118 – Debatibles

 

El domingo se celebró el segundo debate entre los candidatos a la presidencia, formato nuevo, moderador nuevo, misma producción de calidad del IFE.

Una tarde frente a un nuevo juego de mesa, Javier Solórzano leyó las reglas, explicó el tablero de temas y participaciones, llevó el cronómetro, sobrereguló. El resultado fue más fluido y parecido a un debate real que todos los anteriores.

La producción

La Expo Guadalajara es un mal sitio para un set. Es un sitio enorme y las voces de los candidatos retumbaban con eco. El IFE no sabe diseñar sets. Los podios llenos de papeles, cartulinas, botellas de agua. La iluminación dispareja. El maquillaje peor. La producción del IFE nos regaló cortes a negros y fallas de audio. Incluso un comentario editorial cuando congelaron la imagen de Quadri unos segundos. Para dar impacto a lo que se decía, los camarógrafos hacían zoom-in con pulso de maraquero.

Quadri

Empezó con el mismo rollo: los ciudadanos representados por él. “El debate sólo se gana si lo ganas tú.” Después decidió moderar. Trató de conseguir consenso para sus propuestas: desde descriminalizar el aborto (que consiguió), hasta fundar un Instituto Mexicano Octavio Paz para enseñar Náhuatl y Maya en las capitales del mundo (lo ignoraron). Propuso un tratado de libre comercio con China, pidió que dijeran cómo, pero no lo dijo él. Criticó a los maestros disidentes. Errático e impaciente, alterado y quejoso. Lejos del rol del tipo razonable del primer debate. Cuando Josefina lo acusó de ser un títere de Elba Esther, respondió que ella en la SEP había sido demasiado amable con la maestra. Coincidió con Peña en que México perdió su liderazgo en el mundo (?). Tuvo la frase de la noche: “Si votan todos por mí…ganó”.

Peña Nieto

Con su bronceado saludable, estilo Lorax, el priista empezó con poesía: El país necesita un nuevo rumbo de horizontes claros. Dijo que no nos alcanza y resumió su postura en que “tú ganes más”. Fue el vivo ejemplo de lo que pasa cuando no hay teleprompter o audífono. Cuando se memoriza en lugar de prepararse. Miraba hacia arriba y al vacío tratando de recordar, la improvisación lo llevó a decir cosas como necesitamos cosas necesarias. Su mejor momento al resumir propuestas específicas, su peor momento, responder con historias viejas y salidas fáciles (PAN y PRD son lo mismo porque se aliaron contra nosotros, el problema fueron sus inasistencias, blah). Su peor desempeño desde la FIL (que también fue en la Expo Guadalajara, vaya coincidencia!).

Josefina

Su mejor momento en la campaña (¿tardío?). Tranquila, segura, impecable, bien preparada. Inicia con fuego en su ejercicio de imaginación: Si EPN fuera mujer sería “peinada, arreglada, mañosa, con malas compañías. Quadri: capaz, pero tendría que pedirle permiso a su mamá para todo. AMLO: nos confundiría: una mañana amorosa, por la tarde nos desconoce.” Consigue mayor atención, expectativa de con qué va a salir. Cuestiona duro a todos. A veces con acierto: las cifras monetarias y de crecimiento a AMLO, a Peña por esconderse en el baño de la Ibero. A veces flojo: la tesis de Peña, la afiliación de AMLO al PRI ¿1968, 1971, uhh? Un acierto igualar a sus contendientes como distintas caras del PRI y asumirse la defensora de todas las mujeres y mejor opción. Por momentos cursi, pero estudiada. Señores: así hay que prepararse para un debate.

AMLO

Pálido, brilloso, perdió aire conforme avanzó la noche. Se preparó mal o eligió la estrategia equivocada. Le habló a Solórzano, no a la cámara. Abrió diciendo que el régimen estaba podrido, luego respiró y se contuvo. Se asumió el líder de la contienda. Quiso ser magnánimo, gobernaremos en paz, sin conflicto, para todos, para serenar al país. Resume la falta de trabajo como la causa de todos los males de México: violencia, pobreza, migración, “por eso México perdió la fama en el mundo”. No atacó, aunque tenía con qué. Cuando lo cuestionaban echaba humo, pero respondía con calma. Su carta más floja el ahorro de $300,000,000,000 sin corrupción, las generalizaciones: México creció la mitad en la última década que todos los países del mundo(!). Cuando lo cuestionan dice que lo tiene bien analizado y es parte de su experiencia. Pidió la renovación moral (como Miguel de la Madrid). Su mejor momento: cuando dice que no es tan viejo, “que está aflojado en terracería”. Las risas de sitcom en el set, fueron espontánea cortesía de la producción del IFE.

Las cartas están jugadas: lo demás será en el posdebate.

twitter @rgarciamainou

Para El Economista, arte ideas y gente del miércoles 13 de junio del 2012