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315 – La línea en la arena de P.J. Harvey

PJ-Harvey-The-Hope-Six-Demolition-ProjectEs muy probable que hace cinco años P.J. Harvey haya alcanzado la cima de su todavía joven carrera musical. Después de ensayar estilos, géneros y colaboraciones, encontró con Let England Shake una recepción casi unánime. Ganó el premio Mercury al mejor álbum del Reino Unido, estuvo en los primeros lugares de las listas de la crítica especializada y recibió la Orden del Imperio Británico.

El disco recreaba la experiencia sanguinaria de las trincheras de la primera guerra mundial, con un tono irónico que contrastaba los horrores de la guerra con su conversión en leyendas de honor y patriotismo.

Harvey debe haberse enfrentado al viejo dilema de los artistas que deben seguir adelante después de una obra maestra. ¿Qué presentar a continuación? Si exceptuamos a esos creadores que todo el tiempo están trabajando y ya van avanzados en su siguiente proyecto cuando el anterior apenas está alcanzando la etapa de publicación, cualquier creador que se tomó una pausa y enfrenta la página en blanco después de un gran éxito, se hace de alguna manera la pregunta. El éxito elevó las expectativas. Todo lo que haga a continuación será comparado con lo anterior.

1401x788-PJ-Harvey-'The-Wheel'-VideoHarvey se decidió un enfoque más ambicioso. Sumó a su compañero de trabajo Seamus Murphy y emprendió una serie de viajes por territorios en guerra, afectados por la guerra, o donde se toman las decisiones bélicas. Viajó por Kosovo, Afganistán y Washington. Murphy tomó fotos y preparó una película. Harvey se documentó y escribió poemas y canciones.

La primera entrega de este trabajo fue el libro El hueco de la mano (Sexto Piso), del que hablé en este espacio en noviembre pasado. Un libro que recopilaba los poemas y canciones de Harvey con fotografías de Seamus. La segunda, es el esperado álbum de Harvey: The Hope Six Demolition Project.

Durante semanas, Harvey grabó el disco en London Somerset House, en un estudio separado de la calle por un vidrio, a la vista del público, cual mago que se sube las mangas mostrando que no tiene trucos ocultos.

6c992190dfd7d9ff42b204be2e95a868.1000x667x1Al leer el libro sin la referencia musical, el efecto es muy distinto al que produce escuchar la voz aguda y sublime de Harvey trasegando sus historias. Algunos críticos han dicho que el disco se percibe como si fuera una serie de despachos periodísticos desde el frente. Si las imágenes de Murphy en el libro se percibían como fotoperiodismo, esta versión casi asegura que Harvey inventó el género del fonoperiodismo, cantando desde el frente sus reportes. Excepto que algún historiador podría apuntar a los juglares y una tradición medieval para transmitir noticias de tierras lejanas a través de la música.

Lo cierto es que Harvey ha puesto en un brete a más de un crítico musical, que con esta entrega se ve obligado a apuntar si las ideas e imágenes de las canciones dan en el blanco o fallan en su intención. El disco de Harvey lleva el pecado de “tener mensaje”, de tomar una posición política. Como si al mirar las trincheras de la primera guerra mundial, la cantante ya no hubiera sido capaz de quitar los ojos de la injusticia del mundo.

En ese sentido, su disco es un trabajo complementario (en estilo y tema) al previo. Aunque cuando la ironía se enfoca en temas actuales, pierde un poco de la fuerza que conseguía confrontando las “verdades históricas” del imperio británico. Aún así es memorable, y tiene momentos espléndidos.

PJHarvey0116Harvey ensaya nuevamente un repaso de géneros, pasando del rock al blues, un guiño de jazz, los mantras y las repeticiones corales, junto a grabaciones en vivo y otros recursos estilísticos que hacen que sus arreglos sean complejos y difíciles de clasificar.

En A line in the sand, Harvey relata las desventuras de un voluntario humanitario: “We got things wrong, but I believe we did some good(Fallamos en algunas cosas, pero creo que ayudamos un poco). La frase le queda como anillo al dedo a The Hope Six Demolition Project. Si el arte con mensaje bordea peligrosamente cerca de ser clasificado como propaganda, es una línea en la arena que Harvey cruza sin problemas, porque su única ideología es señalar la injusticia y el dolor, y porque no se siente dueña de las soluciones del mundo, al contrario. En sus mejores momentos su música nos señala precisamente los matices y complejidad que implica intentar corregir la injusticia.

Descargar: The ministry of defence, The Wheel, y Dollar, Dollar.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 27 de abril del 2016

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314 – Adaptando a Le Carré

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Mucho se ha escrito sobre la adaptación de trabajos literarios al cine o la pantalla chica. Desde aquel viejo adagio de “el libro siempre es mejor“, hasta la falsa idea Hitchcockiana de que para hacer buenas películas es necesario partir de malas novelas. Una percepción extrapolada de aquella declaración de Hitchcock a Truffaut en la que dijo que sólo leía las historias una vez y si le gustaba la idea, se olvidaba del libro y se concentraba en crear cine.

Hitchcock-Truffaut-2015-3Truffaut fue un poco más allá y le preguntó si alguna vez consideraría hacer una adaptación de una gran novela, por ejemplo: Crimen y castigo de Dostoievski. Y Hitchcock respondió que no, porque precisamente Crimen y Castigo era el logro de alguien más, y que aún si lo hiciera, no sería buena. ¿Por qué, no? insistió Truffaut, “Porque en la novela hay muchas palabras y cada una de ellas tiene una función… Llevarlo al cine equiparablemente requiere de ocho a diez horas, y eso no es bueno.”

El formato y tiempos del cine ponen contra la pared cualquier intento de conversión fiel del lenguaje literario al cinematográfico. Uno podría pensar que la televisión, con la posibilidad de dar aire y espacio a través de la fragmentación en episodios, fuera un medio más amigable para dejar respirar el aliento literario en su transformación, sin perder demasiado en el proceso.

IMG0001.PCDDesde tiempo atrás, la BBC y su Masterpiece se han encargado de crear miniseries que son casi versiones definitivas de clásicos literarios de la novela inglesa, como Sense & Sensibility, Bleak House o Brideshead Revisited. Desde los setenta, otros autores encontraron en la miniserie el puerto de salida para best sellers que no cabían en el cine: desde Raíces hasta El pájaro espino, Shogun o la primera versión de El caso Bourne de Robert Ludlum (casi todas protagonizadas por Richard Chamberlain). No digamos aquella clásica versión de Tinker Tailor Soldier Spy de 1979 con Alec Guinness, con que la BBC adaptó en siete episodios por primera vez una novela de John Le Carré (puede contrastarse con la versión fílmica de Thomas Alfredson en 2011 con Gary Oldman en el protagónico).

Este año fue Sussane Bier, laureada directora danesa (alguna vez del movimiento dogma) quien se animó a adaptar The night manager de John Le Carré. La miniserie recrea el argumento y premisas esenciales de una compleja trama de conspiraciones internacionales en seis episodios de espléndida manufactura.

Bier

Bier

El mayor reto de adaptar a Le Carré, contrario a lo que podría pensarse, no estuvo en la complejidad de la historia o su contexto específico. La novela gira alrededor del tráfico internacional de armas, y Le Carré la escribió en 1993. La trama transcurría principalmente en las Bahamas e involucraba la venta de armas a los carteles colombianos de la droga.

the-night-manager-8Bier prefirió situar la miniserie en época actual, recolocando un episodio en El Cairo en plena primavera árabe. Trasladando el cuartel general del vendedor de armas de las Bahamas a Palma de Mallorca y reemplazando a los cárteles por una facción no identificada del conflicto Sirio. Y todo ello funciona muy bien.

La directora se concentra en sacar provecho del carisma y talento de un atractivo elenco encabezado por Tom Hiddleston (¿próximo James Bond?) y Hugh Laurie. El estilo difícil, de distintas voces narrativas y subtramas interconectadas, de Le Carré se traduce en locaciones europeas espectaculares y un diseño de producción que cuida tanto la composición estética de la imagen tanto como las sutilezas expresivas del elenco. Un gran acierto de casi todo el cine de Bier es evitar machacar la trascendencia de los temas en juego, y enfocarse en seducirnos hacia la historia que quiere contar.

Le Carré

Le Carré

La mayor distancia con la novela, sin embargo, la supuso el final. La miniserie acomodó una operación más cercana al cine de James Bond y al tipo de resolución con que buena parte del cine occidental se aleja lúdicamente de los aspectos más toscos de la realidad.

De acuerdo a los productores y al propio hijo de Le Carré, que supervisó el proyecto, “el proceso de adaptación no se trata de seguir un libro al pie de la letra, sino en usarlo como materia prima para un nuevo viaje”. El responsable de ese cambio de curso fue el guionista David Farr, con una breve pero loable trayectoria escribiendo guiones de espionaje.

THE-NIGHT-MANAGER-portadaEl cine, y quizá más la TV, ansía atar cabos, concretar arcos narrativos. Llevarnos hasta una resolución para cada personaje, que deje al espectador con la sensación de que sabe en qué terminó todo. Le Carré es más sofisticado que ello. En su novela, como en la vida, algunas cosas funcionan y otras no. La mayoría de los personajes son complejos, impredecibles e imperfectos. El futuro es incierto y lo único que concluye con certeza es el operativo que movía la trama.

Bier busca atrapar parte del tono con un último plano de vaga ambigüedad. Y es posible que lo haya conseguido en cierta medida. Habría que pensar, con la misma salvedad pragmática con que discutían Hitchcock y Truffaut; o quizá con aquella sentencia magnífica de Marshall McLuhan (el medio es el mensaje), si esa diferencia en la resolución de una y otra manera de contar historias, es, más que un pretexto de exploración de nuevos viajes, un molde inevitable del medio que se eligió.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 20 de abril del 2016

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313 – Las falsas certezas

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Una estimación reciente del Centro de Investigación de Fraudes de la Universidad de Stanford, revela que cada año los estadounidenses son estafados por 50 mil millones de dólares. Este número considera dinero esquilmado por estafadores profesionales de todo el mundo aprovechándose de la ingenuidad y conectividad del estadounidense.

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El estudio, fue citado por la revista The Atlantic en un artículo de Maria Konnikova, autora de The Confidence Game: Why we fall for it; para recuperar investigaciones y propuestas tecnológicas enfocadas en métodos innovadores para protegernos.

El artículo va acompañado de una simpática línea temporal sobre el fraude, que se remonta a los griegos, 300 AC, donde se documentó el primer intento de fraude de la historia: Un mercader que intentó hundir su barco para cobrar el seguro.

El fraude en el arte se remonta a 1496 en que Miguel Ángel falsificó una escultura de Cupido para vendérsela a un Cardenal. En 1995 uno de los grandes falsificadores de la era moderna, John Myatt, fue arrestado en Inglaterra después de hacer pasar por buenas casi 200 pinturas de maestros impresionistas. Myatt ahora conduce un programa en la televisión británica donde en cada episodio pinta el retrato de alguna celebridad con el estilo de un maestro antiguo.

Una de las primeras herramientas sugeridas por The Atlantic surge de los famosos correos electrónicos de dignatarios africanos dispuestos a hacernos llegar fortunas inmensas. Una estafa que nació en Nigeria y mereció un espléndido episodio de la serie Cybercrimes de la BBC.nigerian-prince

La propuesta es un filtro de correo basura que identifica patrones narrativos que incluyen afirmaciones de sorpresa, menciones de dinero y llamadas a actuar. Elementos presentes en todas las variantes de este tipo de correos. La idea de la empresa, es pasar de ahí a revisar interacciones en redes sociales o sitios de citas amorosas, analizando el lenguaje natural en busca de patrones repetitivos para prevenir a sus clientes antes del desembolso trágico.

Otra idea son filtros de “verdad” que buscan afirmaciones falsas en redes sociales para prevenir se lucre con desinformación. Se menciona el caso de un estafador que a través de filtrar rumores falsos de una empresa, consiguió utilidades en la bolsa. La universidad de Sheffield en el Reino Unido encabeza un proyecto para examinar información colocada en redes sociales con vistas a identificar rumores y calcular su veracidad basándose solamente en su semántica.

Su plan es que un análisis superficial del lenguaje de un tuit, por ejemplo, sea suficiente para etiquetarlo como especulación, controversia, mala información o desinformación.

Buena suerte con eso.

fea-ad-fraud-01-2016Hay dos propuestas más inquietantes. La primera, una suerte de software en teléfonos móviles que siempre esté escuchando nuestras interacciones, para interrumpir de pronto con un mensaje o una alarma: “Aléjate, ese individuo es fraudulento”. Partiendo sólo de su voz, lo que dice y cómo lo dice. La herramienta es inquietante por partida doble: primero porque implica renunciar a toda privacidad en pos de la “seguridad” ofrecida por la empresa para detectar maleantes que nos quieren vender un boleto de una rifa, pedirnos dinero para su mamá enferma o comprar el pasaje. Sin embargo, la tecnología puede ir tan lejos que después sea posible imaginar otras aplicaciones: “tu marido te engaña”, “nunca te ha amado”, basadas en otros patrones linguísticos.

El artículo concluye con una investigación de científicos de la Universidad de Pennsylvania que afirman haber identificado los patrones neuronales “únicos” de los mentirosos. De tal manera que basta un escaneo del cerebro de un sujeto para saber si está diciendo la verdad. Su método es más eficaz que un simple detector de mentiras ( un tris más invasivo y costoso que la prueba para replicantes de Blade Runner). Sin embargo, aclaran, su efectividad se reduce si las preguntas del interrogatorio son ambiguas o poco claras.

Internet LotteryDetrás de estos estudios y propuestas está la creencia de que de alguna manera la raza humana contemporánea ha evolucionado sus instintos autoprotectores en menor grado que los instintos depredadores de los demás. Que sólo mediante sofisticadas aplicaciones tecnológicas conseguiremos estar a salvo de ser robados y lastimados por los malos del mundo.

¿Merece ser salvado alguien que está dispuesto a pagar 500 dólares para recibir el premio que se ganó en la lotería de internet o es la nueva cara de aquellos que compran terrenos en la luna y que se toman cualquier remedio que brinde la esperanza, que no certeza, de curarnos de los males que acompañan la vida?

Un chiste famoso de Groucho Marx, afirmaba que no querría pertenecer a un club que aceptara personas como él como miembros. ¿Somos tan crédulos que aspiramos a ser protegidos de nuestra ingenuidad por tecnologías que nos piden la misma credulidad?

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 13 de abril del 2016

  

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312 – Cómo echar a perder una buena serie en cinco pasos

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El domingo pasado, AMC transmitió en EEUU el final de la sexta temporada de su exitosa serie The Walking Dead (en México pasó por Fox el lunes). El episodio con un metraje de película (87 minutos) se esperaba con anticipación por los seguidores de la serie y del cómic, tanto por la presentación de un villano nuevo (Negan), como por el anuncio de que uno de los protagonistas moriría a manos de éste.

El resultado fue completamente anticlimático y universalmente vituperado por críticos y seguidores. Fue, sin embargo, el final irónicamente apropiado para una temporada decepcionante. Sirva la a siguiente lista como manual, inspirado por la creatividad de Scott M. Gimple y Matthew Negrete (entre otros guionistas de TWD) como recetario para acabar con una serie exitosa e irritar a los fans. Los consejos son universales, aunque valga la advertencia necesaria: contiene spoilers.

the-walking-dead1 – Añade personajes

Ve sumando personajes hasta tener un reparto tan amplio que sea imposible atender a todos en un episodio. Así hay más carne de cañón para la siguiente horda zombi o banda rival. No importa si no hay tiempo para desarrollar sus arcos creativos. Convierte a cada personaje es un estereotipo de algo. Para hacerlo presente basta repetir un puñado de temas recurrentes de la serie: matar, que te maten, zombis, miedo, culpa, etcétera. Lo demás es maquillaje, vestuario y locación.

Además, si tienes muchos, hay tela para cortar sin tocar a los principales. Aprende la lección de Paulo en Lost. Siempre se puede hacer un montaje retrospectivo con un personaje nuevo para enseñarle al público que siempre estuvo ahí.

the-walking-dead-612-will-carol-survive-the-season-2016-images2 – Cambia la psicología de los personajes

Los personajes están a tu servicio, si no te gusta como son, escríbelos diferente.

Si tus personajes son astutos, desconfiados y  guerreros salvajes, conviértelos en afligidos, temerosos, imprudentes y torpes. Mejor aún si se trata de alguno popular. La angustia mantendrá a los fans frente a la pantalla, preguntándose por qué, por ejemplo, Carol (Melissa McBride) de pronto no pudo soportarlo y se fue. Cuestionándose si la vida civilizada en Alexandria los volvió a todos un poquito imbéciles.

the-walking-dead-episode-615-daryl-reedus-2-9353 – Convierte a tus personajes en instrumentos de la trama

Los personajes están ahí para que sucedan cosas. No están vivos. Son piezas en tu tablero creativo.

Convertir a tus personajes en plot devices es uno de los artificios más tramposos y chapuceros, pero es muy útil para escribir episodios cuando andas corto de ideas. ¿Necesitas suspenso?  Las decisiones de los personajes sirven para avanzar la trama: Pon a alguien en peligro. ¿Qué tal mandar al más débil a explorar el pueblo lleno de zombis? Manda al niño miedoso a atravesar una horda de zombis sin decir pío. ¿Qué tal llevar a la líder embarazada de siete meses como respaldo en una operación encubierta? Mientras alguien corre peligro, pon a los otros a discutir filosofía.

the-walking-dead-lucille-negan-abraham-glenn-daryl 24 – Promete y no cumplasHaz publicidad de que algo va a suceder para aumentar los ratings. Después no importa, la gente ya sintonizó.

Dile a tus fieles fans que “ahora sí vamos a matar al protagonista”, después escapa con algún subterfugio, todo se vale. Simula la eliminación de un personaje popular y si la reacción del público es feroz siempre se puede encontrar una solución (revisa lo que hicimos a media temporada con Glenn (Steven Yeun) y el contenedor).

No hay mejor final que anunciar que será impactante y alguien morirá. Y, si quieres, mata a alguien, pero no digas a quién. ¿Una sugerencia?: puedes convertir la cámara en subjetiva mientras Negan (Jeffrey Dean Morgan) golpea a su víctima con su bat “Lucille”. Que parezca el que cae muerto es el camarógrafo. Eso nos lleva al último punto:

the-walking-dead-negan5 – Pospón las decisiones fuertes

Es mejor concluir cada capítulo, o incluso la temporada si eres valiente, con momentos de suspenso sin resolución: El clásico cliffhanger. Ejemplo: Matamos a alguien indeterminado, así durante el verano, con calma, vemos quién conviene que sea el elegido.

No importa si contradice el estilo de la serie (hasta la quinta temporada) si ganas un poquito de espacio creativo (y por qué no negarlo, administrativo). Se vale posponer cualquier resolución dramática, las telenovelas lo hacen desde hace años. Eso te permite renegociar contratos, ver que todos tus actores estén bien a gusto, y prevenirte por si alguien anda rondando la filmación de un piloto en otro canal.

Es posible que robes a los espectadores cualquier conexión emocional con el suceso, pero a cambio los tendrás fielmente pegados al televisor a principios de octubre para saber qué pasó. Ya veremos otras estrategias para atraparlos de nuevo.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 6 de abril del 2016

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311 – La tele y las elecciones

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Las elecciones estadounidenses, como las de muchos países (el nuestro gracias a ese engendro político y lingüístico llamado spotización), se gestan en las pantallas del televisor. En el caso de EEUU es palpable en sus debates, entrevistas y visitas de candidatos a talk shows o programas de variedades como SNL.

Democrats-RepublicansLa gesta electoral se vive desde las primarias, el proceso interno de los dos partidos (Republicano o GOP y Demócrata) que dura desde febrero hasta junio de este año. Ahí se realizan votaciones parciales por Estado, concluyendo con las convenciones de los partidos en julio y la nominación de quien será su candidato a la presidencia para la elección del 8 de noviembre.

La estructura y formato de su proceso electoral es tan distinto al mexicano, que a veces se vuelve un tanto confuso de seguir y entender. Especialmente con una cobertura mediática internacional que poco hace para desentrañar sus misterios.

El esquema de las primarias es similar al del día de la elección, excepto que durante estas, los precandidatos (allá se llaman candidatos desde el principio ) compiten entre sí, votación tras votación, durante meses. Simplificando en proceso, podría describirse así: cada Estado, de acuerdo a su población, tiene un número determinado de delegados. De acuerdo a la votación en la primaria, cada candidato se apunta un número de esos delegados, que votarán a su vez por él, en la convención nacional.

US-elections-2016-638871Durante las primarias, hay candidatos con tan pocos votos, que sus campañas se van diluyendo hasta que se retiran o abrazan la candidatura de alguno de sus adversarios. Eso permite que aquellos con mejores votaciones vayan consiguiendo más dinero para proseguir su campaña, y quienes sólo estaban buscando sus cinco minutos o probando las aguas, se retiren a tiempo. Hay Estados que por su número de delegados sirven como termómetro para medir el resultado de la elección (Ohio, Florida). Al día de hoy, si hiciéramos un corte parcial, el candidato republicano más probable será Donald Trump, mientras que el demócrata será Hilary Clinton.

El proceso en EEUU está tan mediatizado que no sorprende que la atmósfera política consiga permear también el otro lado del espectro televisivo: las series de ficción.

A vote for Underwood

Kevin Spacey como Frank Underwood

La cuarta temporada de House of Cards en Netflix al igual que su contraparte en tele abierta: Scandal concentran el arco narrativo de sus personajes en la elección presidencial.

En ninguna de las dos series está Barack Obama en el poder. En la primera es Frank Underwood (Kevin Spacey), el maquiavélico congresista, quién se hizo con el poder y ahora debe sobrevivir una pedregosa elección primaria para continuar su mandato.

En Scandal el presidente republicano Fitzgerald Grant (Tony Goldwyn) está en el último periodo de su gestión, por lo que la disputa se celebra entre tres: Su ex mujer Mellie (Bellamy Young), su vicepresidenta y Hollis Doyle, un petrolero tejano, escandaloso y cínico, modelado a partir de Trump. En el bando demócrata, un senador se propone ser el primer presidente afroamericano, frente a un gobernador de origen latino.

Ambas series funcionan en tono satírico: House of cards quisiera ejemplificar un acercamiento más serio a la política real, mientras que Scandal es un circo mediático de vueltas de tuerca, revelaciones vergonzosas y diálogos mordaces. Paradójicamente la primera se toma a sí misma demasiado en serio, lo que hace más palpables sus defectos. 

GREGG HENRY

GREGG HENRY como Hollis Doyle (o Hollys Trump?)

En las elecciones vistas por la TV de ficción siempre hay un escándalo revelador, una conspiración, un cambio de candidato o secreto inconfesable que dará vuelta de último minuto a la preferencia de los veleidosos votantes. Ambas series juegan esas cartas con la severidad que amerita la caza por el poder, apostando a su fuerza dramática como acelerador no tanto de sus votantes ficticios como de sus ratings respectivos.

Al inicio de la temporada de House of Cards, la crisis matrimonial de los Underwood parece minar la propia elección hacia un plan tan descabellado como inverosímil. Curiosamente, es el ruidoso Scandal el que más refleja, incluyendo sus gestos autoparódicos, la atmósfera de la campaña electoral real.

Es posible que debamos a Hilary Clinton (y a su indiscutible valor dramático) el que la esposa de un presidente busque la Casa Blanca. El fenómeno se ha dado en Argentina, pero en los EEUU sólo aparece en melodramas televisivos. En la tele, las primeras damas suelen buscar el cargo cuando sus maridos todavía calientan el asiento. En la realidad los tiempos y el machismo político son muy distintos. Valga el ejemplo: Bill Clinton fue presidente entre 1993 y 2001, y su esposa apenas busca, por segunda ocasión, la nominación como candidato.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 30 de marzo del 2016

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310 – De catálogos curados y otros platillos

House of cards 4 billboardCuando se trata de estrenos, el cine no es el único medio en que la maquinaria publicitaria se pone al servicio de los mejores gallos. El modelo se repite desde las grandes empresas mediáticas hasta la más oscura productora televisiva. Si se invirtió mucho, si lleva actores taquilleros, si el argumento o los personajes son populares o considerados de interés en más de uno de los estratos socioeconómicos en que se midió la muestra, la apuesta publicitaria será mayor.

Entre productores independientes suele escucharse cierta fingida perplejidad frente a cuentas sobre películas cuya publicidad costó más que una docena de propuestas independientes “más vivas y pertinentes” (como la que ellos realizaron con tres corcholatas y empeñando su casa).

La etiqueta de independiente ha cobrado también su propia celebridad, lo que ha llevado a algunos estudios a fabricar (o comprar) sus sellos “independientes” de la misma manera en que las grandes productoras de alimentos sacan líneas “orgánicas” o los grandes grupos compran pequeñas editoriales para apuntarse su prestigio, como quien compra una medalla para convertirse en héroe.

netflix-televisionLo curioso es que el modelito se repite hasta en sitios donde no hay de por medio venta directa. Pensemos en distribuidores de televisión vía streaming como Netflix. Netflix produce (y compra) varias series de televisión cada año. Sus “series originales” se han vuelto bandera para captar la atención de espectadores que valoran (y están dispuestos a pagar) el contenido “premium” de canales de paga como HBO, Showtime o Starz.

Si llevara la metáfora al ámbito restaurantero, Netflix es una suerte de buffet de todo lo que pueda comer por $99 al mes. Un buffet con platillos recalentados de restaurantes de comida rápida, pero también algunos traídos de cocinas de más prestigio. Y también tienen contratados algunos chefs, y estos ofrecen, cada mes, algún platillo exclusivo, cocinado al momento, para ese público que no se contenta metiendo papas fritas al microondas. A veces ese platillo se anuncia en pizarrones, fotografías en las mesas, y alguno que otro medio, sea para convencer a aquellos que no frecuentan el buffet, a acercarse, o para recordarle a sus clientes cansados de comer pasta boloñesa, que este mes hay un bonito pulpo a las brasas.

7dcbed46ba09594137ff75815ee6ac24Netflix apuesta en todos los países donde tiene presencia, por producciones locales, y con estrenos mensuales, a veces exitosos, a veces fallidos. Sin embargo, hay un giro particular a este buffet que cobra interés. Las series se estrenan en determinado momento, pero siguen disponibles para ser vistas por el resto de la eternidad (si los zombis, ISIS o Trump no se cargan al mundo antes).

No hay urgencia a que sean consumidas de inmediato. A diferencia de los contratos de explotación temporal que establecen con otros estudios, cada producción propia se suma al catálogo sin que su presencia tenga mayor costo en los servidores online de la empresa.

No sorprende que en los últimos meses, Showtime y Starz apuraran convenios de distribución premium con Amazon y Hulu, además de sus propias Apps, para sacar provecho a catálogos que de otra manera estaban destinados (y aún lo están) a la venta en cajitas coleccionables de DVDs, y poco más. La propia HBO que tenía un convenio similar con Amazon, ahora comercializa canales “bajo demanda” que no son más que la explotación online de su propio catálogo. Todos buscando una rebanadita de los 65 millones de clientes en el mundo de Netflix.

blimtelevisaComo solíamos decir en México cuando todavía había teléfonos públicos de monedas: tarde o temprano le cae el veinte a los demás. Y así Televisa, se ha sumado a la oferta con algo que llama blim y que de acuerdo a su propio boletín de lanzamiento ofrece contenido “curado”. Y con eso no se refieren a ese argot norteño para chido, o a la técnica culinaria de ahumar un buen jamón. Sino a ese termino un tanto pretencioso de la museografía, para describir la conservación y cuidado de un patrimonio artístico.

Si volviéramos a la metáfora restaurantera, blim ofrecerá un buffet recalentado de sus mejores tamales y garnachas escogidos por chefs de prestigio para salir del congelador hasta tu mesa. También algunos platillos internacionales, debidamente sazonados con picante y menús en español. Ya corresponderá al público decidir si hay algo en ese catálogo que pueda ser curado de tal manera que valga $109.00 al mes.   

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 23 de marzo del 2016

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309 – El viajero existencial

arton1478-e9f37En el primer texto del más reciente libro de Eduardo Halfon (Signor Hoffman, Libros del Asteroide, 145 pp.), un personaje homónimo al guatemalteco, visita Fondazione, un campo de concentración en Italia. Un sitio que pretende ser un Museo Internacional de la Memoria, pero que en realidad, descubre con perplejidad, es una reproducción forzada, una suerte de parque temático que funciona como sucedáneo de negocio y expiación local.

El libro lo componen seis textos, digo textos no por ser evasivo, sino porque aunque funcionan perfectamente como relatos, también lo hacen como crónica, por momentos como reportaje, por otros podrían catalogarse con la simplista (y en este caso injusta) etiqueta de literatura de viajes. ¿Qué son? ¿Importa acaso? A mí, como lector, en lo absoluto. Son piezas literarias magníficas, agudas, memorables y conmovedoras.

Hay una liga común, los viajes y reflexiones de Eduardo Halfon (1971), protagonista, escritor, periodista, turista (acaso), cronista o narrador. En Bambú se detiene brevemente en un parador de Iztapa,  Guatemala. No queda claro qué hace ahí. Pareciera una parada en el viaje más largo que retoma más tarde en Arena blanca, piedra negra. Se estaciona, come un poco, recorre la carretera hasta una casa donde encuentra una jaula de bambú. Es el texto más breve del libro y el primero que nos recibe con un inesperado golpe en el estómago.

En Arena blanca, piedra negra, el viajero decide recorrer las carreteras guatemaltecas para llegar a Belice. Su idea es aprovechar el camino para disfrutar el paisaje. Un camino largo y difícil, que llega casi a su fin en la frontera, sólo para descubrir, al presentar el pasaporte que funcionario migratorio le responde. “Esto no sirve, señor”. Hay algo onírico y amenazante en el relato, el mejor y más conmovedor del libro.

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E.M. Forster dijo alguna vez que hay dos tipos de historia: alguien emprende un viaje o un extraño llega a un lugar. Sólo que en el caso de su Halfon, su Hoffman, el sujeto es el mismo. Emprende un viaje y se convierte en el extraño que llega a un lugar y con su mirada descubre los detalles que se nublan en lo cotidiano.

   Han vuelto las aves recupera la historia de una familia cafetalera a la que el autor visita, en una de las zonas más aisladas y peligrosas del país. Su conversación con los Martínez recorre la historia del café guatemalteco, el mercadeo astuto de un comerciante italiano vivales, los esfuerzos comunitarios para sacar adelante una cooperativa en un poblado cuya plaza central es una cancha deportiva patrocinada por NaranJugo. Los esfuerzos familiares, frente a estafas y estafadores, frente a la violencia y la represión, se han traducido en un renacimiento casi optimista. Pero esa no es la historia, sino en medio del recuento de líos, persecuciones y chantajes, la ausencia del hijo/hermano muerto, y los reductos de la memoria que nos permiten a veces desaparecer.

halfonEn el relato final del libro Oh, gueto mi amor, Halfon visita en Polonia a la misteriosa madame Maroszek, auxilio de familiares de judíos fallecidos en el Holocausto, para encontrar restos, vínculos, sitios y objetos perdidos. Halfon busca dónde vivió su abuelo, retomando un hilo narrativo que empieza en Playas blancas, piedra negra. La Maroszek lo lleva a recorrer cafés, patios abandonados y llenos de cicatrices en el gueto, hasta un departamento donde vive una mujer con su hijo. El centro del relato es seductor, pero son los pequeños detalles los que le insuflan vida y vuelven inolvidable. El brindis con arenques, el encuentro en un elevador, la visita apurada a un bañito con un compartimento secreto y un regalo de páginas robadas a la memoria.

Acompañamos a Halfon en su recorrido, pero queda claro que su narración va más allá del recuento geográfico del cronista, sumergida en sus recuerdos de infancia, en la historia familiar, en las vivencias del abuelo, cartas y conversaciones de las que no seremos testigos. Hay cierto extrañamiento en su mirada, una perplejidad natural, que crece en la honestidad pura frente a la indefensión del viajero, la vulnerabilidad del testigo, la inquietud que producen los espacios y situaciones que se descubren sobre la marcha, en la búsqueda inefable de sentido. “Todos, eventualmente, nos convertimos en nuestra propia ficción”.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 16 de marzo del 2016

308 – Las pequeñas batallas

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El pasado 2 de diciembre, 14 personas fueron asesinadas y 22 heridas en un atentado en el Centro Regional Inland en San Bernardino, California. El atentado fue realizado por un matrimonio: Rizwan Farook, nacido en Chicago y Tashfeen Malik, nacida en Pakistán. Ambos huyeron hasta que la policía y sus balas los alcanzaron. El acto fue declarado como terrorista por Obama y el FBI.

Como parte de sus investigaciones, el FBI se hizo con el teléfono de Farook: un iPhone 5c. Poco después, el FBI anunció que su personal técnico no había sido capaz de desbloquear el teléfono. El FBI se acercó a Apple y pidió ayuda. Apple colaboró en un principio con el FBI, pero estos, en su prisa por resolver el tema, cometieron un error técnico. Para intentar tener acceso al respaldo “en la nube” del teléfono, los técnicos de la policía de San Bernardino, “restablecieron la contraseña” de la cuenta de Farook. Eso provocó que el teléfono quedara aislado de su respaldo, y la única manera de reconectarlo requiere la clave de acceso al teléfono.

Josh Edelson/AFP/Getty Images)

Josh Edelson/AFP/Getty Images

El FBI entonces le solicitó a Apple que creara una nueva versión del sistema operativo que pudiera ser instalado y ejecutado en el teléfono de Farook para desactivar sus mecanismos de seguridad. Apple se negó. Para la compañía, las características de seguridad de sus teléfonos no pueden estar en juego.

El FBI consiguió que un juez emitiera una orden para obligarlos. Apple siguió negándose y opuso resistencia legal. Lo que para el FBI es una expedición en busca de “posibles evidencias y vínculos con grupos terroristas” (un asunto de seguridad nacional); para Apple es un asunto de seguridad corporativa. “Básicamente nos están pidiendo instalar una puerta trasera en nuestro sistema para entrar cuando gusten”.

El error técnico llevó al FBI a llevar a cabo dos estrategias. La primera, buscar una resolución judicial para que se obligue a la compañía a cooperar. La segunda, llevar el argumento a los medios de comunicación, afirmando que en el citado teléfono hay evidencia de otros ejecutores del atentado y de una célula terrorista durmiente, de cuyo descubrimiento dependen vidas.

El dilema parece sencillo y ha provocado que buena parte de las empresas tecnológicas y mediáticas de los EEUU tomen partido con uno u otro.

Enter passcode screen of an iPhone running iOS 9Los últimos teléfonos de Apple tienen medidas de seguridad complejas y son prácticamente impermeables a un hackeo simple para adivinar la clave (y eso que es posible que Farook nunca activara la opción de seguridad en la cual diez intentos fallidos borran el teléfono). Aún así, el sistema vuelve lento cada nuevo intento si se ingresa una contraseña incorrecta. Así se impide que se pueda forzar el ingreso mediante software que intente todas las posibilidades hasta encontrar la clave. De acuerdo a Apple, hacer eso, tomará cinco años y medio.

El asunto entero es un ejemplo más de cómo los avances tecnológicos superan la capacidad humana para regularlos, para definir leyes que permitan tener claras las reglas del juego. La ley actual, en principio, parece estar del lado del gobierno, pero eso no quiere decir que la compañía no tenga argumentos sólidos.

apple-vs-fbi-whose-right-and-whose-wrong-867223 (1)Apple dice: “En corto, el gobierno quiere obligarnos a crear un producto inseguro y lisiado. Una vez creado éste, se genera una avenida para que criminales y agentes extranjeros puedan accesar millones de iPhones. Y una vez la creáramos para nuestro gobierno, cuánto tiempo pasará antes de que otros países demanden la misma herramienta”.

Para algunos se puede hacer una excepción, se trata nomás del teléfono de Farook. Para Apple se trata de todos los teléfonos que vende en el mundo.

Shelly Palmer lo argumenta muy bien. Si nuestra vida digital, documentos fiscales, tarjetas de crédito, contactos, datos financieros y médicos, preferencias de entretenimiento, etc, están almacenadas digitalmente en algún lado, la pregunta es ¿Cuál es el balance correcto entre seguridad y privacidad? “¿Cómo se verá el mundo si sólo los Estados-países y los chicos malos tienen acceso a tu información personal?”. Hoy en día, sólo las compañías y algunos hackers superdotados pueden quebrar un teléfono. ¿Qué pasa si la compañía es obligada a crear esa puerta trasera?

Ladar Levison fundador de Lavabit, un sistema de encriptación, ya declaró después de cerrar su compañía en 2013 para no ser obligado a ventilar datos de sus usuarios: “Recomiendo en contra de que cualquiera confíe sus datos privados a una compañía con vínculos físicos con los Estados Unidos”.

fftf_fbi_protest_dc_primary-100646718-orig¿Somos capaces de entender lo que puede pasar en escenarios en que no hay candados, ni virtuales ni metafóricos, donde ni los baños son privados? El caso del FBI contra Apple se decidirá probablemente en la Suprema Corte. Una pequeña batalla más, como las revelaciones de Edward Snowden o los Wikileaks. Expertos como Palmer arguyen que el tema debería discutirse en el Congreso; vamos, debería discutirse en cada hogar. ¿Qué significa ser ciudadano digital? La pregunta, y el debate, nunca fueron más pertinentes.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 8 de marzo del 2016

¿Quieres saber más?


 

Apple vs. FBI – How to sound smart about encryption – Shelly Palmer blog

Apple: It’s Us or a Dystopian, Quasi-Fascist, Sci-Fi Nightmare – Shane Harris – Dailybeast

Google, Microsoft and other tech giants support Apple – Russell Brandom – The Verge

Steve Wozniak Weighs in on Apple-FBI Dispute – Tim Hardwick – MacRumours

Apple vs FBI: Lavabit warns FBI’s “extraordinary” action may drive US businesses offshore – Natasha Lomas – Techcrunch

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307 – Los dos colores del Oscar

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La manera habitual para abordar un análisis de una ceremonia de entrega del Oscar es en revisar qué película ganó tales y cuáles categorías, qué discurso de aceptación fue mejor, qué tan atinados fueron los pronósticos de los expertos, quién hizo el ridículo, y qué tal le fue al presentador, tanto en su monólogo como en los chistes con los que buscó aderezar las casi cuatro horas de transmisión.

La ceremonia del pasado domingo fue algo distinta. Cabe lo anterior, pero también revisar el monólogo inicial de Chris Rock como un suceso independiente. Y es que aunque el comediante aportó los guiños y puntadas habituales a costa de los nominados y asistentes, el grueso de su mensaje se valió del mayor escaparate del planeta para sentar una posición dura y contundente sobre el tema que flotaba sobre la cabeza de la Academia desde el 2015. Los dos años de #OscarsSoWhite. El proverbial “elefante en la habitación”.

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We are black!

  –¿Es Hollywood racista?– preguntó Rock haciendo que a más de uno en el asistente se le saltara un latido del corazón. – ¿Es quemar una cruz racista? ¿Es tráeme una limonada, racista? Es un modo diferente de racismo. Hollywood es racista de fraternidad. Es del tipo ‘Nos caes muy bien Rhonda, pero no eres Kappa’. Así es Hollywood”. Una sentencia clara, atinada, brutal y casi intraducible en su condescendencia implícita: te apreciamos, amigo, pero no eres de nosotros.

La tercera también es la vencida

La tercera también es la vencida

Es importante mencionar que el conductor de la entrega, usualmente un comediante o presentador de televisión, tiene control total sobre sus chistes y contenido. Es un trabajo difícil del que pocos salen airosos, y aún cuando lo consiguen, no reporta mayor beneficio profesional, como dice Kevin Fallon en Daily Beast.

Rock estaba en su propio canal. En lugar de guiños a las estrellas y puntadas sardónicas y bobas a costa de algún discurso, su tema era el racismo, el color de la piel, y la burla descarada de todos los estereotipos raciales que se nos pudieran ocurrir. “Bienvenidos a los White People Choice Awards.”

La larga ceremonia del Oscar suele ser muchas cosas: fama, ego, poses vanguardistas, promoción, publicidad, autocelebración y política, aparte de una premiación cinematográfica. En la ceremonia del domingo, el escenario se usó, además de diván catártico para ventilar el racismo en la Meca del cine, para abordar otras causas: el cambio climático, el abuso sexual en las universidades estadounidenses, el abuso sexual a los niños por curas católicos, la homosexualidad, la cirugía transgénero, la guerra y la igualdad de oportunidades.

Chris Pizzello/Invision/AP

Si me permiten unas palabras — Chris Pizzello/Invision/AP

González Iñárritu, en su discurso tras ganar el premio de director por segundo año consecutivo (un suceso que no se había dado en 66 años), abordó también el álgido tema de la noche sólo para ser groseramente interrumpido por los productores. Cada participante tiene 45 segundos para dar su discurso, y es a criterio del productor cuánto tiempo “extra” dejan hablar al susodicho para que se dé uno de esos “momentos del Oscar” que hacen que la ceremonia valga la pena. En el caso de Iñárritu, la música empezó antes. ¿Error o grosería? El productor del programa trató de minimizarlo después de admitir a Deadline que había sido el único error en la transmisión. “Rock había machacado demasiado el tema racial” argumentó un ejecutivo, y González Iñárritu sólo quería retomar el tema: “Qué gran oportunidad para nuestra generación para liberarnos de todo prejuicio y pensamiento tribal, y asegurarnos de una vez por todas que el color de tu piel sea tan irrelevante como el largo de tu cabello”.

Cautivadora sobrehistriónica Gaga

Cautivadora sobrehistriónica Gaga

La votación en el Oscar es tan extraña, que quién no esté versado en la política y estilo de la academia, suele mostrar su perplejidad. El argumento suele ser así: ¿Cómo es posible que la ganadora a “mejor película” sólo tenga dos premios”. Otras ganaron más. Matemáticamente hablando, Mad Max Fury Road fue la vencedora de la noche con seis estatuillas.  The Revenant (el renacido) tuvo tres, y Spotlight (En primera plana) dos (aunque una en la categoría más importante de la noche).

Black Bird Fly

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El triunfo en muchas categorías depende de tantos factores intangibles que poco tienen que ver con la película en sí (campañas, presencia mediática, entrevistas de sus creadores, carisma de ganadores en otras entregas de premios, antipatía, etcétera). O sea, todas las razones que flotan en la mente humana a la hora de emitir un voto subjetivo. Sólo tres películas tenían una oportunidad realista de ganar el premio principal (Revenant, En primera plana y La gran apuesta). Y entre ellas Spotlight era la mejor reseñada y sólida.

REUTERS/Mario Anzuoni

Una película que se ve con los oídos / REUTERS/Mario Anzuoni

El grueso de los críticos y expertos podremos coincidir en que Mad Max era la mejor y la que merecía ganar, pero también en que era la que nunca ganaría ese Oscar. Aunque muchos lo deseen y se decepcionen cada año, la Academia es muy conservadora y nunca será atrevida, progresista ni elegirá la película más riesgosa.

La ganadora tuvo a su favor tres razones fundamentales: el triunfo de su elenco en los premios del sindicato de actores (una de las bases de votantes más grande de la Academia). El impacto emocional de una trama que recrea un escándalo que ha flotado en la conversación mediática mundial por varios años y consigue volverlo nuevamente horrible, intenso y relevante. Pero más aún, porque hace justicia a la importancia a la labor periodística real; celebrando el periodismo de investigación (encima local) en una época en que está en su peor momento. En que la economía de los medios de comunicación, las verdades oficiales, los boletines y el flujo irrestricto de las verdades particulares de internet lo habían aparentemente reemplazado.

Chris Pizzello/Invision/AP

…resonará hasta el Vaticano / Chris Pizzello/Invision/AP

En un giro insólito, el periódico del vaticano se contentó con que Michael Sugar, productor de En primera plana, dijera en su discurso: “Papa Francisco, es hora de proteger a los niños y restaurar la fe”. Para L’Osservatore Romano “es evidencia de que la película no es anticatólica”.

La ceremonia estuvo llena de momentos incómodos (lo de Sam Smith fue hasta ridículo), momentos memorables (Grohl, Gaga y Jacob Tremblay, por partida doble, asombrado por la entrada de los robots de Star Wars y presentando Mejor Cortometraje con Abraham Attah ) y momentos desconcertantes (de Stacey Dash a las galletitas de las scouts).

512949840_jacob-tremblay-abraham-attah-zoom-c081a176-8a12-402a-b420-5086e8616f69Al final sólo queda dar un aplauso para los ganadores de la noche. El equipo de George Miller, casi todos nominados y ganadores por primera vez. A los chilenos que recogieron el primer Oscar para su país por su inteligente corto animado. A Ennio Morricone que cierra una de las faltas de reconocimiento más escandalosas en el manchado historial de la Academia. A DiCaprio al que por fin se le hizo y lo recibió con gracia y solvencia. Al genial Lubezki, cuya hazaña de tres victorias al hilo no tiene precedentes en su categoría. Y a nuestro compatriota undercover: Louis CK por su hilarante introducción a la categoría de mejor corto documental, “esta es la única categoría que puede cambiar una vida, no puedes ganar un quinto por ella. Este Oscar se va a casa en un Honda Civic.” E incluyó la primera tomada de pelo en la historia del Oscar: “y el Oscar es para…Mad Max!”.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 2 de marzo del 2016

¿Y el Oscar será para…?

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Desde que se anunciaron las nominaciones, con dos películas a la cabeza numérica, quedó claro que entre sus dos persecuciones mortales, sobreviviría sólo una a la hora de repartir estatuillas doradas. Sin embargo, el mayor interés de la noche lo suponen, por razones obvias, nuestros compatriotas. ¿Repetirán González Iñárritu y Lubezki?

PELÍCULA


who-will-win-and-who-should-win-at-this-years-oscars_3Debería: Mad Max: Fury Road

Va: The Revenant

Sorpresa: La gran apuesta (The big short)

¿Será The Revenant una de esas películas que se apunta tres o cuatro Oscars y aún así el principal de la noche? Es muy posible y por eliminación. El oráculo de las entregas previas es poco claro. Los SAG favorecieron En primera Plana (Spotlight), el gremio de directores La gran apuesta. Los expertos desacreditan la violencia estrambótica de Mad Max, aunque termine con más premios que sus rivales (¿recuerdan Gravity?). The Revenant parece la opción lógica, pero en el año de Trump no hay lógica que valga.   

DIRECTOR


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Debería: George Miller por Mad Max Fury Road

Va: Alejandro G. Iñárritu por The Revenant

Sorpresa: La única sorpresa sería que no ganara nuestro compatriota sumándose a una lista muy exclusiva de directores que han repetido en años consecutivos.

ACTOR


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Debería y va: Leonardo DiCaprio por The Revenant

Veamos: En su sexta vuelta, DiCaprio, literalmente se arrastró por la nieve a temperaturas bajo cero, comió pescado crudo y recurrió a otras acciones extremas para sobrevivir, y no estoy hablando de su personaje. A los votantes de la Academia no les quedará más remedio que suspirar como padre atosigado por un niño insistente.

ACTRIZ


Brie-Larson-Movie-RolesDebería y va: Brie Larson por La habitación

Para muchos la de Larson es una cara fresca y atractiva en una categoría donde se alternan premios de trayectoria y nuevos talentos. Lo curioso es que la actriz tiene 48 créditos televisivos y cinematográficos. Es el perfecto ejemplo de un rostro conocido que después de un papel como éste, nos lleva a decir, ¿cómo no me fijé antes?

ACTOR DE SOPORTE


spl944599_001_105573893-600x400Debería: Mark Rylance por Puente de Espías

Va: Sylvester Stallone por Creed

Lo único que podría estar entre Stallone y la estatuilla es la antipatía entre los votantes que nunca lo han considerado un actor serio, o que escucharon su insoportable discurso de aceptación en los Golden Globes. Básicamente lo que le ocurrió a Eddie Murphy y Burt Reynolds.

ACTRIZ DE SOPORTE


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Debería y va: Alicia Vikander por La chica danesa

No sólo debió competir como protagónica, sino tuvo este año otro papel memorable (Ex Machina). Aunque Winslet estuvo espléndida, nada mejor para la Academia que abrir el escenario a una nueva y hermosa estrella.

GUIÓN ORIGINAL


720x405-MCDSPOT_EC005_HDebería: Pete Docter y su equipo por Intensamente

Van: Josh Singer y Tom McCarthy por En primera plana

Dos horas de diálogos a voces múltiples en habitaciones cerradas; abordando un tema difícil con pinzas, estilo y la dosis exacta de emotiva indignación. Para muchos en la academia, eso es la definición de un gran guión.

GUIÓN ADAPTADO


maxresdefaultDebería y van: Charles Randolph y Adam McCay por La gran apuesta

Basado en un libro que es básicamente un inteligente reportaje desenmascarando las extravagancias financieras de Wall Street que llevaron a la crisis mundial del 2008, Randolph y McCay construyen una narrativa filmable como ficción y al mismo tiempo divertida y reveladora.

PELÍCULA EXTRANJERA


son_of_saul-620x412Va: Son of Saul de Laszlo Nemes (Hungría)

Una película conmovedora sobre un prisionero de Auschwitz que intenta recuperar el cuerpo de un niño que piensa es su hijo. Es casi imposible hacer una película efectiva y novedosa sobre el holocausto y salir de una ceremonia del Oscar con las manos vacías. Nemes pronto se unirá a la lista de nuevos reclutas de Hollywood.

CINEMATOGRAFÍA


who-will-win-and-who-should-win-at-this-years-oscars_3Debería: John Seale por Mad Max Fury Road.

Va: Emmanuel Lubezki por The Revenant

A la hora de valorar si vota por Lubezki, a más de alguno le pasará por la cabeza que serían tres al hilo, lo que lo llevará a reconsiderar las tres películas y votar con perplejidad y resignación. Sin embargo el trabajo de Seale, en el desierto y en permanente movimiento, es espectacular y fuera de la primera secuencia, lo prefiero a la concatenación de horas mágicas y paisajes hermosos y desoladores de The Revenant.

EDICIÓN


FRD-DS-00668Debería y va: Margaret Sixel por Mad Max Fury Road

Sorpresa: Hank Corwin por The Big Short

Sólo si la noche se vuelve de La gran apuesta, los votantes se inclinarían por esta cinta para acompañar sus premios de guión y película. Poco probable.

DISEÑO DE PRODUCCIÓN


FRD-DS-00668Deberían y van:

Colin Gibson y Lisa Thompson por Mad Max Fury Road

No hay competencia real en esta categoría.

VESTUARIO


vogue-a-cinderella-story-051Debería: Jenny Beavan por Mad Max Fury Road y tiene posibilidades sólo si los votantes se alejan de sus preferencias tradicionales.

Va: Sandy Powell por Cenicienta. La categoría suele ser tradicional, y Powell tiene dos alternativas para llevarse su cuarta estatuilla.

MAQUILLAJE Y PEINADOS


FRD-DS-00668Imposible haber visto Max Mad Fury Road y pensar que las heridas y cicatrices de DiCaprio tienen alguna posibilidad en esta categoría. El premio será para Lesley Vanderwalt, Elka Wardega y Damian Martin.

BANDA SONORA


The_Hateful_Eight_SoundtrackEl legendario Ennio Morricone nunca ha ganado un Oscar por una banda sonora (sólo el honorario por trayectoria en 2007).

Quentin Tarantino no ha dicho otra cosa en las entrevistas desde el estreno. Hasta Carter Burwell es capaz de reconocer que ya le toca.

CANCIÓN


La categoría más floja (seamos honestos, solo existe para vestir la ceremonia con números musicales), quedará en manos de Lady Gaga y su “Til It happens tu you”.

EDICIÓN DE SONIDO


FRD-DS-00668El trabajo de Martín Hernández  y Lon Bender es sobresaliente, pero Mangini y White con su persecución de automóviles en el desierto se llevarán la estatuilla: Mad Max Fury Road.

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MEZCLA DE SONIDO


FRD-DS-00668La carrera está entre dos persecuciones para sobrevivir en territorio hostil. Sumemos a la ecuación decenas de motores, armas, gritos, personajes y un guitarrista en llamas.

¿Te suena la idea? Mad Max Fury Road.

EFECTOS VISUALES


FRD-DS-00668¿Un oso, un viaje a Marte o toda la fuerza técnica de Lucasfilm? Ninguna de las anteriores. Reconsideremos la complejidad de filmar una persecución motorizada de dos horas en el desierto con acróbatas visuales y pirotécnicos saltando entre los autos y hacerlo en forma absolutamente creíble: Mad Max: Fury Road.

PELÍCULA ANIMADA


 

1456263484-inside-out-pixar1Es muy positivo que esta categoría sea un escaparate de lo mejor de la animación mundial, incluyendo creaciones más allá de las taquillas infantiles de verano. Y aún así, cuando una cinta de Pixar, y una muy buena, está en la lista… Intensamente

DOCUMENTAL


 

1456262206-amy-documentaryVa: Amy

A la Academia le gusta nominar temas escabrosos en esta categoría y después decantarse por el menos controversial o el más inspirador. Amy es una cinta honesta y dura sobre el derrumbe de una artista por su adicción a las drogas: muchos votantes podrán identificarse.

CORTO DOCUMENTAL


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Va: Body Team 12

Una mujer comanda el equipo que recoge víctimas de ebola en África. Un corto durísimo con una protagonista dedicada a un trabajo terrible. Sólo podría hacerle sombra la entrevista con Claude Lanzmann sobre los 12 años que tomó filmar Shoah, pero lo dudo.

CORTO ANIMADO


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Aplica la misma lógica que en largometraje animado: Sanjay’s Super Team, que se proyectó antes de El buen dinosaurio de Pixar, es una joya que reconstruye la mitología religiosa hindú desde una perspectiva infantil de superhéroes y videojuegos. Maravilloso.

CORTOMETRAJE


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Ave María sobre monjas con voto de silencio debiendo solucionar una situación delicada en medio del conflicto israelí palestino es la favorita.

Shok, historia de amistad infantil en plena guerra de Kosovo la sigue de cerca y podría dar la sorpresa.

¿Cómo me fue?


 

En afán por la transparencia: el 2015 para la Entrega 86 del Oscar: de 24 categorías anticipé 20 ganadores y una posible sorpresa: 88%.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista Arte Ideas y Gente del viernes 26 de febrero del 2016