256 – Una bofetada que da gusto

The Slap (Aus)

No es novedad que los productores de cine y televisión estadounidense busquen inspiración en el extranjero. Los remakes de Hollywood han existido por décadas. No sorprende que recientemente la explosión de la televisión satelital y online, haya despertado la búsqueda de contenidos probados en todo el mundo para explotarlos como quien compra una franquicia.

American Idol y The Office ejemplifican dos casos dónde el éxito de la versión estadounidense casi borra el original (ambas británicas), y como ellas hay otros ejemplos en que la pura proyección a un mercado y audiencia más ámplio le dio fuerza a series que nunca aspiraron a lo global. Pensemos en Prisioneros de Guerra y BeTipul, dos producciones de Israel que se convirtieron en el Homeland de FX y el In Treatment de HBO.

Secrets and LiesEjemplos recientes hay muchos: desde el House of cards de Netflix y el Shameless de Showtime (a partir de series británicas homónimas). Las importadas de Dinamarca y Suecia: The Killing y The Bridge. Vamos, hasta Ugly Betty basada en la telenovela colombiana Betty la fea.

El Reino Unido es posiblemente el proveedor más frecuente de contenido de los EU, sea porque desde la adaptación lingüística hasta la cultural no requiere un salto tan grande; o porque el acceso al contenido vía la TV publica, ha permitido probar su viabilidad sin necesidad de subtítulos o focus groups.

120215_DX_TheSlapDVD.jpg.CROP.article250-mediumEn últimas fechas la mirada y la chequera ha estado en la lejana Australia, sumando tres remakes de una televisión que apenas ha ido encontrando el reconocimiento global.

Primero fue Rake, sobre un abogado vividor, cínico y corrupto que no tuvo buena fortuna en manos de Greg Kinnear y la FOX (la original australiana es deliciosa).

La siguen dos recientísimos estrenos: Secretos y mentiras en ABC y The Slap en NBC. La primera, un misterio whodunit en una comunidad pequeña a partir del asesinato de un niño. Premisa similar a la celebrada Broadchurch inglesa (cuya adaptación en EU, Gracepoint fue, por cierto, un sonado fracaso en 2014).

The Slap es un caso más complejo. Basada en la premiada novela de Christos Tsiolkas, reconstruye las vidas de familia y amigos en la comunidad griega de Melbourne y cómo se ven afectadas cuando, durante la celebración de un cumpleaños, un niño “difícil” es abofeteado por uno de los invitados frente a sus padres.

El tema se presta para la polémica en redes sociales y así se dio en Australia desde su estreno en 2011. La serie constó de ocho episodios, cada uno a partir del punto de vista de uno de los personajes y cómo su vida se desenvuelve y es afectada por los ecos de la famosa bofetada.

5150_krauth_theslap2El primer episodio fue dedicado a Héctor (Jonathan LaPaglia), padre de familia en plena crisis de los cuarenta, atraído por la admiración adolescente de su joven niñera. El segundo a Anouk (la maravillosa Essie Davis), escritora de telenovelas, con una madre anciana y un romance con un actor mucho más joven que ella. El tercero a Harry (Alex Dimitriades), hombre de negocios griego y un tanto violento (quien da la famosa cachetada al chamaco). El cuarto a Rosie (Melissa George) madre del niño agredido, una mujer relajada, conflictiva, artística y medio hippie. Etcétera.

La serie recibió varios premios, fue la primera vez que la TV australiana se enfocó en la realidad multicultural clasemediera de su país y tuvo un éxito respetable. NBC decide adaptarla a la TV estadounidense con un elenco de lujo que sólo repite a la George. Peter Saarsgard toma el lugar de LaPaglia, Umma Thurman el de la Davis, Zachary Quinto el de Dimitriades (entre otros) y un barrio de Nueva York suple la amplia zona griega de Melbourne.

La versión original de The Slap es una absoluta maravilla. No se constriñe por ninguna de las limitaciones que tiene la TV estadounidense (censura, comerciales, tiempos apretados, preocupación acuciante por los ratings). Por ello se toma su tiempo en desarrollar a sus personajes, la comunidad griega, ir develando sus secretos y motivaciones (que comprenden aspectos desde lo profesional, familiar, emocional, sexual o religioso), y principalmente a ofrecer una psicología compleja y sutil. Narración cinematográfica que reconstruye la novela de Tsiolkas con ocho episodios que bien podrían ser mediometrajes (uno de los cuales está hablado a medias en griego, sin subtítulos). La bofetada no es el centro, sino el pretexto: la piedra en el agua que genera lo demás.

The SlapLa versión estadounidense, en cambio, debe construir la trama en poco más de cuarenta minutos y hacerlo atendiendo la falta de atención e impaciencia de su auditorio (y sus productores). Por ello, construye estereotipos en lugar de personajes, cambia el orden de los episodios, apuesta por la trama pura y dura del bofetón y su consecuencia, sin dar tiempo a que los sucesos se desenvuelvan con naturalidad. Los sucesos se vuelven caricatura. La sutileza es la primera víctima de un tratamiento apurado y esquemático: Quinto falla particularmente al construir a Harry como villano de manual.

La buena noticia es que gracias a internet y los servicios de streaming, tenemos acceso a la bofetada original (y a los otros espléndidos productos de la televisión australiana).

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 4 de marzo del 2015

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