233 – La presidencia bipolar

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Todo empezó con The West Wing. La interpretación de los entretelones del poder en Washington que surgió de la mente de Aaron Sorkin. 154 episodios que seguían la presidencia de Josiah Bartlet (Martin Sheen), desde su llegada a la Casa Blanca, la formación del equipo de su administración. The West WingDesde el jefe de gabinete hasta los ayudantes de prensa, de la primera dama, hasta los cocineros. El intento es ir más allá de la telenovela política, apostando al realismo del día a día. Enseñar al público lo que significa ser el líder del país.

Desde siempre, la televisión estadounidense (y su cine) ha sentido una fascinación por la Casa Blanca y los hombres y mujeres que detentan el poder político del país. No sorprende que el primer intento televisivo haya sido la apuesta por el idealismo, un tipo decente como Bartlet tratando de usar el poder de forma moralmente “correcta”, aún con las complicaciones cotidianas.

geena-davis-on-the-television-show-commander-in-chiefComo suele suceder, el primer acercamiento es casi reverente. Después tienen cabida las visiones paranoicas del poder. La televisión utilizada como ensayo del what if. Preguntarse qué pasará una vez que haya un presidente negro: David Palmer (Dennis Haysbert) en las primeras temporadas de 24. Una presidenta: Mackenzie Allen (Geena Davis) en Commander in Chief y otra más: Allison Taylor (Cherry Jones) en las últimas temporadas de 24. Qué pasaría si el presidente estuviera enamorado de otra que no fuera la primera dama: Fitzgerald Grant (Tony Goldwyn) en Scandal. Qué pasaría si el presidente fuera susceptible a la manipulación como protagonista de Shakespeare: Garrett Walker (Michael Gill) en la adaptación estadounidense de la británica House of Cards.

scandal-who-shot-fitz-abc_606La pregunta principal viene a radicar en la figura presidencial y su relación con el poder. No es coincidencia que a Fitzgerald Grant se le llame frecuentemente “el hombre más poderoso del planeta”. Descripción reiterada en todas las otras series en algún momento. El protagonista puede ser el presidente de los EU, pero en realidad es el poder presidencial. El poder usado para mantenerse al frente y después barrer la basura debajo de la alfombra (Scandal), el poder como un botín (House of Cards), el poder como la última casa suburbana de la familia disfuncional (1600 Penn), el poder como reducto de la parodia involuntaria (Veep).

24_president_taylorLa idea de la figura del presidente ha mutado desde el hombre idealista que trata de salvar a su país y al mundo (Bartlet), la mujer que hereda la presidencia de su líder moribundo (nunca elegida por voto popular) y que debe mostrar que “puede” enarbolar el poder y sus avatares (Allen). El presidente idealista que en realidad es un niño mimado y amoral sin margen de maniobra política o emocional, pero que su equipo sigue pensando “es el mejor hombre para liderar el país” (Grant). Y el presidente como un pusilánime manipulable, empujado a derecha e izquierda por sus deudas políticas y los intereses económicos (Walker).

President PalmerLos símbolos del poder presidencial nunca han sido mejor retratados que en el thriller paranoico de 24. Donde pasamos de un presidente idealista atacado por terroristas, a un presidente desquiciado que enarbola sus propios planes y alianzas, a una presidenta cuyos ideales se desdibujan cuando se enfrenta al enemigo externo e interno, hasta que sucumbe a la corrupción, y finalmente en este año a un presidente idealista pero con Alzheimer, con la amnesia redentora para borrar cualquier posible pecado político.

gregory_itzin_logan-24Uno de los roles más frecuentes del Presidente estadounidense es como centro de una conspiración, sea como víctima o victimario. Distintas facetas fueron exploradas por 24, conspiraciones terroristas, políticas, económicas, atentando contra su persona, su legado, su filiación política y hasta su familia. El ejemplo más patético: la conspiración médica de Hostages (2013).

Los enemigos de la figura presidencial están afuera (terroristas, reporteros, espías, asesinos) pero también dentro (esposas desquiciadas, amantes, funcionarios dispuestos a todo por tomar el puesto, senadores, empresarios). 1600 PennEn ese sentido el Presidente es una figura trágica rodeada de enemigos y adversidad casi irremontable, y también “el hombre más poderoso del mundo” a quien nadie le niega algo cuando llama por teléfono: una figura de carácter bipolar.

Los acercamientos en comedia son distintos, porque el presidente Dale Gilchrist de Bill Pullman en 1600 Penn está construido a partir del padre de familia de cualquier sitcom suburbano. La Casa Blanca como una más en el panorama de familias disfuncionales que se pueden componer con sabiduría y buen corazón.

Vice_President_Joe_Biden_jokes_with_Julia_Louis-DreyfusVeep es un buen acierto, aunque tangencial, primero porque responde a lo que hubiera sucedido si alguien como Sara Pallin hubiera accedido a la oficina pequeña de la Casa Blanca, pero también porque lo hace con filo y burla sardónica. La vicepresidenta Selina Meyer (Julia Louise-Dreyfus) es una senadora idealista que se imagina la antesala del poder como una plataforma óptima para trabajar y se topa con un papel secundario en cualquier cosa que importe.

MADAM SECRETARYLa fascinación por el poder también se extiende a otras redes del gobierno (entre ellas, la CIA merece su propia categoría), pero si hablamos de posiciones políticas, ninguna más relevante que la nueva serie de CBS: Madam SecretaryTea Leoni es una analista de la CIA retirada, que hereda el cargo de Secretario de Estado (algo así como nuestro Secretario de Gobernación) a petición del propio Presidente (Keith Carradine). Su perspectiva fresca y apolítica  pretende construir su vida en el nuevo rol desde una perspectiva realista e ingeniosa. Un drama cuyas primeras reseñas señalan como prometedor.

La fascinación por el poder en Washington se conecta con los mitos fundacionales de su democracia y su poder político. No hay otra figura que reciba mayor atención en el cine y la televisión, salvo quizá Dracula, pero eso es harina de otro costal.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 24 de septiembre del 2014

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