
En un evento discreto, Apple acaba de revelar su nueva línea de teléfonos, sistema operativo y un nuevo reloj disponible a partir del 2015 que hará que sus futuros usuarios pasen largas horas contemplándose la muñeca, hablando con la muñeca, dándose golpecitos en la muñeca, girando una manivela, y compartiendo más detalles íntimos de sus vidas con gente a la que no le importa saberlos.
En un futuro no muy lejano veremos en redes sociales avisos como “El corazón de JUAN late a 89”, “El corazón de @andrea late a 100 cuando está cerca de @juan”. “@juan late a 89 cuando escucha ‘Heartbeat’ en Spotify”. Compartir el latido del corazón es una de las perturbadoras facultades del nuevo dispositivo que tuitea, manda y recibe mensajes, actualizaciones de Facebook, reproduce música, geolocaliza, y te recuerda que debes hacer ejercicio (y lleva un registro de cuánto ejercicio realmente hiciste), abre puertas de hoteles y hasta sirve para registrarse sin pasar por recepción. Es también un nuevo lugar para conversar con Siri y que no entienda lo que decimos. En la mejor noticia del día: también da la hora.
Viendo los dos nuevos modelos del teléfono más popular del mundo queda claro que la tendencia de hace una década, donde la tecnología impulsaba los celulares a cada vez ser más pequeños se ha revertido. El nuevo lanzamiento deja atrás el tamaño estándar del iPhone y apunta hacia las tabletas, humillando nuevamente a todos los diseñadores de arte de series y películas futuristas que apostaron por versiones idénticas o más pequeñas al icónico iPhone 3.
La apuesta de Apple está lejos de ser novedosa, Samsung llegó ahí primero aumentando el tamaño de sus Galaxy hasta convertirlos en poco menos que una tableta pequeña.Deja de ser sorprendente si pensamos que los teléfonos dejaron de ser tales hace rato, lo que traemos en el bolsillo es un televisor portátil o si somos estrictos un centro de entretenimiento personal. Paradojas aparte cuando los dispositivos para conectarse al mundo se convierten en el mejor medio para aislarse de los demás.
Si la tendencia de la tecnología es hacia la inteligencia, ¿por qué será que la tendencia humana parece orillar hacia la estupidez? No me refiero sólo a el gran revuelo que provocó apenas ayer en redes sociales, el video revelado del futbolista de Baltimore Ray Rice descontándose a su novia en un elevador de Atlantic City. Sino a la oleada de respuestas que eso provocó en redes sociales, particularmente cuando el equipo lo echó y la NFL lo suspendió indefinidamente.
Basta echar un vistazo al flujo de noticias y opiniones rodeando cualquier trending topic, desde Rice hasta Lady Chiles, pasando por las fotos hackeadas a Jennifer Lawrence. Todos los días hay nuevos hitos de la banalidad y estupidez humana. Mientras la Lucy de Besson aumenta el uso de su cerebro al 100%, el resto de la humanidad prueba si puede hacer lo mismo al 7% con un smartphone.
El tema va más allá del extraordinario cartón de Eduardo Salles en Cinismo Ilustrado (comprar aquí). Ese donde el usuario anónimo es un gallo que se convierte en gallina cuando es expuesto. El libro de Salles es una colección de su extraordinario blog que conjunta la ilustración, el diseño gráfico y un diagnóstico feroz e inteligente sobre nuestra época. Su libro, recién editado por Tumbona, recuerda aquellos de Quino a principios de los ochenta: atrapa en estilo y sustancia, buena parte de la esencia de nuestra época, y lo hace con un sentido del humor ácido y eficaz.
Si alguien se anima a defender la solvencia intelectual de la humanidad y condenar el pesimismo de este texto, lo invito a leer cualquier foro de debate en internet. Sean estos los comentarios, réplicas y contrarréplicas que merece cualquier artículo de opinión, o los que siguen a alguna afirmación cualquiera en redes sociales.
Si aún así no están convencidos, recomiendo un vistazo a la reciente polémica despertada por una columna de Leo Zuckerman abogando por la desaparición del Fondo de Cultura Económica, y de paso la subvención estatal de la cultura y la edición de libros. Zuckerman básicamente argumentó que la cultura y los libros son casi exclusivos de las clases medias y altas y por lo tanto el estado no debe subsidiarlas con dinero público, sino dedicarlo a algo más noble (construir carreteras, dar despensas en mitines o publicitar los programas del estado para los pobres).
Para él, el acceso a los libros ya no necesita editores como el FCE ni el apoyo estatal, los formatos electrónicos son la clave de la nueva ilustración y casi espera con ansias reeler la Breve historia del Neoliberalismo de Harvey en su AppleWatch.
De Zuckerman ya no hay mucho que decir, un puñado de intelectuales ya se encargó de responder la provocación. La respuesta con bisturí de Jesús Silva-Herzog Márquez prácticamente zanja el asunto.
Volviendo al tema del día, enhorabuena por Apple, que ofrece alternativas dignas para solventar nuestra adicción al teléfono con más tecnología y memoria. Su aportación a la humanidad cobrará nueva importancia con videos de mascotas en cámara lenta y alta definición, fotografías íntimas hackeadas con mayor nitidez en situaciones de baja luz, y una nueva apuesta por dejar la cartera en casa y usar el teléfono para pagarlo todo.
Ante todos sus anuncios queda la nueva (y vieja) angustia de nuestro tiempo plasmada a lo largo y ancho de las redes: ¿Y si pierdo o me roban el teléfono? La respuesta a la cual ya no es técnica, sino existencial.
Twitter @rgarciamainou
Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 10 de septiembre del 2014
ese reloj lo traia un detective de comics del los 50s Dick trayse ahora ya es realidad
estos aditamentos tecnologicos reflejan de una manera material la distancia entre intelectos de los diferentes seres humanos , cuando solo se esconden dentro de la acbeza no se ve graficamente la gran distancia, entre unos y otros
el cerebro de LUCY trabaja al 100%
Un nuevo producto para aislar mas a las personas
Cecilia Mainou Abad liked this on Facebook.
o para unirlas depende de el punto de vista
tu y yo Ceci nunca nos habiamos comunicado tanto
Edgar Wuotto liked this on Facebook.
Ninguno de los dos lo hace por Smartphone, que es el tema del texto, no Facebook.
Muy bueno felicidades
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que no hablabamos de comunicacion, y aislamiento?
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Interesante artículo acerca de los excesos tecnológicos que nos invaden.
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