El día después de la elección en EU, estoy viendo Anderson Cooper 360° en CNN, uno de los programas más representativos de la nueva época del ahora veterano canal de noticias. Una hora diaria, por demás versátil, en que el periodista igual transmite desde los pantanos inundados de petróleo en el sur de Louisiana, hace una recapitulación de la historia de los mineros chilenos, conduce páneles de opinión o entrevista a funcionarios, generalmente vía satélite. Es el caso de esta noche, Cooper habla con la diputada republicana Michel Bachman que denuncia los exhorbitantes gastos del gobierno de Obama, específicamente los que este realizará en su viaje a la India. Se da el siguiente diálogo:
Ella – Se gastan 200 millones de dólares diarios, es un derroche. Nunca se había visto.
Él – ¿De dónde saca esos números tan inflados?
Ella – …eso es lo que alega la Casa Blanca, pero la gente está muy mal de dinero y no puede ser que mientras el pueblo sufre…
Él – Pero lo que más gastan en un viaje así es en seguridad, y esa cifra es desconocida por razones de seguridad, así que esas cifras realmente son inventadas.
Ella – Bueno…es lo que reporta la prensa.
Él (sonríe)- ¿Cree usted todo lo que dice la prensa?
Ella (seria) – ¿Te debería creer a ti, Anderson?
Él – Yo no reporté esa información.
Ella – El problema es el exceso.
Él – ¿Se quejaban del exceso cuando viajaba Bush?
El intercambio sigue en ese tenor. Al final, Cooper dice que investigará de dónde vinieron los números. Un momento después, ya en vivo, nos informa que provenían de un boletín de un servicio informativo hindú, y éste citaba a un anónimo funcionario de provincias en la India. Y él cómo iba a saber, sentencia Cooper.
En esos diez minutos Cooper nos da varias lecciones de un periodismo casi inexistente en nuestro país: Veamos: Cooper está preparado, se enfrenta a Bachman perfectamente documentado con el tema a tratar. Nunca pone en el centro de sus réplicas opiniones o juicios. Su acercamiento siempre es suave, cortés, pero firme en las preguntas. No pierde la paciencia, ni finge indignación. Al contrario, es capaz de bromear con ironía. Pregunta rápido y al grano. No busca la entrevista de programa de variedades que tanto gusta a nuestros periodistas. Ni se distrae, ni deja que Bachman evada responder o distraiga con rollos politiqueros.
Lo más importante es que no pierde nunca el foco de la entrevista que es la supuesta denuncia del gasto de 200 millones diarios. Obliga a Bachman a decir de dónde sacó su cuenta, y aunque ella dice la prensa, cuestiona el resultado de los números con sentido común. Al final de la entrevista, nos dice que rastreó la fuente y que esta no sólo no es confiable sino ridícula. Aunque eso lo deducimos nosotros, él sólo concluye lo arriba señalado.
Cooper no aventura conclusiones descabelladas, no generaliza, ni siquiera editorializa o especula (franco contraste con el tipo de cobertura que haría su competencia en Fox News). El pilar del periodismo estadounidense: los hechos hablan por sí mismos.
El punto más relevante es uno que buena parte de nuestra prensa parece haber olvidado. No basta con reportar lo que dice la gente. A veces es bueno, también, confirmar la información.
Para El Economista – Arte, ideas y gente – miércoles 10 de noviembre del 2010
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