239 – El americano inmortal

SecretOfLongevityEl último número de The Atlantic dedica su reportaje principal a preguntarse lo que sucederá, una vez que los avances en la ciencia del envejecimiento y los hábitos saludables conviertan la expectativa de vida de los seres humanos en cien años.

La expectativa de vida humana ha aumentado por los últimos dos siglos, sin considerar las guerras mundiales, la pandemia de influenza de 1918, el SIDA y los riesgos que los aumentos de densidad de población implican en la tasa de contagios y la contaminación ambiental.

Al texto lo acompaña otro de Ezequiel J. Emanuel (oncólogo, bioeticista, vicerector de la Universidad de Pennsylvania), un emotivo y racional argumento de por qué él quiere (y recomienda) sólo vivir hasta los 75. Dice Emanuel “los estadounidenses parecemos obsesionados con el ejercicio, con hacer ejercicios mentales, consumir jugos y bebidas de proteínas, mantener dietas estrictas e ingerir vitaminas y suplementos de todo tipo en un esfuerzo valiente para engañar a la muerte y prolongar la vida lo más posible. Esto es tan extendido que se ha vuelto lo que yo llamo el americano inmortal.”

The Atlantic oct14La preocupación por la muerte y la aspiración a la inmortalidad ha estado presente en toda la historia humana. Sea a través de la trascendencia, la espiritualidad o la ciencia. Detrás de ello hay dos aspiraciones básicas, el escape a la caducidad biológica de nuestros cuerpos extendiendo su funcionalidad y la posibilidad de que nuestra consciencia o legado perdure después de la muerte.

El ámbito de la inmortalidad espiritual ha sido desde hace rato el terreno de explotación de las religiones, ofreciendo su promesa a cambio de obediencia, devoción y el cumplimiento de paradigmas específicos.

El argumento central que alimenta al inmortal americano radica en el concepto de “compresión de la morbilidad”, teoría desarrollada por el profesor de Stanford James F. Fries en 1980, quién afirmaba que conforme la vida se extendiera a los 80’s y 90’s, viviríamos vidas más saludables, más tiempo antes de tener discapacidades, y con menor número de ellas.

Why I hope to die at 75Lamentablemente los más recientes estudios, tanto de ese país como a nivel mundial, estudios que incluían aspectos físicos y mentales, probaron lo contrario. Más que una compresión de morbilidad lo que se daba era un aumento en el número absoluto de años perdidos por discapacidades conforme la expectativa de vida aumenta. Emanuel lo suma en una frase: “en los últimos años, los avances médicos no han reducido el proceso de envejecimiento sino retrasado el proceso de mortalidad”. Vivimos más, pero también envejecemos más.

El inmortal americano y sus preocupaciones, por supuesto, trasciende las aspiraciones de sus baby boomers (la generación de la posguerra), y se ha colado en forma permanente en la cultura popular. Desde el aumento de programación televisiva abordando temas médicos, hasta en el área de la ficción, donde la temática de la mayoría de las series televisivas actuales gira alrededor de la muerte.

Ezekiel EmanuelSean los omnipresentes policiacos donde un policía o equipo de detectives investiga un asesinato y aquellos sobre equipos médicos y salas de emergencia, hasta variantes más esotéricas. Pensemos por un momento en el resurgimiento de la moda juvenil del vampiro (a raíz de Twilight, pero extendiéndose de la literatura a la televisión vía True Blood, The Vampire Diaries y ahora a The Strain). Series donde el vampirismo puede ser una maldición mágica o un virus letal, y la inmortalidad de sus criaturas tiene implicaciones en sus romances terrenales o la búsqueda de poder político.

Pero hay más y mejores ejemplos en series actuales: Forever, la historia de un hombre inmortal que explora desde la morgue los métodos para matar en busca del eterno descanso. Resurrection, la historia de un poblado en el mediooeste estadounidense donde los muertos vuelven a la vida, idénticos al momento de su muerte, sin memoria del tiempo transcurrido. O The Walking Dead sobre la muerte como frontera entre la consciencia y convertirse en un monstruo hambriento, una suerte de fuerza primaria de destrucción casi autómata.

Sandwich-generationLo más curioso es lo que se oculta detrás de estas ciudades devastadas por los zombis o invadidas por parientes a los que ya no queríamos ver, una pesadilla de corte menos fantástico, a la que estamos destinados todos y a la que nos orillan los avances científicos. Hoy hay más de 43 millones de estadounidenses mayores de 65, en 2050 se estiman 108,000 millones. La mitad de los mayores de 80 con limitaciones funcionales severas, un tercio de los mayores de 85 con Alzheimer. La mayoría de los cuales, apunta Emanuel, suponen un costo económico personal y social, además de emocional para la llamada “generación del sandwich”, esos que deben criar y pagar la educación de sus hijos y los cuidados médicos de sus padres. Ciudades llenas de ancianos que alguna vez aspiraron a la inmortalidad, y que han cambiado la vida por la supervivencia.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del viernes 7 de noviembre del 2014

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