
A unos días de la entrega de los premios de Hollywood, los medios se llenan de apuestas, datos curiosos y listas de predicciones (las mías, por cierto, aparecerán el viernes en estas páginas) y también de traspiés. Sea la lista de las peores películas en ganar mejor película (donde yo siempre incluiré Danza con lobos, Una mente brillante y Braveheart) aunque el consenso de la respetada Film Comment inicie con Crash, Slumdog Millionaire y Chicago).
Hay listas para apuntar “errores” crasos de los votantes (Forrest Gump sobre Pulp Fiction o Sueños de Fuga, Shakespeare Apasionado sobre Salvando al Soldado Ryan, How green was my valley sobre Citizen Kane, y muchísimos otros).
Listas que acomodan las 88 ganadoras de mejor a peor. Las cinco peores de BuzzFeed: Gigi, The Greatest Show on Earth, Crash, Wings y El gran Zigfield). Las cinco mejores: All about Eve, El padrino, Casablanca, El padrino II, y El silencio de los inocentes.
Algunas de estas listas recuperan datos curiosos. Como por ejemplo, los dos actores que ganaron el Oscar (aunque a la Academia ya no le guste eso de “ganaron”) en forma póstuma. Peter Finch por Network en 1977 y Heath Ledger por The dark knight en 2008.
La más joven ganadora del Oscar fue Tatum O’Neal por la maravillosa Luna de Papel en 1973. La actriz tenía 10 años y es posiblemente el nombre más emblemático de la llamada maldición del Oscar. Actores que al ganar suponen llegar a la lista A, descubren que sus carreras se van por la coladera desde que terminan de dar el último thank you al perro.
La maldición tiene otra variante, en el amor. Actrices que ganan la estatuilla por su papel protagónico o secundario y que poco después se ven involucradas en una separación cuando sorprenden a su novio o marido poniéndoles los cuernos (34 ganadoras a Mejor Actriz, 13 en papel secundario).
Halle Berry vivió ambas maldiciones, pasó del Oscar en Monster’s Ball a ganar el Razzie como Peor Actriz por Catwoman y tuvo la clase de irlo a recibir. Mira Sorvino pasó de Poderosa Afrodita a un par de comedias bobas, una cinta de acción aceptable y a su casa. Cuba Gooding tuvo uno de los discursos de aceptación más intensos y extrovertidos de la historia, y de ahí tomó un taxi directo a la serie B.
¿Recuerdas a Mercedes Ruehl, a Linda Hunt, a Marcia Gay Harden, a F. Murray Abraham, a Geena Davis? Muchos de ellos todavía rondan las pantallas…de televisión.
Las listas de datos curiosos tienen verdaderas joyas. Como enterarse que el Oscar se llama así gracias a la bibliotecaria de la Academia, que en 1931 vio la estatuilla y dijo algo así como “Ah caray, si se parece a mi tío Oscar!”.
¿Te pareció que The Revenant era un poco larga? Qué tal la ganadora rusa del Oscar a película extranjera en 1968: La guerra y la paz que tenía el metraje de una miniserie: 7 horas.
Concentrándonos en la ceremonia de este domingo, vale la pena mencionar que Carol es la primera película que después de ser nominada a mejor película y director en los Golden Globes y los BAFTA, y ganar uno de esos premios en los círculos de críticos de Nueva York, Los Angeles y la Sociedad Nacional de Críticos fue ninguneada en ambas categorías del Oscar.
Alejandro G. Iñárritu (sin el González, cómo ahora prefiere), es el primer director además del legendario David Lean en ser nominado a mejor director y película el año siguiente de haber ganado. Lean lo hizo por dos maravillas: El puente sobre el río Kwai y Lawrence de Arabia, y ganó las dos. Todas las películas de nuestro compatriota, han recibido por lo menos una nominación.
Finalmente, si alguien se pregunta qué pasaría en la ceremonia si se diera un error como el sucedido en Miss Universo y se anunciara al ganador equivocado, los socios de PricewaterhouseCoopers responsables de cuantificar votos y generar los sobres que leen los presentadores, tienen la instrucción de irrumpir en el escenario y realizar la corrección.
Twitter @rgarciamainou
Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 24 de febrero del 2016
Excelente, leì la columna dos veces de tanto que la disfruté