Durante el verano los cines se llenan de eso que en EEUU llaman (o aspiran llamar) blockbusters. Para la televisión es, por el contrario, un periodo de descanso. Las largas temporadas de las cadenas terminan durante abril y mayo, y los meses de calor son el pretexto para dar oportunidad a series menores de corta duración.
Con la entrada de Netflix, Hulu y Amazon al mercado de oferta televisiva, ese calendario se ha roto. No sólo porque estos proveedores de contenido digital ofrecen sus series completas de una sola vez, sino porque se han propuesto hacer lanzamientos nuevos casi cada semana, tratando de saturar la oferta con productos novedosos y atractivos.
Vengan pues algunas propuestas para hacer más soportables las noches de calor y lluvia.
1. The Halcyon (Fox Series)

Producto de la BBC británica esta corta serie pretende colgarse del éxito reciente de Downton Abbey con un par de variantes. Es la historia de un hotel en Londres durante la segunda guerra mundial. Un hotel regenteado por dos familias. Los nobles propietarios (la familia Hamilton) y la familia que administra el hotel, encabezada por Richard Garland (Steven Mackintosh). Las intrigas y dramas familiares se combinan con los políticos. Detrás no está la pluma de Julian Fellowes, y la elegancia y el oído de Downton están por lo mismo ausentes; pero el equipo de guionistas hace un trabajo respetable y es ayudado por un elenco sólido y una cuidada recreación de locaciones. Ideal para quienes disfrutaron los devenires de la familia Crawley, The Crown, y las series con contenido histórico sin magos, zombis o dragones.
2. Estocolmo (Netflix)

Thriller político argentino que involucra a un fiscal (Luciano Cáceres) y a una conductora de un popular noticiero (Juana Viale) envueltos en una trama de corrupción política que incluye tráfico de personas, manipulación mediática, amarillismo, lo que parecen asesinatos en serie, y una estresante subtrama con un infiltrado en un peligroso círculo criminal. Vendría bien familiarizarse un poco con el sistema judicial argentino para entender el rol del fiscal en la investigación. La trama se sucede en dos tiempos distintos y va avanzando un subtexto de intensa tensión en cada uno de ellos. Estocolmo se suma a una tradición respetable de producciones argentinas de intriga política (vienen a la mente El secreto de sus ojos y Cenizas del paraíso, pero también la truculenta Epitafios de HBO). Como la historia se va revelando en forma de rompecabezas, a veces es poco claro si los personajes exageran sus reacciones, si los actores sobreactúan o si nos falta información para entender por qué lo hacen así. Una alternativa interesante entre la oferta latinoamericana en Netflix.
3. Secrets and Lies (Netflix)
Hay algo descorazonador en esta penosa interpretación de una brillante serie australiana. La original de 2014 seguía un misterioso crimen en un vecindario. Un niño es encontrado muerto y el principal sospechoso es el vecino que lo encontró mientras corría. La corta serie de 6 episodios era la respuesta australiana a Broadchurch (2013), y pronto fue comprada por ABC para rehacerla en EEUU. La versión estadounidense tuvo una primera temporada en que Juliette Lewis investigaba a Ryan Phillipe siguiendo esencialmente el mapa de la original australiana. La diferencia principal entre ambas, era que en la versión estadounidense se pretendía que los ojos entrecerrados y los desplantes histriónicos de Lewis construyeran el suspenso. La sutileza de la original (donde nunca realmente sabemos qué pasó hasta que el misterio se revela) se convierte en muecas exageradas y golpes de efecto inverosímiles. La original nunca tuvo continuación, pero ABC decidió ofrecer una segunda temporada con otro caso de la detective Andrea Cornell (Lewis). Esta vez para mirar con disgusto al ejecutivo de la bolsa Eric Warner (Michael Ealy), sospechoso de matar a su mujer durante una fiesta de la oficina. Un thriller previsible y con actuaciones y sutileza de telenovela matutina, pero que aún así, visto de corrido, puede resultar entretenido durante un fin de semana de encierro.
Evitar:
Esa horrenda farsa de zombis que es The Santa Clarita Diet.
Twitter @rgarciamainou
Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 5 de julio del 2017
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