155 – Oscars 2013: Un balance

85th Academy Awards, Telecast

Transcurrida la ceremonia, solemos guardar nuestro interés por los Oscars en el cajón de lo que ya no importa. En cualquier caso, es el momento para hacer un balance de lo sucedido el pasado domingo.

Después de varios intentos fallidos, la Academia de Hollywood finalmente consiguió lo que buscaba. Rejuvenecer una ceremonia que se había ido haciendo anacrónica y poco pertinente. Para conectar con el publico más joven había intentado todo (como los Grammys y sus ridículos hashtags), cambiar categorías, formatos y conductores.

MacFarlane musical

La entrega del premios del domingo osciló entre lo vulgar y lo elegante. Entre lo desenfadado y el glamour del viejo Hollywood. Ayudó que Seth MacFarlane fuera el chico malo ideal para un producto que siendo ultraconservador quiere venderse como irreverente y arriesgado. El creador de Padre de familia (como en su momento Ricky Gervais en los Golden Globes) combinó la sonrisa sardónica con la capacidad de insultar la realeza sin realmente ofender a nadie.

Sus números fueron desde lo vulgar (esa canción I saw your boobs en línea con uno de esos sitios web de porno de celebridades), el humor simpático y desenfadado (una recreación de El vuelo con títeres de calcetín) hasta los habituales guiños sobre lo larga que era la ceremonia. Sus mejores puntadas aquí.

Argo wins

Al final, el trabajo de MacFarlane fue aceptable. Nunca a la altura de los mejores momentos de Billy Crystal o Steve Martin, pero ni Crystal es capaz de repetirlos y Martin junto a Alec Baldwin fue un fiasco. No estuvo desencanchado como Jackman, rebasado como Hathaway y Franco, o fuera de sitio como Letterman. Quizá, junto con Jon Stewart (¿Ellen acaso?) sea el mejor para esta época. No obstante la audiencia juvenil subió 11%, ya dijo que no piensa repetir. Veremos.

Entre lo más odiado por los televidentes (los discursos largos y los números musicales), la Academia prefirió estos últimos. Algunos de los ganadores recibieron el memo, y fueron concisos y generales en su aceptación, apostando por el detalle íntimo en lugar del papelito. Otros, como el penoso Ang Lee, recitaron nombres hasta de su abogado y pedicurista. El cortón: más vale que termines, con música de Tiburón, fue grosero pero divertido.

Los presentadores improvisaron más de lo necesario con resultados desiguales. La moda impecable. El escenario hermoso. Un homenaje forzado a los musicales con números de primera (Adele, Barbra, Jennifer Hudson), una temblorosa Norah Jones y un impresentable refrito con playback de Chicago.

Christoph Waltz

La noche tuvo la habitual dosis de sorpresas: De Ang Lee en el podio hasta el empate en sonido la Academia parecía vendernos aquello de todo es posible; ejemplificado por la inesperada victoria de Christoph Waltz, apenas tres años después de su Oscar por Inglorious Basterds

Por toda la irreverencia y frescura, si algo dejó claro la noche del domingo es que los votantes se inclinaron por productos blandos por encima de todo lo que supusiera riesgo o controversia.

No nos engañemos con algunas notas, protestas de Irán, o la supuesta polémica por el Oscar anunciado por Michelle Obama desde la Casa Blanca, con todo y sus feos flecos. Argo era el ganador políticamente correcto. En ella los estadounidenses, y Hollywood en particular, son héroes. Es una cinta feel good, triunfalista, donde los rehenes son liberados y la CIA, modesta, se guarda su papel heroico por décadas.

url-4Del otro lado está Zero Dark Thirty, esa donde la CIA recurre a la tortura y sus funcionarios echan espuma buscando a quién matar en venganza por el 11 de septiembre. La cinta de Kathryn Bigelow es un producto logrado, brillante y realista, pero deja un mal sabor de boca al espíritu estadounidense.

Hasta en los documentales las denuncias merecieron menciones, pero nada más. Las dos ganadoras fueron cintas sobre artistas en busca de redención.

No hubo película triunfadora. Ese bonito durazno de cera que es Una aventura maravillosa (Life of Pi) se llevó cuatro estatuillas, Argo tres, Lincoln apenas dos. Desde Les Miserables hasta Django, hubo Oscars para casi todos, incluido para el mejor cine europeo, con Michael Haneke en el estrado. Algunos correctos, otros indignantes, pero siempre es así.

TraspiésUna nueva súperestrella: Jennifer Lawrence, cuyo tropezón generó más de un millón de tuits. Un discurso elegante: Daniel Day-Lewis, uno emotivo de Ben Affleck, y la constatación de que Disney tiene más poder que Harvey Weinstein.

Ejercicio de autocrítica respecto a las propias predicciones: 16 aciertos directos de 24. Seis medios puntos (donde el triunfo estaba entre dos o apunté el que podía dar la sorpresa). Dos fallas flagrantes. Nada mal.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 27 de febrero del 2013

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