96 – ¿Semana perdida?

Llega la semana prenavideña y si una alegría nos supone, es podernos olvidar (por fin) de las metidas de pata de Peña Nieto y sus señoras de la casa, las forzadas entrevistas donde Ernesto Cordero nos muestra que es el candidato cool, los intentos de Josefina Vasquez Mota por convencer a sus dos competidores a que de una vez renuncien a golpe de encuestas. En fin, a toda al repetitiva y (casi siempre) interminable atmósfera electoral que nos ha venido ahogando en las últimas semanas (¿meses? ¿años?).

La televisión también se toma un respiro, repitiendo las series como si los espectadores que no han seguido sus estrenos estuvieran justo esperando esta semana vacacional para darles la oportunidad, y esperando de los fans horas de asiento resignadas, como si no tuvieran un control remoto en la mano.

En cualquier caso, si esa era la intención, nada más perfecto que darle una oportunidad a las tres series más interesantes en el aire: Revenge (Sony), Grimm (Universal), y The Walking Dead (Fox). Tres motivos oscuros y quizá poco navideños, pero igualmente satisfactorios por contraste. La primera, es una luminosa versión de Montecristo en Los Hamptons (o sea la historia de una chica con dinero, imaginación y ganas de vengarse de una lista de viejos conocidos). La segunda un viaje oscuro y delicioso a los cuentos de hadas como una suerte de perfil psicológico de una realidad paralela de horror. Y la tercera: repitiendo los primeros ocho capítulos de la segunda temporada de sobrevivientes del holocausto zombie, después del maravilloso y escalofriante midseason finale de hace dos semanas.

Es poco probable que dediquemos las noches a mirar los noticieros para enterarnos qué tan graves están las protestas en Egipto, o cuál es la temperatura más baja que alcanzará la sierra de Durango en las próximas horas. Hora para la clásica pieza periodística sobre los preparativos vacacionales para la Autopista del Sol, y la posibilidad de que se convierta en galería de tiro (con bellas imágenes de autos pasando por la primera caseta rumbo a Cuernavaca); y los riesgos ambientales cuando el aire frío sopla sobre el Valle de México (imágenes de archivo de gente enchamarrada cruzando la calle en el primer cuadro de la ciudad).

Las horas de ocio se pueden aprovechar mejor leyendo alguna novela de Krauze, especialmente la antítesis del libro que dice las mentiras sobre el libro, esa joya de la literatura nacional que muchos exigen a su librero de confianza en estos días. Si no lo consiguen, es el momento perfecto para sumergirse (sin miedo) en las ochocientas páginas de Juego de Tronos de George R.R. Martin, por fin editado en México. Es el inicio de su brillante saga fantástica, tan bien llevada por HBO a la pantalla chica este año, y que es capaz de poner a leer a países que no leen. Martin acaba de ser nombrado el segundo autor más popular del 2011, y eso podría no ser suficiente para algunos, pero ellos suelen no necesitar que les recomienden libros.

Otras novedades que vale la pena leer (o regalar): El descubrimiento de las brujas de Deborah Harkness, 11/22/63 de Stephen King (o en su defecto Todo oscuro sin estrellas), Laguna de Bárbara Kingsolver, Las Alas del dinosaurio de Sissel-Jo Gazan, Norte de Edmundo Paz Soldán, No abras los ojos de Verdon, y hasta alguno de los divertidos Diarios de Greg.

Los que no hacen filas en tiendas, ni leen, ni se sientan frente al televisor, esos casi ninis del ocio, a lo mejor esperan pacientemente la llegada (siempre tardía) de la temporada invernal de cine, (léase la temporada de premios) donde se deberían de estrenar algunas de las cintas nominadas en los próximos Globos de Oro (como The Artist, Tenemos que hablar de Kevin, Melancolía, Tinker Tailor Soldier Spy, The Descendants).

Se frotan las manos esperando la brutal versión de Fincher de Los hombres que no amaban a las mujeres, o la nueva Misión Imposible a cargo del director de Los increíbles; el tardío estreno de En un mundo mejor, o de perdida la anticipadamente decepcionante (no lo digo yo, sino la crítica): Las aventuras de Tin Tin en 3D.

Lamentablemente, lo más probable es que nos encontremos con muchas salas de Alvin y las ardillas 3; el churro acaramelado de temporada: Año nuevo; el Gato con Botas 3D de Banderas; lo que pretenden vendernos como Sherlock Holmes con anfetaminas; y esa cosa infumable que se llama Jack y Jill. No perdamos la esperanza, después de todo es navidad.

twitter @rgarciamainou