Escribir novelas de espías después de la caída del muro de Berlín, y el fin de la guerra fría es un trabajo complicado. En El Turista (RBA, 480pp) el escritor de Baltimore, que reside en Hungría: Olen Steinhauer evita caer en el síndrome de los “nuevos villanos” que ha popularizado los thrillers de espionaje desde que Tom Clancy dejó de vender libros y empezó a comercializar su nombre en videojuegos.
Ni estamos en la trillada conspiración de un gobierno secreto para dominar el mundo (como tanto disfrutaba Robert Ludlum), ni recorremos la geografía global en busca de terroristas de Al-Qaeda, traficantes de armas en las ex–repúblicas soviéticas o malvadas corporaciones sin escrúpulos.
El trabajo de Steinhauer ha sido ciertamente influenciado por los grandes del género, como Le Carré, y la comparación aquí vale más que el omnipresente cintillo mencionando al autor británico.
El turista es una historia sobre el espía en sí mismo, y las complejidades de una nueva era donde las lealtades simplemente no existen, y no hay manera de dilucidar la complicada red de intereses globales, las presiones inter-agencias después del 9/11 y el valor de la lealtad, todavía atesorado por una vieja generación de espías.
Lo mejor de la novela de Steinhauer es la creación misma del concepto de el turista, este operativo de la CIA entrenado para ejecutar misiones extremas con violenta efectividad, sin necesidad de preocuparse o entender para qué y por qué lo hace. Un concepto que pone al gran personaje de Robert Ludlum (Jason Bourne) en perspectiva, como algo casi datado.
La mitología que rodea este nuevo turismo es brillante. Agentes de viajes que desde un piso en Nueva York construyen las misiones que desempeñarán sus viajeros por todo el mundo, todos coordinados por el espía de la vieja escuela Tom Grainger (una suerte de George Smiley estadounidense).
Como David Ignatius, quien supo sumergir al agente de la CIA en un laberinto burocrático donde la moral no existe más que como concepto de relaciones públicas, Steinhauer sabe que el secreto de una buena historia de espías está en el espía mismo.
La novela cuenta la historia de Milo Weaver, un turista en una misión de autodestrucción que encuentra la salvación en un callejón veneciano gracias a una desafortunada coincidencia. Milo se retira del frente y asume un cargo administrativo, por primera vez tiene una vida y puede pensar más allá de la siguiente misión.
La novela gira alrededor de un complejo crimen por resolver, lleno de vueltas de tuerca, persecuciones, conspiraciones y personajes siniestros. Weaver quiere revelar la verdad, y como lectores (y cómplices) buscamos lo mismo, hasta determinado punto en que empezamos a preguntarnos primero si es posible, segundo quién diablos es Milo Weaver, y finalmente caemos en cuenta que descubrir lo que sucede es lo de menos, como suele decirse, el placer máximo de El turista, está en el viaje.
El turista será llevado a la pantalla en 2012 por George Clooney.
