41 – ¿Cómo reducir la violencia en México?

Si algo ha conseguido la revista Nexos en sus últimos números, es colocarse en el centro de la agenda nacional. Su ejemplar de octubre fue dedicado al debate sobre la legalización de las drogas. El más reciente, al artículo de Eduardo Guerrero sobre cómo reducir la violencia en México.

Guerrero inicia su texto haciendo un diagnóstico muy interesante de los sitios donde ha proliferado la violencia en nuestro país, especialmente a partir del 2001. Elabora una teoría del desarrollo que tiene el ciclo de violencia, y nos muestra cómo la percepción de que todo México ha sido rebasado es errónea: el grueso de los sucesos violentos se limita a algunos municipios del país. Finalmente aborda el foco de su artículo: su propuesta de solución a la violencia que ha inundado esos sectores del país.

El artículo fue de inmediato aplaudido y suscrito por analistas en diferentes programas de opinión, televisivos y radiofónicos, aparentemente sin reparar en las serias deficiencias, teóricas y prácticas en algunos de sus argumentos.

El análisis inicial se centra en el caso de Ciudad Juárez, con mucho el municipio más violento del país, y analiza la secuencia de hechos que a su parecer detonaron el aumento exponencial en los actos violentos en esta ciudad. Juárez se ve afectada por su ubicación junto a la frontera; rezago social; pobre calidad de vida y desarrollo humano; alto número de pandillas y por la ineficacia de las policías local y estatal.

De acuerdo a su primera hipótesis, el ciclo inicia con la muerte de Alfredo Beltrán Leyva y postrer  separación de los Beltrán Leyva del Cartel de Sinaloa (que llama combustión). La contratación de sicarios y reclutamiento de pandillas por parte de la nueva organización (amplificación). La guerra entre bandas criminales incapaces de derrotarse entre sí con impunidad por falta de intervención estatal (escalamiento). La entrada de las fuerzas federales y el descabezamiento de las organizaciones y consiguiente fragmentación y dispersión a sitios donde antes no tenía presencia (derrame).

El ciclo de violencia, según el artículo, tiene cinco fases:

(1) En que la organización criminal toma un territorio frente a la resistencia local.

(2) En que la organización “limpia” la zona de criminales de poca monta y se establece.

(3) En que delincuentes y grupos criminales piratas se hacen pasar por miembros de la organización para hacer de las suyas.

(4) En que en combate contra el gobierno u otras organizaciones un directivo es capturado o asesinado.

(5) La lucha por el poder de la organización, las purgas internas y enfrentamiento con enemigos externos que quieren aprovechar la ocasión lleva a que la organización desaparezca dejando su lugar a nuevos grupos criminales que inician de nuevo el ciclo.

Guerrero señala como acierto del gobierno el poner el combate al crimen organizado en la agenda de seguridad nacional, así como su estrategia de fortalecer las instituciones de seguridad. Sin embargo dice que el gobierno federal falla en dos áreas cruciales: el diagnóstico del mal y el método para combatirlo.

El gobierno supuso equivocadamente que las organizaciones criminales no tendrían capacidad para reaccionar ante el asedio gubernamental.

Aunque le parece más grave el autodiagnóstico, que el gobierno creyera que estaba listo para iniciar la guerra en 1997.

Hasta ahí, bien.

Después, el artículo establece tres supuestos para elaborar su propuesta de reducción de la violencia.

• Que el gobierno tiene capacidad y recursos limitados por lo que debe manejarse por prioridades.

• Que la prioridad de la estrategia debe ser la reducción de las ejecuciones.

• Que la violencia debe reducirse en el corto y no el largo plazo.

Primera discrepancia con el discurso oficial. El propio presidente Calderón ha dicho en innumerables ocasiones que la guerra tomará tiempo, y habrá muchos muertos y no se resolverá en el corto plazo.

La propuesta de Guerrero en tres estrategias básicas, se basa principalmente en los trabajos de Mark Kleiman, autor de varios libros y artículos sobre el tema (como When brute force fails)

La primera, llamada concentración dinámica de esfuerzos, se refiere básicamente a que las acciones del gobierno se enfoquen en elevar el costo de las ejecuciones y los crímenes más violentos. Esto es atacando no a los grupos con mayor presencia, penetración social o vulnerabilidad, sino a los que recurren a la violencia para solventar sus disputas. No se trata de atacar el tráfico y volumen, o hacer grandes incautaciones para elevar el precio de la droga. La estrategia es identificar a los grupos más violentos e ir sobre ellos.

Básicamente “reeducando” a las organizaciones criminales para que lleven sus actividades sin tantos muertos. Así, el gobierno invadiría una zona especialmente violenta de efectivos de seguridad que atacarán con todo las actividades delictivas; hasta que las organizaciones criminales entiendan que no les “conviene” ir por ahí.

La segunda estrategia se llama castigos certeros y rápidos en lugar de severos. Guerrero dice que a los delincuentes les interesa más el ahora que el futuro, por lo que si se les aplica algún tipo de castigo inmediato, en lugar de penas y juicios largos, tendrá mayor efecto disuasivo. Lo que implicaría sanciones veloces pero quizá leves que puedan intensificarse si hay reincidencia.

Hay dos agujeros enormes en esta estrategia. El primero, es que parte de lo que Kleiman llama la lógica básica de la disuasión para un actor racional: “el sujeto nunca violará la ley si tiene la certeza que será castigado y que la multa será superior al beneficio que obtiene por violarla”. Esta premisa implica que los sicarios y miembros de las organizaciones criminales que asolan ciertas partes del país son racionales.

Dentro de las teorías de comportamiento criminal en boga, esta es una de las más populares. Parte del enfoque clásico de 1700 del italiano Cesar Beccaria y ha sido abordada por muchos estudiosos a lo largo de los años. Se sostiene en que la gente tiene libertad para elegir en lo que se mete, y que toma esas decisiones de manera racional, considerando el placer o dolor consecuencia de sus decisiones.

Cabe preguntarse si un sicario tiene libre albedrío. Si un pandillero o inmigrante ilegal que se recluta a la fuerza como carne de cañón, drogado y puesto en la calle con su AK-47, tiene libre albedrío y toma decisiones racionales. De hecho, los críticos del enfoque señalan que la pura participación en una pandilla es contraria al argumento. Las pandillas pueden realizar actividades grupales de beneficio mutuo, pero también otras que no benefician al individuo para nada. Bajo la lógica de le entras o te mueres, no hay mucha voluntad de por medio.

Sin embargo, el segundo agujero es mayor. La teoría de Kleiman y sus ejemplos prácticos, también citados por Guerrero, han sido probadas principalmente en los EU, donde la estructura de persecución y procuración de justicia está a años luz de la nuestra. Es claro que para que funcione la segunda estrategia lo primero que hay que eliminar es la impunidad, de otra manera es imposible “convencer” a los criminales lo que no les conviene.

La tercera estrategia de Kleiman es de comunicación con los delincuentes y la comunidad. Consiste básicamente en que el Estado haga saber a los criminales que perseguirá sin descanso tales o cuales delitos, para que ellos decidan si mejor se dedican a pasar droga calladitos o alguna otra actividad, que no esté en la lista oficial.

Esta estrategia ha sido vista incluso como revolucionaria por algunos medios. En el sentido que con muy pocos recursos el Estado puede redirigir el tipo de crímenes que se cometen, reduciendo los muy violentos hacia otros más tolerables. Con aplicaciones exitosas entre pandillas de Boston, este punto ha cobrado popularidad. Pero incluso sus más fervientes seguidores admiten que no es apto en todas las situaciones y casos.

¿Es posible que el gobierno mexicano y su falta de consensos elabore una lista de delitos tolerables e intolerables? ¿Puede tener efecto en alguno de los cárteles el que el gobierno declare que no tolerará la violencia? ¿Las amenazas de este tienen alguna credibilidad con las organizaciones criminales o les vale un pepino?

El principal problema de las estrategias propuestas por Guerrero a partir de las teorías de Kleiman es que requieren ser aplicadas por una estructura de procuración de justicia que simplemente no existe en México, ni a nivel policíaco, ni judicial o penal. Guerrero batalla con ello cuando propone castigar a los criminales más violentos con arraigos prolongados, cateos domiciliarios y aseguramiento de bienes.

Hasta ahora, los arraigos no han funcionado porque conducen después a la liberación de los sujetos por fallas procesales. Los que sí van a la prisión, pasan a un segundo ámbito de criminalidad, donde son reyes y señores, o de donde salen “temporalmente” a cometer más crímenes. Para catear sus domicilios habría que conocerlos fuera de las casas de seguridad donde operan. Hasta ahora el aseguramiento de bienes se limita a armas de fuego, dinero y droga.

Debemos aplaudir el diagnóstico de Guerrero, aunque de su propuesta de solución resulte limitada. Habría que entender primero que el mayor problema de la guerra contra el crimen organizado que mantiene nuestro gobierno, es que detrás de la policía federal y el ejército, hay un sistema judicial podrido e ineficaz, en el que no tiene mano el ejecutivo y que como se ha dicho, favorece la impunidad. Y frente a ella, no hay estrategia que valga.

twitter @rgarciamainou

Para El Economista – Arte, ideas y gente – miércoles 17 de noviembre del 2010

Ligas de interés

Cómo reducir la violencia en México – El artículo de Eduardo Guerrero Gutiérrez en Nexos

When Brute Force Fails: How to Have Less Crime and Less Punishment El artículo de Kleiman en Huffingtonpost.com

A Smarter (and Cost-Efficient) Way to Fight Crime – artículo de Robert Frank en NY Times

Sumario de teorías criminológicas (descargar) –> theorysummaries

Criminological Theory: Past to present de Francis T. Cullen en Amazon

En El Economista Online



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