374 – Fotografiando extraños (2)

Photo: Rinzi Roco Ruiz

¿Por qué fotografías extraños? La pregunta que posiblemente más escuchan los fotógrafos callejeros, y una recurrente en las distintas charlas del segundo Festival Internacional Streetfoto 2017 de San Francisco.

Rinzi Roco Ruiz, fotógrafo filipino radicado en Los Ángeles, da la respuesta más simpática: “Porque toda la gente que conozco ya está harta de que le esté tomando fotos”. El público ríe, pero Rinzi habla un poco en serio también: “Voy por la calle y de pronto veo algo que me gusta, un gesto, la luz, la manera en que se dan las cosas, y no me importa si la persona que está ahí la conozco o no. Yo lo que quiero es capturar el momento”.

Rinzi Ruiz
Photo: Ricardo García Mainou

Rinzi tuvo una formación artística temprana como escultor, dibujante e ilustrador. Esta lo llevó a una vida corporativa insatisfactoria en Hollywood. “Sentía que toda la creatividad me había sido succionada. El día que perdí mi empleo fui feliz. Lloraba de alegría”.

Se acercó a la fotografía y pronto derivó hacia la estética de la foto callejera: “hojeaba libros en busca de inspiración y me encontré con el trabajo de claroscuros de Ray K. Metzker y me impactó de una manera que me cuesta describir”. Rinzi solía dibujar las sombras, ahora crea imágenes muy cercanas al film noir, valiéndose del blanco y negro para conjurar una atmósfera sin tiempo.

Para Rinzi la fotografía se ha vuelto un estado mental, que llama Zen, y que le ha permitido a través del arte conectar con la gente. “Entre más viajo, más me convenzo que todos somos de alguna manera iguales. Tratamos de vivir nuestras vidas, conectar, amar, y salir adelante en las cosas de todos los días.”

Photo: Jesse Marlow

En el grupo del colectivo In-Public que encabeza la cartelera del festival está Jesse Marlow, fotógrafo de Melbourne que encontró “el llamado” en su infancia gracias a un libro de “Arte en el metro” que retrataba la cultura del graffiti en Nueva York.

“Ese libro provocó algo en mí y empecé a documentar los murales de graffiti que comenzaban a aparecer en Melbourne a mediados de los ochenta. Empecé a amar ir por la calle con una cámara, capturando la vida real. Cuando llegué a bachillerato, estaba enganchado”.

Jesse Marlow

Marlow se gana la vida con proyectos fotográficos que no tienen mucho que ver con la foto callejera, es en el camino de ida y vuelta al trabajo donde se topa con situaciones que disparan su interés. “Iba conduciendo, lo vi, me detuve, bajé y saqué la cámara”, es la manera en que inicia buena parte de sus relatos.

Marlow trae algunos ejemplares de su libro Don’t just tell them, show them (No les digas, muéstrales). El volumen se imprimió en Australia y es difícil de conseguir en América. Una colección de su más reciente (y más conocida) fotografía en color.

“He estado buscando composiciones simples y misteriosas de color en escenas muchas veces ambiguas”. Marlow sale a la calle sin expectativas, pero siempre con una cámara. “Dejo que las cosas lleguen naturalmente. En cuanto salgo a buscar algo específico regreso con las manos vacías”.

Recientemente se siente más atraído por fotografías que no se revelan automáticamente a quien las ve. Aspira que la gente eche un segundo vistazo y cuestione lo que realmente está sucediendo en la foto. Eso hace la diferencia.

Photo: Janet Delaney

El día final del Festival, además de la entrega de premios de su codiciado concurso internacional, fue la oportunidad para conocer de cerca el trabajo que Janet Delaney incluyó en su más reciente exhibición South of Market en el Museo De Young en 2015: Una colección de fotografías que suma la historia de uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad a lo largo de varias décadas.

Delaney empezó a fotografiar, visitando casas, talleres y negocios del barrio SOMA a mediados de los años setenta. Janet se valía de una cámara de gran formato para capturar en color en una época en que “ningún fotógrafo documentalista serio usaba color”.

“Me di cuenta que cuando llegaba a un lugar con mi gran cámara, captaba la atención de todos. Yo trabajaba como ellos. Si hubiera llegado con una cámara pequeña a tomar fotos, no hubiera sido la misma conversación.”

Janet Delaney

La primera parte de su proyecto fue capturar la transformación que sufrió el barrio entre los setenta y mediados de los años ochenta en que se construyó un gran centro de convenciones. Eso impulsó la primera mutación del barrio de una comunidad obrera a lo que fue un centro de lofts de moda para artistas durante los noventa.

“Yo no soy una fotógrafa que pueda llegar a un sitio y tomar fotos y pasar a lo siguiente. Todo se ve interesante si uno hace eso, dice. Es más difícil quedarse en casa, pero espero estar haciendo mejores fotos.”

Retomó el proyecto hace unos años para registrar su nueva transformación hacia condominios de lujo habitados por empleados de empresas de alta tecnología. Más que el paso de gentrificación del barrio lo que le interesa es retratar “cómo la ciudad ha sido afectada por la nueva tecnología y cuál es la nueva fábrica de vida existe en la calle”.

De Gilden a Delaney, pasando por proyectos personales muy distintos, el segundo Festival de Streetfoto exhibió los diversos temas de la foto callejera, sus ambiciones, limitaciones y gran potencial. Sí, se trata básicamente de fotografiar extraños, pero de encontrar en ellos la esencia humana que nos define a todos.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 21 de junio del 2017

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