
1. Zero Dark Thirty de Kathryn Bigelow:
Quizá la mayor virtud de esta escalofriante cinta sobre la caza y asesinato de Osama Bin Laden, es su ausencia de triunfalismo. Bigelow no tiene contemplaciones en contar esta compleja historia de una mujer obsesionada con el mayor objetivo militar de la última década, y lo hace con contención, atención al detalle y sobriedad. Quizá por ello, ese vuelo silencioso por las montañas del este asiático para cerrar el cerco a la presa, constituyó uno de los momentos de mayor intensidad de la cinematografía del 2013.

2. Amour de Michael Haneke
Una anciana enferma gravemente y su marido dedica su vida a cuidarla. Haneke se vale de este acontecimiento para definir con agudeza y sin sentimentalismos, el ocaso de la vida humana, rodeada de eso que el cine suele etiquetar con demasiada facilidad como amor incondicional. Una de las cintas más difíciles de ver en el año, si acaso por que narra un destino que nos atañe a todos.

3. Gravity de Alfonso Cuarón
La historia de supervivencia llevada al extremo. La película de Cuarón es un prodigio visual que consigue algo inusual en estos días de efectos digitales, sustituir el relumbrón acerado del futuro por hacernos partícipes del viaje, de la falta de gravedad y oxígeno, y del impulso vital de su protagonista. Su ritmo trepidante apenas da tiempo para ahondar en sus personajes, o para realizar guiños a buena parte del cine de ciencia ficción del último medio siglo, pero no necesitamos más para conectar.

4. Lincoln de Steven Spielberg
Spielberg suele alcanzar una densidad pavorosa cuando su película merece, a su parecer, cargar la balanza de la seriedad histórica. Sin embargo, en esta cinta, acaso por la actuación insólita de Daniel Day-Lewis o la inteligencia de los diálogos de Tony Kushner, no acusa el problema. Es en su lugar, un documento invaluable de un momento clave de la historia estadounidense y un tratado apasionante de intriga y estrategia política.

5. Moonrise Kingdom de Wes Anderson
El estilo de Anderson lo ha consolidado como uno los cineastas más distintivos de la actualidad. Sus personajes parecen habitar un mundo común y cerrado, donde el arte, el sentido del humor, y el amor por los detalles están presentes en cada cuadro. Esta cinta de amor adolescente es una de sus mejores, y posiblemente el momento más luminoso del año.

6. The Master de Paul Thomas Anderson
Se podría escribir un libro sobre como P.T. Anderson recrea periodos históricos con precisión, o sobre su utilización de ciertas imágenes (¿la estela de un barco o la caída de una cascada?) como metáforas de estados mentales. Lo suyo es un trabajo duro que se asoma sin contemplaciones en los abismos de la mente humana. Su solvencia técnica, todavía habla y dice más al crítico y al cinéfilo, que al público que busca entretenimiento y suele inquietarse frente a tanta intensidad.

7. Killer Joe de William Friedkin
Una retorcida, violenta y perturbadora rebanada de noir. La dirección de Friedkin recuerda, por su desenvoltura y audacia a sus mejores cintas (Contacto en Francia, El Exorcista) y Matthew McConaughey sorprende con el mejor trabajo de una carrera que al fin parece despegar. No apta para espíritus delicados.

8. Stoker de Chan-wook Park
El más perverso de los directores coreanos convierte su primera entrega en Hollywood en un homenaje al mejor Hitchcock, ese de La sombra de la duda. En esta actualización del clásico, no es el personaje familiar recién llegado, quien rompe la inocencia idílica rural, porque para Park no hay tal: el núcleo moral de la familia perfecta está podrido por debajo de la superficie, y una vez liberado de esta, queda a merced de sus peores instintos.

9. Samsara de Ron Fricke
Fricke es un cineasta que suele actuar al margen de la industria, abordando narrativas abstractas y simbólicas que buscan deslumbrar y conectar con nosotros en un nivel profundo emocional y primordial. En sus mejores trabajos, intenta retratar el tiempo (Chronos) y la espiritualidad humana (Baraka). Aquí su reto fue describir el infierno en la tierra y lo hace con belleza devastadora.

10. Before midnight de Richard Linklater
La tercera entrega de la admirable trilogía de Linklater sobre el amor en pareja, se aleja de la coincidencia platónica y la seducción de las dos previas. Aquí Jesse y Celine han entrado en esa etapa madura de la relación, donde ninguno se cree los trucos del otro, el pasado se discute más que el futuro, y las cosas más crueles se escupen al calor del momento. Pero también dónde la química inicial, transformada en amor, es el único solvente capaz de apaciguar y reencontrar el rumbo común entre las aristas cotidianas.

11. Después de Lucía de Michel Franco
Para muchos, la cinta de Franco es una denuncia a ese nuevo gran villano de la infancia y juventud que es el bullying. Pero en realidad, lo que trasmina en esta tragedia, es un país de profunda impunidad, donde en cada nivel social, la capital o provincia, los personajes abrazan su lado oscuro en un terreno fértil para la destrucción del otro y de sí mismos. Franco consigue esa narrativa sin melodramas, lugares comunes o sentimentalismos. Sus personajes son seres solos, rotos, sin posible redención o contrapeso en la familia o un núcleo social que no tiene qué ofrecer.
Destacadas
Django Unchained de Quentin Tarantino, Arbitrage de Nicholas Jarecki, Beasts of the Southern Wild de Benh Zeithoun, The Company Men de John Wells, Oblivion de Joseph Kosinski, Star Trek into darkness de J.J. Abrams, The loneliest Planet de Julia Loktev, Trance de Danny Boyle, Cloud Atlas de Andy & Lana Wachowski y Tom Tickwer, Parker de Taylor Hackford, Elysium de Neil Blogkamp, Silver Linings Playbook de David O’Russell, Killing them softly de Andrew Dominik, Side Effects de Steven Soderbergh, Intouchables de Olivier Nakache y Eric Toledano, La reina infiel de Nikolaj Arcel, Todo lo que necesitas es amor de Susanne Bier, Jack Reacher de Christopher McQuarrie.
Decepciones

The Great Gatsby de Baz Luhrman: No hay peor decepción este año que la manera en que Luhrman destruye una de las mayores novelas del siglo veinte en un videoclip autocomplaciente de sentimientos fáciles y triviales.

El Hobbit de Peter Jackson: Aunque Jackson puede competir en este necio intento de convertir la otra gran historia de la tierra media, en una larguísima y repetitiva precuela para su trilogía previa.

To Rome with love de Woody Allen: Ni Woody es infalible, ni su tour europeo está fuera de todo reproche. Aunque la cinta tiene un par de puntadas geniales, el resto es un insufrible y apurado maquinazo.

Life of Pi de Ang Lee: Preciocista, inconsistente en su propia propuesta y llena de sentimentalismo new age que no soporta el menor análisis. La película más sobrevalorada del año.

Broken City de Allan Hughes: Cómo convertir un thriller noir sobre corrupción con un elenco de primera, en una historia desencajada, sin pies, cabeza o consistencia moral.

World War Z de Marc Forster: Un libro de culto como pretexto, una estrella con ganas de un vehículo lucidor, efectos especiales, y dos gramos de cerebro, la receta para una cinta de verano que no asusta, no propone y suma todo lo que suele llamarse derivativo.

Movie 43 – Varios: Vamos, los Farrelly suelen lucrar con el mal gusto, pero esta concatenación vulgar de sketches, es el mayor desperdicio vergonzante de elenco, celuloide y tiempo de la década.
Nota: ¿Te parece que algunos de estos títulos son del año antes del diluvio? Es más un síntoma de la inmediatez mediática en que vivimos, que de la selección que se limitó exclusivamente a películas estrenadas en cartelera o video en 2013.
Twitter @rgarciamainou
Para El Economista, Arte Ideas y Gente del miércoles 15 de enero del 2014
Vi varias de las que señalas, y las que faltan tendré que buscarlas en netflix. Saludos!!
La selección del cine del 2013, las mejores, las destacadas, las decepciones, según Ricardo García Mainou http://t.co/S1zH2n9kqZ
Coincido con tu crítica a “Life of Pi”. Tendré en cuenta tus recomendaciones 🙂
Este gallo destaca Cloud Atlas D:
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