392 – Estrenos otoñales (1)

El otoño ha sido desde hace tiempo, la temporada de lanzamientos televisivos. Y aunque Netflix ha querido romper con el calendario estrenando series cada semana, la gran mayoría de los canales abiertos y de cable en EU se siguen ateniendo a ese ciclo de vida ligado a los ciclos escolares y laborales.

Entre octubre y diciembre aparecen nuevas temporadas de series favoritas y también las nuevas propuestas. Algunas de ellas podrán volverse parte del imaginario contemporáneo y otras pasarán desapercibidas y se marchitarán en un puñado de episodios antes de su inevitable cancelación.

Uno de los lanzamientos más esperados de la temporada ha sido la enésima variante del universo Star Trek: Star Trek Discovery, que CBS anunció desde hace un año, y que ahora estrena episodios en el portal online de CBS (en México puede verse cada semana a través de Netflix).

Para los entusiastas de la flota estelar, la serie transcurre diez años después de las expediciones del Capitán Kirk y un siglo antes del Star Trek Enterprise. Los primeros capítulos exploran el surgimiento del conflicto y guerra con la civilización Klingon, un tema muy mencionado en la mitología Trekkie pero nunca abordado en forma directa.

Para esto, sus creadores, proponen un acercamiento más sintonizado con la mentalidad contemporánea que a lo que nos tiene acostumbrados la saga. Con esto me refiero a que en la concepción del protagonista, Michael Burnham (Sonequa Martin-Green, Sasha de The Walking Dead), no se utiliza el modelo icónico de Kirk y la filosofía pacifista de la flota estelar. Burnham es un antihéroe que oscila entre la lealtad a los valores de su entrenamiento y el pragmatismo del militar para quien el fin justifica los medios.

Para una serie que se produce como refuerzo de la oferta online de CBS, Discovery está bien realizada y sus efectos digitales son competentes (como pueden serlo los de The Expanse). La premisa de la caída en desgracia de Burnham, disparada en los dos primeros episodios, ya supone una partida del episodio tradicional de Star Trek donde la tripulación enfrenta algo y al final hay una suerte de reinicio emocional donde las cosas vuelven a quedar como estaban (con una buena lección moral de por medio). Acá los arcos narrativos son más complejos y se pretende una evolución psicológica de los personajes. Una propuesta prometedora en más de un sentido.

La obsesión contemporánea con los adelantos tecnológicos y las posibilidades del internet, suele traducirse mal en la pantalla chica. Casi cada año, se estrena un concepto que quiere sostenerse en el potencial ambivalente del internet y el impacto social que pueden tener los Steve Jobbs de nuestra era.

El año pasado FOX presentó APB, donde un billonario ponía su fortuna y tecnología para modernizar un distrito policial de Chicago (una suerte de versión light fallida de Robocop). Al mismo tiempo, CBS proponía Pure Genius, donde Augustus Prew (James Bell) magnate de Silicon Valley, creaba un hospital de vanguardia donde se atendieran casos imposibles y se pudiera últimamente encontrar la cura para su propio padecimiento.

Este año tenemos Wisdom of the Crowd (Sabiduría de las masas) donde Jeffrey Tanner (Jeremy Piven) otro magnate, pone su fortuna al servicio de un App/Red Social/Crowd sourcing para resolver crímenes. La hija de Tanner fue asesinada y él está convencido de que no se capturó al verdadero culpable.

Hay dos premisas detrás de esta serie. La primera, que nos es machacada cada capítulo, sostiene que grandes grupos de gente son “colectivamente” más listos que cualquier experto individual para solucionar problemas. Un concepto que surge de un libro de 2004 de James Surowiecki que abrevaba tan lejos como la Política de Aristóteles y su idea del juicio colectivo.

El ejemplo que más nos repite la serie es: si un grupo intenta adivinar el peso de un objeto, la respuesta correcta estará más cerca al promedio de las respuestas de todos, que a una de ellas en particular. Sumemos la idea del Crowfunding, que apareció con KickStarter y que propone que sea la colectividad la que respalde económicamente una propuesta, como una fuente alternativa de financiamiento. Voilá! Tenemos una masa de usuarios que resuelven crímenes.

Wisdom of the crowd se sostiene en esos tres pilares aparentemente prometedores y después se convierte en un serial policiaco más, que pretende abordar temas polémicos con una estructura previsible: la policía no tiene idea y Tanner y su grupo salvan el momento mientras teclean furiosamente en computadoras incómodas y smartphones. La serie ha recibido respuestas negativas por la manera superficial y tendenciosa como aborda temas espinosos, y aunque los primeros capítulos son entretenidos dudo que vaya a llegar muy lejos.

La sociedad contemporánea puede estar obsesionada con sus teléfonos y las posibilidades de la tecnología, pero eso no quiere decir que supongan una estructura dramática sostenible por docenas de episodios. Para este tipo de premisas existe la maravillosa Black Mirror y su exploración distópica de las obsesiones tecnológicas, pero ese es tema para otro día.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista Arte Ideas y Gente del jueves 26 de octubre del 2017