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277 – Tres libros para el verano

lectura-de-verano1En otras latitudes, la temporada veraniega es el punto alto de la venta de libros. Tanto en España como en EU, puede uno ver a los editores frotándose las manos por la calle, esperando el ansiado periodo de los “libros de playa”. Momento ideal para lanzar esas novelas de lectura fácil y veloz que algunos intelectuales desprecian, a veces con razón, con la ambivalente etiqueta de best-sellers.

Pero no todo mundo busca ediciones de bolsillo de novelas románticas, la última serie postapocalíptica juvenil, el libro escándalo de la semana o un thriller desechable: léase y tírese, recogido sin ver en la mesa de novedades de un kiosko de aeropuesto o tienda de autoservicio. Otros aprovechan las largas noches de calor y viento marino, para adentrarse en un clásico nunca leído, un volumen de ensayos o hasta esa novela cansada de esperar en el buró, a la que fue imposible sumergirse en la vorágine del trabajo y las distracciones cotidianas.

-var-www-web.farolibros.com-public_html-es-imagenes-9786077-978607778181Uncle Bill de BEF (Sexto Piso) – El lector que reconociendo al autor imagine un narcopolicíaco efectivo o una aventura gráfica de corte juvenil, se llevará una verdadera sorpresa. Puesto que lo que BEF consigue es sacar provecho de las posibilidades y virtudes de la novela gráfica de una manera poco común en nuestro país. El libro, bellamente editado, reconstruye la vida de William Burroughs, escritor de leyenda oscura y literatura delirante que compartió el camino generación Beat, pero por una senda paralela que muchas veces se torcía para adentrarse en territorios insólitos. Uncle Bill es mucho más que una biografía ilustrada. Es un un intento de explicar la propia obsesión por la literatura ajena, un viaje a una época singularísima de la cultura mexicana y un ejercicio de empatía que nace de la admiración creativa y busca a través de ella aproximar o redimir al esquivo escritor, oculto detrás de su obra tanto como de su leyenda.

Las extranjeras de Sergio Olguin (Suma)

-var-www-web.farolibros.com-public_html-es-imagenes-9786071-978607113293En esta eficaz secuela de La fragilidad de los cuerpos, Olguin convierte a Verónica Rosenthal en protagonista de su propia serie de thrillers políticos y psicológicos. Poco tiempo después de los terribles sucesos que casi le cuestan la vida, la periodista decide pasar unas vacaciones en las regiones del norte de su país (Argentina). En el camino se encuentra a dos turistas europeas. Más pronto que tarde, las vacaciones se convierten en una pesadilla que esconde una conspiración siniestra, pero esta vez en un territorio donde la Rosenthal es muy vulnerable. Olguín maneja bien sus piezas. Después de un arranque por momentos forzado, va acumulando tensión y crueldad, con la maestría que lo ha convertido en uno de los imprescindibles de la novela negra latinoamericana. Esta segunda entrega no alcanza los niveles de intensidad devastadora de su predecesora, pero aún así supone una lectura satisfactoria que deja abierta la puerta a un universo que da mucha más tela de donde cortar.

Biblioteca5La biblioteca secreta de Haruki Murakami (Libros del Zorro Rojo)

Una edición que no quieres llevar a la playa. Como la gran mayoría de los libros de la editorial española, hay un conceptualización del libro como un objeto, las ilustraciones y el formato complementando la experiencia estética. En este caso, las ilustraciones de Kat Menschik son una verdadera maravilla. Más que una novela, el libro lo comprende un relato largo del japonés, editado en varios países como volumen independiente. Un adolescente que frecuenta la biblioteca de su ciudad, es invitado a visitar una sala de lectura cuya existencia, hasta ese momento, desconocía. Una vez ahí se da cuenta que cayó en una trampa de la que será difícil escapar. Murakami conecta con una atmósfera onírica que resultará familiar a sus lectores, pero esta vez abordando una pesadilla cercana a los temores y fantasías de la infancia. Un escenario donde la soledad y la pérdida juegan un papel destacado.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 29 de julio del 2015

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276 – Lecturas sobre la lectura

Leer en Islandia

La columna de la semana pasada sobre las exageradas cifras de lectura en México amerita reflexiones complementarias. Una de las primeras y más intrigantes empezaría en pertinencia misma de cuantificar el número de libros leídos. Sea la cifra resultante motivo de orgullo o vergüenza nacional. ¿Son los supuestos beneficios de la lectura de libros exagerados por las élites culturales?

En las Ferias del Libro y eventos de fomento a la lectura, se suelen enarbolar argumentos a favor de leer, como afirmar que quienes leen libros (se especifica) se vuelven mejores personas. Esto gracias a que la lectura abre la percepción a otros puntos de vista, se cultiva la tolerancia y se genera empatía por los otros, o sea los demás que habitamos el mundo. Aunque para contrarrestar dicho argumento no falta quien esgrime el nombre de tal o cual político o dictador ilustrado.

Leer India¿Hay algún beneficio real en un país con altos niveles de lectura, más allá de las obviedades sobre educación, remuneración profesional y desarrollo científico?

Aunque no se ha estudiado una correlación directa, valga una empírica: Los cinco países más pacíficos (y mejores lugares para vivir) de acuerdo al Índice Global de Paz del 2014, son Islandia, Dinamarca, Austria, Nueva Zelanda, Suiza y Finlandia. México tiene el lugar 138 de 162 países (incluso abajo de Ruanda, Myanmar e Irán). En nuestro continente, el primer lugar lo ocupa Canadá (7), el segundo Chile (30) y el tercero y cuarto Costa Rica (42) y Argentina (43) respectivamente. EEUU va por el 101 y México ocupa el penúltimo lugar (el último es Colombia con el 150).

No hay estudios de lectura en todos estos países, pero rastreando los que podemos encontrar, descubrimos que los cinco países en el primer lugar del IGP ocupan también en los primeros lugares en lectura de libros, mientras que aquellos en los últimos lugares del IGP, arrastran también los últimos sitios en lectura.

IGP¿Quiere decir esto que la clasificación en el IGP se debe a que leen mucho? Por supuesto que no podría afirmar tal cosa. Pero hay una interesante coincidencia que no puede soslayarse. El IGP mide, conflictos internos y externos, muertes por estos conflictos, relación con los vecinos, percepción de la criminalidad en la sociedad, refugiados, inestabilidad política, actividad terrorista, homicidios, crímenes violentos, manifestaciones violentas, número de policías, gastos militares, capacidad nuclear, acceso a armas, etc. ¿Cambian algunos de estos factores si buena parte de la población es lectora? Probablemente sí.

Quepa la la distinción frente al dato que arroja la puntuación en el llamado Índice Mundial de Cultura de NOP. Basado en entrevistas  realizadas entre 2003 y 2005 a 30 mil personas mayores de 13 años sobre sus hábitos de consumo cultural; entre ellos el número horas a la semana que dedicaban a la lectura. El resultado fue una lista donde nuestro país registró el lugar 25 de 30 (5.30 horas a la semana de lectura).

indiaSin embargo, el índice NOP merece algunos cuestionamientos importantes: Se contabilizó hace más de una década. De los cinco países que encabezan el IGP, ninguno fue estudiado. Aunque aproximar una cuantificación del consumo de recreativo de internet, televisión, radio y lectura suena en el papel interesante; los resultados divulgados, concretamente en la lectura, no especifican ni qué leen sus entrevistados, ni cuánto leyeron en ese tiempo, ni su nivel de comprensión. Se vuelve una suma de datos anecdóticos: En India leen 10.7 horas, en Tailandia 9.4 pero ven 22.4 horas de TV. En Argentina se escuchan 20.8 horas de radio, en Taiwan se la pasan pegados a la computadora. México sumaba 11.6 horas de TV, 11.1 de Radio, 6.3 de Internet y 5.3 de lectura.

Aún así, queda claro que los hábitos reales de lectura pueden tener significancia y merecen mejores estudios. Análisis más allá del inflado informe de gobierno, el morbo mediático o las necesidades de mercado del sector editorial.

Screenshot-2014-10-09-09.18.12Independientemente de las cifras, la lectura tiene beneficios de los que suele hablarse menos. Por ejemplo, que reduce los niveles de estrés. Un estudio en la Universidad de Susex encontró que leer seis minutos puede reducir el estrés hasta en 68%, particularmente si esa lectura se realiza en forma continua y por placer (leer tuits y actualizaciones de Facebook no cuenta). Otro estudio aduce que los individuos de la tercera edad que leen regularmente, tienen 2.5 veces menos probabilidades de desarrollar Alzheimer o demencia.

El debate entre leer libros en papel o electrónicos ofrece también argumentos interesantes. Por ejemplo, un reporte de Scientific American, menciona estudios realizados a grupos de lectores que leyeron el mismo libro en papel y Kindle (dispositivo para leer eBooks de Amazon). Al evaluar su lectura, estos últimos eran mucho peores en recordar el orden de sucesos de la novela. Algunos científicos afirman que el proceso táctil de pasar páginas en el libro ayuda a reforzar la memoria a través de la experiencia sensorial del papel, el peso y el grosor del libro. Otros estudios comprueban que la misma historia provoca menos inmersión y empatía cuando se lee en la pantalla que cuando se hace en papel.

“Hay algo físico en la lectura” afirma la psicóloga y neurocientífica Maryanne Wolf de la Universidad Tufts, quien se preocupa: “la manera superficial en que leemos durante el día, nos afecta cuando tenemos que leer con un procesamiento neuronal más profundo”.

No es lo mismo leer en forma lineal que leer fragmentos de texto con hipervínculos. El lector de internet suele saltarse información, leer por “encima”, escaneando la pantalla con la mirada para captar el sentido brincándose líneas. Un estilo de lectura aparentemente rápido y acorde a estos tiempos, pero que reduce la comprensión y complica enfocarse en la página la siguiente vez que se enfrenta la lectura en papel.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 22 de julio del 2015

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275 – Cifras mentirosas: la exagerada lectura en México

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Cada año los mexicanos nos tropezamos con las cifra que arroja la Encuesta Nacional de Lectura, después la enunciamos en todos los medios (los masivos y las redes) como si fuera de pena ajena. Negando con la cabeza, con esa mezcla contradictoria de vergüenza y orgullo patriotero autoinmolado. La sonrisa sardónica de quien lee sobre la fuga del Chapo y dice “qué mal estamos”. La realidad es mucho peor.

La encuesta más reciente (2014) decía que los mexicanos leemos 2.94 libros al año. La clase intelectual dio el grito al cielo, los padres de familia señalaron acusadoramente al gobierno y al SNTE, un buen número de jóvenes dijo “¿2.94…? Qué flojera”.

bookPero hay algo aún más inquietante que una encuesta donde el 30.4% de los que responden dicen “haber leído en algún momento de su vida” y un 12.7% contesta que eso de los libros con qué se come. Lo inquietante es que la cifra bien puede ser exageradamente alta al compararla con la realidad, como ya argumentó alguna vez Gabriel Zaid en Letras Libres, y recientemente retoma Juan Manuel Alegría en la revista Etcétera.

Según el INEGI en el 2010 sumábamos 112 millones de habitantes, quedémonos con esa cifra un momento. Quitamos al 12.7% que no sabe qué es un libro (14 millones de mexicanos, incluyendo a alguno que otro gobernante), y nos quedan 97.7 millones. Sólo el 56.4% afirma leer libros (63 millones de mexicanos) y una cifra similar afirma alguna vez en su vida haber cruzado el umbral de ese sitio tan raro que se llama librería. Entre los que leen o han leído alguna vez, a la hora que se les pregunta su libro favorito, sólo el 60% puede mencionar alguno (el que más votos recibe es La Biblia)

1188699Cuando el reporte dice que el promedio de libros leídos en el año es de 2.9, eso significaría que en México se leen 324 millones de libros al año. La producción total editorial del país, según la Cámara de la Industria Editorial, fue justamente de 145 millones de ejemplares (excluyendo los libros de texto gratuito) y se vendieron casi 148 millones de ejemplares. Antes de aplaudir con optimismo, detengámonos un segundo: entre esos 148 millones de libros que vendió el sector editorial, 48 millones los compró el gobierno, 14 millones se exportaron, 25 millones los compraron escuelas (como libros de texto o acervo bibliográfico), y sólo 57 millones se vendieron en librerías, tiendas de autoservicio, ferias del libro o directamente al público.

como-se-enciende-un-libroEso significa que ese hipotético mexicano promedio dice que lee el triple de libros de los que compra. Aunque asumiéramos que el resto los regala el gobierno, los recibe prestados de amigos y familiares o se los vuela; lo cierto es que basándonos en libros vendidos a la población, el mexicano promedio compra medio libro al año. Pero declarar un índice de lectura de medio libro al año no sólo sería políticamente suicida, sino que además sería una exageración: asumiría que los mexicanos leen todos los libros que compran, lo cuál también es ridículo.

Tendríamos que sumar todos los libros que edita la iniciativa privada con los del Estado: libros de texto gratuitos, volúmenes de historia regional, ensayos académicos, reportes de agricultura, manuales técnicos, etcétera; para cuadrar la cifra a 2.9 libros editados al año por persona. Y para empatar con el famoso índice de lectura, tendríamos que asumir que absolutamente todo lo que se edita llega a manos de alguien y es leído. Pero presumir que todo lo editado (privadamente, estatalmente o de ambos) se compra y se lee es tan absurdo como las comparaciones con Finlandia (donde no sólo hay estadísticas más confiables, sino que el promedio de libros leídos al año por cada finlandés es de 47).

mentirasEvidentemente el mexicano miente cuando le preguntan cuántos libros leyó en el año, así como miente cuando cada año contesta que leyó La Biblia y algún otro libro que no recuerda bien…La Encuesta Nacional de Lectura es tan inútil como algunas de las que se publican durante las campañas electorales.

Si Amazon empezó a pagar regalías a algunos de sus autores de libros electrónicos por página leída en lugar de por libro leído, no estaría del todo mal tomar esa terrorífica idea, como inspiración para cambiar la escala de nuestra encuesta. Así la cifra promedio de lectura en México podría ser de un número más realista, algo así como 85 páginas per capita. Ahora sí, se vale cortarse las venas.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 15 de julio del 2015

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274 – La distracción como felicidad

distractions

Una característica de nuestra era, es la omnipresencia de dispositivos móviles. Sean estos smart phones que nos mantienen conectados con todos sitios menos en el que estamos, o las tabletas y sus innumerables apps, siempre a un click del acceso a interminables cantidades de contenido, diversión e información.

Nos gusta pensar que así estamos conectados, que la gran oportunidad de nuestro tiempo es que nos permite llevar siete conversaciones por Whatsapp mientras cenamos con la familia. Before After SmartphonesQuizá por ello en EU ha empezado una campaña para apagar los teléfonos y dejarlos a un lado una vez por semana durante la cena dominical. La idea es que seamos capaces de hablar, de contar algo sobre nosotros mismos, de aprender algo de los extraños con los que convivimos cada día.En su artículo sobre una nueva teoría de la distracción para The New Yorker, Joshua Rothman recuerda una entrevista de nuestro compatriota Louis C.K. en el programa nocturno de Conan O’Brien. Louis argumentaba que la gente se había vuelto adicta a sus teléfonos porque “no quieren estar solos por un segundo, porque es demasiado duro”. Es la teoría espiritual para justificar la necesidad de la distracción: “necesitamos distraernos porque nuestra alma está perturbada”.

Otra teoría, la material, radica en la complejidad de la vida urbanizada y tecnológica de la actualidad. Hay tantos estímulos a nuestro alrededor que permanecemos distraídos gran parte del tiempo. Times SquareDe acuerdo a Rothman si la teoría material fuera cierta, y la tecnología fuera la culpable de la perpetua distracción de los seres humanos, entonces el efecto sería perfectamente reversible mediante cambios en esa tecnología o la simple supresión de dichos estímulos. Mientras que si la explicación espiritual fuera verdadera no habría solución. El hombre huyendo de sí mismo podrá correr en círculos, pero lo seguirá haciendo por siempre con tal de no detenerse y afrontar su última soledad.

El texto de Rothman se centra en el nuevo libro de Matthew Crawford: The world beyond your head: becoming an individual in an Age of Distraction (Farrar Straus & Giroux). Un filósofo que sostiene que la obsesión de la civilización occidental con la autonomía, la ha puesto en el centro de nuestras vidas convirtiendo la conversación sobre la felicidad a que ésta sólo sea posible si somos libres de nuestras circunstancias. static1.squarespaceA tal grado que nos hemos vuelto adictos a la liberación, que buena parte de las situaciones de la vida cotidiana se vuelven prisiones metafóricas. La distracción, es entonces, una manera de retomar el control.

Crawford va aún más lejos. Para él es claro que solemos caracterizar mal a las distracciones. Desde la temprana infancia culpamos a los demás, a los sucesos, a la vida, de distraernos de lo que estamos haciendo. La distracción la provocan otros sobre nosotros. No nos dejan “concentrarnos”. Sin embargo, la distracción tiene un lugar más importante dentro de nosotros: nos provoca placer, el placer de ser libres, de liberarnos de lo demás, de las obligaciones cotidianas, de las monsergas que la vida tiene reservadas (y de esas hay una lista interminable que puede empezar con el trabajo, pero también en convivir con los demás). Nos distraemos activamente para rebelarnos contra el mundo, sostiene Crawford; para ser autónomos, libres y ultimadamente felices.

Colin McConnell/Toronto Star

Matthew Crawford Foto: Colin McConnell/Toronto Star

En el ámbito de las distracciones, también hay una feroz competencia, una que sostienen los mercadólogos, los publicistas, los responsables de conectar al mundo y exprimir dólares de cada segundo online. Podemos aspirar a la libertad distrayéndonos en la web, o las redes sociales, pero alguien más buscará distraernos de esa libertad, con ventanitas flotantes de comerciales, peticiones de validación, ligas para llevar nuestra distracción a otro sitio, más llamativo, escandaloso, perturbador. El mundo conectado está lleno de publicidad y de pequeñas trampas, sean estafas digitales o simples agujeros negros virtuales, que nos transportan vía un click o dedazo por error, a otro lugar. El poder corporativo contra la voluntad individual, es la suma de nuestro tiempo y tal pareciera ser, del futuro, argumenta Crawford. El poder corporativo reemplazando, desde hace décadas, al del Estado, como antagonista.

Age of DistractionBuscamos la distracción como si fuera una burbuja en la que podremos encerrarnos del mundo y al mismo tiempo liberarnos de sus pesares. “Every gambler knows  that to lose / is what you’re really there for” canta Bono, refiriéndose a quienes se atrapan en la obsesión “ganadora” de jugar en los casinos. La distracción del juego como una acción liberadora, que provoca el efecto opuesto.

Al argumento de Crawford se le escapa otro factor: la satanización del aburrimiento. Una familia hace un viaje largo en auto. En años anteriores, los niños se aburrían de lo lindo. Fuera de escuchar la conversación de los adultos, la música en la radio, mirar por la ventanilla el paisaje o jugar a localizar autos azules, placas terminadas en 3 ó vochos entre los demás vehículos, no había gran cosa que hacer. Hoy, aburrirse es considerado “malo”, y los padres buscan “soluciones” para entretenerlos (para distraerlos).

article-2605146-1D20C48C00000578-597_634x423Qué mejor manera de pasar el tiempo que mirando una pantallita portátil, al igual que hacemos casi todos, viendo las pantallas en el autobús, en el bar, en salas de espera, durante la cena con la familia. Lo que inicia como estrategia para “matar al tiempo”, termina secuestrándolo, haciéndonos creer que lo mejor está allá, en ese otro sitio, real o virtual, donde realmente transcurre la vida. Y mientras las contemplamos, una parte de nosotros se convence poco a poco, que en esa fuga momentánea, distraída y voluntaria, está la verdadera felicidad.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 8 de julio del 2015

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273 – La nostalgia como memoria

Berlin

“Éramos cada uno a su modo agentes del calor, del deshielo y del olvido”. Doy vuelta por segunda vez a la última página de También Berlín se olvida de Fabio Morábito, y sigue siendo imposible escapar a una emoción que una década después sigue siendo inusual en las páginas de la literatura mexicana contemporánea: nostalgia.

Berlin tambien se olvida_portadaNostalgia instantánea por una ciudad en la que nunca has vivido, las calles que nunca caminaste; la panadería donde el tiempo se define por el misterio de un parroquiano omnipresente. Complicidad que nunca sentiste con un inexperto voyeur a la orilla de un lago inmóvil. El café solitario donde no compartiste inesperados minutos de inasible placidez.

Y es que la prosa perfecta y desconcertante de Morábito tiene la sutil cualidad de invocar la memoria como si fuera nuestra. Inscribiendo en ella los trece textos casi inclasificables que conforman este breve volumen. ¿Cuentos? ¿Ensayos? ¿Partes de un libro de viajes? No importa.

El libro acaba de ser reeditado por Sexto Piso (el libro se editó por primera vez en 2004). Una colección de recuerdos, de reflexiones y de bromas elevadas a nivel de arte, gracias a un dominio sobre la prosa que refleja esa lúcida fluidez al alcance de muy pocos escritores. Trece textos que juegan con el lector a atreverse a mirar una ciudad, una calle, un río invisible, un muro como extensión de una nación y un codiciado asiento de autobús como guiños cómplices, anécdotas compartidas entre amigos en la cálida intimidad de una conversación de sobremesa una noche de verano.

imageLos textos de Morábito se leen con asombro y también con una sonrisa: Ya sean sus reflexiones sobre las manchas urbanas y las ciudades sin ríos. El viaje místico por el metro elevado con sus breves atisbos a las vidas y ventanas de los berlineses. Las pequeñísimos refugios veraniegos de un pueblo vistos como puerta al infierno. La curiosa coreografía alrededor de un accidente de tránsito o las razones por las que la enseñanza vanguardista de gramática puede dividir a un pueblo.

Cada texto tiene peculiaridades con las cuales es posible un grado insólito de identificación, en “Ciudad Rusa”, por ejemplo, aparecemos todos los que en busca de un turismo casi intuitivo nos hemos dejado seducir por un nombre en un mapa.

BerlinermauerLos motivos históricos son inevitables, y nada más berlinés que “El Muro”. Recordatorio de aquel que dividió la ciudad, pero también Alemania y para ser más claros al mundo entero en eso que se llamó la guerra fría. Morábito realiza una serie de apuntes que incluyen una narración real o ficticia (no importa) sobre un momento en que las autoridades de la Alemania del este se propusieron renovar la estructura del muro. Por un error de logística muy poco alemán, la cuadrilla que quitaba ladrillos terminó mucho antes que la que colocaría placas de concreto. Eso permitió que durante semanas no hubiera muro. El gobierno de la RDA avisó por radio que el fenómeno era parte de la renovación y básicamente que la gente debía continuar viviendo como si éste siguiera ahí. El muro persistía, invisible, en la mentes de los ciudadanos desconcertados que tardaban en descubrir que era posible cruzar sin obstáculo. “Los más confundidos eran los que tenían pensado huir a Berlín occidental…sólo unos cuantos aprovecharon la posibilidad de cruzar la frontera para adquirir en el sector occidental ciertas herramientas que según ellos les facilitarían su huída una vez que el muro volviera a edificarse”.

Fabio Morabito“Mi lucha con el alemán” realiza el acercamiento más entrañable al alma de un escritor desde El arte de la fuga de Sergio Pitol : “Al fin y al cabo la lengua literaria es una lengua extranjera, la más extranjera de todas, la más inasible de todas, porque no tiene referentes fijos ni verdades estables. Cuando creemos que la dominamos es cuando menos la aprehendemos. En otras palabras, no se puede escribir sin una dosis de inexperiencia, de desamparo y de niñez; sin una necesidad oculta de perdón.”

Este último texto remite ahora a ese otro libro maravilloso de Morábito: El idioma materno (publicado el año pasado también por Sexto Piso), y se convierte en una suerte de adelanto de lo que abordará en ese libro. En más de un sentido, ambos volúmenes forman una suerte de díptico. No sobre Berlín, por supuesto, sino sobre el lenguaje, esa otra preocupación omnipresente de Morábito, el poeta y el narrador. El lenguaje no sólo como tema o materia prima, sino como esencia de una voz y una mirada al mundo. El que llamamos real y el que sólo existe en la buena literatura.

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Para el Economista Arte Ideas y Gente del miércoles 1 de julio del 2015

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272 – La evolución del policial

Literatura Negra

En sus orígenes la literatura policíaca (hoy genéricamente coloreada de negra) anteponía a la presumible irracionalidad del crimen, el antídoto natural de la razón. El crimen no sólo visto como ruptura del orden social, sino también como suceso detonado por la pasión desbordada, trastorno mental pasajero o una mirada al abismo, de trasfondo más religioso que científico, que solemos llamar maldad.

Los primeros detectives, del Dupin de Poe a Holmes o a Poirot pasando por toda la colección de protagonistas del whodunit; se enfrentaban a lo que era en esencia un acertijo. Un artefacto que era posible resolver anteponiendo el uso de una metodología casi científica. Su origen radicaba en la vieja lucha del orden y el caos, con una tesis que implicaba, ante el lector, una demostración y un juego: nuestro héroe explicará qué sucedió la noche fatal, pero hay suficientes pistas para que llegues antes a su conclusión.

Agatha ChristieAunque la edad de oro del whodunit termina a mediados del siglo veinte, después del reinado de Agatha Christie, su premisa estructural sigue vigente hoy, después de su paso por el cine, en el nicho natural en la televisión episódica. El acercamiento científico provoca la aparición de protagonistas cada vez más sofisticados, donde la inteligencia estructurada capaz de desentrañar los misterios es un médico forense, un especialista de laboratorio o un superdotado de las computadoras capaz relacionar bases de datos en segundos. No importa si quien resuelve el crimen es un agente de la ley habilidoso o reacio, un detective privado o un improvisado amateur. El triunfo del bien (la ciencia, la razón, el orden) sigue estando en el centro del paradigma.

CSIConforme el género fue evolucionando en la literatura, a la explicación racional se le sumaron dos posibilidades seductoras: la explicación sobrenatural (que deriva a la literatura fantástica y de horror) y la explicación psicológica (el ancestro del policíaco moderno).

Mientras las primeras aproximaciones al crimen permitían al lector la satisfacción de atar cada uno de los cabos con el triunfo final de la razón, en la novela negra estadounidense, ese triunfo no era posible. Las redes del crimen, la pasión, el mal y la perdición, contaminaban cada aspecto de la vida política y económica, se podía aspirar a la justicia pero no era un triunfo racional, era un triunfo casi visceral (cuando se daba).

La sofisticación del crimen, ficticio y real, llevó a emparejar la explicación psicológica con la científica. El profiling y el análisis teórico de la psicología criminal cobraron de pronto la relevancia que casi un siglo antes tenían las huellas dactilares en la escena del crimen.

irish-noirSi se subía la apuesta con el criminal, había que hacerlo con el detective. Al policía infalible, lo siguió el policía obsesionado con su trabajo, alcohólico, con la vida destruida, ese casi a la par del criminal, sólo distinguibles por una pequeña película casi trasparente de moralidad.

La aparición de ciertas afecciones psicológicas fue una mina de oro para los autores del género. Ya no bastaba el orden del procedimiento y la razón. Por qué no crear un héroe que además tuviera una memoria perfecta, una capacidad para leer la comunicación no verbal del sospechoso, alguien con inteligencia inexplicable capaz de encontrar patrones que nadie más es capaz de ver. En la última década, docenas de equipos de investigación, en página o pantalla, incluían policías con Síndrome Asperger, autistas geniales, con memoria eidética, olfato superdesarrollado o facilidad para hackear cualquier sistema informático.

Dom / The BridgeSi el criminal por excelencia se etiqueta como psicópata superdotado, qué mejor que construir un rival a su medida: un héroe antisocial, igualmente superdotado y capaz de resolver la complejidad de los nuevos rompecabezas. El Asperger y el autismo vuelto un gimmick que añade sofisticación pero al mismo tiempo permite al creador hacer un poco de trampa. Ya no están las piezas para que el lector pueda desentrañar el caso, ahora es necesario apabullar y deslumbrarlo.

Entre las docenas de nuevos protagonistas con Asperger, la mayoría son sujetos un tanto excéntricos y simpáticos con peculiaridades tolerables frente a su capacidad innegable de “cerrar” casos. Las características del desorden psicológico han suplantado las adicciones y vicios de sus antecesores, como señales de carácter, pero también obstáculos en la estructura dramática del misterio que protagonizan.

Morir no es tan fácilPor eso resulta refrescante toparse con una novela como Rubbernecker de Belinda Bauer. La novela fue editada en español por Roca como Morir no es tan fácil  (fácil candidata al título peor traducido del año). Bauer escribe una novela negra en todo el espectro del género, es un whodunit, también un thriller psicológico y una exploración marginal del mal en la sociedad contemporánea de Escocia. Y lo hace narrada a través de dos protagonistas singularísimos: un hombre en coma, y un joven estudiante de anatomía con síndrome Asperger.

bauer, belindaSin embargo, su protagonista, como ella misma explica: no es un Rain Man de ocurrencias geniales. Es un tipo difícil, con el que es casi imposible comunicarse. Con habilidades que provienen de sus obsesiones, no de una genialidad asociada a su desorden. Es un tipo frustrado y confundido, movido por una sola obsesión, saber qué pasa cuando alguien muere, saber qué sucedió cuando murió su padre.

Es un personaje que nos recuerda más al Christopher John Francis Boone, protagonista de El curioso incidente del perro a medianoche de Mark Haddon, otra novela de misterio (adaptada exitosamente al teatro), construida a partir de la subjetividad de un adolescente con Asperger.

Cuando la fórmula del policiaco contemporáneo es iniciar con un crimen brutal y luego presentar al protagonista (o su equipo) encargado de enfrentarlo, en la novela de Bauer ni siquiera tenemos claro que exista un crimen que resolver. Y aunque sus páginas estén pobladas por personajes tan oscuros como aquellos frecuentes en la literatura de John Connolly, la autora se toma su tiempo en deconstruir y reconstruir su versión del policial. Rubbernecker es un libro muy recomendable que lejos de apropiarse de modas televisivas y argucias narrativas para escalar la lista de best-sellers, bien puede ser ejemplo de una evolución positiva del género.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 24 de junio del 2015

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271 – Visitando la era de acuario

aquarius-3Cuando se trata de correr riesgos, las televisoras estadounidenses, por lo menos sus cadenas de TV abierta, no suelen formarse hasta adelante de la fila. Sus lanzamientos anuales suelen incluir una buena dosis de productos remanufacturados, donde el elenco se resuelve como si se barajaran tarjetas de casting para confirmar roles casi intercambiables.

Sin embargo, de vez en cuando, una o dos veces por año, se logra colar alguna propuesta verdaderamente original. En 2015, para ABC fue American Crime, y para NBC, probablemente la polémica Aquarius.

Aquarius-Poster-630x859Estrenada hace un par de semanas en EU como serie de verano de 13 capítulos, provocó reacciones encontradas cuando la televisora decidió estrenar todos los episodios al mismo tiempo en internet. Tratando de emular la estrategia de su competencia vía streaming (Netflix, Amazon y Hulu), quizá con la improbable intención de evitar el fenómeno que invade la TV mundial, la fragmentación de la segmentación de audiencias.

La enorme oferta en TV abierta, cable, satélite y vía streaming online (sin considerar canales YouTube), ha conseguido que existan demasiadas opciones para un auditorio que está aprendiendo a ver lo que quiere en lugar de conformarse con lo que “estén pasando en la tele”. Eso ha provocado, que las certezas de la TV comercial estadounidense se tambaleen. Si la segmentación del mercado se inventó para dar precisamente ese tipo de certidumbre, fueran económicas o simplemente demográficas.

Hasta hace poco era claro que si tu producto estaba destinado a un público adolescente, tu publicidad debía orientarse a canales como CW (Arrow), mientras que el segmento afroamericano implicaría apostar quizá por el Empire de la Fox. El esquema se complica cuando la televisora decide generar una serie que garantice cierto segmento a sus patrocinadores y la complejidad no radica puramente en la mayor oferta. Ya no bastan los criterios previos que se aterrizaban en estereotipos demográficos o económicos; esos que llevan a ciertos programas a tener anuncios de maquillaje y yogurt, mientras otros anuncian tabletas y planes de datos para celulares y unos más apuestan por automóviles de lujo y herramientas para remodelar tu casa.

BN-IP992_0527aq_G_20150527152457La conjunción de medición de audiencias, con estrategias de seguimiento de usuarios vía cookies (como los que realizan Facebook y Google) ayudan a determinar gustos de ciertos segmentos, pero ya no sólo importa que seas de tal raza, urbano, empleado, recién casado o con hijos pequeños, también importa cómo te percibes a ti mismo, y cada vez más la percepción personal se sale del cajón que buscaba la televisora.

El caso de Aquarius es particularmente controvertido. La serie pretende ser un policiaco episódico semanal, que tiene como trasfondo la década más estereotipada y heterogénea de la cultura estadounidense: los años sesenta. Hay una trama prevaleciente que alterna la historia de un policía conservador, Sam Hodiak (David Duchovny) con el surgimiento de esa figura emblemática del horror californiano por excelencia: Charles Manson (Gethin Anthony).

Es casi imposible establecer una narrativa que combine personajes reales y ficticios en esa precisa década (y California), sin recurrir a estereotipos naturales, producto de la construcción cultural realizada tanto por Hollywood como por la propia narrativa histórica y sociocultural de su país. La serie es un crisol inevitable donde confluyen hippies, black panthers, corrupción republicana, sexismo laboral, conflictos raciales, la lucha por los derechos civiles, la guerra de Vietnam, manifestaciones de protesta, policías represivos, promiscuidad, homofobia, uso frecuente de drogas y alucinógenos, narcotráfico y muy (pero muy) buena música. Y en su construcción los creadores presuponen que el propio espectador aportará al contexto su propia idea de los años sesenta.

Aquarius - Season 1Duchovny aporta tanto carisma como suele, llevando prácticamente el peso de la serie sobre los hombros, aunque en ciertas instantes resulte poco convincente. Su colega Shafe (un joven policía encubierto idealista) y la ambiciosa Charmain (Claire Holt) llevan la batuta policíaca, mientras que cada capítulo visita la comuna de Manson y su pasaje de un discurso de amor y paz, hacia lo que años después constituiría el emblema del satanismo y la violencia homicida.

Es una década complicada para recrearse en televisión abierta, aún considerando las advertencias al público televidente antes de cada episodio. La legislación para la TV abierta en su país, sigue impidiendo las licencias con las que cuenta el cable, para empezar en lenguaje, pero también en lo que puede mostrarse en pantalla. Y sin embargo, Aquarius consigue dar credibilidad a sus dos polos morales, el descontento y alcohólico Hodiak y el próximo a ser genio del mal, Manson.

La serie nunca cae en impostar discursos actuales o trivializar los dilemas de la época en reducciones manejables.  No hay un episodio malo, y si alguna escena nos remite a la amplia filmografía que se ha valido de la época (de Oliver Stone a Spike Lee, de L.A. Confidential a Easy Rider pasando por Helter Skelter, de Tom Wolfe a James Ellroy) los referentes son inevitables. Los sesenta son territorio conocido.

No es claro aún si NBC renovará la serie para una segunda temporada, pero por lo pronto estos trece episodios ofrecen un viaje ambicioso, provocativo y eficaz a la década que se llamó el inicio de la era de acuario.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 17 de junio del 2015

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270 – 8 Lecciones democráticas

El candidato independiente, Pedro Kumamoto, inicia su camapaña por el Distrito 10 a las afueras del Congreso del Estado.  Foto: Alejandra Leyva

Pedro Kumamoto Foto: Alejandra Leyva

La del domingo puede ser una elección intermedia, esas que para algunos no representa mayor importancia que determinar si existe voto de castigo para el partido gobernante o refrendo del status quo. Aunque aún no están todos contabilizados y la lista de triunfos y fracasos se limita a los conteos rápidos y la suma del programa de resultados preliminares (PREP) que no constituye el “resultado oficial”. Es posible de ahí sacar algunas conclusiones.

El Bronco1. Los candidatos independientes llegaron para quedarse. Es la primera elección en que la partidocracia mexicana decide abrir una rendija a la figura del candidato independiente. Esa que sin contar con estructura partidista y respaldo económico del erario puramente simbólico, busca representar a aquellos de alguna manera cansados de las propuestas de los partidos. El resultado es alentador. Un gobernador en uno de los estados más importantes del país en términos económicos (El Bronco). Un diputado federal con genealogía democrática y simbólica (Clouthier). Un diputado local que hizo campaña alternativa con tres pesos y mucha inteligencia (Kumamoto). La existencia y triunfo de candidatos independientes es característica indispensable de una democracia madura, una que no necesita echar a andar la maquinaria política del voto duro para conseguir triunfos.

El Cuau debate2. Ser conocido importa. Cuando consideramos un porcentaje de participación de 47.29%. Y la saturación mediática que suponen las campañas sumadas a las distracciones existentes en la vida cotidiana. El candidato “celebridad” lleva ventaja. Quien tenga alguna duda piense en Cuauhtémoc Blanco gobernando la ciudad de Cuernavaca para un partido casi inexistente. Casi un candidato independiente, el exfutbolista ocupará un cargo público para el que más de uno duda si está realmente capacitado. La aparente victoria de Carmen Salinas, refrenda el punto.

3. La nueva forma de hacer trampas. Hay que reconocer en el fenómeno del partido verde, un nuevo estilo de hacer política electoral, o más bien negocios electorales. Presumiblemente reforzado como  estrategia del PRI para evitar los candados de la sobrerepresentación en el congreso, el partido de las estrellas rompe la veda electoral para explotar la fama de sus seguidores en nómina. Del entrenador nacional a cantantes y conductores de televisión, diversas personalidades invitan el día de la elección a votar por los verdes. Por la noche, los presidentes de los aliados PRI y PVEM argumentan que “no hay mexicanos de primera o de segunda” y que por ello no se le puede negar el derecho a sus famosos a la libertad de expresión. Habría que preguntarles si opinan lo mismo cuando entre en discusión el tema del fuero. Por lo pronto hay un cálculo inteligente y perverso: con los votos ganados por el empujón tendremos más presupuesto y si no conseguimos evitar las multas, pues las pagamos con el botín.

Por Bruce Wayne4. El voto nulo sigue siendo inútil. Sus apologistas, entre ellos Denise Dresser dedicaron largas horas el fin de semana a responder tuits donde se les culpaba de la composición del congreso. Sus respuestas, idealistas pero facilonas, implicaban que el pobre resultado de su estrategia de protesta se dio porque la mayoría sigue refrendando el sistema partidista actual. Un argumento obvio pero chapucero. Con excepción del Distrito Federal que se cuece aparte por su alta politización, los dos estados que más anularon corresponden a dos de los que tienen menor participación (Baja California y Aguascalientes). Mientras que los tres que menos anularon a tres con la mayor participación (Yucatán, Colima y Nuevo León). Quizá el punto más débil de esta protesta, que sólo parece servir para memes ingeniosos y fotos humorísticas en la red, es que su protesta se diluye en su anonimato de sentido junto a los mal hechos.

Incendian casilla en Oaxaca5. Perro que ladra no muerde. Tantas amenazas de impedir y desestabilizar la elección en los estados del sur; tanto miedo a que la violencia que se vive en ciudades y encabezados de algunos diarios, pondría en riesgo las votaciones. Al final, el domingo se vivió una jornada relativamente normal. Sigue siendo lamentable ese 5 por ciento de casillas que no instaladas, la quema de papelería electoral y la violencia, pero no fueron la nota prevaleciente.

6. La balcanización democrática es un hecho. Aunque los cargos más importantes de gobierno siguen peleándose en competencias bi y tripartidistas. El congreso que pinta el PREP quedará conformado por un partido grande (PRI), uno mediano (PAN) y muchos pequeños. El PRI seguirá gobernando por mayoría incontestable junto a sus dos adláteres (Verde y Panal), la izquierda sigue en su camino hacia la fragmentación irresoluble, y las pequeñas franquicias políticas empiezan a rendir resultados sumando votos de “menos peor”.

méxio-elecciones7. La abstención es relativa a lo que está en juego. Yucatán, Tabasco, San Luis Potosí, Querétaro, Nuevo León, Morelos, Michoacán, Guerrero, Colima y Campeche votaron por arriba del 50% (en la mayoría había elecciones locales). Baja California, Sinaloa, Quintana Roo, Chihuahua y Aguascalientes por debajo del 40%. El Estado con más participación fue Yucatán (68.6%) y el que menos porcentaje de votos nulos sumó. El que tuvo menos: Baja California (29.54%) fue el que mayor porcentaje de votos nulos tuvo.

8. Los porcentajes de votación real siguen siendo paupérrimos. De cien mexicanos con credencial de elector, catorce votaron por el PRI, diez por el PAN, cinco por el PRD, cuatro por MORENA, tres por los verdes y Movimiento Ciudadano, dos por el PANAL y Encuentro Social, Uno por el PT y el Humanista. 2 anularon. 53 no votaron.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 10 de junio del 2015

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269 – El juego del poder

Sepp Blatter

En su texto de 2013 en The Atlantic, Brian Resnick recuerda un experimento realizado en la universidad de Columbia por Andy J.Yap, investigador de MIT. Después de manipular a sus sujetos hacia estados de poder o debilidad, Andy les pidió que adivinaran la altura y el peso de otras personas, tanto mirándolos físicamente, como en fotografías.

La hipótesis de Yap era que “cuando la gente se siente poderosa o impotente, esa sensación influencia su percepción de los demás”. En otras palabras, juzgamos el poder de los demás en relación con el propio: cuando nos sentimos poderosos, los demás parecen serlo menos, cuando nos sentimos vulnerables e impotentes, lo contrario.

photograph_power_by_the_associated_press1La conclusión de Yap tiene cabida en la sabiduría popular: el poder se sube a la cabeza. No importa si eres presidente de la república, potentado de la FIFA, director del INE, o un funcionario menor en cualquier burocracia.

El detonador, de acuerdo a Yap, era muy sencillo en laboratorio. Bastaba pedirle al sujeto que recordara un momento en que se sintió “poderoso” para ponerlos en sintonía. Técnicas similares en otros experimentos sociales, colocan a algunos como carceleros y otros como prisioneros, o a unos como dictadores temporales del destino de otros.

De acuerdo a Smith y Magee, una dependencia asimétrica entre individuos (como se da con la existencia o no de poder, sea este real o producto de la percepción), provoca que los individuos con “alto poder” se perciban a sí mismos como distantes de sus contrapartes débiles. Esa distancia afecta la comparación social, la proclividad a influir a otros (o ser influido), el estado mental de los sujetos y sus emociones.

GHPowerGamesAW-20130911150351490313-620x349La pura sensación del poder cambia el tipo de metas y la forma en que son perseguidas, la atención a lo deseable o indeseable, la certeza subjetiva de tener la razón, el marco de valores personal, el autocontrol y la percepción de los demás. Para Magee el poder, más que una limitante es liberador. Es una manera de liberarte de las normas y la conformidad social y convertirte en la persona que realmente eres.

Desafortunadamente, el poder (y su percepción) también provoca una distancia social real o figurada, entre una persona y otra. Provoca que ciertos individuos quieran actuar, tomar cartas en el asunto. Los libera, efectivamente, de sus autolimitaciones y también a mirar el resultado por encima de las pequeñas consecuencias: El fin que justifica los medios.

Power-Mantras“La gente con más poder en el laboratorio, siente que tiene más opciones” dice Magee. Asumen tener más visión con la misma certeza con que la suya es la correcta. No es sorpresivo que los propios experimentos confirmen que el poderoso sea menos tolerante con quien rompe las reglas, pero más dispuesto a romperlas él. O sea, reafirma esa idea preponderante en nuestra sociedad donde el poderoso no sólo hace lo que quiere porque se siente impune, sino también porque está convencido que se lo merece”. El reverso es igualmente válido, para el débil o dominado: no obtiene a lo que aspira porque está convencido que no es digno de merecerlo.

En el análisis de la distancia social, de acuerdo a Koslowsky y Schwarzwald, investigadores israelíes, ésta refleja la manera en que los individuos menos privilegiados de una sociedad esperan y aceptan la distribución inequitativa del poder. En las sociedades con distancia social elevada (como la nuestra) la obediencia a la autoridad es la norma, la sociedad se vuelve paternalista no sólo porque ese sea el discurso político, sino porque esa es la expectativa social, se necesita al líder, al salvador, al jefe, al padre.

UpsEl libro donde aparece el estudio de estos últimos, está enfocado a la cultura organizacional y a la manera en que la relación y percepción de poder en una organización favorece o no adoptar ciertos estilos de dirección en las empresas. Sin embargo sus conclusiones son perfectamente extrapolables al análisis social.

Basta una mirada a encabezados recientes para entender la subjetiva percepción del poder propio que existe que detrás de la filtrada conversación, absurda y prepotente del director del INE. De manera similar a que el quasi dictador de ese abismo de corrupción que es la FIFA, tuviera los tamaños para reelegirse dos días después del escandaloso arresto de buena parte de su equipo con cargos flagrantes de corrupción generalizada (entre ella, alegatos de soborno en las elecciones y decisiones internas del organismo). Blatter, se lava las manos, reelige, y sólo días después cae en cuenta que su posición es insostenible y decide renunciar.

Una de las paradojas del sistema democrático que en principio supone el poder del pueblo que elige a sus gobernantes y representantes, es que en nuestro país (y muchos otros) este modelo genere una dinámica perversa. El triunfador se autopercibe no sólo como líder moral y político, sino como quien posee y ostenta el poder, y ahora desde las alturas, dicta, salva y designa, mientras sus electores, vaciados del inefable (individualmente inocuo) poder del voto, se resignan a continuar su existencia, cual súbditos, hasta su próximo llamado a las urnas.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 3 de junio del 2015

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268 – La tentación de anular

Por anular

Como en cada periodo electoral reciente, surge un llamado a que los electores anulemos el voto. El llamado lo hacen organizaciones no gubernamentales, intelectuales, analistas políticos y tu amigo desencantado de las redes sociales. El argumento es que la única manera de manifestar el hartazgo frente al sistema partidista, los candidatos, las reglas electorales, las llamadas filtradas del director del INE, los suceso de Ayotzinapa, la Casa Blanca de Peña Nieto, el despido de Aristegui, la campaña sucia contra El Bronco, las balaceras en una y otra esquina, la propaganda que ensucia un día sí y otro también nuestras calles y opaca conciencia social. El rechazo a la estructura política mexicana soportado en asistir a votar, presentar una credencial vigente, y después anular el voto. ¡Ja!. Eso les enseñará.

hqdefaultUn académico de la UNAM, en un video provocativo y bien producido, argumenta que anular el voto es inútil dentro de la legislación electoral vigente en nuestro país puesto que los votos nulos se eliminan de la contabilidad final. Ganadores, perdedores, presupuesto a los partidos, proporción de diputados de representación proporcional (Pluris), etcétera, se contabilizan de acuerdo al resultado de “votos válidos” y esos no incluyen los nulos.

Analistas como Denise Dresser, aseguran que las aseveraciones del video construyen un mito y que anular el voto “sacude a los partidos de su autocomplacencia” y los lleva impulsar cambios indispensables.

Otros analistas recurren a datos estadísticos. José Antonio Crespo recuerda en un texto que el porcentaje de votos nulos nunca ha superado el 10% (en los años setenta) y ni siguiera causó impacto en una elección intermedia como la de 2009 en que organizaciones dedicaron campañas intensivas a promover la nulidad. Los datos del IFE (ahora INE) señalan que en esa elección los votos nulos sumaron 5.4% (la media de las últimas 7 elecciones es 3.49%).

Buena parte del texto que Denise Dresser publica hace un par de días en Reforma se dedica a desmitificar algunos de los argumentos sostenidos por quienes condenan el voto nulo; como el que este favorezca al PRI, perjudique a los partidos pequeños, sea irresponsable, inocente o sin consecuencia.

Basta leer el artículo de la Dresser como escuchar los puntos señalados por Roberto Duque Roquero en el video La realidad del voto nulo, para tener claro que ambas posturas parten de marcos teóricos distintos. No sólo eso, parten de paradigmas distintos de la responsabilidad ciudadana .

Mientras que para Dresser el voto nulo es una necesidad casi moral, cuya mayor victoria está en la “deslegitimación” del modelo partidista y las reglas del juego; para Duque, las razones son puramente pragmáticas: bajo la legislación actual, anular el voto es tanto como sumarlo a la basura. Son votos que no inciden en el resultado. El sistema político democrático como se entiende en 2015 en México parte de ese resultado para dar voz a algunos, darles poder y dinero y colocarlos en el punto donde ellos y sólo ellos, son quienes pueden cambiar las reglas del juego. La victoria moral contra la victoria en actas.

votaciones_colaboracion1-e1415814155122En Ensayo sobre la lucidez de Saramago, el Nobel portugués especula lo que puede suceder después de una elección donde el 83% de los electores han votado en blanco: la ciudad se paraliza, los medios no encuentran una narrativa y las instituciones gubernamentales se derrumban. La novela de Saramago, como su Ensayo sobre la ceguera, transcurren en la misma improbable ciudad, paradigma del hartazgo ciudadano, el sitio donde las preguntas tipo ¿qué pasaría si…? son respondidas. El what if que sirve como detonador tanto a novelistas de ciencia ficción como a autores de cómic de superhéroes. Una premisa seductora para el lector especulador dispuesto a explorar escenarios llevados a sus últimas consecuencias.

Es muy posible hhhh1que ese tipo de especulación sólo flote en la literatura de ficción, o en las elucubraciones ingenuas que luego circulan las redes sociales. En la demostración matemática de Duque, queda claro que el voto nulo, por lo menos en las leyes electorales vigentes, sí favorece al PRI (o en su caso al partido mayoritario), sí perjudica a los partidos más pequeños (aquellos que buscan el registro), un punto que Dresser no consigue refutar.

Quizá el problema fundamental del voto nulo, es que este no lleva el mensaje que sus apologistas quieren que lleve. Para el INE, un “voto nulo es aquel que no reúne los requisitos legales para ser válido”. Aunque en otro países el voto en blanco recibe otro tipo de reconocimiento, similar a un plebiscito donde el ciudadano puede manifestar su rechazo los candidatos ofrecidos; en México el voto en blanco es para todos casos, semiótica, política y prácticamente nulo.

Podemos ponerle a ese 5% todos los calificativos que nos gusten, podemos atribuirle voluntad de rechazo, indignación, y molestia ciudadana, pero lo cierto es que su significación es indistinta de la boleta que fue marcada por error, marcada más de una vez o cualquiera de las otras causas legales de nulidad. Su fuerza, si lo tuviera, se diluye en su propia polisemia indistinguible.

votonulopropuestanulaY seamos claros. A los partidos no les importa un pepino esa legitimidad perdida, ese rechazo velado, ese pudor electoral y político. Ese ciudadano puede decir yo no juego con esas reglas y no importa. Porque las reglas determinan al gobierno, y el gobierno las reglas, y estas son obligatorias hasta para el que se levanta de la mesa y no quiere jugar.

Miro la probable boleta electoral de mi distrito y me queda claro que no suscribo a ninguno de los candidatos, que no me convence su postura política, su respaldo programático, sus ideas, sus promesas fáciles y difíciles, su trayectoria o sus posibilidades de hacer algo distinto. Leo al reverso las listas de legisladores pluris que apoyaré con mi voto, y no hay lista con nombres que invoquen la náusea o representen directa o indirectamente lo contrario de lo que pienso. Y sin embargo, me queda claro que la tarea que nos deja el disenso es más compleja que dejar la boleta en blanco (para ser marcada por un vivales) o tacharla toda con alguna leyenda ingeniosa. ¿Qué candidato llevará a un mejor equilibrio, pluralidad y rendición de cuentas? ¿Es ingenuo pensar que alguno hará un ápice de diferencia? No se trata de disyuntivas de voto de castigo o voto útil. Para ser útil, el voto debe primero contar.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 27 de mayo del 2015