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319 – Reinvención y decadencia

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Desde hace tiempo es bastante común encontrarnos con series de TV cuya premisa y arco narrativo se extienden a lo largo de una o varias temporadas. Desde Lost hasta Breaking Bad, pasando por una docena de otras que vienen a la mente (24, The Killing, The Walking Dead, etc), el televidente, como un versado cliente de las telenovelas de otros países, no se sorprende en que la historia no concluya cada semana y que deba esperar semanas o meses para conocer su desenlace.

Hace veinte años no era nada común. Después de los éxitos indiscutibles de L.A. Law y Hill Street Blues, Steven Bochco tenía la suficiente credibilidad como para apostar por un experimento. Este se llamó Murder One y fue una de las primeras series en contar una sola historia, en este caso un juicio mayor de asesinato, a lo largo de 23 episodios.

Steven Bochco

Steven Bochco

Durante décadas ese tipo de serialización sólo se veía en “miniseries” dedicadas a la adaptación de alguna obra literaria (Roots, The Thornbirds), probablemente porque su estructura paralela al libro del que provenían era un argumento convincente para que los ejecutivos de la TV y el público televidente les tuviera consideración.

Ya en los años setenta y ochenta se consideraba que el espectador promedio era incapaz de mantener la atención en un programa de drama por una hora entera. Mientas las cadenas ponían todas sus canicas en sitcoms, fue Dick Wolf quien empezó la década de los noventa tratando de construir un policial compuesto de dos tramos de media hora. En la primera mitad del programa, un equipo de policías investigaba un crimen. En la segunda parte, el equipo de la fiscalía se las veía con el juicio. En alguna de sus encarnaciones, La ley y el orden sigue al aire veintiséis años después.

620-murder-one-benzali-tucci-phillips.imgcache.rev1344536793195Lo que proponía Bochco en Murder One era casi insólito, y aunque tuvo gran recepción con la crítica especializada, y una aceptación casi de culto con parte del público (incluido el People’s Choice Award en 1996 y siete nominaciones al Emmy y otros premios), lo cierto es que a la cadena no le convencieron sus números y para la segunda temporada se implementaron cambios radicales, incluyendo cambiar al protagonista y la migración hacia un formato episódico de casos semanales.

Es evidente que la primera temporada fue un semillero de talento. Aunque el protagónico, Daniel Benzali, sólo consiguió después papeles de soporte como villano; muchos de los protagonistas en roles de soporte se volvieron presencia común en el cine y la televisión de las siguientes décadas: Stanley Tucci, Dylan Baker, Patricia Clarkson, Mary McCormack y Anthony LaPaglia, por mencionar algunos.

El año pasado escribí en este espacio sobre el nuevo proyecto de Bochco: Murder in the First una serie de TNT que toma prestado algo más que el título de esta versión primigenia. La serie, que va en su tercera temporada, sigue a una pareja de detectives del departamento de homicidios de San Francisco mientras investigan un caso por diez episodios.

mitf-600x338_062320150236El protagónico corre a cargo de Taye Diggs y Kathleen Robertson, y en su primera temporada capturó todo el sabor del procedural de la vieja escuela. Sumando las virtudes de las creaciones de Bochco, el realismo en la camaradería profesional, tomarse su tiempo para desenvolver las capas de la historia y la inteligencia.

Después de esa nota alta, la segunda temporada es un poco decepcionante. Tal pareciera que Bochco buscó hacer una versión californiana del drama policial al estilo casi insuperable de The Wire. Enfocando la narración en participantes tanto de la ley, como abogados y criminales, y tratando de profundizar en sus personalidades y motivos.

En este caso, la historia mezcla una balacera estudiantil, un sindicato corrupto de policías, y la investigación de un capo pandillero de un barrio marginal vinculado con cárteles chinos y mexicanos. El tono, sin embargo, resulta un tanto acartonado, y el desarrollo de personajes navega más cerca del estereotipo que en la observación fina.

Murder-in-the-First-2.01La segunda temporada tiene aciertos e incluso momentos de intensidad eficaces, y aún así, no funciona del todo. Hay un elemento, sea estilístico o de dirección que proyecta una pátina de falsedad forzada en buena parte de los episodios. Detrás puede percibirse la intención de hacer algo más profundo o sólido, y aunque es bueno que la intención sea transparente, en la televisión la intención no es lo que cuenta.

Hace veinte años, los ajustes estructurales en la serie mataron (si me valen el guiño) a Murder One en lugar de salvarla. Tal pareciera que algunos ejecutivos televisivos siguen incapaces de entender que una de las cosas que genera culto y seguimiento en esta nueva edad de oro de la TV, es la consistencia. La idea, si quieren ingenua, de que nos sumergiremos a un mundo que temporalmente habitamos, y donde los tachones y correcciones apurados para “buscar más audiencia” casi nunca funcionan.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 25 de mayo del 2016

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318 – Nueve consejos cerebrales

mariapBrain Pickings es un blog creado por la escritora Maria Popova hace casi una década. Popova se propuso recopilar información que le parecía interesante sobre el mundo y lo que importa en éste. Lo que inició como una forma de satisfacer su propia curiosidad se ha vuelto un sitio imprescindible por su selección de material y porque es todavía un remanso de la publicidad online y los cookies que nos siguen hasta los sueños.

Su complejo y riquísimo blog depende exclusivamente de donativos, lo que crea una economía independiente al tráfico, los clicks y las impresiones generadas a través de anzuelos de contenido tramposo.

mariapopova_elizabethlippmanBrain Pickings sostiene que la única manera de tener acceso y sacar provecho de los mejores recursos de nuestra mente (conocimiento, información, inspiración) es a través de la creatividad y la combinación de ideas de todas las disciplinas. Su propuesta es recopilar esas piezas de información, arte, ciencia, psicología, diseño, filosofía, política o antropología, y ofrecer detonadores mentales.

Cuando el blog cumplió nueve años hace algunos meses, Popova decidió recopilar nueve consejos de las miles de horas de seleccionar material. Aunque en su post se leen y desarrollan mejor de lo posible en este espacio, sirvan acaso como degustación de ideas que visitar antes de darse una vuelta por el último escándalo de Buzzfeed.

keats-mini1. Permítete el lujo incómodo de cambiar de opinión. El chiste es cultivar la “capacidad negativa”, cuyo origen se remonta a una carta que John Keats le dirigió a sus hermanos en 1817 y se refiere a la disposición por abrazar la incertidumbre, vivir el misterio y hacer las paces con la ambigüedad.

En una cultura donde es casi obligado tener una opinión sobre todo, esas opiniones se construyen, las más de las veces, con impresiones superficiales, a bote pronto,  repitiendo lo que dicen otros cual mantra de me gustas y retuits. Y esas opiniones terminan construyendo nuestra realidad del mundo. Casi nadie se atreve a decir “no sé”, argumenta Popova y es preferible entender, que tener la razón.

Daniel-Dennett12. No hagas nada solamente por prestigio, estatus o dinero. De acuerdo al filósofo Dan Dennett, el secreto de la felicidad está en “encontrar algo más importante que tú y dedicar la vida a ello”. En 2006 Paul Graham escribió “Cómo hacer lo que amas”, un artículo inspirador de donde Popova rescata: “Lo que no debes hacer es preocuparte por la opinión de nadie más allá de tus amigos. No te preocupes por el prestigio. El prestigio es la opinión del resto del mundo”. En el fondo de este consejo hay una máxima inquietante: “hay cosas que dan recompensas más profundas”.

3. Sé generoso. Con tu tiempo, tus recursos, dando crédito y con tus palabras. Es más fácil criticar que celebrar.

Maya Angelou. 'She was special, she was rare.'4. Construye remansos de quietud en tu vida… Medita. Camina. Deambula sin destino concreto. Hay un propósito creativo en aburrirse. Las mejores ideas llegan cuando dejamos de presionar a la musa. Sin silencio, no hay procesos inconscientes y el flujo del proceso creativo se rompe. …y duerme. Dormir es más que el mayor afrodisíaco creativo. Dormir poco no es un ejemplo de ética laboral: es un error en nuestras prioridades.

5. Cuando la gente te diga quiénes son, créeles dijo Maya Angelou. Popova completa: cuando te digan quién eres, no les creas. Eres el guardián de tu propia integridad. Lo que otros asuman de ti y lo que piensas dice mucho de ellos pero nada sobre ti.

anniedillard6. La presencia es un arte más importante que la productividad. En una cultura que mide el valor de los seres humanos por su eficiencia y sus ingresos, las cosas que hacen que la vida valga la pena a veces se pierden. Ya lo dijo Annie Dillard: “Así como pasamos nuestros días, pasamos nuestras vidas”.

7. Cualquier cosa que valga la pena toma tiempo. En el mundo de la impaciencia y lo inmediato, los mitos del éxito instantáneo (sólo agregue agua), son sólo eso. Popova hace un voto por revisar la definición de éxito. Si nos interesa sólo el resultado, es fácil olvidarse del camino, y el camino es el viaje.

"Patti with Bolex-1, 1969"8. Busca lo que magnifique tu espíritu. La frase viene de Patti Smith, que discutiendo sus influencias creativas habló de los artistas que “magnificaban su espíritu”. ¿Quiénes son las personas, ideas y libros que magnifican tu espíritu? Búscalas, abrázalas y visítalas con frecuencia.

9. No tengas miedo de ser idealista. La sociedad contemporánea parece convencida que el camino al éxito está en satisfacer las necesidades existentes. Es el credo y excusa de los medios de comunicación y los políticos populistas: dar lo que el público pide. Pero lo que damos genera su propia demanda. Si queremos aumentar la demanda de lo sustantivo por encima de lo superficial, es importante tenerlo presente, donde quiera que estemos y sea cual sea el rol social que juguemos.

Que estos consejos no den una idea equivocada, Brain Pickings no es una colección de frases inspiradoras recicladas de manuales de autoayuda. Es un blog recomendable para  poner como página de inicio en tu navegador preferido; si acaso como puerto de partida y destino antes de emprender el viaje por el mar de la información y la banalidad.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente, del miércoles 18 de mayo del 2016

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317 – Apenas cumplen

En el ciclo televisivo todas las series llegan a su final. Para algunas, la cancelación intempestiva, para otras dejar la suerte de sus protagonistas en vilo. Algunas viven la ambivalencia de tener que combinar el cierre temporal con la posibilidad de que sea definitivo. Lo cierto es que en los tiempos entre el final de abril/mayo y las nuevas temporadas de otoño, los canales necesitan programar algo más que capítulos repetidos. Dos de esas propuestas son:

The Catch

the-catch-abc-new-shonda-rhimes-show-pngLa idea no es mala. Una agencia de detectives de lujo en Los Ángeles dirigida por dos mujeres. Una de ellas, Alice (Mireille Enos) está comprometida con un hombre exitoso, Benjamin (Peter Krause) y tiene una vida aparentemente envidiable en el ramo de la seguridad empresarial (o algo así) para museos y dignatarios extranjeros.

El concepto tuvo su origen en la mente de la brillante escritora británica Kate Atkinson, y ésta aún recibe una mención en los créditos iniciales. Su personaje original era una actuaria especializado en contabilidad forense. El equipo de Shonda Rhimes (Scandal, Grey’s Anatomy) se encargó de reescribir la idea y añadirle romance y glamour, desarrollándola como una serie mid season para cubrir el horario de descanso de How to get away with murder.

Dos minutos dentro del piloto, nos enteramos que Benjamin es en realidad un estafador que buscaban hacerse con los millones de Alice y sus clientes. Alice queda devastada y decide vengarse. La serie pretende sostenerse entre el seguimiento de casos semanales de clientes del despacho de Alice, y las víctimas que Benjamín busca para pagar su deuda con un sindicato del crimen. Mientras eso sucede, Alice caza a Benjamín y él busca seducirla de nuevo.

160212-news-thecatchLa premisa busca combinar dos gramos de screwball comedy con misterio y algo de erotismo en escenarios de lujo. Y podría funcionar si no fuera víctima de un elenco fallido. Para que Alice sea creíble como personaje, debe ser una mujer fuerte, sexi, inteligente y atractiva. Enos es buena actriz (quien lo dude que eche un vistazo a The Killing), pero su Alice no se ve fuerte, ni sexi, ni atractiva. La actriz padece sobremaquillaje y sus movimientos seductores, desde como camina hasta sus muecas, rayan en la farsa.

Krause es el otro problema. Benjamin es una especie de versión diluida del Frank Abagnale Jr. encarnado por Leo DiCaprio en Atrápame si puedes (Spielberg). Un cínico carismático, capaz de quitarte el reloj mientras te consuela en el funeral de tu madre. Krause no es la mitad de carismático, ni capaz de proyectar la ambivalencia moral del estafador profesional: Esa que nos lleva como espectadores a querer que lo atrapen y que se salga con la suya al mismo tiempo.

El argumento de la serie no es malo, es hasta entretenido, pero todo el tiempo nos deja la sensación que estamos viendo a los actores simular que están actuando, y eso rompe cualquier hechizo de credibilidad, un ingrediente indispensable.

Mad Dogs

960Esta miniserie fue uno de los lanzamientos de Amazon a inicios de año, y ahora será retomada por AMC en la tele satelital. El piloto es eficaz. Americanización de una serie británica con argumento similar (pero transcurría en Mallorca). Cuatro viejos amigos que hace tiempo no se ven, viajan a Belice a pasar unos días con su viejo amigo Milo (Billy Zane), el quinto del grupo, quien se ha vuelto una especie de magnate de los bienes raíces y está a punto de retirarse.

La casa de Milo es una sucursal del paraíso, y Joel (Ben Chaplin), Lex (Michael Imperioli), Gus (Romany Malco) y Cobi (Steve Zahn), están pasando un día maravilloso cuando Milo empieza a actuar de forma extraña. Una cena llena de emociones culmina con un cruel e inquietante asesinato. Pronto los amigos se ven envueltos en una maraña que incluye traficantes de drogas, armas, la CIA, policías locales corruptos y un enano asesino con una máscara perturbadora.

9261c5b64f0c49a7c9ba4bd326fbd76aEl soporte de la trama es que detrás de toda entrañable amistad hay resentimiento, envidias, vidas fracasadas y aunque la única manera en que el grupo sea capaz de sobrevivir es trabajando juntos, las limitaciones y egoísmo individual lo impiden. Es una visión desencantada de la humanidad, pero da para muchos momentos dramáticos.

Cada vez que parece resolverse el tema se irá complicando con todo tipo de situaciones que juegan marginalmente con una docena estereotipos del turista gringo en el tercer mundo. Los cuatro amigos son personajes complejos y profundamente desagradables, lo que complica identificarse con ellos y que nos preocupe su destino, sin embargo, hay que decir que los valores de producción de la serie son elevados y que tiene momentos casi memorables.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 11 de mayo del 2016

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316 – ¿Cuánto cuesta tu atención?

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¿Alguna vez te has preguntado por qué internet está lleno de encabezados escandalosos que buscan un click? ¿Por qué la calidad del contenido en línea disminuye conforme hay más contenido disponible?

Cada minuto se producen 72 horas de videos, 204 millones de correos electrónicos, y 277,00 tuits (por mencionar sólo tres de tipos de contenido disponibles). Cada uno de ellos, cada foto, cada post compartido en Facebook por tu prima, cada canción en streaming, lo que quiere es tu atención.

article-2381188-1B100DFB000005DC-78_634x446La atención es el recurso no renovable más codiciado del planeta, y los medios digitales parecen apenas darse cuenta de ello.

Cuando los medios empezaron a dar el salto a los contenidos digitales, se llevaron la unidad de medida que definiría por las siguientes dos décadas cómo se valora la publicidad y se financian los negocios digitales: la impresión.

No me refiero, por supuesto, a la impresión en papel, sino a la que se genera cuando una pantalla despliega un anuncio (y supuestamente el usuario lo ve). Eso es una impresión. La unidad tiene su origen en los medios tradicionales donde se vende publicidad basada en circulación o ratings.

Yahoo definió que la publicidad en internet se comercializaría así: $20 dólares por millar de impresiones (CPM). Conforme el contenido en internet aumentó, y las opciones para desplegar anuncios  se volvieron casi infinitas, el CPM cayó hasta $2. Y aún así, es la razón por la que los negocios digitales están fracasando.

9-online-adsUn estudio de comScore señala que en 2015, nada más en EEUU, el 45% de toda la publicidad que se vendía en forma digital, ni siquiera estaba en sitios donde fuera posible verla (anuncios pequeños, ocultos o que pasaban demasiado rápido por la pantalla).

Max Willens comparte buena parte de esta información en un artículo interesante y recomendable, publicado hace unos días en International Business Times y más tarde repetido por otras plataformas. Su argumento central es que la tiranía de la impresión está quebrando los negocios digitales y debe darse un cambio radical si estos desean sobrevivir.

Veamos por qué: Hasta hoy, lo único que tiene que hacer un productor de contenido digital es provocarnos a dar un click. Con abrir una página, con el contenido que sea, se despliega su publicidad. Cuando estos anuncios se despliegan en un 50% y duran un segundo en pantalla, se considera que cumplieron una impresión. No importa si los vimos o nos interesaron, con aparecer generan facturación publicitaria.

Modern business conceptEsto implica dos problemas. Primero, que estas empresas harán lo que sea para que demos click a sus ligas: encabezados escandalosos, revelaciones insólitas, recetas deliciosas y fáciles, gatitos simpáticos o selfies provocadoras. Si damos click, ellos cobran.

El segundo problema es que todo el contenido vale igual para efectos de CPM. Un reportaje que requiere meses de investigación puede generar igual o menos impresiones que el último video de lady100pesos. Y si generar contenido original y de calidad no es redituable, entonces, ¿para qué pagar por él? ¿Por qué no hacer más y más páginas llenas de impresiones a ser cobradas?

The Huffington Post se volvió un imperio con 1200 páginas diarias generadas por staff que empezó con un ejército de colaboradores gratuitos. Buzzfeed creó otro monstruo dedicando el grueso de sus recursos a generar tráfico en redes sociales y sólo una pequeña parte a la producción de contenidos, muchos de los cuales son ahora infomerciales.

bot-clicker_featuredY todo parecía ir bien, excepto que a nadie le sirve pagar por publicidad que no genera resultados y tarde o temprano el cliente se pregunta si esas miles de impresiones le trajeron clientes. El valor de Yahoo se derrumbó, y la misma Buzzfeed sufre para cumplir sus objetivos financieros. Peor aún cuando un estudio reciente demostró que la mayoría de los “espectadores” la una campaña reciente de Mercedes Benz, fueron programas automatizados y no personas “reales”.

De acuerdo a Willens, empresas españolas y el Financial Times están proponiendo una nueva medida para valorar la publicidad online: el tiempo. Argumentando que no basta que el internauta vea de reojo tu publicidad, sino que se detenga un rato en la página donde está desplegada (o interactúe con ella). Ese tiempo, tu atención, es limitado y como medida lleva implícito a apostar por calidad en lugar de cantidad.

Las primeras empresas en transitar a esta medida están encontrando resultados. Habrá que ver si son capaces de definir reglas y unidades de medición facturables para cambiar el paradigma de una industria decadente. La idea de atrapar nuestra atención con contenido en lugar de estratagemas es muy prometedora.

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Para El Economista Arte Ideas y Gente del miércoles 4 de mayo del 2016

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315 – La línea en la arena de P.J. Harvey

PJ-Harvey-The-Hope-Six-Demolition-ProjectEs muy probable que hace cinco años P.J. Harvey haya alcanzado la cima de su todavía joven carrera musical. Después de ensayar estilos, géneros y colaboraciones, encontró con Let England Shake una recepción casi unánime. Ganó el premio Mercury al mejor álbum del Reino Unido, estuvo en los primeros lugares de las listas de la crítica especializada y recibió la Orden del Imperio Británico.

El disco recreaba la experiencia sanguinaria de las trincheras de la primera guerra mundial, con un tono irónico que contrastaba los horrores de la guerra con su conversión en leyendas de honor y patriotismo.

Harvey debe haberse enfrentado al viejo dilema de los artistas que deben seguir adelante después de una obra maestra. ¿Qué presentar a continuación? Si exceptuamos a esos creadores que todo el tiempo están trabajando y ya van avanzados en su siguiente proyecto cuando el anterior apenas está alcanzando la etapa de publicación, cualquier creador que se tomó una pausa y enfrenta la página en blanco después de un gran éxito, se hace de alguna manera la pregunta. El éxito elevó las expectativas. Todo lo que haga a continuación será comparado con lo anterior.

1401x788-PJ-Harvey-'The-Wheel'-VideoHarvey se decidió un enfoque más ambicioso. Sumó a su compañero de trabajo Seamus Murphy y emprendió una serie de viajes por territorios en guerra, afectados por la guerra, o donde se toman las decisiones bélicas. Viajó por Kosovo, Afganistán y Washington. Murphy tomó fotos y preparó una película. Harvey se documentó y escribió poemas y canciones.

La primera entrega de este trabajo fue el libro El hueco de la mano (Sexto Piso), del que hablé en este espacio en noviembre pasado. Un libro que recopilaba los poemas y canciones de Harvey con fotografías de Seamus. La segunda, es el esperado álbum de Harvey: The Hope Six Demolition Project.

Durante semanas, Harvey grabó el disco en London Somerset House, en un estudio separado de la calle por un vidrio, a la vista del público, cual mago que se sube las mangas mostrando que no tiene trucos ocultos.

6c992190dfd7d9ff42b204be2e95a868.1000x667x1Al leer el libro sin la referencia musical, el efecto es muy distinto al que produce escuchar la voz aguda y sublime de Harvey trasegando sus historias. Algunos críticos han dicho que el disco se percibe como si fuera una serie de despachos periodísticos desde el frente. Si las imágenes de Murphy en el libro se percibían como fotoperiodismo, esta versión casi asegura que Harvey inventó el género del fonoperiodismo, cantando desde el frente sus reportes. Excepto que algún historiador podría apuntar a los juglares y una tradición medieval para transmitir noticias de tierras lejanas a través de la música.

Lo cierto es que Harvey ha puesto en un brete a más de un crítico musical, que con esta entrega se ve obligado a apuntar si las ideas e imágenes de las canciones dan en el blanco o fallan en su intención. El disco de Harvey lleva el pecado de “tener mensaje”, de tomar una posición política. Como si al mirar las trincheras de la primera guerra mundial, la cantante ya no hubiera sido capaz de quitar los ojos de la injusticia del mundo.

En ese sentido, su disco es un trabajo complementario (en estilo y tema) al previo. Aunque cuando la ironía se enfoca en temas actuales, pierde un poco de la fuerza que conseguía confrontando las “verdades históricas” del imperio británico. Aún así es memorable, y tiene momentos espléndidos.

PJHarvey0116Harvey ensaya nuevamente un repaso de géneros, pasando del rock al blues, un guiño de jazz, los mantras y las repeticiones corales, junto a grabaciones en vivo y otros recursos estilísticos que hacen que sus arreglos sean complejos y difíciles de clasificar.

En A line in the sand, Harvey relata las desventuras de un voluntario humanitario: “We got things wrong, but I believe we did some good(Fallamos en algunas cosas, pero creo que ayudamos un poco). La frase le queda como anillo al dedo a The Hope Six Demolition Project. Si el arte con mensaje bordea peligrosamente cerca de ser clasificado como propaganda, es una línea en la arena que Harvey cruza sin problemas, porque su única ideología es señalar la injusticia y el dolor, y porque no se siente dueña de las soluciones del mundo, al contrario. En sus mejores momentos su música nos señala precisamente los matices y complejidad que implica intentar corregir la injusticia.

Descargar: The ministry of defence, The Wheel, y Dollar, Dollar.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 27 de abril del 2016

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314 – Adaptando a Le Carré

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Mucho se ha escrito sobre la adaptación de trabajos literarios al cine o la pantalla chica. Desde aquel viejo adagio de “el libro siempre es mejor“, hasta la falsa idea Hitchcockiana de que para hacer buenas películas es necesario partir de malas novelas. Una percepción extrapolada de aquella declaración de Hitchcock a Truffaut en la que dijo que sólo leía las historias una vez y si le gustaba la idea, se olvidaba del libro y se concentraba en crear cine.

Hitchcock-Truffaut-2015-3Truffaut fue un poco más allá y le preguntó si alguna vez consideraría hacer una adaptación de una gran novela, por ejemplo: Crimen y castigo de Dostoievski. Y Hitchcock respondió que no, porque precisamente Crimen y Castigo era el logro de alguien más, y que aún si lo hiciera, no sería buena. ¿Por qué, no? insistió Truffaut, “Porque en la novela hay muchas palabras y cada una de ellas tiene una función… Llevarlo al cine equiparablemente requiere de ocho a diez horas, y eso no es bueno.”

El formato y tiempos del cine ponen contra la pared cualquier intento de conversión fiel del lenguaje literario al cinematográfico. Uno podría pensar que la televisión, con la posibilidad de dar aire y espacio a través de la fragmentación en episodios, fuera un medio más amigable para dejar respirar el aliento literario en su transformación, sin perder demasiado en el proceso.

IMG0001.PCDDesde tiempo atrás, la BBC y su Masterpiece se han encargado de crear miniseries que son casi versiones definitivas de clásicos literarios de la novela inglesa, como Sense & Sensibility, Bleak House o Brideshead Revisited. Desde los setenta, otros autores encontraron en la miniserie el puerto de salida para best sellers que no cabían en el cine: desde Raíces hasta El pájaro espino, Shogun o la primera versión de El caso Bourne de Robert Ludlum (casi todas protagonizadas por Richard Chamberlain). No digamos aquella clásica versión de Tinker Tailor Soldier Spy de 1979 con Alec Guinness, con que la BBC adaptó en siete episodios por primera vez una novela de John Le Carré (puede contrastarse con la versión fílmica de Thomas Alfredson en 2011 con Gary Oldman en el protagónico).

Este año fue Sussane Bier, laureada directora danesa (alguna vez del movimiento dogma) quien se animó a adaptar The night manager de John Le Carré. La miniserie recrea el argumento y premisas esenciales de una compleja trama de conspiraciones internacionales en seis episodios de espléndida manufactura.

Bier

Bier

El mayor reto de adaptar a Le Carré, contrario a lo que podría pensarse, no estuvo en la complejidad de la historia o su contexto específico. La novela gira alrededor del tráfico internacional de armas, y Le Carré la escribió en 1993. La trama transcurría principalmente en las Bahamas e involucraba la venta de armas a los carteles colombianos de la droga.

the-night-manager-8Bier prefirió situar la miniserie en época actual, recolocando un episodio en El Cairo en plena primavera árabe. Trasladando el cuartel general del vendedor de armas de las Bahamas a Palma de Mallorca y reemplazando a los cárteles por una facción no identificada del conflicto Sirio. Y todo ello funciona muy bien.

La directora se concentra en sacar provecho del carisma y talento de un atractivo elenco encabezado por Tom Hiddleston (¿próximo James Bond?) y Hugh Laurie. El estilo difícil, de distintas voces narrativas y subtramas interconectadas, de Le Carré se traduce en locaciones europeas espectaculares y un diseño de producción que cuida tanto la composición estética de la imagen tanto como las sutilezas expresivas del elenco. Un gran acierto de casi todo el cine de Bier es evitar machacar la trascendencia de los temas en juego, y enfocarse en seducirnos hacia la historia que quiere contar.

Le Carré

Le Carré

La mayor distancia con la novela, sin embargo, la supuso el final. La miniserie acomodó una operación más cercana al cine de James Bond y al tipo de resolución con que buena parte del cine occidental se aleja lúdicamente de los aspectos más toscos de la realidad.

De acuerdo a los productores y al propio hijo de Le Carré, que supervisó el proyecto, “el proceso de adaptación no se trata de seguir un libro al pie de la letra, sino en usarlo como materia prima para un nuevo viaje”. El responsable de ese cambio de curso fue el guionista David Farr, con una breve pero loable trayectoria escribiendo guiones de espionaje.

THE-NIGHT-MANAGER-portadaEl cine, y quizá más la TV, ansía atar cabos, concretar arcos narrativos. Llevarnos hasta una resolución para cada personaje, que deje al espectador con la sensación de que sabe en qué terminó todo. Le Carré es más sofisticado que ello. En su novela, como en la vida, algunas cosas funcionan y otras no. La mayoría de los personajes son complejos, impredecibles e imperfectos. El futuro es incierto y lo único que concluye con certeza es el operativo que movía la trama.

Bier busca atrapar parte del tono con un último plano de vaga ambigüedad. Y es posible que lo haya conseguido en cierta medida. Habría que pensar, con la misma salvedad pragmática con que discutían Hitchcock y Truffaut; o quizá con aquella sentencia magnífica de Marshall McLuhan (el medio es el mensaje), si esa diferencia en la resolución de una y otra manera de contar historias, es, más que un pretexto de exploración de nuevos viajes, un molde inevitable del medio que se eligió.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 20 de abril del 2016

313 – Las falsas certezas

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Una estimación reciente del Centro de Investigación de Fraudes de la Universidad de Stanford, revela que cada año los estadounidenses son estafados por 50 mil millones de dólares. Este número considera dinero esquilmado por estafadores profesionales de todo el mundo aprovechándose de la ingenuidad y conectividad del estadounidense.

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El estudio, fue citado por la revista The Atlantic en un artículo de Maria Konnikova, autora de The Confidence Game: Why we fall for it; para recuperar investigaciones y propuestas tecnológicas enfocadas en métodos innovadores para protegernos.

El artículo va acompañado de una simpática línea temporal sobre el fraude, que se remonta a los griegos, 300 AC, donde se documentó el primer intento de fraude de la historia: Un mercader que intentó hundir su barco para cobrar el seguro.

El fraude en el arte se remonta a 1496 en que Miguel Ángel falsificó una escultura de Cupido para vendérsela a un Cardenal. En 1995 uno de los grandes falsificadores de la era moderna, John Myatt, fue arrestado en Inglaterra después de hacer pasar por buenas casi 200 pinturas de maestros impresionistas. Myatt ahora conduce un programa en la televisión británica donde en cada episodio pinta el retrato de alguna celebridad con el estilo de un maestro antiguo.

Una de las primeras herramientas sugeridas por The Atlantic surge de los famosos correos electrónicos de dignatarios africanos dispuestos a hacernos llegar fortunas inmensas. Una estafa que nació en Nigeria y mereció un espléndido episodio de la serie Cybercrimes de la BBC.nigerian-prince

La propuesta es un filtro de correo basura que identifica patrones narrativos que incluyen afirmaciones de sorpresa, menciones de dinero y llamadas a actuar. Elementos presentes en todas las variantes de este tipo de correos. La idea de la empresa, es pasar de ahí a revisar interacciones en redes sociales o sitios de citas amorosas, analizando el lenguaje natural en busca de patrones repetitivos para prevenir a sus clientes antes del desembolso trágico.

Otra idea son filtros de “verdad” que buscan afirmaciones falsas en redes sociales para prevenir se lucre con desinformación. Se menciona el caso de un estafador que a través de filtrar rumores falsos de una empresa, consiguió utilidades en la bolsa. La universidad de Sheffield en el Reino Unido encabeza un proyecto para examinar información colocada en redes sociales con vistas a identificar rumores y calcular su veracidad basándose solamente en su semántica.

Su plan es que un análisis superficial del lenguaje de un tuit, por ejemplo, sea suficiente para etiquetarlo como especulación, controversia, mala información o desinformación.

Buena suerte con eso.

fea-ad-fraud-01-2016Hay dos propuestas más inquietantes. La primera, una suerte de software en teléfonos móviles que siempre esté escuchando nuestras interacciones, para interrumpir de pronto con un mensaje o una alarma: “Aléjate, ese individuo es fraudulento”. Partiendo sólo de su voz, lo que dice y cómo lo dice. La herramienta es inquietante por partida doble: primero porque implica renunciar a toda privacidad en pos de la “seguridad” ofrecida por la empresa para detectar maleantes que nos quieren vender un boleto de una rifa, pedirnos dinero para su mamá enferma o comprar el pasaje. Sin embargo, la tecnología puede ir tan lejos que después sea posible imaginar otras aplicaciones: “tu marido te engaña”, “nunca te ha amado”, basadas en otros patrones linguísticos.

El artículo concluye con una investigación de científicos de la Universidad de Pennsylvania que afirman haber identificado los patrones neuronales “únicos” de los mentirosos. De tal manera que basta un escaneo del cerebro de un sujeto para saber si está diciendo la verdad. Su método es más eficaz que un simple detector de mentiras ( un tris más invasivo y costoso que la prueba para replicantes de Blade Runner). Sin embargo, aclaran, su efectividad se reduce si las preguntas del interrogatorio son ambiguas o poco claras.

Internet LotteryDetrás de estos estudios y propuestas está la creencia de que de alguna manera la raza humana contemporánea ha evolucionado sus instintos autoprotectores en menor grado que los instintos depredadores de los demás. Que sólo mediante sofisticadas aplicaciones tecnológicas conseguiremos estar a salvo de ser robados y lastimados por los malos del mundo.

¿Merece ser salvado alguien que está dispuesto a pagar 500 dólares para recibir el premio que se ganó en la lotería de internet o es la nueva cara de aquellos que compran terrenos en la luna y que se toman cualquier remedio que brinde la esperanza, que no certeza, de curarnos de los males que acompañan la vida?

Un chiste famoso de Groucho Marx, afirmaba que no querría pertenecer a un club que aceptara personas como él como miembros. ¿Somos tan crédulos que aspiramos a ser protegidos de nuestra ingenuidad por tecnologías que nos piden la misma credulidad?

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 13 de abril del 2016

  

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312 – Cómo echar a perder una buena serie en cinco pasos

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El domingo pasado, AMC transmitió en EEUU el final de la sexta temporada de su exitosa serie The Walking Dead (en México pasó por Fox el lunes). El episodio con un metraje de película (87 minutos) se esperaba con anticipación por los seguidores de la serie y del cómic, tanto por la presentación de un villano nuevo (Negan), como por el anuncio de que uno de los protagonistas moriría a manos de éste.

El resultado fue completamente anticlimático y universalmente vituperado por críticos y seguidores. Fue, sin embargo, el final irónicamente apropiado para una temporada decepcionante. Sirva la a siguiente lista como manual, inspirado por la creatividad de Scott M. Gimple y Matthew Negrete (entre otros guionistas de TWD) como recetario para acabar con una serie exitosa e irritar a los fans. Los consejos son universales, aunque valga la advertencia necesaria: contiene spoilers.

the-walking-dead1 – Añade personajes

Ve sumando personajes hasta tener un reparto tan amplio que sea imposible atender a todos en un episodio. Así hay más carne de cañón para la siguiente horda zombi o banda rival. No importa si no hay tiempo para desarrollar sus arcos creativos. Convierte a cada personaje es un estereotipo de algo. Para hacerlo presente basta repetir un puñado de temas recurrentes de la serie: matar, que te maten, zombis, miedo, culpa, etcétera. Lo demás es maquillaje, vestuario y locación.

Además, si tienes muchos, hay tela para cortar sin tocar a los principales. Aprende la lección de Paulo en Lost. Siempre se puede hacer un montaje retrospectivo con un personaje nuevo para enseñarle al público que siempre estuvo ahí.

the-walking-dead-612-will-carol-survive-the-season-2016-images2 – Cambia la psicología de los personajes

Los personajes están a tu servicio, si no te gusta como son, escríbelos diferente.

Si tus personajes son astutos, desconfiados y  guerreros salvajes, conviértelos en afligidos, temerosos, imprudentes y torpes. Mejor aún si se trata de alguno popular. La angustia mantendrá a los fans frente a la pantalla, preguntándose por qué, por ejemplo, Carol (Melissa McBride) de pronto no pudo soportarlo y se fue. Cuestionándose si la vida civilizada en Alexandria los volvió a todos un poquito imbéciles.

the-walking-dead-episode-615-daryl-reedus-2-9353 – Convierte a tus personajes en instrumentos de la trama

Los personajes están ahí para que sucedan cosas. No están vivos. Son piezas en tu tablero creativo.

Convertir a tus personajes en plot devices es uno de los artificios más tramposos y chapuceros, pero es muy útil para escribir episodios cuando andas corto de ideas. ¿Necesitas suspenso?  Las decisiones de los personajes sirven para avanzar la trama: Pon a alguien en peligro. ¿Qué tal mandar al más débil a explorar el pueblo lleno de zombis? Manda al niño miedoso a atravesar una horda de zombis sin decir pío. ¿Qué tal llevar a la líder embarazada de siete meses como respaldo en una operación encubierta? Mientras alguien corre peligro, pon a los otros a discutir filosofía.

the-walking-dead-lucille-negan-abraham-glenn-daryl 24 – Promete y no cumplasHaz publicidad de que algo va a suceder para aumentar los ratings. Después no importa, la gente ya sintonizó.

Dile a tus fieles fans que “ahora sí vamos a matar al protagonista”, después escapa con algún subterfugio, todo se vale. Simula la eliminación de un personaje popular y si la reacción del público es feroz siempre se puede encontrar una solución (revisa lo que hicimos a media temporada con Glenn (Steven Yeun) y el contenedor).

No hay mejor final que anunciar que será impactante y alguien morirá. Y, si quieres, mata a alguien, pero no digas a quién. ¿Una sugerencia?: puedes convertir la cámara en subjetiva mientras Negan (Jeffrey Dean Morgan) golpea a su víctima con su bat “Lucille”. Que parezca el que cae muerto es el camarógrafo. Eso nos lleva al último punto:

the-walking-dead-negan5 – Pospón las decisiones fuertes

Es mejor concluir cada capítulo, o incluso la temporada si eres valiente, con momentos de suspenso sin resolución: El clásico cliffhanger. Ejemplo: Matamos a alguien indeterminado, así durante el verano, con calma, vemos quién conviene que sea el elegido.

No importa si contradice el estilo de la serie (hasta la quinta temporada) si ganas un poquito de espacio creativo (y por qué no negarlo, administrativo). Se vale posponer cualquier resolución dramática, las telenovelas lo hacen desde hace años. Eso te permite renegociar contratos, ver que todos tus actores estén bien a gusto, y prevenirte por si alguien anda rondando la filmación de un piloto en otro canal.

Es posible que robes a los espectadores cualquier conexión emocional con el suceso, pero a cambio los tendrás fielmente pegados al televisor a principios de octubre para saber qué pasó. Ya veremos otras estrategias para atraparlos de nuevo.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 6 de abril del 2016

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311 – La tele y las elecciones

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Las elecciones estadounidenses, como las de muchos países (el nuestro gracias a ese engendro político y lingüístico llamado spotización), se gestan en las pantallas del televisor. En el caso de EEUU es palpable en sus debates, entrevistas y visitas de candidatos a talk shows o programas de variedades como SNL.

Democrats-RepublicansLa gesta electoral se vive desde las primarias, el proceso interno de los dos partidos (Republicano o GOP y Demócrata) que dura desde febrero hasta junio de este año. Ahí se realizan votaciones parciales por Estado, concluyendo con las convenciones de los partidos en julio y la nominación de quien será su candidato a la presidencia para la elección del 8 de noviembre.

La estructura y formato de su proceso electoral es tan distinto al mexicano, que a veces se vuelve un tanto confuso de seguir y entender. Especialmente con una cobertura mediática internacional que poco hace para desentrañar sus misterios.

El esquema de las primarias es similar al del día de la elección, excepto que durante estas, los precandidatos (allá se llaman candidatos desde el principio ) compiten entre sí, votación tras votación, durante meses. Simplificando en proceso, podría describirse así: cada Estado, de acuerdo a su población, tiene un número determinado de delegados. De acuerdo a la votación en la primaria, cada candidato se apunta un número de esos delegados, que votarán a su vez por él, en la convención nacional.

US-elections-2016-638871Durante las primarias, hay candidatos con tan pocos votos, que sus campañas se van diluyendo hasta que se retiran o abrazan la candidatura de alguno de sus adversarios. Eso permite que aquellos con mejores votaciones vayan consiguiendo más dinero para proseguir su campaña, y quienes sólo estaban buscando sus cinco minutos o probando las aguas, se retiren a tiempo. Hay Estados que por su número de delegados sirven como termómetro para medir el resultado de la elección (Ohio, Florida). Al día de hoy, si hiciéramos un corte parcial, el candidato republicano más probable será Donald Trump, mientras que el demócrata será Hilary Clinton.

El proceso en EEUU está tan mediatizado que no sorprende que la atmósfera política consiga permear también el otro lado del espectro televisivo: las series de ficción.

A vote for Underwood

Kevin Spacey como Frank Underwood

La cuarta temporada de House of Cards en Netflix al igual que su contraparte en tele abierta: Scandal concentran el arco narrativo de sus personajes en la elección presidencial.

En ninguna de las dos series está Barack Obama en el poder. En la primera es Frank Underwood (Kevin Spacey), el maquiavélico congresista, quién se hizo con el poder y ahora debe sobrevivir una pedregosa elección primaria para continuar su mandato.

En Scandal el presidente republicano Fitzgerald Grant (Tony Goldwyn) está en el último periodo de su gestión, por lo que la disputa se celebra entre tres: Su ex mujer Mellie (Bellamy Young), su vicepresidenta y Hollis Doyle, un petrolero tejano, escandaloso y cínico, modelado a partir de Trump. En el bando demócrata, un senador se propone ser el primer presidente afroamericano, frente a un gobernador de origen latino.

Ambas series funcionan en tono satírico: House of cards quisiera ejemplificar un acercamiento más serio a la política real, mientras que Scandal es un circo mediático de vueltas de tuerca, revelaciones vergonzosas y diálogos mordaces. Paradójicamente la primera se toma a sí misma demasiado en serio, lo que hace más palpables sus defectos. 

GREGG HENRY

GREGG HENRY como Hollis Doyle (o Hollys Trump?)

En las elecciones vistas por la TV de ficción siempre hay un escándalo revelador, una conspiración, un cambio de candidato o secreto inconfesable que dará vuelta de último minuto a la preferencia de los veleidosos votantes. Ambas series juegan esas cartas con la severidad que amerita la caza por el poder, apostando a su fuerza dramática como acelerador no tanto de sus votantes ficticios como de sus ratings respectivos.

Al inicio de la temporada de House of Cards, la crisis matrimonial de los Underwood parece minar la propia elección hacia un plan tan descabellado como inverosímil. Curiosamente, es el ruidoso Scandal el que más refleja, incluyendo sus gestos autoparódicos, la atmósfera de la campaña electoral real.

Es posible que debamos a Hilary Clinton (y a su indiscutible valor dramático) el que la esposa de un presidente busque la Casa Blanca. El fenómeno se ha dado en Argentina, pero en los EEUU sólo aparece en melodramas televisivos. En la tele, las primeras damas suelen buscar el cargo cuando sus maridos todavía calientan el asiento. En la realidad los tiempos y el machismo político son muy distintos. Valga el ejemplo: Bill Clinton fue presidente entre 1993 y 2001, y su esposa apenas busca, por segunda ocasión, la nominación como candidato.

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Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 30 de marzo del 2016

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310 – De catálogos curados y otros platillos

House of cards 4 billboardCuando se trata de estrenos, el cine no es el único medio en que la maquinaria publicitaria se pone al servicio de los mejores gallos. El modelo se repite desde las grandes empresas mediáticas hasta la más oscura productora televisiva. Si se invirtió mucho, si lleva actores taquilleros, si el argumento o los personajes son populares o considerados de interés en más de uno de los estratos socioeconómicos en que se midió la muestra, la apuesta publicitaria será mayor.

Entre productores independientes suele escucharse cierta fingida perplejidad frente a cuentas sobre películas cuya publicidad costó más que una docena de propuestas independientes “más vivas y pertinentes” (como la que ellos realizaron con tres corcholatas y empeñando su casa).

La etiqueta de independiente ha cobrado también su propia celebridad, lo que ha llevado a algunos estudios a fabricar (o comprar) sus sellos “independientes” de la misma manera en que las grandes productoras de alimentos sacan líneas “orgánicas” o los grandes grupos compran pequeñas editoriales para apuntarse su prestigio, como quien compra una medalla para convertirse en héroe.

netflix-televisionLo curioso es que el modelito se repite hasta en sitios donde no hay de por medio venta directa. Pensemos en distribuidores de televisión vía streaming como Netflix. Netflix produce (y compra) varias series de televisión cada año. Sus “series originales” se han vuelto bandera para captar la atención de espectadores que valoran (y están dispuestos a pagar) el contenido “premium” de canales de paga como HBO, Showtime o Starz.

Si llevara la metáfora al ámbito restaurantero, Netflix es una suerte de buffet de todo lo que pueda comer por $99 al mes. Un buffet con platillos recalentados de restaurantes de comida rápida, pero también algunos traídos de cocinas de más prestigio. Y también tienen contratados algunos chefs, y estos ofrecen, cada mes, algún platillo exclusivo, cocinado al momento, para ese público que no se contenta metiendo papas fritas al microondas. A veces ese platillo se anuncia en pizarrones, fotografías en las mesas, y alguno que otro medio, sea para convencer a aquellos que no frecuentan el buffet, a acercarse, o para recordarle a sus clientes cansados de comer pasta boloñesa, que este mes hay un bonito pulpo a las brasas.

7dcbed46ba09594137ff75815ee6ac24Netflix apuesta en todos los países donde tiene presencia, por producciones locales, y con estrenos mensuales, a veces exitosos, a veces fallidos. Sin embargo, hay un giro particular a este buffet que cobra interés. Las series se estrenan en determinado momento, pero siguen disponibles para ser vistas por el resto de la eternidad (si los zombis, ISIS o Trump no se cargan al mundo antes).

No hay urgencia a que sean consumidas de inmediato. A diferencia de los contratos de explotación temporal que establecen con otros estudios, cada producción propia se suma al catálogo sin que su presencia tenga mayor costo en los servidores online de la empresa.

No sorprende que en los últimos meses, Showtime y Starz apuraran convenios de distribución premium con Amazon y Hulu, además de sus propias Apps, para sacar provecho a catálogos que de otra manera estaban destinados (y aún lo están) a la venta en cajitas coleccionables de DVDs, y poco más. La propia HBO que tenía un convenio similar con Amazon, ahora comercializa canales “bajo demanda” que no son más que la explotación online de su propio catálogo. Todos buscando una rebanadita de los 65 millones de clientes en el mundo de Netflix.

blimtelevisaComo solíamos decir en México cuando todavía había teléfonos públicos de monedas: tarde o temprano le cae el veinte a los demás. Y así Televisa, se ha sumado a la oferta con algo que llama blim y que de acuerdo a su propio boletín de lanzamiento ofrece contenido “curado”. Y con eso no se refieren a ese argot norteño para chido, o a la técnica culinaria de ahumar un buen jamón. Sino a ese termino un tanto pretencioso de la museografía, para describir la conservación y cuidado de un patrimonio artístico.

Si volviéramos a la metáfora restaurantera, blim ofrecerá un buffet recalentado de sus mejores tamales y garnachas escogidos por chefs de prestigio para salir del congelador hasta tu mesa. También algunos platillos internacionales, debidamente sazonados con picante y menús en español. Ya corresponderá al público decidir si hay algo en ese catálogo que pueda ser curado de tal manera que valga $109.00 al mes.   

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 23 de marzo del 2016