375 – El Marlowe que nunca debió olvidarse

La vida de Dan J. Marlowe es uno de esos casos en que la realidad supera la ficción. El autor nacido en 1917 y fallecido en 1986, es uno de los clásicos menos conocidos de la literatura negra. Reverenciado hace medio siglo, pasó al olvido veleidoso de la industria editorial hasta hace poco.

Marlowe fue un miembro del club de Rotarios, político en Michigan, jugador empedernido, autor de novelitas de porno suave bajo seudónimo, amigo de Al Nussbaum, un asaltante de bancos célebre en su tiempo y víctima de un curioso caso de amnesia.

Su novela más conocida es El nombre del juego es muerte, rescatada ahora por el sello argentino La Bestia Equilátera en su colección de novela negra. Una novela a la altura de lo mejor escrito por Hammett, Chandler o James M. Cain. La reedición de su libro va de la mano con la recomendación de Stephen King, consumado lector de literatura estadounidense, que en su momento le dedicó una novela a Marlowe.

La novela inicia con un asalto bancario y sigue las desventuras de Chet Arnold, su narrador y antihéroe, mientras evade la justicia e investiga lo que sucedió a su cómplice Bunny. Marlowe alterna secuencias de acción trepidante con los recuerdos de infancia de su protagonista. Una construcción de personaje extraordinaria y tan inquietante como difícil de olvidar.

“Más tarde esa noche, el cura vino a nuestra casa. Me habló por largo rato. Sobre todas las cosas inexplicables que suceden en la vida y la necesidad de entendimiento. Yo entendía perfectamente. ¿Para qué tanta palabrería? Yo entendía. Lo escuché igual. Fui amable. No le iba a dar la oportunidad de que me llamara grosero o mal educado. Cuando se cansó de hablar, el cura se fue. No creo que ni él pensara que había logrado mucho”.

Uno de los grandes aciertos de Marlowe es que evade por completo la idea del conflicto moral. Arnold nos cuenta lo que le sucedió y lo que él hizo a consecuencia de ello, y todo tiene sentido.

Arnold cruza a escondidas el país, incluyendo una incursión en Ciudad Juárez, en camino a Florida, donde su colega Bunny se perdió de vista. Ahí toma un lugar único en el paradigma noir del antihéroe: es el criminal vuelto detective que quiere saber qué pasó con su amigo Bunny para hacerle justicia del otro lado del espejo moral. Marlowe pinta un mundo sin ilusiones, donde los políticos y la policía son corruptos y donde la supervivencia es un juego en el que más vale no tener contemplaciones.

La novela tiene un final tan bueno, que el mismo King dice que le ha dado vueltas en la cabeza por décadas (ni siquiera esta advertencia puede echárselos a perder).

La novela de Arnold se volvió después una serie que se conoce como la serie de Earl Drake. Cobró mucha popularidad durante los años sesenta. Entre sus seguidores estaba Albert Nussbaum, asaltante bancario y ex miembro distinguido de la lista de más buscados del FBI, quien le escribió a Marlowe desde prisión.

De la correspondencia de ambos surgió una larga amistad, y una suerte de asesoría mutua que dotó de realismo la serie de Drake y le dio a Nussbaum, más adelante, las herramientas para volverse un autor reconocido del género negro y guionista de televisión.

Una de las razones por las que Marlowe no es recordado entre los nombres recurridos del canon del género negro es posiblemente por su amnesia tardía. Un día olvidó todo lo que había vivido después de los veinte años.

Durante ese periodo oscuro, Marlowe contó con el apoyo de Nussbaum quien se mudó con él y lo cuidó. Gracias a él, Marlowe consiguió volver a escribir, pero no a la altura de su trabajo previo.

La vida de Marlowe es narrada en una absorbente biografía del periodista Charles Kelly: Gunshots in another room: The forgotten Life of Dan J. Marlowe. Un libro inteligente y seductor, que se vale del estilo noir para narrar, revelar y reconstruir los resultados de la investigación que Kelly hizo de la vida olvidada de Marlowe.

Siendo la obra de Marlowe prácticamente inédita en español, esta publicación de La Bestia Equilátera es motivo de celebración para los amantes del género negro, con la esperanza de que sólo sea un aperitivo de muchas más.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 28 de junio del 2017

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