Cine para llevar – En chino

ShanghaiIntriga en Shanghai

(Shanghai) 2010
d. Mikael Håfström
c. John Cusack, Li Gong, Yun-Fat Chow, David Morse, Ken Watanabe, Franka Potente y Jeffrey Dean Morgan.
105 min 
 

Mikael Håfström recibió mucha latitud como cineasta después de la fantástica Evil (Ondskan) que lo sacó de Suecia y puso en el mapa mundial. Recién llegado a Hollywood, sin embargo, dirigió el tibio thriller Derailed con Clive Owen y Jennifer Aniston, y poco después la competente cinta de horror basada en un cuento de Stephen King: 1408 con Cusack y Samuel L. Jackson.

Entre 1408 El rito (esa infame cinta de horror que tuvo taquilla en México gracias al resbalón y sentido del humor de Joaquín López Dóriga) dirigió Intriga en Shanghai, una cinta de época, a mitad drama y thriller de espionaje que transcurre en la ciudad de China en los instantes previos a Pearl Harbor.

La cinta tiene un elenco de primera, mucho presupuesto, doce productores incluyendo a los hermanos Weinstein, una larga y compleja preproducción y una premisa llamativa, lo que inevitablemente lleva a preguntarnos por qué no circuló en cartelera y se estrena tarde y directo a video. Una hora y cuarenta y cinco minutos después, es fácil obtener la respuesta.

ShanghaiJohn Cusack es Paul Soames un espía que llega a Shanghai en 1941, a encontrarse con otro espía: su viejo amigo Conner (Jeffrey Dean Morgan). En lugar del encuentro de colegas, se topa con que Conner fue asesinado en un callejón oscuro, en una ciudad llena de callejones oscuros.

En la ciudad confluyen los apabullados ingleses (en medio de la guerra en Europa), los estadounidenses papando moscas, los japoneses matando a quién corra por las calles, asesorados por nazis y la complicidad de la mafia china. Un revoltijo de glamour y miseria donde Paul quiere resolver el crimen, que parece involucrar a un oficial japonés (Ken Watanabe, siempre magnífico), un mafioso (Chow Lun-Fat), su esposa que colabora con la resistencia (Li Gong), y una serie de ocultos intereses que podrían revelar el plan detrás de Pearl Harbor, si alguien estuviera dispuesto a interesarse.

Watanabe Shanghai

Los mejores momentos de la cinta, los aportan Watanabe y la siempre luminosa presencia de Li, que a base de talento personal dan forma y profundidad a personajes apenas construidos de clichés de otras películas: el honorable militar japonés, el carismático gángster, la misteriosa mujer que trabaja con la resistencia, etc. Por otro lado, Cusack se ve fuera de forma. Su estilo lánguido y plano no justifica un misscast abismal, un espía que por lo menos saca una cabeza y media de estatura a todos los que lo rodean, como si no bastara ser blanco.

El espía no habla chino ni japonés, pero en su ayuda sale el elenco internacional que le traduce todo lo importante, incluyendo continuas disculpas por hablar en chino con los otros chinos o en japonés o alemán según sea el caso. Se disculpan con Soames, pero igual podrían estarse disculpando con el público estadounidense que se agota cuando lo obligan a leer subtítulos.

Muchas bombas (incluyendo la película)Håfström dirige con extraordinaria torpeza. No parece tener claro lo que quiere, si un triángulo romántico, una historia de espías llena de duplicidad moral, un exposé sobre la brutalidad japonesa en China, la ineficacia de la inteligencia estadounidense, o un remake para televisión dominical de la muy superior Lust Caution de Ang Lee. En algunos momentos tiene tantas posibilidades en juego que parece estar convencido que la suya es una épica que hará historia en la cinematografía mundial y entonces, mientras redacta su discurso para la victoria en los Oscars, se vuelve pretencioso.

Quizá lo más flojo de la película sea la narración de Soames, una voz en off de detective noir fuera de lugar. No aporta a la trama, distrae, y rompe el hilo dramático con pretenciosas explicaciones, datos expositivos y en su punto más bajo, intentos de lirismo romántico. Nunca es peor que en la secuencia final, donde después de minutos de dramatismo bien logrado (por fin), añaden una suerte de epilogo, forzado e innecesario que no aporta nada relevante y termina siendo anticlimático.

Aunque fuéramos justos y distribuyéramos la culpa al guionista Iraní, lo cierto es que Håfström debería haber sido conducido de regreso a Suecia hace un buen rato. En lugar de ello este año se estrenará su superproducción La tumba, el regreso de Schwarzenegger a la pantalla grande, junto a no otro que Sylvester Stallone. La espero con ansias.

3 Star

 

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