307 – Los dos colores del Oscar

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La manera habitual para abordar un análisis de una ceremonia de entrega del Oscar es en revisar qué película ganó tales y cuáles categorías, qué discurso de aceptación fue mejor, qué tan atinados fueron los pronósticos de los expertos, quién hizo el ridículo, y qué tal le fue al presentador, tanto en su monólogo como en los chistes con los que buscó aderezar las casi cuatro horas de transmisión.

La ceremonia del pasado domingo fue algo distinta. Cabe lo anterior, pero también revisar el monólogo inicial de Chris Rock como un suceso independiente. Y es que aunque el comediante aportó los guiños y puntadas habituales a costa de los nominados y asistentes, el grueso de su mensaje se valió del mayor escaparate del planeta para sentar una posición dura y contundente sobre el tema que flotaba sobre la cabeza de la Academia desde el 2015. Los dos años de #OscarsSoWhite. El proverbial “elefante en la habitación”.

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We are black!

  –¿Es Hollywood racista?– preguntó Rock haciendo que a más de uno en el asistente se le saltara un latido del corazón. – ¿Es quemar una cruz racista? ¿Es tráeme una limonada, racista? Es un modo diferente de racismo. Hollywood es racista de fraternidad. Es del tipo ‘Nos caes muy bien Rhonda, pero no eres Kappa’. Así es Hollywood”. Una sentencia clara, atinada, brutal y casi intraducible en su condescendencia implícita: te apreciamos, amigo, pero no eres de nosotros.

La tercera también es la vencida
La tercera también es la vencida

Es importante mencionar que el conductor de la entrega, usualmente un comediante o presentador de televisión, tiene control total sobre sus chistes y contenido. Es un trabajo difícil del que pocos salen airosos, y aún cuando lo consiguen, no reporta mayor beneficio profesional, como dice Kevin Fallon en Daily Beast.

Rock estaba en su propio canal. En lugar de guiños a las estrellas y puntadas sardónicas y bobas a costa de algún discurso, su tema era el racismo, el color de la piel, y la burla descarada de todos los estereotipos raciales que se nos pudieran ocurrir. “Bienvenidos a los White People Choice Awards.”

La larga ceremonia del Oscar suele ser muchas cosas: fama, ego, poses vanguardistas, promoción, publicidad, autocelebración y política, aparte de una premiación cinematográfica. En la ceremonia del domingo, el escenario se usó, además de diván catártico para ventilar el racismo en la Meca del cine, para abordar otras causas: el cambio climático, el abuso sexual en las universidades estadounidenses, el abuso sexual a los niños por curas católicos, la homosexualidad, la cirugía transgénero, la guerra y la igualdad de oportunidades.

Chris Pizzello/Invision/AP
Si me permiten unas palabras — Chris Pizzello/Invision/AP

González Iñárritu, en su discurso tras ganar el premio de director por segundo año consecutivo (un suceso que no se había dado en 66 años), abordó también el álgido tema de la noche sólo para ser groseramente interrumpido por los productores. Cada participante tiene 45 segundos para dar su discurso, y es a criterio del productor cuánto tiempo “extra” dejan hablar al susodicho para que se dé uno de esos “momentos del Oscar” que hacen que la ceremonia valga la pena. En el caso de Iñárritu, la música empezó antes. ¿Error o grosería? El productor del programa trató de minimizarlo después de admitir a Deadline que había sido el único error en la transmisión. “Rock había machacado demasiado el tema racial” argumentó un ejecutivo, y González Iñárritu sólo quería retomar el tema: “Qué gran oportunidad para nuestra generación para liberarnos de todo prejuicio y pensamiento tribal, y asegurarnos de una vez por todas que el color de tu piel sea tan irrelevante como el largo de tu cabello”.

Cautivadora sobrehistriónica Gaga
Cautivadora sobrehistriónica Gaga

La votación en el Oscar es tan extraña, que quién no esté versado en la política y estilo de la academia, suele mostrar su perplejidad. El argumento suele ser así: ¿Cómo es posible que la ganadora a “mejor película” sólo tenga dos premios”. Otras ganaron más. Matemáticamente hablando, Mad Max Fury Road fue la vencedora de la noche con seis estatuillas.  The Revenant (el renacido) tuvo tres, y Spotlight (En primera plana) dos (aunque una en la categoría más importante de la noche).

Black Bird Fly
Blackbird Fly

El triunfo en muchas categorías depende de tantos factores intangibles que poco tienen que ver con la película en sí (campañas, presencia mediática, entrevistas de sus creadores, carisma de ganadores en otras entregas de premios, antipatía, etcétera). O sea, todas las razones que flotan en la mente humana a la hora de emitir un voto subjetivo. Sólo tres películas tenían una oportunidad realista de ganar el premio principal (Revenant, En primera plana y La gran apuesta). Y entre ellas Spotlight era la mejor reseñada y sólida.

REUTERS/Mario Anzuoni
Una película que se ve con los oídos / REUTERS/Mario Anzuoni

El grueso de los críticos y expertos podremos coincidir en que Mad Max era la mejor y la que merecía ganar, pero también en que era la que nunca ganaría ese Oscar. Aunque muchos lo deseen y se decepcionen cada año, la Academia es muy conservadora y nunca será atrevida, progresista ni elegirá la película más riesgosa.

La ganadora tuvo a su favor tres razones fundamentales: el triunfo de su elenco en los premios del sindicato de actores (una de las bases de votantes más grande de la Academia). El impacto emocional de una trama que recrea un escándalo que ha flotado en la conversación mediática mundial por varios años y consigue volverlo nuevamente horrible, intenso y relevante. Pero más aún, porque hace justicia a la importancia a la labor periodística real; celebrando el periodismo de investigación (encima local) en una época en que está en su peor momento. En que la economía de los medios de comunicación, las verdades oficiales, los boletines y el flujo irrestricto de las verdades particulares de internet lo habían aparentemente reemplazado.

Chris Pizzello/Invision/AP
…resonará hasta el Vaticano / Chris Pizzello/Invision/AP

En un giro insólito, el periódico del vaticano se contentó con que Michael Sugar, productor de En primera plana, dijera en su discurso: “Papa Francisco, es hora de proteger a los niños y restaurar la fe”. Para L’Osservatore Romano “es evidencia de que la película no es anticatólica”.

La ceremonia estuvo llena de momentos incómodos (lo de Sam Smith fue hasta ridículo), momentos memorables (Grohl, Gaga y Jacob Tremblay, por partida doble, asombrado por la entrada de los robots de Star Wars y presentando Mejor Cortometraje con Abraham Attah ) y momentos desconcertantes (de Stacey Dash a las galletitas de las scouts).

512949840_jacob-tremblay-abraham-attah-zoom-c081a176-8a12-402a-b420-5086e8616f69Al final sólo queda dar un aplauso para los ganadores de la noche. El equipo de George Miller, casi todos nominados y ganadores por primera vez. A los chilenos que recogieron el primer Oscar para su país por su inteligente corto animado. A Ennio Morricone que cierra una de las faltas de reconocimiento más escandalosas en el manchado historial de la Academia. A DiCaprio al que por fin se le hizo y lo recibió con gracia y solvencia. Al genial Lubezki, cuya hazaña de tres victorias al hilo no tiene precedentes en su categoría. Y a nuestro compatriota undercover: Louis CK por su hilarante introducción a la categoría de mejor corto documental, “esta es la única categoría que puede cambiar una vida, no puedes ganar un quinto por ella. Este Oscar se va a casa en un Honda Civic.” E incluyó la primera tomada de pelo en la historia del Oscar: “y el Oscar es para…Mad Max!”.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 2 de marzo del 2016

9 Replies to “307 – Los dos colores del Oscar”

  1. Tu reseña me encantó primo. Es genial! ¿Tu crees que los premios son realmente racistas. No ha habido años en que han habido muchas personas de la raza negra premiadas?

  2. Insisto: no es el mismo “tema”. Y el otro no ganó, por lo que no hay “inclinación”. El tema de Biden es reciente y tiene que ver con escándalos en universidades por violaciones entre estudiantes. El otro tema tiene años.

  3. Insisto: no es el mismo “tema”. Y el otro no ganó, por lo que no hay “inclinación”. El tema de Biden es reciente y tiene que ver con escándalos en universidades por violaciones entre estudiantes. El otro tema tiene años.

  4. Insisto: no es el mismo “tema”. Y el otro no ganó, por lo que no hay “inclinación”. El tema de Biden es reciente y tiene que ver con escándalos en universidades por violaciones entre estudiantes. El otro tema tiene años.

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