
El escenario es paradisíaco. El tipo de lugar al que sueñan escaparse quienes disfrutan ir de camping. El poblado de Little Big Bear en la región montañesa de Alberta (cerca de Calgary), las faldas de las rocallosas en Canadá.
Excepto que es una zona con una larga historia de conflictos con la reservación indígena, una refinería petrolera que recién abrió y trajo todo tipo de tráfico, incluidas bandas de motociclistas y ex criminales.
Little Big Bear es un sitio ficticio, por supuesto. Es el escenario de Tin Star una serie original de Amazon estelarizada por Tim Roth. Un policial a medio camino entre el noir, el western y el thriller político. Un pequeño poblado como una olla de presión, ha sido uno de los escenarios favoritos de la literatura, el cine y la televisión noir, desde Fargo hasta Twin Peaks.
La serie fue filmada en el bellísimo poblado de High River, con una población de poco más de trece mil habitantes, en una región que ha sido repetidamente favorecida por producciones de Hollywood (desde Fargo hasta Interestelar de Christopher Nolan fueron rodadas ahí).
Y aunque la locación, el aislamiento, la naturaleza y el clima recuerden estas magníficas predecesoras (y vienen a la mente de paso, la espléndida Ozark…y Happy Valley y la islandesa Atrapados) la historia de Tin Star, es muy distinta, y es enteramente canadiense.
Roth es Jim Worth, el nuevo jefe de policía del pueblo, un ex policía británico que más que un ascenso, parece haberse mudado a Canadá con su mujer y dos hijos, huyendo de alguna situación terrible en Inglaterra.
Worth es un alcohólico con dos años de sobriedad, es afectuoso con su familia y no parece demasiado interesado en las exigencias de la labor policial. Hasta que la refinería abre sus puertas y alguien aparece muerto, y debe vérselas con Elizabeth Bradshaw (Christina Hendricks), jefa de la maquinaria de relaciones públicas de la compañía petrolera y su siniestro jefe de seguridad Louis Gagnon (Christopher Heyerdahl).
La serie fue escrita por Rowan Joffe (hijo del director de La misión), y autor de los excelentes guiones de 28 Days Later de Danny Boyle y The American de Anton Corbijn. Joffe hace honor a sus credenciales, con un guión que transita por las rutas previsibles del género para después escapar por caminos ocultos en la maleza.
En ese sentido, cualquier policial con un protagonista ex alcohólico, sabemos que tarde o temprano pasará por alguna cantina. Cualquier thriller sobre una corporación que promete progreso, sabemos que pasará por una conspiración para encubrir algo turbio. Cualquier historia noir sobre una familia perfecta, sabemos que descubrirá lo que se oculta detrás de las cortinas. Cualquier historia de suspenso en un lugar idílico, transita hasta descubrir la podredumbre y los secretos bajo la superficie aparente. Cualquier saga de venganza, termina cavando dos tumbas (o más). Y Joffe sabe todo eso.
La historia juega tanto con las apariencias como con nuestras expectativas, con revelaciones sorpresivas y con giros dramáticos insólitos. Pequeños juegos de humor retorcido, flashbacks, estructuras circulares, y una cuidada mesura para revelar los secretos detrás de cada gesto.
Una de las grandes virtudes de Tin Star además de dejar de lado cualquier idea de corrección política, está en su elenco, no sólo Roth. También Genevieve O’Reilly (que ha aparecido desde en Rogue One como en Matrix) es su mujer Angela, Abigail Lawrie como su hija adolescente y Oliver Coopersmith como el siniestro y conflictuado Whitey. Todo el elenco fluye en el mismo tenor, lo aparente y lo subterráneo, la calma y el dolor, la paz y la violencia que se oculta debajo.
Es un discurso bastante sofisticado para un western, aún para uno moderno. También es uno que espera y gratifica a un espectador maduro tanto como al ocasional, con distintas lecturas para quien busca sólo entretenimiento o quien quiere ahondar un poco más en el abismo.
La sección de créditos inicia con una estrella de sheriff que parece estar oxidada, pero ojo: lo que vemos no es óxido. Tin Star es una de esas series que se necesitan ver de un tirón en uno de estos fines de semana helados de enero, un ejemplo más del esfuerzo, presupuesto y talento que Amazon Studios ha puesto detrás de sus producciones recientes.
Twitter @rgarciamainou
Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 31 de enero del 2018
Bueni, nos la dejaste servida como platillo Gourmet cuando tenemos un hambre devorador