1. Con tal de no morir de Vicente Molina Foix (Anagrama) – Si una emoción flota sobre estos relatos, es una especie de añoranza melancólica que nos dice más de la vida misma que de su literatura. Con tal de no morir es uno de esos libros que duele dejar atrás y que no atinaremos a quitar del buró por no alejarnos de él.
2. Ley Garrote de Joaquín Guerrero-Casasola (Roca) – Este policíaco mexicano, que gira alrededor de un secuestro, contiene todos los elementos del thriller para tenernos al borde del asiento; y al mismo tiempo los combina con un sentido del humor ácido, que balancea la violencia, la crueldad y el humor negro a la mexicana, haciéndonos reír a carcajadas cada otra página. Hasta que nos acordamos que aquí vivimos…
3. Tigre Blanco de Aravind Adiga (Miscelánea) – La ganadora del Man Booker parte de las confesiones de un hombre de negocios hindú para pintar un retrato desgarrador de la vida en la India, y lo que tiene que hacer quien nace en la casta equivocada para alcanzar su libertad. Adiga equilibra el suspenso con el humor y consigue conmover y perturbar por igual, mientras atrapa irremisiblemente al lector.
4. Trece tristes trances de Albert Sánchez Piñol (Alfaguara) – El tercer libro del catalán, es un conjunto de relatos fantásticos que resultan un ejemplo de economía de lenguaje, imaginación y capacidad para sorprender con efectos controlados, en historias perfectamente fuera de control.
5. De buena fe de Jane Smiley (Tusquets) – Smiley es una de las autoras más celebradas de los EU, y esta novela es una prueba de su capacidad para envolvernos. Lo que parece una historia sobre especulación inmobiliaria, es en realidad una fábula sobre la confianza, la fe, y la decencia humana. El narrador es uno de los personajes más entrañables de la literatura estadounidense en mucho tiempo.
6. Maderos de Ken Bruen (Tropismos) – La primera novela en la serie de Jack Taylor es un policíaco atípico. Un antidetective incapaz de permanecer sobrio, una investigación que nadie quiere que se resuelva. Ginebra y cerveza alternada con citas literarias e ironías siempre en el clavo. Reímos casi a carcajadas, mientras un trasfondo ominoso y oscuro flota hacia nosotros inexorablemente.
7. El dibujante de sombras de Ana Clavel (Alfaguara) – La historia de Giotto, huérfano recogido por un célebre párroco de Zurich y uno de los precursores de una teoría que sostiene que las personas son definidas por sus rasgos faciales. Clavel vuelve a explorar la culpa y el deseo, la cara oculta de las personas y de la vida en una historia de arte, amor y muerte.
8. El inocente de Michael Connelly (Ediciones B) – Mickey Haller es un abogado cínico, materialista y adicto al trabajo en su oficina móvil, un Lincoln de lujo que planea vender más tarde a un servicio de limosinas. Mientras su último caso se complica, Haller nos relata anécdotas legales sobre trabajos previos, sus conocidos, rivales o los excéntricos jueces que llevan su tribunal como fiesta particular. Es un mundo bien pensado y muy real; y nos regala horas de lectura feliz y entretenida.
9. Onitsha de J.M. Le Clezio (Tusquets) – Una mujer viaja a África con su hijo para reencontrarse con su marido. Un escenario que el premio Nobel 2008 conoce bien, y es oportunidad para reflexionar sobre la desilusión: La inevitable de los viajeros ante el África de sus sueños; la que se da ante el África real y la imposibilidad de contener su deterioro, o conocer su verdad y vivirla; y finalmente, la desilusión que genera la impotencia frente al África posterior, su corrupción espiritual y material, y la destrucción de toda esperanza. Bello, duro e inolvidable.
10. El diablo de Milán de Martin Suter (Anagrama) – Cuando Sonia, fisioterapeuta con una peculiar confusión sensorial que le provoca escuchar olores, ver sonidos y oler colores, se refugia en un remoto hotel suizo para huir de su marido presidiario; nos damos cuenta que hemos entrado en un mundo bastante extraño y no menos peligroso. Mezcla de whodunit, terror fantástico y fábula rural, Suter teje un enmarañado rompecabezas lleno de misterio con precisión de relojero.
Menciones honoríficas
Hombres de paja de Michael Marshall, La hija de la amante de A.M. Homes, Vudú de Nick Stone, Buffo y Spallanzani de Rubem Fonseca, El hombre de los domingos de Thomas Kranger, Memorias de una dama de Santiago Roncagliolo, Necrópolis de Santiago Gamboa, La tercera virgen de Fred Vargas, El truco de la bala de Louise Welch, Niño 44 de Tom Rob Smith, El terror de Dan Simmons, El viajero del siglo de Andrés Newman, Crímenes de Alberto Barrera Tyszka, El poder del perro de Don Winslow, Árbol de humo de Denis Johnson, La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina de Stieg Larsson, La reina en el palacio de las corrientes de aire de Stieg Larsson, La encantadora de Florencia de Salman Rushdie, El hombre más buscado de John Le Carré, Los malos adioses de Iñaki Abad.
Para El Economista, viernes 8 de enero del 2010
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