
Es la serie más popular de la corta historia de Netflix. Esto puede no ser tan significativo si consideramos que la historia de Netflix es más bien corta, pero su insólita popularidad ha puesto a padres, escuelas y psicólogos de cabeza para encontrar la forma adecuada para abordar uno de los temas más espinosos en la adolescencia: el suicidio.
La serie tiene suficiente solvencia técnica, es visualmente atractiva y bien actuada, sin embargo en más de un sentido es absoluta basura. Para analizarla, tendré que mencionar puntos clave, y aunque procuraré ser prudente, si el lector es sensible a los spoilers le sugiero que no siga.
La premisa es simple. En una preparatoria típica de California Hannah, una alumna, se suicida. Antes de cortarse las venas (literalmente) deja una caja de zapatos con siete audiocassettes grabados con las razones que la llevaron al suicidio.
Durante cada episodio, Clay, uno de sus poquísimos amigos y amor platónico, escucha media cinta, mientras contrasta el tiempo presente con sus dolorosos recuerdos de Hannah. La idea: quienes tuvieron la culpa de su suicidio, deberán escuchar los casets en orden y al final pasarlos al siguiente “culpable”. Si no lo hacen, la verdad se hará pública.
1. La serie completa es una fantasía de suicidio adolescente. “Me voy a matar y todos van a sufrir y van a ver por qué me obligaron a suicidarme y se van a sentir muy mal”.
2. En ningún momento señala, ni de paso, que Hannah tenga responsabilidad alguna en su decisión de quitarse la vida (o vengarse de sus compañeros).
3. Se centra en que los jóvenes merecen el espejo cruel de las palabras de Hannah para afrontar su propia malevolencia y egoísmo pueril.
4. No hay redención posible. Incluso Clay, es señalado como culpable (y se siente culpable), cuando su culpabilidad es más que cuestionable. En lugar de discurrir sobre la fragilidad emocional del adolescente y la manera en que suele echarse encima culpas que no son suyas, la serie parece regocijarse en el teen angst puro: se sienten culpables porque lo son: ellos básicamente la mataron.
5. El argumento tramposo del “efecto mariposa”. La metáfora sobre la imposibilidad de determinar causas y efectos en la naturaleza es usada por Hannah chapuceramente para sobrevalorar insignificancias. Si cada uno de los “culpables” no hubiera hecho algo mínimo, como reírse en el pasillo en el momento inapropiado, ella no se hubiera suicidado.
6. ¿Por qué audiocasettes? (a) Contribuye a una imagen vintage y un tanto hípster, complementada por una banda sonora que va desde Joy Division hasta St.Vincent, de Echo & the Bunnymen a Selena Gomez (una de las productoras). (b) La idea del casete aleja “los secretos” del indiscreto internet. Convierte cada cinta en un receptáculo único y frágil de la “verdad” (y obliga al protagonista a cargar un walkman).
7. Hannah toma terribles decisiones. Se agobia por naderías y se mete en la boca del lobo media docena de veces. ¿Por qué? Como no asume ninguna responsabilidad, la idea es que le pasan cosas porque es joven e ingenua y no tendría porqué haber sido tratada así.
8. Un grupo de estudiantes le hace la vida imposible a Clay para que no revele la existencia de las cintas. Como todo paradigma de conspiración de la tele es un grupo dispuesto a todo para que sus secretos se guarden, aunque la mitad de ellos asegure que lo que dice Hannah es mentira y sus “infracciones” sean triviales.
9. Oportunidad perdida. Evidentemente lo que dice Hannah fue “verdad” para ella, pero la serie nunca aborda la idea de que la realidad es un tanto distinta a la percepción individual. En The Affair la subjetividad del punto de vista se exhibe como la imposibilidad conocer lo que realmente pasó; en Por 13 razones hay una sola verdad y es la de Hannah.
10. Los adultos en la serie son caricaturas desde la óptica adolescente de Hannah, pero también cuando vemos sucesos que ella no vivió o relata. Ninguno exhibe madurez, son púberes cuarentones, sin idea de lo que sucede o por qué.
11. Se equipara con igual valor la culpa de quien hace una lista burlona o quien publica un poema sin permiso o quien abusa sexualmente de alguien. La moral es consecuencialista: todos son igualmente culpables porque ella se suicidó.
12. Presentar el suicido de Hannah en forma gráfica junto a toda esa retórica manipuladora de justificación es la mayor irresponsabilidad de los creadores. Es una receta para ser seguida por cualquier adolescente inestable.
13. La serie busca apelar (o quizá debería decir “explotar”) a la fragilidad psicológica de un segmento social para encontrar popularidad disfrazada de hipócrita denuncia social.
Twitter @rgarciamainou
Para El Economista Arte Ideas y Gente del miércoles 17 de mayo del 2017
Me encantó!
Tienes razón, nunca la he visto, precisamente porque supuse lo que tu comentas.
Las desmenuzaste y confirma que las vìctimas son muy peligrosas