Con el estreno de La red social (The social network), la decisión de Time de nombrar a Mark Zuckerberg, su creador, como la persona del año; su cifra inédita de 500 millones de suscriptores, y la valoración de la empresa en 50 mil millones de dólares; Facebook aparece en la agenda de discusión de inicios del 2011.
La valoración causó una avalancha de tweets: mezcla de incredulidad, indignación y asombro; particularmente los que la comparan con el valor de Pemex (83 mil millones de dólares hace poco), o el precio total de Time/Warner. Devin Friedman en su ensayo Viral Me (GQ), menciona como desde la primavera del año pasado Facebook rebasó a Google como el sitio web con más tráfico en el mundo.
Mientras Hora 21 nos preguntaba el lunes si pagaríamos 10 dólares al año por usar Facebook, con el esperable abucheo de los internautas que quieren todo gratis, Final de partida dedicó su programa precisamente a hablar de Facebook.
Después de una breve introducción, Nicolás Alvarado dejó claro que las computadoras e internet lo ponen de mal humor y que Facebook es para él una soberana pérdida de tiempo. Julio Patán, no obstante presumir tener más de 1,700 amigos en Facebook, coincidió con su colega en lo fundamental. El invitado, León Krauze se manifestó más bien devoto de Twitter y dijo que mantiene un perfil bajo en Facebook que sólo usa para sus amigos más cercanos y familiares.
No es la primera vez que Final de partida se dedica a un tema que sus conductores desprecian abiertamente (Harry Potter, o la narrativa de vampiros, por ejemplo). Lo que podría resultar sin duda interesante, si su invitado enarbolara una postura opuesta que alimentara el debate. No fue el caso.
No retomaré las descalificaciones de Alvarado, que desacredita a los creadores de Facebook y a sus usuarios como a seres sin moral y con tendencias exhibicionistas. No tiene caso debatir generalizaciones de este tipo, por más provocativas que resulten.
Si algo garantiza la enorme cantidad de usuarios de Facebook es que su uso será muy heterogéneo y se prestará a todo tipo de interacciones. No nada más para encontrarte con tus ex novias, como se sugirió (¿humorizó?) en el programa.
Una de las objeciones más interesantes de Krauze, para Facebook, es cuando su usuario se vale de la interacción virtual como sucedáneo de su versión real. “Las charlas como ésta desaparecen”, dice Krauze. Básicamente tienes muchos amigos, y te engañas pensando que están ahí, cuando la relación se va volviendo fría y distante.
El mismo David Spark en su blog sobre las 16 irritantes formas de comunicación que deben desaparecer en el 2011, destacó algunos vicios de usuarios de Facebook. Ya fueran los que fotografían lo que van a comer y lo comparten en línea (Food porn), los que suben fotos borrosas y mal tomadas sin tomarse la molestia de editar su álbum, o los que piden ser tu amigo pero son incapaces de responder mensajes personales cuando se les pregunta quién diablos son y para qué quieren ser tu amigo.
Si sustituir una llamada o una salida a tomar el café por un status update en tu muro puede resultar una buena manera para aislarte socialmente, lo cierto es que en tiempos de internet, no todos tus amigos están en el mismo uso horario, ni a distancia del Starbucks de la esquina. Si tener ahí la foto de tu brother del alma que ahora vive en Bolivia, de tus tíos queridos en Barcelona o tus compadres que migraron a Canadá te hacen sentir que no has perdido contacto y queda una cercanía tecnológica entre ustedes, bienvenida sea.
Generalizar que Facebook es peligroso porque hay usuarios que no saben configurar su privacidad, o que es amoral, porque algunos comparten cada vez que van al baño; o que es una pérdida de tiempo, porque podrías dedicarte a algo de más provecho que tener una granjita virtual; no son argumentos que al final vayan a convencer a nadie a volver al correo postal y las palomas mensajeras.
Para Friedman, una de las virtudes de Facebook es que convirtió las identidades en Internet en algo real: “se han convertido en las páginas blancas. Si buscas a una persona en el mundo real, la buscas primero ahí.”
Quizá una de las preocupaciones más válidas, y no por ello menos paranoica, sea preguntarse qué va a hacer Facebook con nuestros datos personales. Pero esa preocupación no sólo concierne al gigante de las redes sociales, o a sus hermanos (LinkdIn, Twitter, etc.), sino al mismo Google, su gmail, y todos los servicios gratuitos de la red.
Desde hace algunos meses, Facebook te ofrece compartir tu información con algunas páginas “selectas” para que tu navegación sea una mejor “experiencia”. Así, si te gusta leer ciencia ficción en la playa y comer fideos, recibirás recomendaciones personalizadas al pasar por Amazon, ofertas de viajes a tus destinos preferidos, o promociones de restaurantes chinos en tu colonia. Este servicio, hasta ahora es opcional y relativamente sencillo de desactivar.
“Primero es dueño de tu identidad, después de tus conexiones. Tus amigos.” alega Friedman en un párrafo divertido lleno de paranoia delirante. “Una de las cosas más inteligentes que Facebook hizo es tener conexiones disponibles para que cualquiera las use. ¿Quieres firmar en cualquier otro sitio? Usas Facebook Connect. Para qué competir con Facebook cuando te deja usar su red gratis. La interconexión es tal, que Friedman anticipa que pronto Facebooksabrá si te casaste, moriste o estás a punto de terminar con tu novia, aunque nadie se lo diga directamente.
Para algunos, Facebook ha forzado un cambio de paradigma al pensar en cómo se maneja la información en Internet. En lugar de someterse al algoritmo de Google para determinar qué páginas son importantes y cuáles no, FB decide basar el orden en quién eres tú, quiénes son tus amigos y en qué están interesados todos ustedes.
Decir que Facebook es el inicio del aislamiento humano es tan precipitado como pronosticar que terminará cobrando por su servicio, vendiendo nuestros datos al mejor postor o dominando el mundo en cuanto sus servidores empiecen a pensar por sí mismos.
En cualquier caso Facebook merece nuestra atención, y como toda herramienta que se utiliza en internet, las debidas precauciones. Por lo menos hasta que algún jovencito en California invente algo nuevo y revolucionario y ponga el mundo de cabeza otra vez.
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Para El Economista – Arte, Ideas y Gente del miércoles 5 de enero del 2011
El texto completo de Friedman en GQ.
El texto completo de Spark en su blog.
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