161 – Messi contra el robot

Messi contra el robot

El lunes empezó a circular un video donde Lionel Messi se enfrenta, en un programa de la televisión japonesa, a un portero robot. Lo interesante, para todos los medios que reprodujeron el video, es que Messi tuvo problemas para anotarle al robot un penalti, en tres intentos.

De acuerdo a la revista Slate a mucha gente le sorprendió que el robot fuera capaz de prácticamente “dejar en blanco” al futbolista número uno del mundo, porque no entienden como funcionan los robots. O sea que son máquinas que siguen un programa y lo repiten una y otra vez con resultados básicamente idénticos.

El robot es poco más que un recorte, probablemente de lámina, que gira sobre un eje. Mide la distancia del balón, la velocidad, dirección y giro que tiene este, y asume la posición donde anticipa que llegara el disparo.

FinalmenteEl guardameta robot es una actividad simpática de la extraña televisión japonesa, llena de colorido, saturación visual y sonora, público y signos de admiración. Durante la transmisión de los tres disparos de Messi, se medía la velocidad de su disparo, se comparaba con visitantes previos al programa. Un poco como la vuelta a la pista que se acostumbra en Top Gear.

Antes de que nos pongamos a especular para cuándo tendremos guardametas robots en los torneos de liga europeos, una suerte de futuro distópico que mezcle Inteligencia Artificial (de Kubrick/Spielberg) con El Chanfle, habría que considerar tres puntos.

Uno: Ni la portería era reglamentaria, ni el portero era un portero promedio. La silueta del portero, con los brazos extendidos, con la cara sonriente de un japonés, era capaz de alcanzar casi todos los ángulos de su portería con un giro.

Dos: Mientras en la vida real, un portero justamente puede sentirse intimidado por enfrentar a Messi, y al Barcelona, con el ruido del público y la presión del campeonato. El portero robot sólo mide y gira. Es más probable que Messi se sienta intimidado por enfrentar a un robot, lo que nos lleva a:

Tres: En el fondo, el portero robot no fue capaz de detener un solo disparo de Messi. Los dos primeros los falló el tirador, uno a un lado, el otro al poste, por más risas y gritos de sorpresa del público. El tercero lo disparó tan fuerte que rebotó en las manos recortadas del robot y se coló en el ángulo de la portería, un gol que Messi celebró como si fuera en la Champions. Un cuarto tiro, de pilón, lo anotó Messi, ese sí, con precisión y fuerza, con tanta velocidad que el robot fue incapaz de “llegar”.

Kasparov Deep BlueEl enfrentamiento del hombre y máquinas directamente creadas o programadas para derrotarlo, tienen muchos antecedentes. Quizá el más famoso sea el duelo entre Garry Kasparov y la mainframe de IBM conocida como Deep Blue, primero en 1996, con victoria del ruso, y después en 1997, cuando fue derrotado. Nunca mejor retratado que en el magnífico documental de Vikram Jayanti: Game Over: Kasparov and the Machine. Un documental lleno de paranoia y teorías de conspiración que explora las verdaderas razones y tácticas de IBM para enfrentar al campeón de ajedrez y cómo lo vencieron, prácticamente, antes siquiera de sentarse frente al tablero.

Antes de Deep Blue existió El Turco. Una supuesta máquina jugadora de ajedrez construida en el siglo dieciocho. El autómata representaba la figura humana de un turco sentado frente a un tablero. El Turco fue inventado en 1770 por Wolfgang von Kempelen para demostrar a la emperatriz de Austria cómo un autómata era capaz de enfrentar competentemente a cualquier jugador de ajedrez.

The TurkEl Turco era un autómata en todo el sentido de la palabra, y cuando se abrían las puertas de su gabinete, el publico podía atestiguar con asombro cómo un mecanismo de engranes similar a un reloj, hacía todo el trabajo. Lo cierto es que en realidad se trataba de una ilusión cuyo truco estaba en el maestro de Ajedrez escondido dentro del robot. Eso no impidió que El Turco circulara casi cien años por las cortes europeas y enfrentara a innumerables contendientes, entre ellos a Napoleón Bonaparte y a Benjamín Franklin.

El común denominador de estos duelos bien puede ser el elemento psicológico, lo que se gesta en la mente de quien se enfrenta a la máquina más que las capacidades de esta última. ¿Qué tanto dudó Messi de sí mismo antes de realizar los primeros disparos? Sólo él lo sabe, pero su expresión que pasó de la risa a la seriedad, al alivio, dice mucho.

Twitter @rgarciamainou

Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 10 de abril del 2013

 

 

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