400 – Deseos Navideños

Una parte socialmente condicionada de las festividades de fin de año, es la idea de desear a propios y extraños paz y felicidad. Los lugares comunes construidos por décadas de tarjetas de regalo y promocionales televisivos nos enseñaron que entre brindis e intercambios de regalos podemos reunirnos con seres queridos, desempolvar decoraciones y valores guardados en cajas de cartón, y apuntar nuestras esperanzas para un nuevo ciclo anual. Son los días en que no se ve mal el darle palmadas en la espalda al otro y decirle, sinceramente (o no), que deseamos que le vaya bien.

Que la magia de la navidad ilumine las ideas de nuestros futuros aspirantes presidenciales. Que piensen antes de hablar y que si consideran que su calificación depende de la descalificación de otros, reconsideren.

Que todos los candidatos ciudadanos serios consigan navegar la burocracia cibernética del INE y registrar sus candidaturas. Porque simpaticemos o no con sus causas, la inclusión es una virtud democrática que parece cada vez más olvidada. Ahórrese el grito indignado por su propia lectura parcial del presente y futuro de México, el que estén en la boleta no quiere decir que tengamos que votar por ellos (o por los candidatos perennes).

Que todos los intentos por empresarios y gobernantes estadounidenses por acabar con la neutralidad de la web, no florezcan y esa anarquía libre que tanto les irrita vuelva a florecer sin restricciones comerciales o políticas.

Que los gobernantes recuerden que sus posiciones de poder no los legitiman, que cualquier legitimidad la encuentran en el servicio y representación de las necesidades de sus pueblos.

Que la justicia de género persista más allá de la moda de cacería de brujas de celebridades. Que las denuncias sean justas y no revanchistas y que detrás de cada escándalo semanal se consolide poco a poco una cultura social y empresarial donde no sean necesarios los cursos para sensibilizarse a la dignidad del otro por razones raciales o sexuales.

Que las redes sociales redescubran su potencial como vínculo de comunicación en una sociedad global y dejen de ser el vehículo anónimo para ventilar odio y frustración.

Que este año, antes de reenviar y difundir esa noticia urgente, te detengas a comprobar si es noticia y si es urgente.

Que los seres humanos entiendan que los discursos de odio y exclusion son siempre como arrojar piedras hacia arriba.

Que sigamos aprendiendo a perder el tiempo con conciencia de hacerlo en las cosas que realmente importan en la vida.

Que Vargas Llosa, Falco, Oz, Mendoza, Mandel, Ramqvist, Munro, Bollen, King, Barnes, McEwan, Palou, Fonseca, Muñoz Molina, Wolfson, Halfon, Amis, Ishiguro, Cercas, Kohan, Mairal, Chabon, Olguin, Moyano, Llaca, Echenoz, Piñeiro, BEF, Chimal, Bagaciolupi, Sacheri, Atkinson, Eldrich, Boyd, Stamm, Eggers, Pelecanos, Paz Soldán, Fresán, Le Carré, Bärfuss, Caparrós, Malpica, Rankin, Zambra, Barba, Magris, Walton, Pitol, Marías, Simmons, Pérez Valero, García Mainou y tantos y tantas que siempre se me escapan cuando intento este tipo de listas, publiquen un nuevo libro y sea su obra maestra.

Que la mejor televisión siga encontrando canales visionarios para hacerse, distribuirse y llegar a nuestra pantalla particular.

Que se siga haciendo cine donde la expresión y el arte vayan primero en en la mente de sus creadores que las certidumbres de la taquilla. Cine valiente, arriesgado, propositivo, trascendente e inspirador. Que ese cine pueda verse en todo tipo de salas y pantallas, y que sus creadores sigan encontrando inversionistas incautos dispuestos a jugárselas con ellos.

Que sea un año de imágenes poderosas y bellas, de textos lúcidos y pertinentes. Que encontremos inspiración y fuerza en todo lo que elegimos consciente o inconscientemente vivir.

Que al mirar a los demás no se nos olvide que en ellos existe siempre el espejo de todo aquello que nos gusta y disgusta de nosotros mismos.

Que el clima sea benigno y que si el planeta continúa empecinado en sacudir a los seres humanos para recordarnos las consecuencias del capitalismo salvaje, que seamos capaces de encontrar en la solidaridad las herramientas necesarias para reconstruir el futuro hoy.

Que haya salud para ti y para los tuyos y que si ésta no es posible, que el aprendizaje sea profundo, el trance temporal y del dolor tolerable.

Que en este año, de elecciones o no, de escándalos o no, de injusticia o no, de nuevas y viejas tragedias y revanchas y causas justas e injustas, prevalezca sobre todo la tolerancia y el respeto hacia todo aquello que creemos hoy (especialmente) que no lo merece.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 20 de diciembre del 2017

One Reply to “400 – Deseos Navideños”

Comments are closed.