338 – Tres propuestas

Cada otoño, además del regreso de nuestras series preferidas, los estudios televisivos arrojan propuestas al ruedo con esperanza de convertirlos en los éxitos del futuro. 80% de ellas no sobrevivirán para ver una segunda temporada. 65% ni siquiera completará la primera. Área donde los distribuidores de streaming tienen ventaja. Al estrenar la serie completa el pacto es más amable con el público detesta quedarse volando con una historia a la que invirtió tiempo y emoción. Estos canales cuentan con cifras precisas de rating y pueden tener toda la paciencia del mundo: no dependen de los números para cobrar.

1. Bull (CBS)

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Episódico thriller legal que aspira al policíaco de procedimiento desde un ángulo original: Bull es un experto en jurados, en elegirlos y predecir su decisión. Para esto se vale de un enorme equipo de expertos, tecnología y su particular sensibilidad. Los jurados le hablan con los ojos. Bull es una variante frívola de series como Lie to me y La ley y el orden.

Se sostiene en el carisma de Michael Weatherly (DiNozzo de NCIS) y la forma en que ridiculiza los abogados de sus clientes si se niegan a aceptar su ciencia. El resto de sus personajes son casi intercambiables. El alto costo de sus servicios implica que sólo tiene clientes ricos y casos en que no cobrará por razones personales.

La premisa parece interesante pero no da para mucho sin repetirse. Apenas se transmite su tercer episodio en EU (buenos ratings) y los dos primeros abundan copy/paste. Si la serie va a sobrevivir necesita un antagonista más allá que el sentido de justicia de Bull.

2. Marvel’s Luke Cage (Netflix)

Marvel's Luke Cage
Marvel’s Luke Cage

Uno pensaría que Netflix lo tiene todo calculado. Nos presentó a Luke Cage (Mike Colter) el año pasado durante la excelente Jessica Jones, y este año la serie del primer superhéroe afroamericano de la TV. Basada en un cómic de Marvel de 1972 (primer superhéroe de color en tener un cómic a su nombre). El timing de su lanzamiento no podría ser más afortunado, en la era de black lives matter: un negro que hace justicia marginal con piel antibalas.

Su perfil es más cercano a los antihéroes de la televisión moderna que al clásico adolescente urbano de Marvel. Más cercano a Daredevil y Punisher que a los Avengers y los agentes de SHIELD. Es un héroe adulto con temas adultos, quizá por ello entró en el paquete que Marvel destinó a Netflix.

La serie arranca en época actual pero en un arco narrativo previo al de Jessica Jones. Acá, Cage lleva apenas seis meses en Harlem, después de una temporada en prisión. Sus habilidades sólo las conoce el barbero del barrio, cuyo negocio es “la suiza neutral” en una zona de conflictos raciales, pandillas y políticos oportunistas, como suele suceder en la NY de Marvel.

La serie se estrenó el viernes pasado y para el sábado la gente de Netflix se dio cuenta que había cometido un error. Tuvo tanta demanda que sus servidores de streaming colapsaron y la compañía tuvo que enviar un mensaje de error y disculpa. Algo que nunca hubiera sucedido en tele abierta (nota para todos los que cantan la muerte de las cadenas y el futuro online de la TV).

3. Fleabag (BBC/Amazon)

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Después de su éxito en la pasada entrega del Emmy en que el nombre de Jeff Bezos fue invocado como mecenas de la creatividad televisiva, Amazon se confirmó como estudio respetado.

Fleabag (como antes, Catastrophe de Channel4) es un producto inglés de la BBC que Amazon compró como distribuidor exclusivo. Una comedia ácida e irreverente de seis episodios basada en la exitosa obra de teatro de Phoebe Waller-Bridge (guionista y protagonista de la serie). La historia de una mujer solitaria y un poco perturbada en Londres.

Fleabag se suma a una vertiente en la comedia indie: el humor alrededor de las vidas de protagonistas inestables. Un manantial que no cesa de dar buena televisión (Casual, Difficult People y Flaked vienen a la mente). Tendencia que no funciona cuando se buscan las grandes audiencias de la tele abierta (desde Arrested Development hasta Weird Loners).

Fleabag rompe continuamente el plano invisible que en teatro se conoce como cuarta pared. Su protagonista se dirige todo el tiempo al espectador. Recurso teatral que en el cine se ha usado desde Oliver Hardy hasta Chevy Chase y consigue conectar la trama con la subjetividad de un monólogo. Un verdadero hallazgo que esperemos se distribuya pronto en México.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 5 de octubre del 2016