

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257 – El mejor Bosch

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Frente al interés de la muy sonada House of Cards de Netflix, Amazon ofrece Bosch, un policial basado en las novelas de Michael Connelly, cuyo piloto estuvo disponible a manera de muestra desde hace un año vía sus servicios streaming.

Extraña que siendo Connelly un autor tan popular (sus casi dos novelas anuales suelen frecuentar la lista de libros más vendidos), sea apenas la tercera adaptación suya en llegar a la pantalla. Previamente, Clint Eastwood hizo una entrega atractiva pero trivial de Blood work; y Matthew McConaughey protagonizó una versión deslucida pero eficaz de The Lincoln Lawyer.

Sinbosch-poster-amazon-studios embargo, la serie de novelas más exitosa y longeva de Connelly, la del detective Harry Bosh (17 libros de 1992 al 2015), no había llamado la atención de Hollywood o los estudios de TV, hasta ahora.

La ficción de Connelly transcurre casi en su totalidad en Los Angeles (una excepción es su obra maestra: El poeta). El autor lleva a cuestas cuatro distintas series de novelas, y los personajes de estas suelen entrecruzarse en las páginas de las otras, ofreciendo al lector frecuente la sensación de pertenencia a un mismo universo noir.

Sus policíacos han recibido la etiqueta de hardboiled, ese subgénero de la novela negra que contrapone la frialdad cínica de los primeros detectives, con una atmósfera opresiva que suele ser rebasada la intensidad emocional de sus personajes. Connelly escribe novelas eficaces, soportadas por una investigación cuidadosa de los procedimientos y el argot policiaco, pero a veces, en sus entregas más flojas, pareciera que lo noir es un mero decorado: una ambientación que da sabor e intensidad a los misterios que enfrentan sus detectives.

Connelly y Welliver - Foto: L.A. Times

Connelly y Welliver – Foto: L.A. Times

No cabe duda que Connelly le debe mucho a la tradición noir de Los Ángeles, pero también a una de sus figuras dominantes en las últimas décadas: James Ellroy. No sorprende descubrir que en el pasado de Harry Bosch pese el asesinato de su madre, en circunstancias que de inmediato recuerdan Mis rincones oscuros, la novela autobiográfica de Ellroy.

La burocracia policial, los intereses cruzados entre la política, los procedimientos e intereses de los fiscales, las ramas federal y local de la policía, son ingredientes comunes en sus narrativas, pero ahí se acaba cualquier paralelismo. Pues frente a los personajes autodestructivos, de moral comprometida y rota de Ellroy, donde la etiquetas no tienen cabida, Connelly nos propone protagonistas heroicos. Misioneros capaces de romper las reglas y jugar duro, pero nunca de quitarse de la mente el hacer justicia, honrar a las víctimas, el hacer lo correcto.

bosch-amazon-pilotComo personaje literario, Bosch siempre me pareció antipático: un veterano de Vietnam, peleado con la mitad de sus colegas. Dispuesto a todo por resolver sus casos. Rígido. Casi amargado. Su carácter conformado por una suma de lugares comunes del género tamizados por la prosa dúctil de Connelly.

Es por ello que la primera sorpresa grata de la versión televisiva, venga a cargo de un espléndido Titus Welliver, quién convierte el personaje en un policía creíble, con sentido del humor, ironía, inteligencia y aunque lleno del mismo sentido de reivindicación moral, esta funciona mejor integrada a su personalidad. La ausencia de un narrador recordándonos las motivaciones de Bosch, cambia el panorama por completo.

Desarrollada por Eric Overmyer, uno de los protegidos de David Simon, con quien colaboró en Homicide: Life on the Street, The Wire y Treme, la serie rejuvenece a Bosch, lo vuelve veterano de las guerras más recientes de EEUU, y nos coloca en un punto medio en la temporalidad de las novelas de Connelly. La primera temporada combina tres de estas: La rubia de concreto (Concrete Blonde), Ciudad de Huesos (City of Bones) y Echo Park. Lo que enriquece la trama tanto para quien ya leyó los libros, como para quien por primera vez se asoma en el mundillo de Bosch.

uktv-bosch-1Hay referencias a otros libros, anécdotas, flashbacks, y todos los elementos para enriquecer el desarrollo de personaje, y Overmyer se lo toma perfectamente en serio. Los episodios de Bosch forman parte de un todo a resolverse, entenderse y valorarse como una unidad que es la temporada. Son capítulos de una historia (como es The Killing, True Detective, The Bridge y tantas otras). En la escuela de Simon, la mejor televisión requiere un lienzo más ámplio que los 40 minutos del policial televisivo clásico.

Para los guiones de los episodios, Overmyer se sirve del propio Connelly, de respetados autores como George Pelecanos y de colegas escritores de series como Los Sopranos. Sus realizadores no son tan logrados como Fukunaga en True Detective, y la serie a veces transita por una buena ristra de clichés de género y un puñado de elecciones poco inspiradas de casting;  sin que estos la vuelvan predecible o la hagan naufragar. Se nota que en la adaptación de la página a la pantalla hubo mucho trabajo, consiguiendo que la versión televisiva sea superior incluso a algunas de sus novelas fuente (por lo menos más disfrutable que Echo Park y La ciudad de huesos).

Bosch, como Mozart en la Jungla y Transparent se suman a una lista de producciones sólidas de Amazon Studios que junto a sus apuestas para el próximo año (una adaptación de El hombre en el castillo de Philip Dick entre otras), la colocan junto a Netflix como una de las más importantes generadoras de contenido televisivo de calidad, en streaming o por cualquier otro medio.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 11 de marzo del 2015

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256 – Una bofetada que da gusto

The Slap (Aus)

No es novedad que los productores de cine y televisión estadounidense busquen inspiración en el extranjero. Los remakes de Hollywood han existido por décadas. No sorprende que recientemente la explosión de la televisión satelital y online, haya despertado la búsqueda de contenidos probados en todo el mundo para explotarlos como quien compra una franquicia.

American Idol y The Office ejemplifican dos casos dónde el éxito de la versión estadounidense casi borra el original (ambas británicas), y como ellas hay otros ejemplos en que la pura proyección a un mercado y audiencia más ámplio le dio fuerza a series que nunca aspiraron a lo global. Pensemos en Prisioneros de Guerra y BeTipul, dos producciones de Israel que se convirtieron en el Homeland de FX y el In Treatment de HBO.

Secrets and LiesEjemplos recientes hay muchos: desde el House of cards de Netflix y el Shameless de Showtime (a partir de series británicas homónimas). Las importadas de Dinamarca y Suecia: The Killing y The Bridge. Vamos, hasta Ugly Betty basada en la telenovela colombiana Betty la fea.

El Reino Unido es posiblemente el proveedor más frecuente de contenido de los EU, sea porque desde la adaptación lingüística hasta la cultural no requiere un salto tan grande; o porque el acceso al contenido vía la TV publica, ha permitido probar su viabilidad sin necesidad de subtítulos o focus groups.

120215_DX_TheSlapDVD.jpg.CROP.article250-mediumEn últimas fechas la mirada y la chequera ha estado en la lejana Australia, sumando tres remakes de una televisión que apenas ha ido encontrando el reconocimiento global.

Primero fue Rake, sobre un abogado vividor, cínico y corrupto que no tuvo buena fortuna en manos de Greg Kinnear y la FOX (la original australiana es deliciosa).

La siguen dos recientísimos estrenos: Secretos y mentiras en ABC y The Slap en NBC. La primera, un misterio whodunit en una comunidad pequeña a partir del asesinato de un niño. Premisa similar a la celebrada Broadchurch inglesa (cuya adaptación en EU, Gracepoint fue, por cierto, un sonado fracaso en 2014).

The Slap es un caso más complejo. Basada en la premiada novela de Christos Tsiolkas, reconstruye las vidas de familia y amigos en la comunidad griega de Melbourne y cómo se ven afectadas cuando, durante la celebración de un cumpleaños, un niño “difícil” es abofeteado por uno de los invitados frente a sus padres.

El tema se presta para la polémica en redes sociales y así se dio en Australia desde su estreno en 2011. La serie constó de ocho episodios, cada uno a partir del punto de vista de uno de los personajes y cómo su vida se desenvuelve y es afectada por los ecos de la famosa bofetada.

5150_krauth_theslap2El primer episodio fue dedicado a Héctor (Jonathan LaPaglia), padre de familia en plena crisis de los cuarenta, atraído por la admiración adolescente de su joven niñera. El segundo a Anouk (la maravillosa Essie Davis), escritora de telenovelas, con una madre anciana y un romance con un actor mucho más joven que ella. El tercero a Harry (Alex Dimitriades), hombre de negocios griego y un tanto violento (quien da la famosa cachetada al chamaco). El cuarto a Rosie (Melissa George) madre del niño agredido, una mujer relajada, conflictiva, artística y medio hippie. Etcétera.

La serie recibió varios premios, fue la primera vez que la TV australiana se enfocó en la realidad multicultural clasemediera de su país y tuvo un éxito respetable. NBC decide adaptarla a la TV estadounidense con un elenco de lujo que sólo repite a la George. Peter Saarsgard toma el lugar de LaPaglia, Umma Thurman el de la Davis, Zachary Quinto el de Dimitriades (entre otros) y un barrio de Nueva York suple la amplia zona griega de Melbourne.

La versión original de The Slap es una absoluta maravilla. No se constriñe por ninguna de las limitaciones que tiene la TV estadounidense (censura, comerciales, tiempos apretados, preocupación acuciante por los ratings). Por ello se toma su tiempo en desarrollar a sus personajes, la comunidad griega, ir develando sus secretos y motivaciones (que comprenden aspectos desde lo profesional, familiar, emocional, sexual o religioso), y principalmente a ofrecer una psicología compleja y sutil. Narración cinematográfica que reconstruye la novela de Tsiolkas con ocho episodios que bien podrían ser mediometrajes (uno de los cuales está hablado a medias en griego, sin subtítulos). La bofetada no es el centro, sino el pretexto: la piedra en el agua que genera lo demás.

The SlapLa versión estadounidense, en cambio, debe construir la trama en poco más de cuarenta minutos y hacerlo atendiendo la falta de atención e impaciencia de su auditorio (y sus productores). Por ello, construye estereotipos en lugar de personajes, cambia el orden de los episodios, apuesta por la trama pura y dura del bofetón y su consecuencia, sin dar tiempo a que los sucesos se desenvuelvan con naturalidad. Los sucesos se vuelven caricatura. La sutileza es la primera víctima de un tratamiento apurado y esquemático: Quinto falla particularmente al construir a Harry como villano de manual.

La buena noticia es que gracias a internet y los servicios de streaming, tenemos acceso a la bofetada original (y a los otros espléndidos productos de la televisión australiana).

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 4 de marzo del 2015

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255 – Oscars 2015: La noche del hombre pájaro

La ceremonia de entrega del Oscar del pasado domingo deja algunas cosas claras: es extremadamente complicado encontrar un conductor competente, escribir un guión para una entrega de premios no es el trabajo más fácil del mundo, y la calidad de nuestros cineastas está fuera de toda sospecha.

La ganadora

Inarritu1Fue la noche de González Iñárritu (o G. Iñárritu, como lo escribió ahora), más aún que la de Cuarón hace un año. El director de Birdman, pasó tres veces al escenario, y curiosamente parecía que podría haber quedado perfectamente satisfecho con el primero.

Hasta el momento de entregar el premio a mejor guión original, Birdman iba prácticamente en blanco (sólo contaba con el esperado segundo premio consecutivo de Lubezki en el marcador), y entonces ganó mejor guión, un premio que suele etiquetarse como el de “consolación” para aquellos que no van a ganar mejor película (por lo menos desde que Tarantino lo dijo al recoger la estatuilla por Pulp Fiction). Iñárritu lo recogió con gracia, él y su equipo agradecieron hasta al perro y regresaron felices a sus asientos.

Si hasta hace unos años se estilaba que una película que barriera en los Oscars debía llevarse entre media docena o más estatuillas (la última fue El regreso del rey de Peter Jackson), en los últimos años, las ceremonias se han dividido entre ganadoras “técnicas” que se llevan los premios mal considerados “menores” (este año para El gran hotel Budapest de Wes Anderson). Y las ganadoras “reales” que acumulan en las vitrinas reconocimientos de actuación, guión, dirección y película. Ahí estuvo Birdman. Y aunque con menos Oscars que la cinta de Anderson, fue la ganadora indiscutible de la noche.

El anfitrión

NeilPatrickHarris464192868Como anfitrión Neil Patrick Harris fue cuando mucho mediocre. El actor (y mago) que se había labrado una reputación como el hombre capaz de conducirlo todo, alcanzó como decía el viejo “principio de Peter”: su nivel de incompetencia. No por falta de voluntad, hay que decirlo, el hombre salió hasta en ropa interior al escenario, cantó y bailó al nivel de Hugh Jackman e intentó alguna vuelta de tuerca ingeniosa, a la Ellen. Pero falló, y falló feamente.

Los Oscars con una bestia muy distinta a las otras entregas de premios. El anfitrión debe ser capaz de un sentido del humor, rápido, ingenioso al borde de la acidez y la ferocidad. Debe meterse con las estrellas con un guiño. NPH fue tibio, sangrón, temeroso y cuando se atrevió a más, lo hizo con peor gusto que el mismísimo Seth McFarlane.

Algunos chistes requirieron “explicación”, como el dedicado a Oprah. Otros invitaban a mirar al cielo y contar hasta diez (aquel de presentar a Reese Witherspoon, como aquella que pasa con su cuchara: with her spoon), juegos de palabras que su personaje, Barney, nunca hubiera intentado en How I met your mother. Su entrevista a los “rellenadores” de asientos, insistencia en que Octavia Spencer vigilara su portafolios y demás tonterías; encontraron su peor momento al burlarse del vestido de una mujer que acababa de mencionar al micrófono el suicidio de su hijo. Su mejor momento: despedirse diciendo “Buenas Noches, everyone”

El guión

Saldana on the RocksSi el año pasado el teleprompter puso en aprietos a John Travolta, esta vez pareció perjudicar a la mayoría de los presentadores (Travolta se volvió a perjudicar solito). Llegaban al micrófono, leían sin naturalidad, como actores de telenovela de media tarde. Los chistes forzados y diálogos acartonados sólo se comparaban con el manejo torpe de las cámaras, como si no lo hubieran ensayado. Sólo Meryl Streep (pero es ella!) fue capaz de leer la introducción a los fallecidos en el año, con gravedad y elegancia conmovedora.

Momentos de Oscar

La noche tuvo sus grandes momentos, todas las entregas del Oscar los tienen. Dos números musicales para las ninguneadas de la ceremonia: El alegre y colorido de Everything is awesome de la película de Lego; y el conmovedor, de Selma que dejó llorando a David Oyelowo y a Chris Pine.

El rapero Common mencionó hasta Ferguson y se dio el lujo de despreciar el “chócala” de Oprah al pasar a recoger su premio.

jk-simmonsLady Gaga sorprendió a todos con una rendición elegante de un popurrí de La novicia rebelde, demostrando que su presencia siempre será juzgada como “excéntrica”, hasta por intentar la normalidad.

Los discursos de aceptación tuvieron lo suyo. Algunos actores aprovecharon para reivindicar causas personales: J.K. Simmons usó la palestra para invitar a sus hijos (y a los de todos) a llamar y no enviar mensajes de texto a sus padres y Patricia Arquette para exigir igualdad laboral para las mujeres.

Pawel Pawlikowski no se callaPawel Pawlikowski recibió su Oscar a película extranjera y dijo lo que quería decir: “Hicimos una película sobre la necesidad de silencio, contemplación y alejarse del mundo y aquí estoy en el epicentro del ruido y la atención. La vida está llena de sorpresas.”  Y aunque la orquesta le puso la música de apúrate y vete. Siguió hablando hasta que los músicos resignados callaron y entonces se despidió ante el aplauso de la concurrencia.

oscars-poitras-greenwald-article-display-bLa nerviosa Laura Poitras temblaba al recibir su premio por el documental Citizenfour sobre Edward Snowden, desaprovechando el escenario más grande del mundo para reforzar su mensaje. Por lo menos aprovecho para acompañarse del periodista Glenn Greenwald, y sí, dijo, trompicada y sin fuerza, que Snowden era un héroe. Un segundo después, NPH lo trivializó con un chiste tan insufrible como intraducible: “Snowden couldn’t be here for some treason”.

Juliane Moore empezó con un simpático traspiés: “Dicen que el Oscar te quita cinco años de edad, lo cual me alegra porque mi marido es más joven que yo”.

eddie-redmayne-1Eddie Redmayne, encantador, parecía a punto de besar a Cate Blanchett como el legendario arrebato de Adrien Brody con Halle Berry. Exultante, daba saltos, abrazaba la estatuilla, después dedicó el premio a aquellos que sufren esclerosis lateral amiotrófica.

Los Oscars tan transparentes en sus preferencias: Los cortometrajes ganadores (ficción y documental) fueron sobre centros de llamadas para suicidios. Las dos categorías de actuación, para personajes que sufren enfermedades degenerativas.

Birdman-gran-triunfadora-de-lo_54427525830_53699622600_601_341Sin duda el momento de la noche y no sólo para los mexicanos que gustan envolverse en la bandera cual niños héroes y celebrar en el ángel cualquier triunfo de otro como si reivindicara a la patria, fueron los tres premios (y tres discursos) de Alejandro G. Iñárritu. El más recordado (y mencionado) puede ser el que cerró la ceremonia, donde dedica el premio a los mexicanos, los que vivimos en México para los que pide tengamos y construyamos el gobierno que nos merecemos. Y los que viven en EU, esa última generación de inmigrantes que pide sea tratada con la misma dignidad y respeto que los que llegaron antes y construyeron ese país de inmigrantes. Un discurso sentido, fuerte y poderoso que aprovecha el escenario para recolocar el tema polémico en la agenda política mediática.

Sin embargo, me quedo con el que dio al recibir el premio de dirección, no sólo porque tiene todo que ver con su película, sino porque dice mucho más sobre las entregas de premios y el valor del arte: “Es una locura hablar de ese pequeño cabrón llamado ego. El ego ama la competencia, ¿cierto? Porque para que alguien gane, alguien tiene que perder. Pero la paradoja es que el arte verdadero, la verdadera expresión individual, como fue el trabajo de todos estos increíbles colegas cineastas, no puede compararse, no puede etiquetarse, no puede derrotarse, porque existe y sólo será juzgado, como siempre, por el tiempo.”

Transparencia

Por cierto, las predicciones publicadas por un servidor el viernes pasado, fueron correctas en un 89%.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 25 de febrero del 2015

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¿Y el Oscar será para…?

Al momento de las nominaciones era claro que la disputa estaba entre Birdman de Alejandro G. Iñárritu y la magistral Boyhood de Richard Linklater. Dos cintas profundamente distintas, que recuerdan el duelo del año anterior (donde Gravity del mexicano Cuarón se debatió con 12 años de esclavitud), sólo que una docena de años fueron los que los tomó filmar Boyhood, y Birdman es un dechado de técnica, elegancia y una historia que puede tener mucha resonancia en Hollywood. Si algo hay claro en 2015 son las categorías técnicas y de actuación. Dos mexicanos pasarán por la estatuilla por segundo año consecutivo y el único suspenso quedará hasta el último minuto.

PELÍCULA

Birdman-1Debería: Boyhood

Va: Birdman

Sorpresa: Boyhood

Durante semanas la historia de formación de Linklater se mantuvo a la cabeza, por su valor histórico, sentimental y el riesgo técnico de su propuesta. En las últimas semanas, sin embargo, con victorias sólidas en los gremios profesionales, la cinta de nuestro compatriota parece haber ido cimentando una victoria de final cerrado.

DIRECTOR

cdn.indiewire-2Debería y va: Alejandro G. Iñárritu por Birdman.

Sorpresa: La única sorpresa puede estar a cargo de Linklater que estuvo a la cabeza de la categoría incluso antes de anunciar las nominaciones, y sólo empezó a perder fuerza en las últimas semanas, en que González Iñárritu se llevó el premio del gremio de directores. En el trabajo de Linklater hay algo más que esperar a que pasen los años, está la capacidad de construir una historia, mantener el tono y el estilo frente y detrás de la cámara a pesar del paso del tiempo. Quizá no sería tan sorpresivo.

Esta categoría suele ir amarrada con la ganadora de Mejor Película,sólo ha diferido 24 veces en 86 años, y aunque el año pasado fue así, no sorprenda que si Birdman alcanza en una, termine llevándose las dos.

ACTOR

cdn.indiewireDebería: Michael Keaton por Birdman

Va: Eddie Redmayne por La teoría del todo

Sorpresa: Keaton

El viejo dilema de Hollywood entre el veterano que revive su carrera y el novato talentoso. El problema para Keaton es que Redmayne es más carismático, y va en silla de ruedas, y los personajes con discapacidades físicas suelen poner en las nubes al grueso de los votantes seniles de la Academia. Tampoco ayuda a su causa que los ganadores del SAG se hallan llevado el Oscar durante la última década.

ACTRIZ

NExfzWhlijhrAB_1_bDebería y va: Julianne Moore por Still Alice

La Moore es una que encabeza las listas de arrepentimientos de la Academia, ha sido pasada por alto cuatro veces por papeles más que meritorios por lo que más de un votante debió sentir vergüenza al leer su nombre en la boleta. Sus triunfos en los Globos de Oro y los SAG redondean la que pinta una de las categorías más predecibles de la noche.

ACTOR DE SOPORTE

whiplash.insideDebería y va: J.K. Simmons por Whiplash

Sorpresa: No habrán sorpresas.

No sólo su papel es de una intensidad que abofetea al espectador, también es capaz despertar a los votantes y sacudirlos un poco. Otra categoría donde no hay un ápice de duda. A estas alturas, Simmons ya despejó la repisa de la chimenea y le dio tres o cuatro revisadas a su discurso de aceptación.

ACTRIZ DE SOPORTE

53ec746af1a7bba0_pat2.xxxlargeDebería y va: Patricia Arquette por Boyhood

Sorpresa: No habrán sorpresas.

El trabajo actoral de Arquette no sólo resumió doce años en la vida de una madre soltera que sale adelante sola, sino que tomó más de una década de rodaje. Un papel tan entrañable y desprovisto de vanidad, que ha recibido el aplauso unánime desde el estreno de la película en Sundance.

GUIÓN ORIGINAL

wes-anderson-hotel-gellert-grand-hotel-budapestDeberían y van: Wes Anderson y Hugo Guinness por El gran hotel Budapest

Si somos cínicos habrá que decir que será el premio de consolación para la otra gran nominada de la noche, pero eso sería quizá injusto con Wes Anderson. Su humor genial y estilo narrativo único ya merecen (hace rato) más de una estatuilla.

GUIÓN ADAPTADO

grahammooreDebería y va: Graham Moore por The imitation Game

Aquí vale el cinismo, pues de las ocho nominaciones que recibió, esta será la única victoria para el drama inglés sobre encriptación durante la segunda guerra mundial (o sobre cómo los prejuicios morales de una sociedad retrógrada alcanzan hasta a sus héroes).

PELÍCULA EXTRANJERA

Ida-5-e1399248515882Va: Ida de Pawel Pawlikowski (Polonia)

La delicadeza, elegancia y profundidad emocional de la cinta polaca sobre una novicia que antes de tomar sus votos, debe afrontar la verdad sobre su origen y el de sus padres, la pone a la cabeza.

CINEMATOGRAFÍA

Debería: Lukasz Zal y Ryszard Lenczewski por Ida.

Va: Emmanuel Lubezki por Birdman

Segunda consecutiva para el chivo, que armó una narración que simula un largo plano secuencia, incluyendo segmentos de time-lapse, efectos especiales y mucha audacia.

EDICIÓN

Debería y va: Sandra Adair por Boyhood

Sorpresa: Tom Cross por Whiplash

Construir una película a retazos con material filmado a lo largo de doce años suena como un logro digno de ser recompensado y lo será. El ganador de esta categoría, además, suele ir emparejado con la estatuilla a mejor película y la otra contendiente real: Birdman, no está en la lista.

DISEÑO DE PRODUCCIÓN

item4.rendition.slideshowVertical.grand-budapest-hotel-set-05-lobby-german-jugendstil-decorDeberían y van: Stockhausen y Pinnock por El gran hotel Budapest

Su única adversaria seria (Interestelar) fue despreciada por la Academia, dejando abierto el campo para una película que inventa un país, una geografía y mediante las artes de sus nominados, transforma una tienda departamental en un hotel de leyenda.

VESTUARIO

Debería y va: Milena Canonero por El gran hotel Budapest un delirio de color y elegancia que sumará su cuarta estatuilla entre nueve nominaciones.

MAQUILLAJE Y PEINADOS

Tilda-Swinton-Grand-Budapest-HotelUno diría que está cantada para Foxcatcher y la nariz de Carell; pero es el trabajo con docenas de actores y la maravillosa transformación de Tilda Swinton le dan una ligera ventaja a Frances Hannon y Mark Coulier por El gran hotel Budapest.

BANDA SONORA

El favorito Desplat va a quedarse como el perro de las dos tortas frente al novato Johannsson y La teoría del todo obtener su segunda estatuilla de la noche.

CANCIÓN

Si hay una manera en que la Academia pueda compensar a Selma el desaguisado de este año, es con una manoseada estatuilla para su himno a la lucha de los derechos civiles. Si la justicia fuera divina, el Oscar sería para “Everything is Awesome” de The Lego Movie.

EDICIÓN DE SONIDO

AmerSniperLas cintas de guerra y acción suelen ser favoritas en esta categoría, lo que otorga ventaja a American Sniper, pero algunos votantes puedan sentirse reconciliados con el delirio técnico de Interestelar.

MEZCLA DE SONIDO

Aún para los votantes que no distinguen entre mezcla y edición, queda claro que la ferocidad del montaje sonoro de jazz de Whiplash debe estar por encima del francotirador o el viaje interestelar.

EFECTOS VISUALES

InterstellarLas cinco cintas fueron capaces de volarnos (literalmente) la cabeza  y cualquiera puede recoger el premio sin avergonzarse. Sin embargo, lo más probable es que la Academia apueste por la visionaria secuencia en la cuarta dimensión y la recreación del dustbowl de Interestelar. Aunque no debo descartar un último estirón del ejército de simios.

PELÍCULA ANIMADA

Debería: The Lego Movie, pero ups! no fue nominada.

Va: Cómo entrenar a su dragón 2 en una categoría que suele ser dominada por Disney y el cine comercial, la presencia del Estudio Gimli es un gesto de cortesía.

DOCUMENTAL

citizenfour_stillDebería y va: Citizenfour

El documental de Laura Poitras aborda (nada más) el tema más polémico y candente de los últimos dos años (el caso Snowden), y ha arrasado, con merecimiento, en sus competencias previas. Los demás no tienen oportunidad.

CORTO DOCUMENTAL

Va: Crisis Hotline: Veterans press 1

El corto de HBO sobre una línea telefónica para veteranos de guerra suicidas es el más destacado del lote, tanto en relevancia como intensidad.

CORTO ANIMADO

Feast va por encima del evocativo The Dam Keeper, con su historia de un cachorro adoptado quizá consiga la estatuilla que se le fue a Disney el año pasado. Pero no olvidemos que estos cortos son categorías muy disputadas.

CORTOMETRAJE

The Phone CallThe Phone Call, segunda cinta en las categorías cortas sobre una línea de prevención de suicidios, ha ganado media docena de premios importantes, y gracias al trabajo conmovedor de Jim Broadbent y Sally Hawkins es el corto a vencer.

¿Cómo me fue?

En afán por la transparencia: el 2014 para la Entrega 85 del Oscar: de 22 categorías anticipé 17 ganadores y 2 posibles sorpresas: 86%.

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Para El Economista Arte Ideas y Gente del viernes 20 de febrero del 2015