En los círculos tecnológicos se habla cada vez más sobre el always on. Ese momento en que estaremos conectados 24/7/365. No se trata nada más de dejar encendido Twitter en nuestro smartphone mientras dormimos o nos bañamos, es algo más complejo que implica mantener una conexión de internet de súper alta velocidad todo el tiempo.
Es un tema crítico no porque implique que pueda uno consultar su mail, o ver el más reciente suceso vía YouTube en cualquier momento, sino porque va de la mano con la creación de sistemas que funcionan únicamente desde la nube. Para quién desconoce el término, la nube es el nombre que reciben servidores en internet donde se guarda todo tipo de información.
Hasta ahora, la nube ha funcionado como un disco duro externo, una especie de almacén donde algunos de nuestros datos, música, fotos y videos, se guardan en forma segura, sea como respaldo (el iCloud de Apple) o para ser compartidos entre nuestras distintas herramientas informáticas (como Dropbox).
Para las compañías de software, trabajar desde la nube implica un cambio de paradigma en la lucha contra la piratería, una que puede significar su fin. Trataré de explicarme. En lugar de comprar Office en un disco, como antaño, o una descarga, como hoy. El concepto always on significa que Office no estará en nuestra PC o disco duro, sino en la nube.
Para utilizar programas y videojuegos bajo este concepto, es indispensable que la conexión no se pierda, oscile o tenga interferencia. Imagina que no podrás escuchar música, ver una película de tu propiedad o escribir un documento en Word si no estás conectado a internet.
Ha habido cierta especulación sobre si las nuevas consolas de videojuegos, la recién presentada XBOX one, o la fantasmal Play Station 4 de Sony, serían always on y sólo funcionarían mientras hubiera conexión, un rumor igualmente confirmado y desechado.
Hasta ahora, los intentos de plataformas exclusivas en línea han fallado, en un primer nivel por problemas de infraestructura, estaríamos hablando de ciudades enteras conectadas vía fibra óptica. En un segundo, porque aún en EEUU hay un alto porcentaje de la población que no tiene conexión de banda ancha.
Brian X Chen, colaborador de Wired, aborda el tema en su libro Always On: How the iPhone unlocked the anything-anytime-anywhere future and locked us in (Siempre conectado: cómo el iPhone liberó un futuro de cualquier cosa, en cualquier momento en cualquier lugar, y nos atrapó dentro). Aunque la suya es una perspectiva casi entusiasta hacia las posibilidades, no deja de apuntar sus aspectos negativos, desde las limitaciones de privacidad y creatividad hasta la extensión de las jornadas laborales hasta los hogares.
El libro de Chen no es publicidad para Apple, el autor sigue casos específicos que ilustran ambas caras del fenómeno. Uno particularmente llamativo, es el caso de Dan Woolley quien queda atrapado varios días en el lobby de un hotel derrumbado durante el terremoto de Haiti. Aún sin acceso a internet o a la red celular, Woolley se vale de su iPhone para grabar mensajes de despedida para su familia, curarse la herida mediante un App de primeros auxilios y encontrar un refugio en la oscuridad de las ruinas del edificio mediante la cámara y luz de enfoque de su teléfono.
La historia de Wolley sólo es punto de partida para que Chen elabore sobre cómo el acceso constante a datos e información cambia lo que se aprende en las escuelas, la práctica de la medicina, cómo se combate el crimen y la impunidad, reportan las noticias o se hacen negocios.
La transformación va desde nuestras expectativas de las diferentes funciones que debe hacer un gadget como un smartphone, hasta los espacios que cedemos particularmente en privacidad, un aspecto que rebasa por completo los alcances de la legislación actual.
El concepto es revolucionario, y al mismo tiempo da para la reflexión. Si tu biblioteca, fonoteca y videoteca están en línea, y tus dispositivos son los medios de acceso, tu “bagaje” cultural puede acompañarte a todas partes, como referencia, herramienta y entretenimiento, pero también es tan efímero como la cobertura de red inalámbrica o la carga de batería de tu celular.
Twitter @rgarciamainou
Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 29 de mayo del 2013
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Tus columnas son muy buenas, jamas me las pierdo!!
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Buen artículo.
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Excelente como siempre estimado Ricardo saludos!