204 – Oscars 2014: El marketing y la redención que no fue

86th Annual Academy Awards - Show

Se ha escrito mucho sobre la ceremonia del Oscar del pasado domingo. Las habituales reseñas, entrevistas y revisiones de los mejores y peores vestidos. Dependiendo del lugar, la prensa destacó determinadas noticias. En Inglaterra se celebraba no sólo el triunfo de la cinta de un director inglés, sino que el grueso del equipo de producción de Gravity fuera de esa nacionalidad. Por nuestra parte, en México nos congratulábamos por los tres mexicanos premiados como si se hubiera dado una medalla en un deporte olímpico en el que ni siquiera sabíamos que estábamos compitiendo.

No sorprende que algunos comentarios en redes sociales recriminaran a Cuarón por no alzar las manos e improvisar su versión del ¡Viva México, cabrones! Pero sí, que alguien tuviera la ingenuidad para preguntar a Lupita Nyong’o qué tanto debía a México por su triunfo, como si el éxito en el extranjero fuera un virus que se contagia sólo por nacer en esta tierra.

20140302_OSCAR_WINNERS-slide-TVCP-jumboTal pareciera que Gravity se atravesó en una ceremonia que estaba planeada por la Academia como un momento de redención distinto. Ya he señalado cómo las ceremonias del Oscar siguen ciclos temáticos, sea el conectar con el público joven o el más frecuente: la búsqueda de redención, para limpiar culpas raciales o cinematográficas.

Aclaro, no hay comité secreto que decida compensar a este o entregar un premio al otro porque se lo debían en esa otra película. No funciona así, aunque analistas chapuceros lo digan cada año. Es posible que alguna vez en el pasado, antes de que hubiera tanto escrutinio mediático, algún premio se decidiera así, pero en años recientes la situación es muy distinta.

El problema de la Academia es que el grueso de votantes son ancianos con preferencias más bien conservadoras, que aunque trabajaron décadas atrás en la industria del cine, no son precisamente los defensores de las visiones vanguardistas de hoy.

Cheryl Boone, Presidenta de la Academia de HollywoodLa mayor variación en ciertas categorías se debe a cambios en las reglas. Sea porque la votación esté limitada a especialistas técnicos, o porque cada vez hay más categorías donde para votar es necesario comprobar que se han visto todas las nominadas.

El premio a Mejor Película es otra historia. Ahí votan todos y no votan por una sino por cinco en  orden de preferencia. Si para ser nominado se debe conseguir un 5% de los votos en primer lugar, cuando la votación se repite los miembros vuelven a anotar cinco y todos los votos cuentan. Cintas más mencionadas en los primeros dos o tres lugares, tienen más posibilidades.

Los ciclos temáticos tienen más que ver con la producción de la ceremonia. Este domingo, con la primera presidenta afroamericana de la Academia (Cheryl Boone), estaba diseñada esperando saldar otra de las vergüenzas del organismo. El que en un país con tales antecedentes de racismo y ya un presidente negro, una de sus instituciones liberales, nunca hubiera entregado un Oscar a un director o productor de raza negra (en 2012 se entregó el primero a Mejor Documental).

Sidney Poitier to give Best DirectorSi se trajo a Sidney Poitier fue porque el Jackie Robinson del cine, representa uno de esos símbolos de reconciliación para la Academia, y se esperaba que Steve McQueen recibiera de sus manos la estatuilla dorada y si no de él, como backup insólito, de Will Smith, quien pasó de poder haber recogido el razzie a peor actor y película la noche anterior, a entregar el máximo galardón del domingo.

Otra historia hubiera sido si los productores hubieran anticipado la victoria arrasadora de Gravity, lo más probable es que el presentador hubiera sido Javier Bardem o Salma Hayek. Alguien anticipó mal el devenir de la noche, y se terminó armando para una cinta que terminó con tres premios.

Como todos los años, la ceremonia tuvo momentos altos y bajos, buenos discursos y traspiés memorables (¿ya tienen su nombre a la Travolta? el mío es Ruairidh Geercia). Fue aburrida, con musicales largos (¿No había nada mejor que programar que The wind beneath my wings con Bette Midler?) y tiempo perdido en tonterías. Como presentadora, sorprendió que repitiera Ellen, una de los peores de la última década, y lo hizo igual de mal o peor. Su trabajo estuvo lleno de chistes bobos e infantiles, muecas entre el público y numeritos que fueron vulgares emplazamientos de productos (y no me refiero a los vestidos y joyas de diseño).

oscars 2014 selfie twitter

El famoso selfie que quebró Twitter y organizó a los actores para una foto espontánea, fue parte de un patrocinio de Samsung, como reportó el lunes The Wall Street Journal. A Ellen se le dio su Galaxy para que lo tuviera tiempo aire (al aire) y entrenamiento de cómo tomar selfies, el resultado fue un momento simpático (el hermano de Lupita se coló de manera formidable) pero lejos de ser espontáneo. Las pizzas fueron lo peor, probablemente de la historia del Oscar (incluido James Franco en la ecuación). El éxito de la maniobra de marketing abre las puertas para años futuros en que no nos sorprendamos si alguien sale con una Coca-Cola en la mano, o una crema de rejuvenecimiento facial.

Twitter: @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 5 de marzo del 2014

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